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Archive for 20/03/2012

No cabe mayor villanía

Rajoy y toda la corte ultraderechista que le acompaña traspasó la línea de lo tolerable en democracia durante el acto conmemorativo del Bicentenario de la Pepa.

La desfachatez de esta derecha ultraconservadora y fanática religiosa llevó incluso a impedir a los concejales socialistas invitados al acto a acceder a sus asientos. El candidato de la derecha postfranquista a las elecciones andaluzas, Javier Arenas, fue situado en un lugar de referencia que ninguneaba el protocolo institucional, y el propio Rajoy convirtió su intervención en un mitin político a favor de su amigo Arenas.

Sucio gesto con el que vacían de contenido la celebración de la Pepa. Solo saben leer la letra pero carecen de ninguna comprensión de su espíritu. 

La necesaria Ley Contra el Maltrato Animal

20/03/2012 1 comentario

Las leyes fantasmas son aquellas que fueron prometidas durante las elecciones por los diferentes partidos políticos, pero que una vez en el gobierno nunca se aprobaron o desarrollaron de forma vacía, haciendo de la pretendida ley una declaración de intenciones sin posibilidad real de actuar en el ámbito jurídico – institucional. Una de estas leyes fantasmas, quizás la más necesaria de todas, es la Ley Contra el Maltrato Animal.

Gandhi dijo que la grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que son tratados sus animales. Pocas veces he compartido tanto una idea. Quien abusa de su poder con los animales lo haría también con sus vecinos si pudiese.

Algunos pueden pensar que la preocupación por la inseguridad jurídica de nuestros animales es cosa de cuatro hippies y ecologistas melenudos. Estos cavernícolas se escudan en que hay coas más importantes que el futuro de los perros o los gatos. Sin embargo, la exigencia de un giro radical en nuestra legislación viene, sobre todo, de las instituciones europeas, cada vez más preocupadas por el trato que las leyes españolas permiten dispensar a nuestros animales. Se trata de abordar cuestiones como los mataderos, el transporte de animales, las limitaciones al uso en investigación, el trato a dispensar por las administraciones públicas a los animales abandonados o la responsabilidad de los dueños en el cuidado y protección de sus mascotas.

Muchos se sorprenderían del daño económico que ocasiona a nuestra producción agroalimentaria la imagen penosa de España en relación al maltrato animal. Más de uno enrojecería al conocer el incontable número de asociaciones pro derechos de los animales que centran su trabajo en la adopción de perros y gatos abandonados en España.

Toda esta reflexión viene a cuento de la decisión del servicio de emergencias de la Región de Murcia que se negó a colaborar en el rescate de un perro arrojado a un pozo por su dueño. Por fortuna, agentes del seprona y voluntarios espeleólogos pudieron rescatar al animal.

Hace falta un cambio de mentalidad, una transformación cultural que debe ser impulsada por los poderes públicos y que tiene, como eje esencial, una Ley Contra el Maltrato Animal. Sin embargo, los políticos, más preocupados por el conflicto inmediato que la adopción de una ley pueden conllevar que por las consecuencias beneficiosas a largo plazo de esas medidas, miran para otro lado y se niegan a actuar con rigor y diligencia.

Como dato ultimo me gustaría señalar que los países con mayor tasa de desarrollo humano, mejor situación económica y mayor grado de protección social, son también los países que más y mejor protegen al medio ambiente y sus animales. No es casualidad, es consecuencia de modelos sostenibles y éticos.

 

Curiosa forma de Caridad

Impedir que una madre y su hija se lleguen a conocer nunca es una forma curiosa y detestable de caridad. En los últimos días hemos conocido que la primera persona en ser imputada por el robo de bebes es una religiosa, sor María Gómez Valbuena, de las Hermanas de la Caridad. Ella es una de las presuntas responsables de sustraer bebes recién nacidos.

El modus operandi de esta red de robo y ventas de bebes era casi siempre el mismo: se engañaba a la madre soltera, asegurando que su hijo había muerto, y el bebe se entregaba en adopción a una familia. Las razones para este comportamiento tan vil eran, esencialmente, morales. Se consideraba que las madres solteras no podrían educar correctamente a sus hijos, por lo que se les hacía un favor a los recién nacidos robándoles sus vidas y entregándolos a pudientes familias tradicionales.

La responsabilidad penal es algo que deberán resolver los jueces, aunque tratándose de una monja octogenaria, dudo que pueda pagar sus delitos. Sobre lo que merecería la pena reflexionar es sobre el fanatismo y la intolerancia que inflama la Iglesia Católica. No contenta con defender un modelo moral y familiar, intenta imponerlo a los demás. Y en esa imposición, como vemos, algunos están dispuestos incluso a quebrantar la ley y actuar contra el más común de los sentidos.

En mi humilde opinión, sor María Gómez Valbuena es también una víctima en toda esta historia terrible y dolorosa. Víctima de una educación y moral fanática, de unas instituciones religiosas dispuestas a imponer su verdad a cualquier precio. La justicia deberá depurar responsabilidades, y confío en que si una orden religiosa estuvo envuelta en algo tan execrable como el robo de bebes  sea esta la responsable subsidiaria y deba responder con sus bienes de las indemnizaciones que correspondan. Pero la sociedad debe reflexionar sobre el papel que la religión debe jugar en nuestras vidas y enfrentarse al fanatismo religioso con toda la fuerza de la sociedad y el estado de derecho.  

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