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Archive for 27 abril 2012

Mentiras del PP

27/04/2012 1 comentario

La Reforma Sanitaria no Perjudicará a los ciudadanos.

El Copago no está sobre la mesa.

La Sanidad será gratuita.

 

IU acuerda la coalición de gobierno con el PSOE en Andalucía

En el referéndum celebrado ayer en el seno de la formación de izquierdas en Andalucía, los militantes han acordado respaldar la propuesta de formar parte de un gobierno de coalición junto a los PSOE en Andalucía.

Nos congratulamos de la noticia por dos motivos: el primero, porque se tendrá la oportunidad de demostrar que es posible salir de la crisis sin coste social; y porque IU tendrá la oportunidad de formar parte de un gobierno de Comunidad Autónoma, y demostrar a todos su capacidad, no solo de generar ideas, sino también de ponerlas en marcha.

Sigue preocupando la actitud de una parte de Izquierda Unida, que encabezada por Sanchez Gordillo, el Alcalde de Marinaleda, puede ocasionar aún muchos quebraderos de cabeza. son un tercio de la militancia, tienen el control de muchas agrupaciones y han posicionado bien a los suyos en los órganos de gobierno de la coalición, pero sobre todo hacen mucho ruido. Un ruido que aprovechará la derecha en su objetivo de dificultar – incluso ahogar, si es posible – al gobierno de la Junta de Andalucía. Sin embargo, los militantes de IU han dado hoy una lección a muchos de sus dirigentes y cuadros medios, optando por el sentido común y asumiendo la responsabilidad que el contexto les impone. Mis felicitaciones. 

¿Turismo sanitario o negar la sanidad a los inmigrantes ilegales?

El PP pretende negar a los inmigrantes ilegales un correcto acceso a la sanidad pública. Se disfraza con otros hábitos pero eso es lo que, en suma, pretenden.

Aseguran que esta medida permitirá ahorrar 500 millones de euros. Desconozco de donde han sacado esa cifra ni cómo han calculado la estimación, porque a mí esa cuenta no me sale ni de lejos. Sin embargo, esa cifra me sirve también como cualquier otra, pues supone el coste de envilecimiento de la sociedad.

El PP fija el envilecimiento de la sociedad en 500 millones de euros. ¡Qué poco valoran algunos sus principios!  

La ausencia verde

Las elecciones francesas  han sido un ejemplo de participación, lo que demuestra el gran interés que han despertado en una sociedad descontenta con su presenta y preocupada por su futuro. En este panorama pesimista, en el que se defienden políticas antisociales como si de verdades sagradas se tratase, los extremismos están logrando un hueco impensable hace apenas veinte años.

Es posible que la memoria de quienes se enfrentaron a los totalitarismos se haya perdido en la sucesión de generaciones. Los padres no han sabido inculcar a sus hijos los valores que aprendieron de los abuelos. Ya pocos recuerdan a figuras como Willy Brandt, quien luchó en la Guerra Civil Española junto a las Brigadas Internacionales en el bando Republicano; se exilió en Noruega y combatió el nazismo;  de regreso a Alemania, donde fue alcalde de Berlín y Presidente de la República Federal de Alemania, combatió también el totalitarismo del régimen comunista soviético. Ya nadie recuerda a tantos y tantos europeos que lucharon a favor de la libertad contra todos aquellos que la subyugaban. Una lucha que no entendió de fronteras ni razas ni religiones, una lucha entre los que creían en la convivencia libre y democrática de las personas y los que no creían en la libertad y la tolerancia.

En este contexto de olvidos y crisis, los debates serenos pierden su voz frente a los ruidosos gritos de los fundamentalistas de todo tipo. Fundamentalistas del estado, de los mercados, o de la raza. Era previsible que, en este contexto, el movimiento ecologista se hundiese en Francia, quedando lejos de las expectativas de voto que habían despertado.

Al principio de la precampaña, los verdes franceses confiaban en alcanzar el 10% de los votos. Pero tras las elecciones de primera vuelta son de un triste 2,26%. Malos resultados que podemos atribuir al contexto anteriormente mencionado: una Europa que ha olvidado su pasado y que manifiesta su descontento en una peligrosa deriva populista. Pero también debido a los propios errores.

Recuerdo la Guerra de Troya, cuando Casandra advierte de lo que sucederá y nadie la cree. Las sociedades tienen por costumbre desterrar a los pájaros de mal agüero. Nadie quiere que se les advierta de sus errores y las nefastas consecuencias que tendrán, por eso la sociedad suele hacer oídos sordos a quienes manejan discursos catastrofistas. Prefieren a quienes culpabilizan a otros, como el populismo patriotero, de los males que sufren. Las organizaciones verdes deberían ser capaces de ofrecer un discurso en positivo. Por muy ajustado a la realidad que sea su discurso actual, carece de ilusión, de esperanza.

El Club de Roma llegó a unas conclusiones dramáticas, que después de cuarenta años no han hecho otra cosa que validarse. Unos cálculos que nos llevan a predecir un posible colapso de las economías y sociedades desarrolladas en torno a la década de los años treinta de este siglo. Incluso confiando en el papel redentor de la ciencia, capaz de lograr una energía barata y no contaminante antes de esta fecha, el Cambio Climático está tan avanzado que, si no logramos una reacción rápida, la última parte de este siglo está condicionada por el mismo. Términos como pobreza climática o emigración climática se volverán populares antes de 25 años. Un triste panorama que los ecologistas llevan décadas denunciando; sin embargo, como en el caso de Casandra, a pesar de lo real y urgente de su alarma, no serán escuchados a menos que sean capaces de articular un discurso positivo que evidencie las muchísimas oportunidades que ofrece un modelo sostenible en comparación con el actual, al margen de la necesidad de preservar nuestro planeta.

Otro freno para el desarrollo de los verdes es su posición sociológica. Aunque defienden la transversalidad de sus políticas, ocupan el espacio antisistema. Aquí, los verdes deberían aprender que el enemigo de mi enemigo no siempre es mi amigo. Por mucho que los movimientos antiglobalización cuestionen el modelo económico actual sus alternativas no siempre coinciden con las que ofrecen los verdes. En cualquier caso, los medios de los que se valen los movimientos anti sistema no son los adecuados para quienes optan a la participación política en las instituciones.

Un ejemplo lo tenemos con la candidata verde Eva Joly. Su imagen desfasada y antisistema le ha terminado perjudicando más que favoreciendo. Y es que aunque la gente desea candidatos no profesionales, que hagan una política diferente, cuando se encuentran ante esa posibilidad sienten miedo. Un miedo justificado, pues los pueblos se muestran siempre conservadores ante los cambios, más amigos de lo malo conocido que lo bueno por conocer; por eso, los candidatos deben ofrecer confianza e ilusión, deben ser capaces de conectar con los electores a niveles emocionales. No se trata solo de un discurso intelectual bien elaborado. Para lograr crecer electoralmente, el candidato debe ser capaz de lograr que los electores se identifiquen con él, o mejor dicho, que quieran ser como él.

¿Política espectáculo? Es verdad  que hay políticos que solo son productos de marketing, igual que hay actores que solo valen como cartel en los cines. Pero hay actores que, además de vender tienen talento; y al igual pasa con los políticos. Los verdes deben aprender que no basta con ser sólidos en sus principios, además hay que saber venderlos. 

De silencios y mordazas

Así quiere que Rajoy y el PP que sea su etapa en el gobierno: una etapa de silencios y mordazas. Primero embiste con una ley que pretende convertir a los manifestantes en miembros activos de organizaciones delictivas. Pretende acallar las protestas ciudadanas contra sus políticas con palo y cárcel, igual que aquel calvo bajito que gobernó España durante cuarenta años.

En segundo lugar, pretende imponer la censura mediática y controlar la información para que los ciudadanos no puedan tener herramientas de decisión. Quiere convertir a TVE en un medio para la propaganda política de su partido. Cada vez más, la España de Rajoy se parece a la España preconstitucional.

A rasgarse las vestiduras

Esa es la consigna de más de uno. Ante los resultados obtenidos por el Frente Nacional, en los que Marine Le Pen mejora los resultados logrados por su padre, muchos alertan del peligro de la extrema derecha.

Dentro de poco, cuando en Holanda se tengan que adelantar las elecciones, algo más que probable, y el ultraderechista Geert Wilders aumente su influencia, algo que también sucederá en Grecia, el discurso de los hipócritas resonará con fuerza en muchos medios de comunicación europeos.

Si analizamos el discurso de Marine Le Pen, quitando su actitud frente a la inmigración, todas sus propuestas podrían ser suscritas por cualquier líder de izquierdas. ¿Qué está sucediendo? Que la sociedad no está dispuesta a rendirse ante las propuestas que pretenden imponer gobiernos tecnócratas sin capacidad real de decisión.

Hoy, cuando elegimos al presidente del gobierno, estamos eligiendo al capataz. La soberanía a decaído a favor de los mercados, y la reacción de la sociedad se manifiesta en el auge de las posiciones extremistas que, tanto de derechas como de izquierdas, plantean una recuperación del espíritu nacional, de la soberanía, del poder del pueblo y el estado frente a las agresiones de esos mercados.

Es curioso que los gestores del fracaso de la política frente a los mercados sean los primeros en rasgarse las vestiduras. Su actitud de profunda sumisión es la responsable de la polarización de la sociedad y el auge de los extremismos. Son las políticas impuestas como si de dogmas sagrados se tratase las que están empujan a las personas de bien hacia posiciones extremistas. 

El suicidio económico

24/04/2012 2 comentarios

Ayer, el país publicaba un artículo de opinión de Paul Krugman, Premio Novel de economía en el 2008 y catedrático de la universidad de Princeton. En este artículo, cuestiona la política de austeridad impuesta por Alemania, a la que acusa de ser la culpable de la crisis que sufren países como España.

En varias ocasiones hemos citado a muchos intelectuales y economistas de talla mundial que piden un cambio en la orientación de las políticas y avisan de las nefastas consecuencias que tendrán las medidas de ajuste impuestas por el gobierno.

¿Cuándo escuchará Rajoy estas opiniones? Nunca. ¿Saben por qué? Por qué Rajoy confunde política con religión. Cree que la actual crisis es consecuencia de la opulencia del pasado (en el supuesto que tal opulencia existiese, porque somos muchos los que no tenemos la sensación de haber vivido como ricos). Considera que la crisis es un castigo divino, contra el que no se puede luchar, y que merecemos sufrir.

En las medidas que tanto perjudican a la economía, pero sobre todo a los más débiles de la sociedad, cree Rajoy que se encuentra la penitencia por tanto pecado cometido. La visión de la vida como un “valle de lágrimas” y la promesa de una redención futura si soportamos con estoicismo los males presente es el pilar intelectual sobre el que levanta sus políticas el gobierno del PP.

No escucha razones, ni argumentos, porque lo que mueve a Rajoy no es la lógica, es la fe. De ser de otro modo, escucharía a Paul Krigman.

Nota: Para leer el artículo citado: http://economia.elpais.com/economia/2012/04/20/actualidad/1334936437_792753.html

¿Por qué interesan tanto las elecciones francesas?

Cada país proyecta su propia imagen, y la de Francia es la imagen de la Revolución, del final del Antiguo Régimen, de la resistencia contra los nazis, de los movimientos estudiantiles de los años sesenta y setenta, o de intelectuales como Jean Paul Sartre. Por eso Francia ha sido siempre una reserva intelectual y moral de la izquierda. Y lo ha seguido siendo en la actualidad, pues fue Francia la que tumbó la constitución Europea por no incluir los derechos sociales y laborales en su texto.

La izquierda europea, y principalmente la española, cometió un gravísimo error el día que asumió como suya una constitución que vaciaba la Europa Social con la que habíamos soñado todos los europeos. Los sindicatos franceses no tuvieron tapujos ni miedo y lograron sacudir los cimientos de la Unión Europea. Desde ese día, Europa está en crisis. Una crisis institucional que ha sabido aprovechar Merkel para imponer su visión ultraconservadora y germana sin que nadie, ni la izquierda ni la derecha de ningún otro país se le opusiera.

También fue el inicio de una lenta, muy lenta, recuperación de la izquierda europea. Una izquierda que necesita una Francia comprometida con sus valores tradicionales. Hollande puede ser ese líder europeo que logre la unidad real de las socialdemocracias entorno a un nuevo proyecto de futuro que no renuncie a los valores que han construido nuestro presente.

Hubo un tiempo en el que muchos hablaban de la necesidad de europeizar Alemania. Hoy es necesario desgermanizar Europa. Hollande defiende una recuperación del protagonismo francés en Europa y la renegociación de los pactos impuestos en los últimos años por Alemania al conjunto de la Unión. Se trata de hacer valer en el seno de la Unión Europea la voluntad de Franceses – y holandeses, que también votaron en contra –, ante una Europa sin contenido social.

Los acuerdos europeos impulsados por Merkel con el apoyo de Sarkozy y el resto de la derecha europea, entre la que se encuentra Rajoy, han intentado colar bajo la mesa los principios de la Constitución Europea que los franceses rechazaron y contra los que la izquierda de todos los países se manifestó, a pesar de sonoras excepciones como la del PSOE. Esta es la razón por la que interesa tanto lo que pueda suceder en Francia, porque es el país llamado a impulsar una solución de la crisis que se abrió en el 2005, forzando que se respete la voluntad expresada por la mayoría de los europeos, y que no es otra que la irrenunciable Europa de los derechos sociales y laborales frente a cualquier otro experimento.

 

¿Éxito de Hollande o derrota de Sarkozy?

23/04/2012 1 comentario

Apenas un punto separa a los dos candidatos que afrontan la difícil etapa de una segunda vuelta. Sin embargo, ya se pueden extraer algunas conclusiones de los resultados obtenidos en primera vuelta.

Habrá quien, ante la ajustada victoria, quiera minimizar el impacto de esta victoria asegurando que nada está decidido, y que la segunda vuelta es la determinante. Tienen razón, pero solo en parte, pues olvidan mencionar un dato transcendental para comprender lo que está sucediendo en la política francesa: los resultados de Hollande son históricos. Y lo son por dos motivos: en primer lugar, obtiene los segundos mejores resultados de la historia de un socialdemócrata, solo superado por el mítico Mitterrand, poniendo fin a una larga crisis de la izquierda francesa, que se inició a mediados de los 90 y que duraba casi veinte años; en segundo lugar, estos resultados son históricos porque nunca, durante toda la V República, un presidente de Francia que se presentase a la reelección había perdido en primera vuelta. Es decir, desde los tiempos de Charles de Gaulle, allá por el 1958, un Presidente que optase a la reelección había recibido un correctivo electoral tan importante.

¿Éxito de Hollande o derrota de Sarkozy? Más bien, convergencia de ambas situaciones. Hollande es un intelectual laico, serio, moderado, con aspecto de oficinista y esperanza de la izquierda europea. Sarkozy es un personaje extravagante, cinematográfico, que usa alzas en los zapatos para aparentar ser más alto, y un segundo de abordo en el barco de Merkel. Si comparamos a los distintos presidentes de la Republica Francesa de los últimos sesenta años, nos daremos fácil cuenta que Hollande es más parecido a todos ellos que el mediático Sarkozy. Y esta es una de las claves del éxito de los socialdemócratas en estas elecciones: han sido capaces de transmitir la imagen de la Francia que todos los franceses sueñan, y que en modo alguno es una Francia incapaz de decir no a Alemania.

Sarkozy se hunde por la derecha. Su discurso cuestionando la inmigración y prometiendo mayor dureza contra la delincuencia estaba calculado para ganarse el voto de los simpatizantes del Frente Nacional de Le Pen. Sin embargo, estos no solo se mueven por una Francia sin emigración o contra la multiculturalidad, características atribuidas a este partido que no dejan de ser una simplificación, ante todo son nacionalistas franceses. Quieren una Francia fuerte, de ahí su actitud euroescéptica. La alianza de Berlín – París les resulta antinatural. Muchos votantes conservadores han dado la espalda a los Populares franceses a favor de una actitud independiente en el contexto europeo. Según las encuestas sólo el 40% de los votantes de Le Pen estarían dispuestos a apoyar a Sarkozy en la segunda vuelta. Y la razón es, para la inmensa mayoría, la misma: Merkel.

Vistos los resultados, y cómo estos se han repartido en las circunscripciones y en el resto de las candidaturas que no participaran en la segunda vuelta, solo un error muy grave podría arrebatarle la victoria final a Hollande. Pero todo es posible y nunca se debe subestimar al enemigo, y menos a un animal político como Sarkozy. La izquierda francesa no debe bajar la guardia y debe seguir luchando por consolidar estos magníficos resultados y lograr que Hollande sea el nuevo Presidente de la Republica Francesa. 

Resultados Primera vuelta de las Presidenciales Francesas

Resultados Primera vuelta de las Presidenciales Francesas.

28,63% François Hollande, Parti Socialiste.

27,18% Nicolas Sarkozy, Union pour un Mouvement Populaire.

 Web aconsejada para conocer los resultados de todos los candidatos y circunscripciones:

http://www.franceelectorale.com/

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