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Retorno al Franquismo

La agenda ultraconservadora del PP tiene como objetivo llevar a España a un escenario similar al nacional – catolicismo del régimen anterior. La Transición se inició el 26 de mayo de 1976 con la aprobación de la Ley para La Reforma del Derecho de Reunión. Esta ley ha permitido una transición ejemplar de una dictadura a una democracia, y el disfrute de más de tres décadas de paz social. Sin embargo, quieren acabar con el derecho a reunión, concentración y manifestación, mediante una reforma del Código Penal que situará a todas las expresiones de opinión incómodas en el terreno de la ilegalidad.

Es un paso atrás en los derechos más básicos y esenciales para el disfrute en libertad de la ciudadanía. La Ley que pretende criminalizar a los manifestantes busca amordazar al pueblo, obligándolo a permanecer en silencio o sufrir la cárcel si alguien se atreve a discrepar. Esta medida, injustificada, pretende transformar el Estado de Derecho en un Estado Policial y encuadrar en la criminalidad a cualquier pensamiento u opinión discrepante. Estamos ante un intento de replantear la democracia, vaciando su significado e impidiendo a los ciudadanos expresar libremente sus ideas e incluso reunirse para tratar cuestiones políticas o sociales. 

Quieren instaurar el Estado Policial

Con todo lo que está cayendo en lo económico, a veces se nos escapan algunos temas cuya transcendencia para el presente, y sobre todo para el futuro, aún sea mayor. Uno de estos temas es la futura reforma del Código Penal, la cual se orienta a convertir a España en un Estado Policial y restringir los derechos de manifestación de los ciudadanos.

Muchos nos convertiremos de inmediatos en delincuentes una vez se apruebe la propuesta. Confío que las demás fuerzas políticas – y muy especialmente el PSOE –  sepan estar  la altura y luchen contra la conculcación de los derechos fundamentales.

Tanto en la legislación europea como en la Constitución Española se garantiza el derecho a la reunión, concentración y manifestación sin necesidad de autorización previa de ningún tipo. Sin embargo, aprovechando algunas situaciones lamentables, alagunas de las cuales tuvieron mucho que ver con la nada profesional actuación policial, se pretende criminalizar cualquier acto de manifestación, concentración y reunión pacífica que incomode al gobierno.

Pretenden, en última instancia, que las únicas manifestaciones legales sean las procesiones de Semana Santa y las marchas contra el aborto. 

Crece la disidencia en el seno de la Iglesia Católica

21/04/2012 1 comentario

Primero fueron los austríacos; ahora llega el turno a los religiosos irlandeses. No menos de 900 sacerdotes de Irlanda se han revelado contra los “Inquisidores Vaticanos”.

Son muchas las voces que, desde dentro de la propia Iglesia Católica, piden al Pontífice que se aleje de las posiciones ultra conservadoras sostenidas por grupos como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo e inicie un periodo de profunda renovación. Entre sus reivindicaciones están el fin del celibato, la apertura del sacerdocio a la mujer, la aceptación de la homosexualidad, una revisión de la posición sobre los anticonceptivos de la Iglesia o la relación con otras confesiones religiosas.

Adrian Egan, provincial redentorista, y Tonny Flannery, el párroco que capitanea al casi millar de clérigos irlandeses a favor de una profunda renovación en el seno de la Iglesia, han denunciado la presencia de “agentes del Vaticano” que espían a los religiosos y dan parte puntual de cuanto sucede en las parroquias a la Doctrina de la Fe, para que desde Roma se articulen las medidas disciplinarias oportunas. Medidas que buscan silenciar la crítica interna dentro de la Iglesia, evitar la publicación de revistas, libros o estudios teológicos que cuestionen las posiciones doctrinales del Vaticano o cuestionen los intereses, medios y objetivos de ciertas asociaciones o grupos religiosos ultraconservadores.

A pesar de los esfuerzos de la Iglesia Católica por evitar que esta insurrección logre protagonismo, los partidarios de un cambio en profundidad dentro del Vaticano son cada vez más numerosos y fuertes. Este movimiento de desobediencia está extendiéndose como la pólvora. Aún son muy pocos los partidarios que se han atrevido a alzar su voz en España, pero se sabe que su número no es pequeño y podrían llegar a causar un verdadero problema a Benedicto XVI. No olvidemos el importante papel que juega España y América Latina en las estrategias de los grupos católicos más poderosos y ultraconservadores. ¿Estamos asistiendo al comienzo de un cisma? La verdad, creo que es muy pronto para decir algo así, pues recuerdo el movimiento llamado de la Nueva Teología que al final no logró ninguno de sus objetivos ni forzó – como argumentaban algunos – una escisión en la Iglesia. Sin embargo, los tiempos están cambiando y los medios para difundir las ideas y opiniones son más cercanos a cualquier colectivo, lo que hace que la situación sea absolutamente impredecible. 

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