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Archive for 11/05/2012

Rajoy, el hombre sin palabra

Ha dicho Rajoy que está dispuesto a hacer lo que sea necesario, aunque haya dicho que no lo haría. Señor Rajoy, a eso se le llama mentir, por si no lo sabe. Como poco, tendría que reconocer que su coherencia es la de un yonki. Capaz de decir cualquier cosa para conseguir su dosis. Y ese es su problema, el problema del PP, son tan adictos al poder que cualquier cosa harían o dirían para volver a él.  No tienen principios. Ni ética. Ni respeto por las reglas básicas de una democracia: respetar a los ciudadanos, considerar las opiniones discrepantes, actuar en función del consenso y no imponiendo una moral religiosa, etc. Hacer justo lo que dicen en campaña pero que, más tarde, nunca cumplen.

Rajoy ha dicho su primera verdad: haré lo que quiera al margen de lo que prometí. Mal sale en las encuestas y peor va a salir en el futuro. Pero lo más lamentable es que sus errores y sus mentiras las pagamos todos. ¿Por qué no imita a Rato, reconoce su incapacidad y convoca elecciones? No lo hará, le gusta demasiado el poder. Además, aún cree que en cuatro años puede que la situación económica cambie. Y quizás tenga razón. Ahora que Hollande parece dispuesto a enfrentarse a Merkel, puede que las cosas cambien. El 23 de mayo habrá una cita importante donde las cosas pueden empezar a cambiar.

 

Viernes de Dolores

Desde que Rajoy llegó a la Moncloa, los viernes se han convertido en fecha temida por todos. El día en que se reúne el Consejo de Ministros empieza a ser conocido como el Día de la Flagelación. Y es que aún se espera una sola decisión que no resulte lesiva para algún derecho social, laboral o económico.

Rajoy ha dicho bien claro que seguirá con su agenda reformista pese a quien le pese. Una actitud dogmática que le aleja cada vez más de la sociedad y de la verdadera naturaleza del poder político: dar respuesta a las expectativas de los ciudadanos.

El PP quiere que se note quien manda. Que sepan todos que ellos son el gobierno y que puede, y harán lo que les venga en gana, según su criterio. Un criterio que, por cierto, les lleva a convertirse en la última resistencia europea de los partidarios del recorte.

Este viernes está previsto que aprueben la ayuda a Bankia. Miles de millones para reflotar las entidades financieras que salen de la educación y la salud de los ciudadanos. No hay dinero para políticas que impulsen el empleo, pero sí para salvar a entidades financieras mal gestionadas, y sin siquiera exigir que se depuren las responsabilidades.

Pero lo de menos es la decisión concreta de este viernes. Lo peor es la actitud de un gobierno que pretende imponer su criterio a toda costa. Creen que están midiendo sus fuerzas contra la izquierda, pero en realidad el pulso se lo están peleando al conjunto de la sociedad. Solo su cerrazón ideológica les impide ver los hechos tal y como son.  Esperan que la sociedad se agote de manifestarse y termine claudicando; pero eso está por ver, pues cuanta más presión contra la sociedad se ejerce, más razones adquieren para responder a la agresión a sus derechos. 

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