Archivo

Archive for 21/05/2012

1000 días para el Referéndum de Independencia de Escocia

Alex Salmond, Ministro Principal de Escocia y líder del Partido Nacional Escocés, ha desvelado la fecha en la que desea se celebre el referéndum pro independencia de Escocia: otoño del 2014. Un año más tarde que la fecha inicialmente deseada en Westminster, donde se prefería una convocatoria rápida para favorecer la causa unionista.

Sin embargo, esta diferencia de criterio no parece que termine por condicionar el acuerdo entre el gobierno británico y las instituciones escocesas. Todos en el Reino Unido dan por hecho la inevitable independencia de Escocia. Incluso entre los conservadores británicos, los Tories, se aprecia una clara complicidad con la causa independiente. Algo que solo se puede explicar si tenemos en cuenta la evolución de las posiciones conservadoras e independentistas.

Los conservadores siempre han sido partidarios de mantener el status quo existente entre el Reino Unido y Escocia, juzEgando la independencia escocesa como un salto a lo desconocido. Pero los cambios que se han producido en el mundo – y más en concreto en Europa – durante las dos últimas décadas, han dejado sin argumentos a la causa unionista. Los británicos son los menos europeístas de Europa, pero reconocen la necesidad de trabajar por una Europa fuerte para no perder gran parte de su influencia en el mundo durante las próximas décadas.

Argumentos como la fuga masiva de capitales, éxodo de negocios, aislamiento internacional o cuestiones sobre la defensa del país, han perdido su sentido en un mundo globalizado y en el que los grandes retos de la sociedad solo pueden ser afrontados desde la multilateralidad. Una realidad que ha transformado radicalmente el concepto de soberanía.

Por su parte, el Partido Nacional Escocés (SNP), ha demostrado también una gran madurez e inteligencia. La independencia es una casa con muchas habitaciones. Ellos han sido capaces de actualizar su discurso para hacerlo coincidir con las aspiraciones de la sociedad en los tiempos actuales. Siempre acusados de fuerte izquierdismo, han demostrado ser capaces de gestionar la economía con criterios prácticos y eficaces. A pesar de la crisis, Escocia sigue reduciendo su desempleo, han congelado y bajado los impuestos, reducido la burocracia, suprimido tasas a los comerciantes, impulsado Escocia como destino turístico como nunca antes se había hecho, desarrollado un Fondo de Inversión Escocesa que ha permitido la puesta en marcha de proyectos innovadores, asegurado que cuatro de cada cinco contratos públicos vayan a parar a manos de pequeñas empresas de Escocia y mejorado sus infraestructuras. Y todo esto sin olvidar la política social: reducción drástica de las listas de espera en los centros de salud, políticas especificas para el ámbito rural que garantizan el asentamiento de la población, 117 viviendas nuevas con precios asequibles a la semana, 300 nuevas escuelas en cinco años, y una decidida política de protección y conservación del medio ambiente, donde las energías renovables – que suministrarán el 80% de la energía que demanda Escocia en el 2020 – están jugando un papel determinante en la estrategia de desarrollo sostenible del país.

Las posiciones independentistas han sabido leer la realidad mundial mejor que ninguna otra opción política en Escocia. Hoy son capaces de moderar su discurso hasta incluso aceptar mantener la monarquía, conservar la libra esterlina, mantener el Banco de Inglaterra como banco central y prestamista último, e incluso mantenerse dentro de la OTAN.

Los nacionalistas escoceses han reinventado el concepto de independencia para adecuarlo a la realidad global en la que nos desenvolvemos. Ya no es una cuestión de fronteras, banderas, ejércitos y monedas; hoy la independencia significa la voluntad de una comunidad de hacer valer su derecho a gobernarse a sí mismos y asumir la responsabilidad de sus propias decisiones.

Esta evolución de la izquierda nacionalista vivió sus momentos más difíciles cuando Salmond apoyó la devolución de algunas de las competencias al Parlamento de Escocia, algo que fue considerado como traición por el sector más radical, que temía que una mayor autonomía debilitase el discurso independentista. Pero el tiempo ha dado la razón a Salmond, quien ha logrado llevar a al SNP, partido que contaba con apenas cuatro parlamentarios a comienzo de los años 90, a gobernar Escocia e impulsar el histórico referéndum de independencia.  

Sin duda, los modernos nacionalistas escoceses han sabido leer mejor que nadie en Europa el papel que deben desempeñar los gobiernos. Salmond y los suyos han logrado extender los beneficios sociales del estado a la par que impulsaban una pujante economía de mercado en tiempos de crisis. Hoy en día, en Escocia, nadie paga ni sus recetas ni las matrículas universitarias, y sus empresas disfrutan de ventajas que ponen los dientes largos a cualquier emprendedor, rebajas fiscales incluidas. Salmond sabía que para que triunfase la causa independentista, los escoceses debían percibir que con la independencia les iría mejor en su vida cotidiana. Logrado este objetivo, la independencia de Escocia es cosa aceptada hasta por Cameron.

Aún falta mucho para la celebración del referéndum y nada está decidido. Son muchas las coas que pueden pasar. Pero hay algo que nadie puede poner en duda: la lección de democracia e inteligencia socio-política que están ofreciendo tanto unionistas como independentistas. Sorprende, también, el poco interés que despierta en España este proceso político. ¡Cuánto tienen que aprender nuestros políticos!

Me llama la atención la casi absoluta indiferencia que muestran los medios de comunicación españoles ante lo que está sucediendo entre el Reino Unido y Escocia. Sé que mi interés por Escocia es sentimental, atávico, gravitatorio, que no todo el mundo tiene porqué compartir mi pasión por esa tierra ancestral en la que se hunden mis raíces, pero resulta extraño que un país como España, inmerso en una crisis económica y en el que existen tensiones nacionalistas, nadie se interese por el proceso de independencia de Escocia. 

Quizás son tantos nuestros problemas que no tenemos tiempo ni ganas de alzar la vista y observar lo que ocurre a nuestro alrededor. Pero en esta época, ese alrededor que antes se veía tan lejano, es parte de nuestra misma realidad y con frecuencia, parte de la solución a nuestros problemas. Si dejásemos de fijarnos en Alemania y buscásemos otros referentes en los que mirarnos, es muy posible que lográsemos dar pasos más acertados que los que estamos dando en la actualidad. Solo hay que fijarse en cómo la apuesta escocesa por la economía verde está contribuyendo de manera decisiva a sortear las dificultades de los mercados. Aunque muchos no lo crean, es posible conservar e incluso ampliar los derechos sociales y bajar los impuestos; basta con hacer las cosas bien. 

El Gobierno de François Hollande

La semana pasada se constituyó el gobierno del socialista Hollande. Un gobierno paritario y multirracial donde ha logrado integrar las muchas tendencias presentes entre los progresistas franceses. Un juego de malabares que le ha permitido unir la juventud con la experiencia.

Cuatro treintañeros, igual número de hombres que de mujeres, cuatro descendientes de inmigrantes, tres de ellos de los territorios de ultramar; un viejo peso pesado del socialismo francés, el ex primer ministro Laurent Fabius (1984-1986), que ocupará la cartera de exteriores;  son algunos de los rostros que configuran el mosaico de un gobierno llamado a ser fiel reflejo de la sociedad francesa. Y en el que también destaca la integración de la líder ecologista Cécile Duflot, al frente del ministerio de vivienda.

Pero sobre todo, llama la atención el sutil equilibrio ideológico que ha logrado. La presencia del antiglobalización y acérrimo defensor del proteccionismo europeo Arnaud Montebourg se contrarresta con las posiciones más conservadores de Manuel Valls, catalán de nacimiento que se autodefine como social – liberal y partidario de la “tercera vía” del antiguo premier británico Tony Blair.

La germanofilia del Primer Ministro, Jean-Marc Ayrault, se ve también equilibrada con la oposición que supone el veterano Fabius, quien adquirió nueva relevancia en el socialismo con su campaña contra la Constitución Europea.

Pieza a pieza, paso a paso, equilibrio a equilibrio, Hollande ha logrado el gobierno que quería, el gobierno paritario, multirracial y equilibrado en el que cualquier francés podrá verse reflejado.

Sus enemigos le acusarán de sectario por no integrar a políticos de otras formaciones, asegurando que la ecologista Cécile Duflot es solo una operación de maquillaje. Destacarán la ausencia de Martine Aubry y el exceso de pluralidad ideológica existente dentro del ejecutivo. Olvidan comentar que Hollande, demócrata convencido donde los haya, ve en la pluralidad una oportunidad y no un problema. Él quería un gobierno heterogéneo y pluralista, a imagen y semejanza de la sociedad a la que quiere servir. Eso era lo que había prometido, y eso es lo que ha hecho.

Es curioso cómo gran parte de la prensa española intenta cuestionar a Hollande destacando los problemas inherentes a la formación de cualquier gobierno. No mencionan, por ejemplo, que todo el gobierno francés se ha bajado el sueldo un 30%, y que los miembros del ejecutivo que pierdan la confianza de los ciudadanos en las próximas legislativas de junio, no sólo perderán su escaño, también tendrán que abandonar el Gobierno.

LISTA COMPLETA DEL GOBIERNO FRANCÉS. Los cargos de Ministros delegados son equivalentes a los Viceministros o Secretarios de Estado en España. 

•. Laurent Fabius, Ministro de Relaciones Exteriores

• Vincent Peillon, Ministro de Educación Nacional

• Christiane Taubira, Ministra de Justicia

• Pierre Moscovici, Ministro de Economía, Hacienda y Comercio Exterior

• Marisol Touraine, Ministra de Asuntos Sociales y Salud

• Cécile Duflot, Ministra de igualdad y de vivienda

• Manuel Valls, Ministro del Interior

• Nicole Bricq, Ministro de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía

• Arnaud Montebourg, Ministro de recuperación productiva, Reindustrialización.

• Michel Sapin, Ministro de Trabajo, el empleo, la formación profesional y diálogo social

• Jean-Yves Le Drian, Ministro de Defensa

• Aurelie Filippetti, Ministra de Cultura y Comunicación

• Genoveva Fioraso, Ministra de Educación Superior e Investigación

• Najat Vallaud-Belkacem, Ministra de los derechos de las mujeres y portavoz del Gobierno

• Stéphane Le Foll, Ministro de Agricultura y Agroalimentación

• Marylise Lebranchu, Ministra de Reforma del Estado, la descentralización y la administración pública

• Victorin Lurel, Ministro de Ultramar

• Valerie Fourneyron, Ministro de Deportes, Juventud, educación popular y comunitaria

• Jerome Cahuzac, Ministro Delegado del Ministro de Economía, Hacienda y Comercio Exterior para el Presupuesto

• George Pau-Langevin, Ministro Delegado del Ministro de Educación, responsable para el éxito académico

• Alain Vidal, Ministro delegado ante el Primer Ministro, encargado de las relaciones con el Parlamento

• Delphine Batho, Ministro Delegado del Ministro de Justicia, Ministro de Justicia

• François Lamy, Ministro delegado ante el Ministro de áreas iguales y la vivienda para las ciudades

•Bernard Cazeneuve, Ministro delegado ante el Ministro de Asuntos Exteriores, encargado de Asuntos Europeos

• Michèle Delaunay, Ministro delegado ante el Ministro de Asuntos Sociales y de Salud, responsable de personas mayores y dependientes

• Sylvia Pinel, Ministra delegada ante el Ministro de recuperación productiva, responsable de la artesanía, el comercio y el turismo

• Benoît Hamon, Ministro delegado ante el Ministro de Economía, Hacienda y Comercio, responsable de la economía social

• Dominique Bertinotti, Ministra delegada ante el Ministro de Asuntos Sociales y Salud, para la familia

• Marie-Arlette Carlotti, Ministro delegado ante el Ministro de Asuntos Sociales y de Salud para las Personas con Discapacidad

• Pascal Canfin, Ministro Delegado del Ministerio de Asuntos Exteriores, responsable del desarrollo

• Yamina Benguigui, Ministra Delegada del Ministro de Relaciones Exteriores, a cargo de los franceses en el extranjero y de la Francofonía

• Frédéric Cuvillier, Ministro delegado ante el Ministro de Ecología y Desarrollo Sostenible y Energía, encargado de Transportes y Economía Marítima

• Fleur Pellerin, Ministra delegada ante el Ministro de recuperación productiva, responsable de pequeñas y medianas empresas, la innovación y la economía digital

• Arif Kader, Ministro Delegado del Ministerio de Defensa, responsable de los Veteranos.

 

%d personas les gusta esto: