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Lenguas viperinas

04/07/2012 4 comentarios

Más de uno, si se mordiese la lengua, se envenenaría. Pero existen muchos tipos de veneno. En el caso de los políticos, el veneno se llama irresponsabilidad estúpida. Cuando están en la oposición, por desgastar al gobierno, son capaces de jurar en arameo y prometer cualquier sandez. Cuando llegan al gobierno, nada de los prometido. Incluso aquello que dijiste que no harías, vas y lo haces.

Esto le ocurre a Rajoy y su cohorte de mantillas y beatos. Mucho prometieron. Mucho negaron. Hoy se tragan todo sin cocinar. Pero es que a tragaderas nadie gana a un buen político.

La irresponsabilidad de quien prefiere gobernar a cualquier precio, aunque el país se vaya  la carajo, es lo único que explica la actitud intransigente y grosera del PP durante la oposición. Su estupidez, compartida en gran medida con su socio bipartidista, le llevó a prometer la luna y generar unas expectativas imposibles.

Hoy tienen que tragarse sus promesas y sus críticas. Quienes dijeron que nunca, nunca, nunca, aplicarían el copago sanitario. Lo acaban de hacer. Como los impuestos, que tampoco subirían y fue lo primero que hicieron al llegar al poder.

Algunos hombres. Al tener que tragarse sus palabras, se atragantan. Pero esos hombres tienen dignidad. Quienes no suelen disfrutar de esta compañera son los políticos. Ellos aguantan cualquier cosa. Cualquier crítica. Cualquier sapo y culebra que tenga que tragarse, ellos se lo tragan. No hay problemas. Contra el veneno de la irresponsabilidad y la estupidez están más que vacunados: ellos lo generan. Pues anda, Rajoy, a tragarte otra.

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El último regalito de Zapatero

04/07/2012 1 comentario

Lo suyo fue de juzgado de guardia. Comenzó ilusionando más que ningún otro presidente de la democracia, y ha terminado ganándose las descalificaciones de propios y extraños. Ánimo no le falto nunca, pero una cosa era predicar y otra dar trigo. Zapatero fue tan voluntarioso como manirroto. Sin embargo, seríamos injustos si descargásemos todas nuestras hieles contra el presi guay de la ceja, pues la cantidad de garrulos–pijos–progres   que le acompañaban tuvieron mucho que ver en el naufragio.

Los años pondrán a cada uno en su lugar. Con el tiempo nos daremos cuenta que Zapatero no fue ni santo ni demonio. Intentó hacer aquello que creía era su obligación, pero equivocó muchas prioridades, tomó decisiones a destiempo y eligió muy mal a los suyos. En muchas ocasiones, sobre todo en lo económico, más que un político parecía un líder de la New Age. Pero todo esto se le perdonará, pues a los tontos se les perdona todo siempre que sean buenos de corazón; aunque a mí, personalmente, me da más miedo un tonto con pistolas que un malvado. Pero lo dicho, se le perdonará.

Lo que dudo que se le disculpe nunca es haber abierto la puerta a la derecha. A la peor derecha. A esa que tanto nos costó meter a empujones en los conventos y los cuarteles. Eso no se lo vamos a perdonar nunca, señor Zapatero. Como tampoco le vamos a perdonar ciertos regalitos de última hora que nos dejaron algunas de sus ministras.

Me refiero, por supuesto, a la Ley Sinde. Hoy conocida como Ley Sinde – Wert. Resulta que esta mordaza virtual que inventó la pseudopolítico y pseudocineasta Ángeles González – Sinde, no sólo está frenando el desarrollo tecnológico de España, forzando a que las empresas de internet nacionales corran con las piernas atadas contra el resto de las empresas europeas,  además, cada vez resulta más difícil generar contenidos sin que el Gran Hermano no te de un par de collejas o te cierre el chiringuito. Así por las buenas. Perdón, por las Sinde.

Verán ustedes, resulta que el último regalo de ZP y su gobierno de socialpijos fue una ley tan de izquierdas que la derecha la ha hecho suya enseguida y sin ponerle ni quitarle una coma. La ley  Sinde está recurrida por tropecientas asociaciones que defienden un internet libre y neutral. Puede que los jueces hagan su trabajo, por una vez, y la ley acabe en el hoyo del que jamás debió salir. Pero mientras llega o no ese momento, aquí nos tienen a todos los que usamos internet para difundir ideas, aplicándonos vaselina en el culo porque sabemos que nos va a hacer falta.

Y esto ocurre por su culpa, señor ZP. Por la suya y por la manada que lo acompañó en el gobierno. Hicieron tan mal las cosas que, no contentos con abrir la puerta a la derechona de rosario y ayuno, les regalaron las leyes con las que darnos a todos por culo. Muchas gracias ZP. A ver si hay suerte y un día nos encontramos usted y yo en un bar, que le explicaré con talante lo que vale un café. 

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