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Archive for 11/07/2012

Vergonzoso

11/07/2012 2 comentarios

Había pensado no escribir nada hoy. Lo prometo. Preparé con tiempo los post a publicar el miércoles y el jueves para no sentarme a teclear. No porque no fuese a tener tiempo o no me apeteciese. Es que me conozco. Son muchos años viviendo conmigo mismo.

Por eso sabía que el cuerpo me iba a pedir escupir veneno en forma de palabras contra el gobierno. Mentar a sus madres, y acordarme del puñetero día que unos inconscientes les votaron.  A todos, pues tanto monta, monta tanto.

Comentar en caliente la subida del IVA, los recortes en la ley de dependencia, el fin de las pagas extras y la criminalización de los parados, equivalía a una larga sucesión de espumarajos que ni el lector merece ni yo acostumbro a emplear en mi vida cotidiana.

Prefería dejar que pasasen un par de días para comentar lo que me parecen estas medidas. Seguro que para entonces, ya consigo hablar de ellas sin que los hijoputas, cabrones y me-cago-en-vuestra-puta-estampa afloren cada tres por cuatro.

Sin embargo, el espectáculo vergonzoso de ver a los diputados populares, aplaudiendo las medidas, me ha dejado sin palabras. Siquiera me apetece acordarme de su nacimiento. En Italia, cuando la ministra Elsa Fornero anunció las difíciles medidas que debía adoptar, lloró. En España, aplauden. Es la diferencia entre la dignidad y la basura cobarde que nos gobierna. No hace falta decir más, su actitud, celebrando y riendo la miseria del pueblo lo dice todo. 

Rajoy, un político sin rumbo

 Dice el refranero popular <<Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces>>. Rajoy se pasó toda la campaña electoral diciendo que tenía un <<plan>> para sacar a España del atolladero. Aseguraba saber lo que había que hacer y estar dispuesto a hacerlo. ¡Cuánta presuntuosidad cabe en el ánimo de un político!

La realidad ha demostrado que el PP no es mejor que el Psoe. Cada uno a su manera, pero igual de mediocres todos. En más de una ocasión lo he manifestado en esta venta pública: el gran problema de España es el bipartidismo. Necesitamos romper con este círculo vicioso que sólo beneficia a los vagos, los inútiles y los sinvergüenzas.

La política se ha convertido en terreno abonado para felones y cantamañanas. Gentuza que nunca ha hecho nada en la vida, aparte de lamer con devoción las botas del jefe. Que sin duda también eso es un arte. Nadie confía en los políticos porque nunca se han hecho merecedores de nuestra confianza.

Incluso los medios de comunicación que han sido tradicionales valedores del PP, cuestionan abiertamente al gobierno. Basta con leer la columna de Pedro J. Ramírez, donde cada vez los obuses disparados contra Rajoy son más certeros. <<Vamos de éxito en éxito hacia la derrota final>> o <<los mercados se empeñan en demostrar la fragilidad de su ineficiencia>>, son algunas de las píldoras que el veterano periodista le ha dedicado al presidente del gobierno.

La Gaceta pedía en su editorial un <<un plan mínimamente articulado y coherente>>. Acusaba al gobierno de Rajoy de improvisar y dar palos de ciego en el peor momento de la economía española.

Incluso una filtración de la agencia Reuters aseguraba que, en la Unión Europea, Rajoy estaba considerado como  <<pésimo>> y <<torpe>>.

Mientras esto sucede, y algunos comienzan a darse cuenta de la absurda apuesta que hicieron confiando en el PP, la amenaza de un rescate soberano sigue planteando sobre nuestro país.

Rajoy ha perdido el rumbo. Es incapaz de gobernar la nave en medio de esta tormenta. Todos somos buenos marinos cuando el viento sopla a favor o vemos las maniobras desde el puerto. ¡Pero qué difíciles se vuelven las cosas cuando debemos ser nosotros quienes capitaneemos el barco en medio del temporal! Más de uno  añora los plácidos días de la oposición.

De geriátrico a puticlub

España iba camino de convertirse en el geriátrico de Europa. Poco antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, la llegada de la crisis y de irnos todos al carajo, el modelo económico que impulsaban los unos y los otros, PP y Psoe, intentaba imitar al de Florida, y convertir nuestro país, como ocurre con ese estado norteamericano, en un paraíso para los jubiletas de clase media y alta. Tampoco era la panacea, pero mejor trabajar en un geriátrico que de puta.

Como se nos torció el asunto, nuestros próceres se dedican a buscar inversiones, a cual más rocambolesca. Ahora todo Madrid trabaja para acoger el Eurovegas. Ese proyecto de  macrocasinos que exige un cambio en la legislación fiscal y en la ley contra el tabaco. Pretenden crear una isla del vicio que atraiga a todos los ludópatas, pendencieros y puteros de Europa a dejarse aquí los cuartos.

Es decir, quieren convertir Madrid en el puticlub de Europa. Que conste que la frase se la he robado a Felipe González, quien, con buen criterio, ha cuestionado que se pueda confiar el futuro de la creación de empleo a proyectos como este.

Un tugurio como el que proponen no lo quieren en ninguna parte. Por mucho oropel y maquillaje que usen, siempre será un lugar en el que no nos gustaría que trabajasen nuestros hijos.

Quizás me esté poniendo más moralista de la cuenta. Pido perdón, pues los vicios son para disfrutarlos y no deberían ser objeto de crítica. Pero cuando se pretende hacer de los vicios una forma de vida y marca de identidad de un país, la cosa es bien diferente. A nadie debería recriminarse por fumar un canuto, beberse un whisky, jugar una partida con los amigos o irse de putas. Esa es la libertad de cada uno de hacer lo que le sale de los reaños. Por mí perfecto. Nada que objetar. Transformar un país en el tugurio del juego, el alcohol, y las putas (que acudirán allí como moscas a la miel, al tiempo) es otra cosa muy distinta.

Sorprende que la Iglesia, tan rauda para criticar la unión entre personas libres del mismo sexo, no ponga reparos ni amenace con la excomunión a quienes patrocinan el proyecto. No sé si lo saben, pero las Vegas no se parece en nada a la Catedral de la Almudena.

Me gustaría que España fuese conocida por su cultura, su literatura, su música, sus avances científicos, una economía sostenible y abierta… por todas esas cosas que nos hacen sentir orgullosos de ser españoles. Sin embargo, en solo unas décadas, España será conocida en el mundo por el juego, el alcohol y la prostitución. ¿Es esta la herencia que queremos dejar a nuestros hijos?

 

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