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Archivo para la Categoría "Eurobonos"

Cuanto has tardado en enterarte, majo

El señor Esteban González Pons sugirió este fin de semana que los problemas de España se deben, entre otras cosas, a que Alemania no quiere que estemos en el club de los países del norte. ¿Cuánto has tardado en enterarte? Te creía más avispado, majo.

Verá usted, señor Pons, el caso es que no es Alemania la que no nos quiere. Es Ángela Merkel la que no está por la labor de compartir el poder con el resto de países europeos. Si acepta a más gente en ese “club” del que habla es porque no le queda otro remedio. Pero a nosotros, a los españoles, si nos puede evitar la entrada lo hará.

El caso es que lleva haciéndolo desde el principio. ¿Se acuerda cuando decía en este mismo blog: todos somos Grecia? Pues eso. Que todos somos Grecia, que lo que les ocurre a los griegos me ocurre también a mí. Porque soy europeo sentí como míos los problemas de Grecia. Usted no, usted a lo suyo. Bien que le bailaban las aguas a Merkel cuando se despachaba a gusto con los griegos. Entonces usted y los suyos no hicieron nada, dejaron que Grecia se cociese en su jugo y se precipitase por el abismo.

Ahora somos nosotros los escaldados que resbalan por el precipicio. Si antes hubiesen elevado su voz contra los abusos y el despotismo en Europa no nos encontraríamos en esta situación. No obstante, bienvenido al club de los que creemos que Merkel es el problema. A ver si a la próxima andas un poquito más sagaz. Por cierto, si puedes, convence a Rajoy.

 

Una de bomberos

Erase una vez una ciudad. En la ciudad una casa. Y en la casa un incendio. Los dueños de la vivienda intentaron apagarlo con sus propios y escasos medios. Cuando fueron conscientes de la inutilidad de sus esfuerzos, llamaron a los bomberos.

-          ¿Seguro que es un fuego? Mire usted, que estas cosas se confunden – preguntó el bombero que atendió la llamada de auxilio.

El incendio creció hasta hacerse dueño de toda la planta baja del inmueble. Mientras, en la planta alta, encerrados en la habitación más lejana al fuego, los inquilinos de la casa seguían al teléfono.

-          Verá usted, es que nos pilla lejos.

El incendio se había declarado en una de las viviendas de un barrio periférico. Un barrio de gente honesta, trabajadora y sencilla. Una zona de la ciudad que los habitantes del centro urbano sólo pisaban los domingos y los días libres. Para dar gusto a la parienta y los niños, comer totilla de patas, hartarse a cerveza barata y tomar el sol.

Los de la casa no daban crédito. Le indicaron al bombero la ruta más corta para llegar hasta el incendio.

-          A estas horas hay mucho tráfico – se excusó el funcionario – no se sí merece la pena acercarse, porque no vamos a llegar a tiempo.

 La parte baja de la vivienda era pasto de las llamas. La familia temió por su vida. Desesperados, trazaron varias rutas alternativas y se las explicaron al bombero.

El fuego avanzaba rápido, fuera de control. En un rato, alcanzó a las casas vecinas y toda la calle comenzó a arder.

-          ¿Han llamado a los bomberos?

-          Están de camino.

-          ¿Por qué tardan tanto?

-          Se tienen que detener en todos los semáforos.

-          Ah¡ Los semáforos regulan el tráfico en los cruces. Gracias a ellos no hay tantos accidentes. Hay que obedecer a los semáforos.

El barrio entero se convirtió en una parrillada. El humo y las llamas se veían desde cualquier punto del mapa, por lejano que fuese. Las ciudades cercanas comenzaron a inquietarse y pidieron a la ciudad que sufría el incendio que se diera prisa en sofocarlo.

-          Ya va, ya va – parece que dijo alguien – ¿acaso dudan de nuestra capacidad para resolver solos nuestros problemas?

Todos guardaron silencio. Pero algunos torcieron el gesto, dibujando una sonrisa ácida en el rostro.

Por fin llegaron los bomberos. La gente los recibió con júbilo. Quizás demasiado.

Mientras extendían las mangueras en el suelo pavimentado de la calle en llamas, el jefe de bomberos se dirigió a los vecinos afectados, la mayoría atrapados dentro de las viviendas. Se llamaba Draghi. Nadie lo conocía, pero todos habían oído hablar de él maravillas. Decían que era un fenómeno en la cosa de organizar desfiles.

-          Lo primero que hay que hacer en un incendio – explicó a voz en grito – es cortar la luz y el gas.

Los vecinos de las casas que aún no habían cortado la luz ni el gas, se jugaron el pellejo para cumplir con las órdenes del jefe de bomberos.

-          Coloquen toallas húmedas en las rendijas de las puertas – siguió aconsejando Draghi, protegido por sus gafas redondas y negras. Tras las gafas tenía cara de ratón.

Los habitantes de las viviendas en llamas se miraban unos a otros, perplejos. La intensidad de las llamas hacía inútil aquel consejo. Pese a todo, obedecieron.

-          Oiga, que tengo a la parienta con la permanente chamuscada arrojando cubos de agua al fuego – gritó alguien desde una ventana.

-          Pues que no arroje el cubo, solo el agua – respondió Draghi.

-          Que dice mi mujer que si usted es gilipollas – volvió a atronar la voz.

-          Según el día – reconoció el jefe de bomberos con cara de ratón –. Pero que no eche el agua así como así, que la dirija a la base de las llamas.

Estaban a punto de intervenir los bomberos cuando llegó la alcaldesa. Una tal Ángela, cuerpo de machorra y cara de no haber tenido un buen orgasmo en su puta vida.

-          ¿Todo esto quien lo va a pagar? – preguntó con aire de autosuficiencia marcial.

-          ¡Que nos quemamos! – gritaron varias voces desde las ventas.

-          Sí, pero los incendios no se originan solos – aseguró la alcaldesa –. ¿No habrá sido provocado?

Habían acudido al lugar numerosos ojos ávidos de ver cómo sus vecinos se achicharraban, vuelta y vuelta. Al escuchar la pregunta de su alcaldesa comenzaron a murmurar. <<Quizás lo merezcan>><<¿Quién sabe? ¿Y si todo lo han hecho para llamar la atención?>>

-          Supongo que todos tendrán un seguro de responsabilidad civil – continuó Ángela –, porque el agua no es gratis. Los bomberos querrán cobrar las horas extra. Se va a descuadrar el presupuesto municipal. Tendré que subir los impuestos. La gente de bien no sufre incendios. Y si los sufre, tiene extintores. ¿Tenéis vosotros extintores?

De la casa en la que se había iniciado el fuego ya sólo quedaba el esqueleto humeante. Desde todas las viviendas asoladas por las llamas podían escucharse terribles gritos de dolor y auxilio. Algunos, antes de acabar en la barbacoa, decidían arrojarse por las ventanas y estrellar sus sesos en el asfalto.

El espectáculo era coreado por los curiosos, nostálgicos de una época en la que las ejecuciones eran públicas y se podía oler la carne quemada de los herejes mientras se escuchaban sus gritos.

-          Antes de gastar dinero en salvarles – aseguró la alcaldesa –, quiero que me enseñen su presupuesto familiar. Hay que trabajar más horas para ganar más. Y hay que gastar menos. Hay que ahorrar, contratar seguros y comprar muchos extintores.

Los vecinos accedieron a todo. Estaban desesperados. Sus casas ardían, sus familiares se quemaban. No acertaban a comprender que les quería decir aquella machona de rostro amargo. Sus casas eran también sus talleres y sus tiendas. ¿Dónde iban a trabar si todo acababa devorado por el fuego?

Algunos de los afectados creían en las ideas de la alcaldesa. Ellos siempre habían admirado a la gente de los barrios ricos. Querían ser como ellos, vestir como ellos, pensar como ellos. Por eso adoptaron unas ideas que no eran suyas.

-          Demuestren que son capaces de gobernar sus casas conforme a mis indicaciones – exigió la alcaldesa –. De lo contrario, no dejaré que los bomberos les ayuden.

-          Señora, antes éramos una ciudad libre – dijo un valiente, con los ojos arrasados en lágrimas e impotente ante la devastación que asolaba su barrio –. Teníamos nuestro propio cuerpo de bomberos y tomábamos nuestras propias decisiones. Nos unimos a ustedes para ser más grandes y mejores, pero de igual a igual.

-          El pasado es el pasado – rió Ángela –. A verlo pensado antes. Como los seguros, y los extintores.

-          Teníamos seguros y extintores – replicó la voz valiente.

-          No eran suficientes – reprochó la alcaldesa – lo que es igual a no tener nada.

Los vecinos de los barrios céntricos,  que habían acudido para ver el espectáculo, aplaudieron las ocurrencias de su alcaldesa.

Entonces, sucedió algo que nadie esperaba. El fuego, el implacable fuego, avanzó hacia los barrios ricos de la ciudad. Allí tenía su casa la alcaldesa. También tenían sus casas los vecinos que acudían en masa a ver la pira en la que se había convertido aquel barrio de las afueras.

Los bomberos actuaron al fin. Pero no dirigieron sus mangueras hacia el barrio pobre. Se dedicaron a salvar sólo las casas de los barrios ricos y el centro de la ciudad.

El barrio quedó devastado, y los vecinos recibieron la factura de los daños ocasionados por el incendio. Según los vecinos del centro de la ciudad, inspirados por la alcaldesa, los habitantes del barrio periférico habían sido los responsables del fuego que asoló todo a su paso.

¿Les suena la historia? A mi sí.

 

Carta solicitud del rescate financiero de España

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos,  ha enviado esta mañana la carta al Eurogrupo en la que se solicita formalmente ayuda financiera para recapitalizar la banca. En el texto se indica que las condiciones no serán conocidas antes del 9 de julio. El gobierno pretende ajustar el calendario de la UE a sus propios intereses. Recordemos que será el 31 de julio cuando conozcamos las auditorías de los bancos españoles.

La estrategia del gobierno pasa por armonizar su propio ritmo al del giro en la estrategia política de la Unión.  De ahí que no se quieren dar prisa en poner en marcha el rescate. Confían  en la posibilidad de lograr un impulso a las políticas de crecimiento, más facilidad para la financiación pública y privada, flexibilización de los plazos para lograr los objetivos del déficit público, más armonía fiscal y financiera, posibles eurobonos para garantizar la estabilidad de las deudas soberanas y un plan de crecimiento por valor del 1% del PIB europeo. Rajoy y los suyos quieren que el impacto de estas medidas en la economía española coincida con la reforma financiera.

Texto de la carta de Luis de Guindos:

<<Tengo el honor de dirigirme a Usted en nombre del Gobierno de España, para solicitar formalmente asistencia financiera para la recapitalización de las entidades financieras españolas que así lo requieran. Esta asistencia financiera se enmarca dentro de los términos de la ayuda financiera para la recapitalización de las instituciones financieras. La elección del instrumento concreto en el que materializará esta ayuda, tendrá en consideración las diferentes posibilidades disponibles en la actualidad y aquellas que se puedan decidir en el futuro.

El Gobierno de España valora muy favorablemente la declaración de los Ministros del Eurogrupo del 9 de Junio, en la que se respaldan la determinación de las autoridades españolas de reestructurar el sistema financiero y su intención de solicitar asistencia financiera para la recapitalización de las entidades financieras, por un importe suficiente para cubrir las necesidades de capital más un margen de seguridad adicional, hasta un máximo de cien mil millones de euros.

El Fondo para la Restructuración Ordenada Bancaria (FROB), que actuará en representación del Gobierno de España, será la institución receptora de los fondos que canalizará a las entidades financieras.

Las autoridades españolas ofrecerán todo su apoyo en la valoración de los criterios de elegibilidad, la definición de la condicionalidad financiera, el seguimiento de las medidas a implantar y en la definición de los contratos de ayuda financiera, con el objetivo de finalizar el Memorando de Entendimiento antes del 9 de Julio para que se pueda discutir en el próximo Eurogrupo. En este sentido, los dos ejercicios de valoración del sistema financiero español que acaban de realizar los dos expertos independientes así como el análisis FSAP [siglas en inglés del Programa de Asesoramiento del Sector Financiero] del Fondo Monetario Internacional, se deberían tener en cuenta como punto de partida>>.

 

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