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Cómo la Reforma Laboral acabará con la dignidad en el trabajo
1º/ No creará empleo. En una situación de crisis, abaratar el despido implica que las empresas instrumentalicen medidas que permitan despedir a trabajadores con antigüedad y derechos consolidados por otros de menor coste salarial y sin relación estable. Es decir, se sustituirán trabajadores fijos por empleados con contratos de un año sin indemnización al despido y menos salario.
2º/ La ley hará posible que el trabajador despedido, en la práctica, sólo tenga derecho a una indemnización de 20 días.
3º/ Tiene efectos retroactivos. Permite la modificación de las condiciones pactadas en los actuales contratos vigentes. Es decir, no se trata de una propuesta para desarrollar empleos “de crisis” sino que desregula todo el mercado del trabajo rebajando las condiciones laborales de todos los asalariados, tanto en estos momentos como en el futuro y con independencia del tiempo que se lleve trabajado en la empresa.
4º/ Destruye el principio de Negociación Colectiva. Las empresas podrán actuar al margen de los convenios laborales del sector. El empresario podrá fijar horarios, funciones, salarios etc. A su antojo. Si no se está conforme: despido procedente.
5º/ Bendice el “alquiler de trabajadores”. Con el protagonismo que adquieren las ETT en esta nueva Reforma Laboral, muchas empresas prescindirán de tener empleados en plantilla contratando los servicios de Empresas de Trabajo Temporal. Esto supone que los trabajadores se convierten en mercancía que se puede comprar, vender o alquilar a bajo precio. Además, el empleado no podrá objetar si se decide, por ejemplo, dividir la jornada en tres tramos, e incluso trabajar en dos o más empresas distintas.
¿Podemos confiar en el PSOE?
La confianza es algo que tarda en fraguarse y se pierde en unos pocos instantes. Esta es una verdad que reconoció Rubalcaba en uno de sus discursos durante el 38 Congreso del PSOE. Pero parece que, una vez clausurado el Congreso, las palabras se las lleva el viento.
Almunia está a favor de los minijobs, el copago sanitario y la desregulación de los convenios sectoriales. Es decir, defiende lo mismo que defiende la patronal y los sectores más conservadores del PP. Justo lo contrario de lo que defienden los sindicatos y los asalariados.
¿Cuál es entonces la política del PSOE? No he visto a ningún portavoz autorizado de la nueva ejecutiva socialista desautorizar en público a Almunia. Tampoco la socialdemocracia europea, que fue quien lo apoyó parece que le esté pidiendo explicaciones. Ni he visto filas de militantes socialistas en sus sedes pidiendo la dimisión de quien hace apología de principios y propuestas contrarias a las del programa oficial del PSOE.
¿Podemos estar seguros de que el PSOE, de llegar al gobierno, no imponga los minijobs, el copago sanitario y vacíe de contenido los convenios sectoriales? No. No podemos estar seguros.
Rajoy el ilusionista
La habilidad del ilusionista consiste en desviar la atención para ejecutar el truco, mostrar u ocultar al espectador aquello que al mago le interesa que veamos o que nos pase desapercibido según requiera el truco.
Y como si de un gran ilusionista se tratase, Rajoy juega con los espectadores, cómplices necesarios del mago. Enseña una mano y esconde la otra. Dice, y desdice, siempre con un control absoluto de los tiempos y las artes escénicas. Sabe que mantener distraído al auditorio es esencial para la buena ejecución de su espectáculo. Y lo hace como nadie.
Oculta los presupuestos para después de las elecciones andaluzas. Sabe que perder el gobierno de la Junta de Andalucía es un golpe del que el PSOE tardará en recuperarse. Quiere arrinconar a su rival electoral contra las cuerdas y golpearle con saña para garantizarse la continuidad del PP en el gobierno. Pues piensa que con PSOE sin respiración y noqueado no existirá una alternativa sólida capaz de sacarlos de la Moncloa. Espera las manifestaciones, pero si no existe una formación política hacia la que volver los ojos para cambiar las políticas podrá soportarlo. O eso cree.
Deja que sus compañeros más radicales animen el debate con leyes retrógradas. Entre tanto ruido espera que no se escuche el sonido de los recortes. Y como sabe que gran parte del éxito del mago consiste en que su público quiere creer en la magia, rebaja las expectativas para así poder mostrarse más victorioso cuando tenga que hacer balance de una mediocre gestión.
Ya lo dijo Felipe González: gobernar es gestionar expectativas. Rajoy no es tonto y comprende lo que quien fuera la bestia negra de la derecha quiso decir. Anuncia un año duro, reconoce que la economía seguirá en recesión, y que el desempleo llegará a los seis millones. Lo dice, lo anuncia, y no hace nada para evitarlo. Eso no forma parte del espectáculo. El truco es otro. Su truco es muy diferente.
Mejor el original que la copia
Almunia ha opinado sobre los minijobs y el copago sanitario. ¡Está a favor! Creía yo en mi ignorancia que esas eran las propuestas de la derecha, y que la izquierda luchaba por una sociedad más justa, donde las personas no muriesen enfermas por no tener con que pagar la factura del médico, y los trabajadores fuesen profesionales dignos y no esclavos explotados y sobrecualificados.
Pues no. Como la derecha, y contra la opinión de los sindicatos, el señor Almunia defiende el final de la negociación colectiva, dejando así desprotegidos a los millones de trabajadores de las pymes, el copago sanitario y los minijobs.
Si este es el programa electoral que prepara el nuevo Psoe, mejor dejamos que la derecha siga gobernando. Siempre es mejor el original que la copia.
Que alguien haga callar a Almunia
La última con la que se ha deslizado Joaquín Almunia ha sido con afirmaciones del tipo:
¿Qué es mejor, tener un trabajo mediocre o no tenerlo? En relación a los minijobs. Y se supera al decir: la sanidad gratuita para todos no es un sistema esencial del Estado del Bienestar.
Alguien deber hacer callar a este Comisario Europeo. En un momento en que su partido, el PSOE, pasa por una de sus etapas más duras, y con la socialdemocracia europea luchando por construir una alternativa a las políticas neoliberales, su opinión supone un jarro de agua fría para los hombres y mujeres de la izquierda.
Mal futuro tendrá Rubalcaba si no se cobra estas pedradas. Hay una cosa que está clara, y el PSOE debe, de una puñetera vez, comprender con claridad: para políticas neoconservadoras y que desmonten el Estado del Bienestar ya está la derecha.
Si el señor Almunia está a favor de los minijobs, el copago en sanidad, y las reformas dictadas por Alemania puede presentarse a las próximas elecciones en las listas del PP. Allí hay mucha gente que opina igual que él.
La socialdemocracia europea tiene que revocar su apoyo al señor Almunia, y el PSOE desautorizarlo y alejarlo de cualquier candidatura. De no actuar con diligencia y rigor ante este tipo de propuesta la derecha seguirá monopolizando el juego político en el viejo continente. Y en España, aún siendo un país sociológicamente de centro izquierda, seguirá ganando la derecha. ¿Por qué? Porque a la desafección de políticas como la de los minijobs, se unirá el sentimiento de traición cuando quien las aplica es, en teoría, quien debería combatirlas.
http://www.expansion.com/2012/02/06/economia/1328542617.html?cid=GNEWS600103



