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Archive for the ‘Recesión’ Category

Gasto público + impuestos = menos crecimiento

En más de una ocasión (y de tres) he manifestado la necesidad de acabar con la concepción hipertrófica del estado. Abandonar la ilusión que dicta que un Estado grande es un Estado mejor. La eficacia de las administraciones no depende del tamaño de la administración sino en la correcta asignación de los recursos.

Para empezar, el Estado debería desprenderse de toda la carga <<parapolítica>> que lo rodea en forma de sindicatos y patronales dependientes del erario público para su sostenimiento (y que le restan independencia), onges, fundaciones, patronatos y empresas públicas en pérdidas. Debe hacerlo por tres motivos esenciales:

1º la dependencia económica del estado vía subvenciones convierte a los perceptores en rehenes del poder político, imposibilitando el desempeño correcto de sus funciones.

2º es un gasto que no nos podemos permitir y que, además, genera desventajas competitivas en los mercados, limitando la capacidad de crecer y generar riqueza de las empresas privadas.

3º la existencia de empresas de titularidad pública, pero disfrazadas bajo la apariencia de mercantiles, fomenta la corrupción y la opacidad den las cuentas. Son muchas las empresas zombi que suman deuda privada cuando, en realidad, son empresas constituidas con capital público y una dirección política impuesta por los diferentes gobiernos de turno.

La sobredimensión del Estado supone unos elevadísimos gastos. Gastos que, debido a la ineficiencia en la asignación de los recursos, genera un déficit estructural (gastamos más de los que ingresamos, incluso sin contar con los intereses de la deuda). Para cubrir este déficit, se suben impuestos, lesionando el consumo y limitando el ahorro. La consecuencia es menos crecimiento económico y por tanto, más pobreza.

Además, las ansias depredadoras del Estado están condicionando el mercado del crédito. En el último año, la banca ha pasado de acumular 94.778 millones de euros en bonos y Letras del Tesoro (que ya es dinero), a más de 195.203 millones de euros. Más de 100.000 millones de euros que se han destinado a financiar el hiper- estado en vez de financiar a pymes y familias.

Esta es una de las razones por las que la banca española está presionando al gobierno y a los medios de comunicación para que se solicite el rescate y este sea percibido por la opinión pública como la única solución posible. Su sobre exposición a la deuda española puede poner en peligro su propia supervivencia. Pero hay más tras estas cifras: la dependencia de la financiación convierte a los gobiernos en rehenes de la banca, a la que nada se le puede negar porque, entre otras cosas, es la que está poniendo los dineros para mantener empresas y entidades públicas y subvencionadas que poco o nada ofrecen al bienestar de los ciudadanos.

El siguiente gráfico muestra visualmente lo que estoy explicando:

 

Mientras que la financiación en general baja, la financiación a Estado (muy por encima de la privada) se mantiene estable e incluso crece en relación al 2011.

La consecuencia de esta situación es evidente, y es la que estamos sufriendo todos a diario: un rápido deterioro de nuestra capacidad adquisitiva, de nuestros ahorros y en consecuencia de nuestro nivel de vida. Cuando más tiempo dura esta situación, más familias de clase media quiebran y pasan a engordar las cifras de pobreza.

Sólo con una reconversión profunda del Estado se podría retomar rápidamente el crecimiento. Esto no tiene nada que ver con la cuestión territorial o las autonomías. Se trata de limitar la acción pública a aquello que está definido por los principios constitucionales y son la base de nuestra convivencia. El Estado debe dejar de comportarse como una multinacional con ramificaciones en todos los sectores. El Estado no está para gestionar cadenas hoteleras como Paradores Nacionales (con pérdidas millonarias) o hipódromos como el de la Zarzuela. Mientras no se reduzca el tamaño del Estado y se sigan destinando los escasos recursos a mantener todo este entramado político- económico, seguiremos sufriendo la crisis y sus terribles consecuencias. 

O no se entera de nada o nos quiere engañar

19/10/2012 1 comentario

Rajoy a veces parece lerdo. Supongo que es una estrategia para evitar que la opinión pública lo considere un mentiroso compulsivo. Tras la cumbre europea celebrada ayer, y que concluyó – como viene siendo costumbre – a las tantas de la madrugada, la Unión Europea le ha dado un portazo en las narices a España. La unión bancaria y la autoridad supervisora europea se implementará a lo largo del 2013, y no en enero como se acordó en un principio. Esto significa que la recapitalización directa de los bancos no llegará hasta el 2014. Demasiado tiempo para un país que se hunde por falta de liquidez.

La reforma del sistema bancario en España es requisito ineludible para cualquier mejora de nuestra economía. No podemos esperar un año a que Europa quiera o no prestarnos los fondos. Es más, ¿quién nos asegura que el 2014 será el año en el que lleguen esos fondos comprometidos? Alemania presiona para que España renuncie a su soberanía y acepte un rescate en condiciones leoninas. No está dispuesta a un rescate blando: quiere la piel de toro para hacerse un abrigo. Somos su nueva presa, y no está dispuesta a renunciar a su trofeo así como así.

Merkel sabe que un rescate a España enfurecería al contribuyente alemán, y que este enfado podría pasarle factura en las próximas elecciones. Sin embargo, también sabe que si es capaz de someter a España e Italia – mejor si es de un solo golpe – y convertirlos en europeos de segunda, al servicio del nuevo Reich, los sectores ultra conservadores harán todo lo posible por auparla a un nuevo triunfo electoral.

La gran baza de España, no solicitar el rescate y tomar el mismo camino de Islandia aún no se ha jugado. Pero pocos creen que Rajoy, aunque ha amagado en esta dirección alguna vez, esté dispuesto a llegar hasta el final. Quizás por eso, España ha perdido la batalla diplomática y el Reich de Merkel ha vuelto a triunfar.

Pese a todo, aún no está perdida la guerra y todavía se puede forzar un cambio en las políticas europeas hacia España. Todo dependerá de la capacidad de negociación de Rajoy y nuestro despliegue diplomático. Con todo, esta derrota nos deja en una situación estratégica muy comprometida. Sin embargo, Rajoy se niega a ver la realidad o a reconocerla públicamente. Esto supone añadir desconfianza y descrédito a España, y por tanto, perjudicar nuestra imagen en el exterior y la capacidad del gobierno de resolver los problemas a corto plazo. Una mala noticia para España que se agrava por la falta de transparencia y claridad del gobierno. 

La Constatación de un fracaso

En la vida, los referentes son importantes. En la política, los referentes que cada uno sigue, proyectan su sombra sobre las decisiones que toma. Merece la pena reflexionar y ponderar con rigor si los referentes que han sido nuestra guía durante años siguen siendo válidos hoy en día. Este ejercicio de autocrítica debería ser una prioridad para Rajoy y todos los germanófilos que le acompañan. ¿Es el modelo alemán el mejor referente para Europa y en consecuencia para España?

El Deutsche Kinderschutzbund, Sociedad Alemana para la Protección de la Infancia, uno de cada tres niños berlineses viven de la ayuda social, datos que confirma la Statistische Bundesamt, el equivalente a nuestro Instituto Nacional de Estadística. Este dato, triste donde los haya, demuestra el carácter pérfido y antisocial del modelo que propone Merkel y sus halcones. Estamos ante un modelo económico que no solo crea desigualdad entre países de la Unión Europea, también entre los propios ciudadanos de cada país.

El referente de gran parte de los gurús económicos y políticos españoles es un destructor de la clase media. Un modelo pernicioso, basado sólo en la obtención de beneficios – que no es lo mismo que creación de riqueza – que se desentiende de las personas. Las consecuencias del modelo alemán no son unas cuentas saneadas – es mentira, cada alemán carga con una deuda pública un 33% mayor que la de un español –, son millones de familias por debajo del umbral de la pobreza. Una realidad social insostenible que terminará pasando su factura a Alemania, cuya economía, incapaz de exportar por la asfixia que han provocado sus políticos en sus socios comerciales, comienza a dar claros signos de agotamiento.

Rajoy y el PP debería replantear su referente, debería dejar de mirar el ombligo de Alemania y preocuparse por buscar soluciones reales para la economía y las familias. Es falso que las alternativas sean el modelo alemán o el desastre. Otros países, otras economías han sido y son mejores referentes, basta con asomarse a Islandia, a Canadá o a Australia para comprobar que existe otra manera de hacer las cosas. Deberían probarla.

 Enlaces alemanes: www.destatis.de/DE/PresseService/Presse/Pressemitteilungen/zdw/2012/PD12_039_p002.html

http://www.dksb.de/Content/shownews.aspx?news=105

http://www.zenit.org/rssgerman-24485?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+zenit%2Fgerman+%28ZENIT+Deutsch%29

Eco de la noticia en España:

http://www.abc.es/20120926/sociedad/abci-pobreza-infantil-alemania-201209252011.html

El IV Reich de Merkel

Cada día está más claro que estamos al agur de lo que Merkel decida. Como ella misma ha manifestado en la rueda de prensa celebrada en Moncloa <<ningún país quiere imponer reformas a otro país porque sí>>. No habló de la UE, ni de la conveniencia de hacer esto u aquello, ni de recomendaciones. Dijo lo que llevamos años denunciando: Alemania impone su control al resto de los países europeos.

Draghi era el último clavo en el que asir nuestra esperanza. Pero ese clavo se ha roto. La compra de deuda soberana será <<bajo una estricta condicionalidad>>. Es decir, sólo actuaran como prestamista último, asumiendo las funciones propias de cualquier banco central en cualquier parte del mundo, si España decide renunciar a su soberanía.

El eurodiputado italiano Mario Mauro manifestó ayer la necesidad de avanzar hacia los Estados Unidos de Europa y construir las bases de un verdadero federalismo europeo, una cosoberanía de todos. Sin embargo, ese sueño tan anhelado, al que ya hacía referencia  Víctor Hugo,  parece más lejos que nunca. Alemania no quiere compartir la soberanía: quiere mandar. Y todos sabemos lo que pasa cuando Alemania gobierna, no hace falta haber vivido en Varsovia para hacernos una idea de lo que significa estar bajo el control germano.

Los Panzer económicos de Merkel ya han ocupado nuestro país. No habrá federalismo europeo, ni hay ya ningún tipo de Unión. Alemania no está dispuesta a tratar a los demás como iguales. Alemania cree ser mejor que Irlanda, que Grecia, que Portugal, que España, que Italia, que Francia… cree ser la elegida y actúa sólo para procurar a su país la supremacía sobre el resto.

 

Grecia y el Euro

En las últimas semanas, el escenario, tantas veces negado por los políticos, de un abandono de Grecia de la zona euro es cada vez más plausible. A juzgar por algunas declaraciones, esto sería incluso deseable. Sin embargo, la salida de Grecia de la zona euro provocaría un euroescepticismo sin precedentes en todo el viejo continente.

No olvidemos que los griegos quieren permanecer el euro. Su salida sería forzada por la imposibilidad de cumplir con los requisitos y las reformas que se le exigen. Quedaría siempre la duda sobre qué hubiese pasado si, como solicita Atenas, les dieran más tiempo para devolver los préstamos. Una ampliación del tiempo sobre la que se ha mostrado partidario el gobierno austríaco, y que presumiblemente, también contaría con el apoyo de Francia.

Españoles e italianos esperamos que el BCE mueva ficha y demuestre su independencia respecto al Bundesbank. No es sólo una cuestión de deudas soberana, es un problema de la Europa en la que queremos vivir y cómo debe ser gobernada.

Si países como España, Italia, Francia, Grecia y hasta Austria, se ven sometidos al dictado alemán. Si las opiniones favorables a una ayuda más eficaz a Grecia no son escuchadas ni tenidas en cuenta, primando en exclusiva la opinión y los intereses de Alemania, el proceso de construcción europea habrá fracasado.

En más de una ocasión hemos dicho que el auténtico dilema no está en qué deba hacer o dejar de hacer el BCE. La verdadera cuestión es si queremos más Europa o no. si la voluntad de la mayoría de los europeos, que es favorable a dar más tiempo a Grecia y que el BCE actúe como prestamista último, queda ninguneada por las dogmáticas posiciones de los ultraconservadores que rodean a Mekel, Europa habrá dejado de existir como una unión entre iguales. No será entonces una unión de ciudadanos y países libres; sólo una Federación de Estados Libres Asociados a Alemania. Y eso es algo que no debemos permitir.

La soberanía no puede ser cedida ni condicionada. Una cosa es compartir la soberanía en unas instituciones comunes para todos los europeos, y otra cosa bien distinta es dejar que sean los alemanes quienes decidan por su cuenta nuestro futuro.

Si Grecia sale del euro, Europa entera habrá fracasado. La pregunta entonces no será si España e Italia abandonen también el euro, sino cuando. Y más nos valdría, entonces, que fuese o antes posible. Y no solo abandonar la unidad monetaria, sino retirarnos de la UE. Para vivir en una Europa doblegada y sometida por Alemania mejor estar solos.

 

La inaceptable actitud del gobierno

01/08/2012 2 comentarios

El déficit público no es cosa de risa. Tenemos que afrontar una profunda restructuración de los gastos para lograr la máxima eficiencia, garantizar los servicios públicos, las ayudas sociales y reducir nuestra dependencia de la financiación exterior lo antes posible. De esto no hay duda. La cuestión – y esta es la madre del cordero – es cómo debemos hacerlo. Las políticas de Rajoy, cuestionadas desde todos los ámbitos, tanto nacionales como internacionales (hay están las declaraciones del FMI y la ONU, para cuando la derecha tenga a bien leer), no están dando ningún resultado.

Ahora toca apretarles el cinturón a las Comunidades Autónomas, en especial a las que no son gobernadas por el PP. La propuesta que hace el Montoro en el Consejo de Política Fiscal es inaceptable de todas, todas. A nadie se le escapa la necesidad acuciante de controlar las cuentas públicas y evitar déficit insostenibles que pueden comprometer al conjunto del Estado. Un mínimo sentido de la justicia invita a pensar que, quienes primero deben apretarse el cinto, son aquellas administraciones en las que se derrochó a mansalva. Dicho de otra forma, que empiecen quienes gastaron el presupuesto público en aeropuertos sin aviones y otros despropósitos.

Eso no quita que, todas las comunidades deban aportar lo suyo. Por solidaridad o responsabilidad de Estado, como cada uno prefiera. Pero deben hacerlo. Siempre y cuando, claro está, que las comunidades que han malgastado sus recursos demuestren haber aprendido las lecciones y el reparto del esfuerzo sea equitativo.

Sin garantías de no volver a caer en despropósitos ruinosos de nada sirve el esfuerzo. ¿Para qué ajustarse en una cosa si luego vamos a derrochar en otra? Tampoco parece aconsejable que los ajustes favorezcan a aquellos que más responsabilidad tienen en la gestión del derroche.

Andalucía es castigada – teniendo un endeudamiento menor que la media –, mientras que se favorece a Valencia, Castilla la Mancha y Madrid. Es decir, el gobierno de Rajoy distribuye los objetivos de déficit según sus intereses electorales. Premia a los suyos y castiga a las comunidades en las que no gobierna.

Esta actitud cobarde, indigna y desleal puede provocar un conflicto institucional gravísimo. Conflicto que puede llevar a una revisión profunda de nuestro modelo de Estado e incluso de la democracia.

El PP de sobra sabe que los ajustes que pretenden que lleven a cabo algunas comunidades autónomas son injustos y vaciaría de contenido el Estado Autonómico. Sabe que esto solo servirá para agitar aún más la confrontación y el malestar social. Pero se encuentran en un momento de huida hacia delante. No les importa ya lo que pase ni a costa de quienes pase. Solo quieren que el tiempo corra, y que corra lo más rápido posible.

Absurda y peligrosa situación que debería levantar en pié de guerra a los cuadros medios del PP. Sin embargo, el clientelismo es tal, que todos se han plegado, sumisos, a las decisiones de Rajoy, aun cuando las cuestionan entre bambalinas.

Lo más decente sería dimitir y convocar elecciones. Pero Rajoy no es decente. Aguantará todo el tiempo que pueda. Y si no puede llegar a los turrones sólo, intentará un gobierno de concentración, al cual se ha resistido hasta el momento, aunque muchas voces de su partido le insisten en ello. 

Frente Social

Ayer se reunieron los sindicatos con más de 150 organizaciones en lo que se ha llamado <<cumbre social>> para hacer frente a las políticas del PP. Entre las organizaciones y colectivos que participaron en el encuentro destaca el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, Jueces para la Democracia, Ecologistas en Acción, Fiscales Progresistas, Sindicato de Arquitectos, la Unión de Actores y la Asociación de Futbolistas.

El objetivo es crear un gran frente social que frene las políticas de ajuste duro y recortes arbitrarios del gobierno de Mariano Rajoy. Un objetivo legítimo y noble, pero dudo que sea el que motiva a muchos de estos colectivos. Entre las medidas que el gobierno ha aprobado, y aquellas que presumiblemente se aprobarán en fechas próximas, encontramos una drástica reducción de algunos privilegios que venían disfrutando – casi en exclusiva – ciertos colectivos laborales y organizaciones sociales y sindicales. También es muy previsible la rebaja sustancial de las aportaciones públicas al sostenimiento de los sindicatos, corporaciones profesionales y oneges varias. Este hecho, unido a la falta de determinación a la hora de proponer acciones concretas y firmes, hace que uno sienta que se trata más de una manipulación interesada que de una verdadera voluntad de hacer frente al desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar.

La convocatoria se realiza justo cuando comienza andar el proyecto impulsado por Julio Anguita, a través del colectivo Prometeo, para construir un gran frente cívico que logre poner en su sitio, no solo al PP sino al modelo bipartidista vigente.

Resulta sorprendente la casual coincidencia en el tiempo de la puesta en marcha de ambos colectivos. Un frente social integrado por las entidades consolidadas y claramente vinculadas al entramado parapolítico que ha crecido durante los últimos treinta años, con la correspondiente responsabilidad que tienen en lo sucedido; y un frente cívico que busca canalizar y articular la indignación ciudadana para lograr cambios legislativos y un nuevo modelo democrático no basado en la alternancia PP-Psoe. Como he dicho: curiosa coincidencia.

Siquiera los sindicatos han convocado una huelga general tras los recortes sociales. De hecho, tras la celebrada contra la Reforma Laboral, desaparecieron por un tiempo y evitaron que las movilizaciones y huelgas continuaran. La actitud de los sindicatos podía ser comparada con las compuertas de una presa: se abren para liberar la presión, pero se cierran una vez se está seguro que no hay riesgo de ruptura del dique. Como me dijo hace unos días un viejo amigo, mientras  participábamos en la manifestación del 19 de Julio: <<los sindicatos son lo más parecido que conozco al pitorro de una hoya exprés>>. Mucho me temo que este <<frente social>> no sea otra cosa que una maniobra para garantizar sus privilegios corporativos y canalizar las protestas ciudadanas  allí donde no perjudicarán a sus principales valedores: el PP y el Psoe.

Los sindicatos y asociaciones cercanas al Psoe están jugando al despiste con la sociedad. Un paso hacia delante, dos para tras.  Se oponen a las políticas del PP, pero están más preocupados porque las soluciones pasen por prescindir también de ellos, pues suya es también mucha de la culpa de cuanto pasa en nuestro país. Gritan contra la corrupción en la Justicia y su politización, pero fueron ellos quienes nombraron a Dívar. Protestan contra los recortes, pero estos se iniciaron el 10 de mayo del 2010 de la mano de Rodríguez Zapatero. Quieren que los ajustes no se ceben con los más débiles, pero ellos seguir cobrando subvenciones y gestionando la “debilidad”.

Este frente social no ha contado con los indignados, ni con los estudiantes, ni con aquellas asociaciones de carácter local que están muy cerca de la realidad de los ciudadanos. Tampoco es previsible que se dé una convergencia entre el frente social que han propuestos los sindicatos y el frente ciudadano que promueve Julio Anguita. Y no será por culpa del veterano político. Si no, al tiempo.

El frente social propuesto por los sindicatos pretende capitalizar la rabia y la indignación de los ciudadanos en su favor, pero sin conceder cambios sustanciales. Fomentan la conservación del status quo vigente. Un status quo que fue útil en el pasado, cuando España salía de una dictadura y había que garantizar <<incluso desde el Estado>> el desarrollo de estructuras sociales, políticas, económicas, sindicales y asociativas propias de un régimen democrático. Pero una vez cumplida su función, con una democracia ya madura, su existencia en la forma en la que lo han venido siendo, como apéndices del propio aparato del Estado, es más que contraproducente. Pero los privilegiados no quieren renunciar a sus privilegios; de ahí que las maniobras a las que asistimos últimamente estén más encaminadas a beneficiarse de la situación que ha cambiarla.

Montemos el pollo para seguir disfrutando del chollo.  Más claro agua. La vieja expresión de crítica a los sindicatos y organizaciones imitadoras está más vigente que nunca. 

España en Venta

De Guindos visita hoy al todopoderoso ministro de finanzas alemán. La última vez que se reunieron a solas fue para preparar el <<rescate financiero>>. La reunión de hoy, con la prima de riesgo a más de 640 puntos y la CNMV obligada a prohibir las operaciones a corto ante la debacle, apunta hacia el rescate total de España.

Si finalmente España se ve obligada a solicitar un Rescate Soberano, y nuestras cuentas públicas pasan a estar controladas por las instituciones europeas, el fracase de Rajoy habrá sido mayúsculo.

La situación que se vivirá en nuestro país no será diferente a la griega. La sanidad y la educación se resentirán aún más. Los funcionarios, desempleados y pensionistas verán recortados sus ingresos hasta en un 30%. La capacidad de inversión en España retrocederá a los niveles de la postguerra civil. Toda una generación sufrirá las consecuencias.

España se enfrentará a una difícil situación: o rechaza el rescate y sale del euro y la Unión Europea, o acepta las condiciones que se le impongan. Ninguna de las dos son fáciles, ni ofrecen ninguna expectativa halagüeña. Será como elegir entre cual de las piernas quieres que te amputen.

Rajoy es el único responsable de esta situación. Demasiadas voces hemos protestado ya contra sus decisiones. Demasiadas veces le hemos pedido – exigido incluso – que pacte con la oposición un frente común ante la crisis. El a lo suyo. Pasando de todo y de todos.

Ahora que ven cercano el rescate, casi sin margen para ninguna maniobra, comienzan a inocular el veneno de la conspiración. Son ya muchas las voces cercanas al PP las que hablan de una conspiración germano – europea contra España. Paranoias para tapar sus vergüenzas, que son muchas y pestilentes.

Las políticas de Merkel son equivocadas de todas, todas. Siempre lo hemos dicho. Pero Rajoy le bailó las aguas y eso perjudicó nuestros intereses. También hizo mucho daño a otros países de la UE. Se podría haber evitado. Pero no se hizo porque se fue presuntuoso y dogmático.

La solución para España y el euro no es catalogar Europa como el enemigo. Al contrario, más Europa salvaría a todos. Pero una Europa real, de las personas, no de los mercados. Los trabajadores españoles y alemanes tenemos más cosas en común que diferencias. Unos Estados Unidos de Europa ya habrían dado respuesta a todos los problemas de deuda; de hecho, no se hubiesen producido nunca.

Pero Rajoy no cree en Europa. La usó para llegar al poder. No la comprende. Ya así nos ha ido. Ahora, cuando han sido sus decisiones – no las de Europa – las que nos sitúan en el borde del abismo, despierta los fantasmas de la conspiración y la conjura. Rajoy, eres un mamarracho.

 

La lista de los despropósitos de Rajoy

No pretende ser exhaustiva, pero sí ilustrar la estupidez de un gobierno que hace mucho que agotó su crédito político dentro y fuera de nuestras fronteras.

He aquí el decálogo de la estupidez.

  1. Subió el IRPF en vez del IVA. Fue muy criticado por ello, sobre todo en Bruselas. Al final terminó por subir el IVA incluso más de lo que se le pedía. Torpeza supina número uno.
  2. Retrasar los presupuestos. Siempre más preocupado por los intereses de su partido que por los de España, retrasó la presentación de los presupuestos hasta celebradas las elecciones Andaluzas. Esto supuso una pérdida de tiempo vital, y varios meses gastando por encima de los ingresos.
  3. 3.       Aceptar las teorías de Merkel. Además de erróneas, las políticas de la canciller alemana ya estaban siendo muy contestadas en Europa. Todo hacía prever una victoria de Hollande y un cambio de rumbo europeo. Se subió al tren justo cuando este comenzaba a frenar su marcha.
  4. Nacionalización de Bankia. Torticera a más no poder. Baile de cifras, el presidente del Banco de España criticando al gobierno, lentitud, y los ministros económicos reconociendo ante el mundo que nuestro sistema financiero era un mojón, pero negándose a pedir el rescate.
  5. Tú dices tomate, yo digo rescate. El PP está acostumbrado a que los medios de comunicación le rían las gracias y defiendan a cualquier precio. Pero Europa no funciona así. En Europa, los lameculos y sobacalzones están contados. La prensa seria no admite gilipolleces. Negar el rescate supuso un ridículo internacional de proporciones colosales. Ningún gobierno supera un ridículo de esta magnitud en Europa. Rajoy perdió ese día toda la credibilidad que tenía, y que tampoco era mucha.
  6. 6.       Poner en aprietos a los gobiernos europeos. El mecanismo de decisión europeo obliga a que muchas decisiones tengan que ser ratificadas en los parlamentos. Tal es el caso de Alemania, Holanda, Austria o Finlandia. Cuando Rajoy negó que existieran condiciones al rescate financiero, puso en un aprieto a sus socios. Los electores y la oposición de los gobiernos que nos prestan el dinero torcieron el gesto ante las declaraciones de Rajoy; a punto estuvo de cosechar un rechazo por bocazas. Los gobiernos que comprometieron la ayuda pusieron a Rajoy en su lista negra.
  7. 7.       Poner en aprietos al BCE. El Banco Central Europeo nunca reconoce la compra de deuda de países de la Unión. Es una institución independiente del poder político – al menos en lo formal – y muy celosa de su autonomía. Cada vez que un ministro salía exigiendo la ayuda del BCE, más lejos quedaba esa ayuda. Al exigir que el BCE comprase la deuda, estaba impidiendo que la comprase. Si la prima bajaba, se sabría que era por la acción del BCE y tendría lecturas muy variadas entre los gobiernos de la UE, razón por la que el BCE quedaba atado de pies y manos por las declaraciones de los ministros españoles.
  8. No presentar ningún plan para dinamizar la economía. Las políticas de crecimiento también han sido una exigencia internacional. Incluso el FMI las ha pedido. Rajoy no ha puesto ningún plan sobre la mesa, ganándose la desconfianza de los mercados en el futuro. Cuando las cosas van mal, corresponde al gobierno asumir la responsabilidad, liderar y empujar el carro. Rajoy ha confundido el liberalismo con el abstencionismo económico. Y ese error tiene un precio altísimo.
  9. 9.       La incontinencia verbal. A irresponsables y bocabuzón no les gana nadie. Los ministros, desde Soraya, a la sazón jefa del espionaje, a Montoro, llevan meses anunciando el fin de los tiempos. ¿Cómo es posible que un Ministro de Hacienda diga que <<no hay dinero ni para pagar las nóminas>>? Esta frase cosechó repercusión mundial. El PP se ha pasado un mes dibujando la imagen de un país quebrado para justificar sus medidas.
  10. 10.   Culpar a Zapatero. A estas alturas, los gobiernos europeos creen que Rajoy ha perdido el norte. Quizás le pueda servir para consumo interno culpar a Zapatero. Fanáticos y subnormales los hay en todas partes. Pero en Europa, donde abundan países con una gran tradición federal, el cuento no cuela. Gran parte del déficit y la desastrosa situación de nuestras finanzas y nuestras economías se gestó en los gobiernos autonómicos del PP. Cuando culpaban a Zapatero, estaban lanzando a Europa un mensaje de no enmienda. Si en vez de culpar de todos los males al anterior ejecutivo, hubiesen agarrado por el cogote a sus compañeros de partido, regidores de autonomías y ayuntamientos, dándoles su merecido, Europa habría apoyado a Rajoy. Al no hacerlo, Europa ha interpretado que Rajoy es un pelele incapaz de imponerse dentro de su propio partido, o que es un sectario incapaz de reconocer los errores; o las dos cosas al mismo tiempo.

 

Cuanto has tardado en enterarte, majo

El señor Esteban González Pons sugirió este fin de semana que los problemas de España se deben, entre otras cosas, a que Alemania no quiere que estemos en el club de los países del norte. ¿Cuánto has tardado en enterarte? Te creía más avispado, majo.

Verá usted, señor Pons, el caso es que no es Alemania la que no nos quiere. Es Ángela Merkel la que no está por la labor de compartir el poder con el resto de países europeos. Si acepta a más gente en ese “club” del que habla es porque no le queda otro remedio. Pero a nosotros, a los españoles, si nos puede evitar la entrada lo hará.

El caso es que lleva haciéndolo desde el principio. ¿Se acuerda cuando decía en este mismo blog: todos somos Grecia? Pues eso. Que todos somos Grecia, que lo que les ocurre a los griegos me ocurre también a mí. Porque soy europeo sentí como míos los problemas de Grecia. Usted no, usted a lo suyo. Bien que le bailaban las aguas a Merkel cuando se despachaba a gusto con los griegos. Entonces usted y los suyos no hicieron nada, dejaron que Grecia se cociese en su jugo y se precipitase por el abismo.

Ahora somos nosotros los escaldados que resbalan por el precipicio. Si antes hubiesen elevado su voz contra los abusos y el despotismo en Europa no nos encontraríamos en esta situación. No obstante, bienvenido al club de los que creemos que Merkel es el problema. A ver si a la próxima andas un poquito más sagaz. Por cierto, si puedes, convence a Rajoy.

 

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