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Archivo para la Categoría "Reino Unido"

Europa y el referéndum de Cameron

De las cosas más importantes que han ocurrido esta semana, la mayor es, sin ningún género de dudas, la propuesta del Primer Ministro británico para la celebración de un referéndum sobre la continuidad del Reino Unido en Europa. Que no se engañe nadie, si el referéndum se celebra y el Reino Unido decide marcharse, a la UE le quedarán horas de vida desde ese momento. Europa no puede construirse de espaldas a la sociedad anglosajona como tampoco puede hacerlo humillando y pisoteando a los países mediterráneos. La verdad es que la cuerbda se ha tensado en exceso, y los riesgos de que rompa son más ciertos que nunca.

El año que vine se celebrará el centenario del inicio de la I Guerra Mundial, a la que le siguió una segunda aún más cruel pero con idéntico enemigo. Muchos millones de europeos murieron para evitar una Europa bajo el yugo alemán. Y cien años más tarde, un nuevo Reich germano está a punto de alzarse en el viejo mundo. Esta no es la Europa que quieren los británicos, pero tampoco es la que los españoles deseamos; y desde luego, no la que nos prometieron.

Esta misma semana hemos asistido también a algo impensable hace apenas un par de años: un neonazi formará parte de la Comisión Contra la Discriminación del Consejo de Europa. Eleni Zaroulia, mujer del líder de Amanecer Dorado y conocida antisemita, formará parte del cupo heleno en un organismo nacido en 1949 para evitar el resurgimiento de las ideologías totalitarias y la discriminación contra el pueblo judío y las minorías étnicas.

No se equivoca Cameron al afirmar que Europa ha pedido su razón de ser. Sus críticas a la opacidad de las decisiones y al rumbo que está tomando la UE están más que justificadas. Si Europa no avanza hacia un proceso federal, democratiza sus instituciones y hace frente a los retos a los que se enfrenta el conjunto de la sociedad occidental, la UE pasará de sueño a pesadilla. De hecho, muchos ya están viviendo la pesadilla; y tarde o temprano querrán despertar.

En lo económico, además, son también rigurosamente acertadas las previsiones de Cameron: la UE perderá una tercera parte de su competitividad en los próximos veinte años de continuar la política económica por la misma senda que transita hoy. Confío – o más bien deseo de todo corazón – que el Reino Unido jamás se marche de la UE, pues son una parte esencial del alma europea; pero si al final se marchan porque el totalitarismo del nuevo Reich se hace definitivamente con el control, harán el último gran servicio a Europa: abrir la puerta por la que saldrán muchos, y esperemos que para entonces, no seamos los tontos de quedarnos los últimos una vez pare la música.

 

Las Meteduras de Pata de García Margallo

El actual Ministro de Exteriores y Cooperación del gobierno de España ha logrado lo que nadie había logrado antes, que el conservador The Times hable de “choque militar” entre el Reino Unido y España. Otro gran éxito de su gestión.

En los meses que lleva al frente de la diplomacia española, García Margallo ha logrado enfrentarnos a uno de nuestros mejores y más leales amigos. Amén de otros prodigios como el de Argentina o Bolivia, y las evidentes tensiones con Italia.

La prensa conservadora española guarda silencio y evita que las noticias sobre los ridículos en el exterior que está protagonizando este gobierno lleguen a conocimiento de la opinión pública. Recuerdo cuando cualquier estornudo mal dado por parte un gibraltareño termina en portada de los periódicos más derechistas. Siempre me ha repugnado el uso partidista que ha hecho la derecha del patriotismo.

Lo que no termino por comprender es la pasividad de los partidos de la oposición. ¿A caso no leen nuca la prensa ni saben que es lo que ocurre más allá de las luchas internas de sus partidos? No comprendo como la oposición no ha pedido la comparecencia de García Margallo en la Comisión del Congreso y no le han puesto mirando hacia Cuenca.

Siempre he defendido que la política exterior debe ser tema ajeno a las luchas partidistas. Por eso, me resisto a comentar las cuestiones de este orden. Pero todo tiene un límite. En primer lugar, porque la actuación del gobierno cae en la más absoluta insensatez; y en segundo término, porque la política exterior debe estar pactada con las principales fuerzas políticas, algo que no es el caso.

García Margallo es hombre de centro, dialogante y buen parlamentario. Lo he dicho ya en alguna ocasión en este blog: es el mejor de todos los Ministros de este Gobierno. Y ese es nuestro problema. 

Disparates en torno a Gibraltar

24/05/2012 1 comentario

La derecha española y su Brunete Mediática han hecho de la cuestión de Gibraltar un pilar esencial de su nacionalismo de hojalata. El uso del “conflicto de Gibraltar” para tapar otras miserias patrias se remonta a la década de los 50 del pasado siglo. Nunca antes Gibraltar había sido una cuestión de Estado, ni España reivindicó con verdadero interés la soberanía del peñón. Fue la dictadura la que inflamó los ánimos de los españoles contra la pérfida Albión, la cual, aseguraban – sin ser del todo cierto –nos había robado 7 km de tierra.

La verdad, toda esta cuestión sería un buen chiste de no ser por la obstinación enfermiza que ha mostrado siempre la derecha por deformar los hechos y presentar una versión adulterada de la historia. Obsesión que nos ha llevado en demasiadas ocasiones a enfrentarnos con nuestros verdaderos amigos.

¿Cuál es la situación real de Gibraltar? En el 2002 se  celebró un referéndum para aprobar la cosoberanía del peñón, algo a lo que el Reino Unido siempre ha estado dispuesto. Sin embargo, los gibraltareños decidieron seguir siendo lo que son. Una decisión legítima que todo demócrata debería aceptar. De hecho, la realidad, es que los gibraltareños quieren seguir siendo gibraltareños. Nada les haría más feliz que disfrutar del mismo estatus que tiene Andorra. Y eso es algo que ni los ingleses ni los españoles vamos a cambiar nunca. 

Trillo embajador en Reino Unido

A pesar que muchos lo veían en Washington, el exministro de defensa, Federico Trillo, acabará ocupando el puesto de embajador español en el Reino Unido. Esta decisión, ha sido criticada por muchos políticos de la oposición y será objeto de debate en los medios, especialmente en los contrarios al gobierno.

Estoy a salvo de ser considerado como una opinión favorable a este gobierno, y a nadie se le escapa que estoy en las antípodas ideológicas del señor Trillo. Sin embargo, debo confesar que la decisión no me parece descabellada por dos razones fundamentales:

1º aunque la costumbre en España es la de reservar los puestos de representación en el exterior para los diplomáticos de carrera, es habitual en muchos países que las legaciones diplomáticas más importantes recaigan sobre antiguos miembros del gobierno o, incluso políticos de amplia experiencia parlamentaria. En esto, siempre he creído que teníamos mucho que aprender de los anglosajones y no voy a cambiar de criterio ahora, porque las aguas alimenten otros molinos.

2º en el futuro, y dependiendo de cómo se desarrollen las elecciones en Francia y Alemania, el mejor aliado que tenemos como país dentro de la Unión Europea puede ser el Reino Unido. A nadie se le escapa que gran parte de la responsabilidad de la recaída en la crisis se debe a las políticas imperialistas que ha puesto en marcha la señora Merkel. Esto nos lleva a la necesidad de buscar alianzas para equilibrar las fuerzas dentro de la Unión y poder presentar en unos meses una verdadera batalla política a las posiciones pangermánicas de Merkel, pero que también podrían llegar a ser defendidas y continuadas por la socialdemocracia alemana. Quizás, la embajada de España en el Reino Unido sea una de las mayores bazas a jugar en un futuro próximo, y eso significa que quien lidere esa misión diplomática tiene que ser de la misma cuerda del gobierno, conocer sus estrategias y estar en disposición a ejecutarlas. Trillo reúne este perfil, no es el único, pero es el elegido, al cual todos debemos desearle mucha suerte y éxito en su cargo, porque puede llegar a ser muy importante en el futuro.

Esta decisión, además, manda también un mensaje al resto de gobiernos de la Unión Europea, un mensaje de acercamiento a las tesis británicas que tendrán que leer muy atentamente los ejecutivos de Berlín y París, pues puede que se estén quedando cada día más solos.

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