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¿Oportunismo?

06/11/2012 1 comentario

El Psoe ha registrado una propuesta de Ley para poner fin al drama que sufren tantas familias que no pueden afrontar el pago de sus hipotecas. Se trata de una medida necesaria y que presiona al gobierno a mojarse, a buscar soluciones inmediatas a problemas concretos que se han convertido en un autentico drama social.

La presión de la opinión pública está forzando a la clase política a cambiar su actitud ante los bancos, impulsando reformas legislativas que, si bien no llegarán tan lejos como proponen algunas plataformas pro derechos civiles, mejorará el caduco modelo bancario y la regulación del sistema financiero, reforzando derechos de los usuarios de banca y los consumidores.

Pero hay en todo esto un componente oportunista que causa nauseas. Me alegro que al fin, los políticos españoles estén dispuestos a escuchar a la sociedad, pero hace tiempo que se debían haber adoptado estas medidas. El Psoe no hace un año que gobernaba en España. Entonces tenía la oportunidad de impulsar reformas legislativas que construyesen un marco regulatorio financiero más justo y respetuoso con los derechos de las personas. No lo hicieron, y en consecuencia, muchas miles de familias han sufrido el drama de perder su vivienda y encontrarse en la calle. Aunque hoy reconozcan su error y hagan propósito de enmienda con esta ley, aún tienen que demostrar que no se trata de una acción electoral, oportunista e interesada, sino el fruto de una profunda reflexión que les impulsa a reconsiderar muchas de sus posiciones pasadas.

En cualquier caso, la mejor ayuda a los damnificados por las hipotecas no está llegando desde la política. Son los jueces – o un grupo nutrido de jueces – quienes han enarbolado la bandera de las reivindicaciones sociales y están poniendo en serio aprieto a la clase política. No sólo existen conatos de franca rebeldía en la aplicación de la ley, e informes demoledores sobre la situación jurídica de los procesos, además – y esto quizás sea lo más importante – algunos jueces han planteado preguntas prejudiciales al Tribunal Europeo.

La cosa no es baladí, porque un pronunciamiento del Tribunal Europeo a favor de las tesis defendidas por algunos jueces y asociaciones jurídicas dejaría al gobierno con los calzones a la altura de las rodillas. No olvidemos que la ley hipotecaria que está favoreciendo a la banca frente a los deudores data de comienzos del siglo XX, y en muchos apartados se aleja de la doctrina comunitaria. Esto significa que el Tribunal Europeo podría considerar la actual legislación contraria al Derecho Europeo, provocando un terremoto jurídico como pocos se han conocido en el pasado. El gobierno, quiera o no, con proposición legislativa del Psoe o sin ella, tiene que mover ficha y reconsiderar el marco regulatorio antes que sean las instituciones de la UE las que tomen cartas en el asunto. Y es que, después de todo, es bueno ser europeo.

 

Si alguien se entera que me lo explique

El país hecho unos zorros y nuestros políticos jugando con banderitas. A quienes sufren el desempleo, la falta de oportunidades y los desahucios les importa una mierda las batallas nacionalistas. Lo sé, lo han dicho por activa y por pasiva. Pero los políticos a lo suyo, exhibiendo banderas y discursos patrioteros. Como si eso fuese a solucionar nada a nadie.

Pero lo más vergonzoso del tema, es que no sólo gastan cartuchos en guerras que a nadie le importa, sino que ni siquiera sabemos que trinchera ocupa cada quien. Rubalcaba dice que no está conforme con el derecho de decidir del pueblo catalán; y desde el PSC se dice que sí, que los catalanes tienen derecho a decidir.

Desde mi orilla, me pregunto si los desahuciados de sus viviendas, los parados o los enfermos crónicos que comienzan a ver peligrar sus tratamientos tienen realmente derecho a decidir. ¿Han decidido ellos que los echen de sus casas y quedarse en la calle o viviendo de prestado en un cuarto cedido por un familiar? ¿Han decidido vivir cada día un lunes al sol, sin medios para vivir, con un rechazo constante a cada petición de empleo y las facturas acumulándose en los números rojos del banco? ¿Han decidido los enfermos enfermar y que la administración les niegue el mejor tratamiento posible por falta de fondos? No hay que ser muy listo para darse cuenta que NO. Que no han decidido sufrir lo que sufren, que no tienen derecho a decidir. Ni los catalanes, ni los manchegos ni nadie.

Más valdría ocupar los esfuerzos y las mentes en dar una respuesta firma, eficaz e inmediata a tantos dramas que se sufren a lo largo y ancho de España y dejarse de tanta gilipollez.

Aparte, si el Psoe no es capaz de poner orden en sus filas ¿cómo espera que los ciudadanos confíen en que sea capaz de poner orden en el país? Comprendo y conozco la historia del PSC. Sé bien que no es lo mismo que el Psoe, que es un partido distinto, independiente, pero está federado al Psoe y eso supone respetar ciertas obligaciones y asumir un discurso común. De no hacerlo, su sitio no está ni puede estar con el Psoe. Mantener al PSC cómo referente cuando este está promocionando un discurso distinto al de Rubalcaba y la dirección del Psoe supone una de dos: o el Psoe no tienen discurso o comparte el discurso del PSC. Que se aclaren, actúen en consecuencia, y nos lo cuenten.

 

Gasto público + impuestos = menos crecimiento

En más de una ocasión (y de tres) he manifestado la necesidad de acabar con la concepción hipertrófica del estado. Abandonar la ilusión que dicta que un Estado grande es un Estado mejor. La eficacia de las administraciones no depende del tamaño de la administración sino en la correcta asignación de los recursos.

Para empezar, el Estado debería desprenderse de toda la carga <<parapolítica>> que lo rodea en forma de sindicatos y patronales dependientes del erario público para su sostenimiento (y que le restan independencia), onges, fundaciones, patronatos y empresas públicas en pérdidas. Debe hacerlo por tres motivos esenciales:

1º la dependencia económica del estado vía subvenciones convierte a los perceptores en rehenes del poder político, imposibilitando el desempeño correcto de sus funciones.

2º es un gasto que no nos podemos permitir y que, además, genera desventajas competitivas en los mercados, limitando la capacidad de crecer y generar riqueza de las empresas privadas.

3º la existencia de empresas de titularidad pública, pero disfrazadas bajo la apariencia de mercantiles, fomenta la corrupción y la opacidad den las cuentas. Son muchas las empresas zombi que suman deuda privada cuando, en realidad, son empresas constituidas con capital público y una dirección política impuesta por los diferentes gobiernos de turno.

La sobredimensión del Estado supone unos elevadísimos gastos. Gastos que, debido a la ineficiencia en la asignación de los recursos, genera un déficit estructural (gastamos más de los que ingresamos, incluso sin contar con los intereses de la deuda). Para cubrir este déficit, se suben impuestos, lesionando el consumo y limitando el ahorro. La consecuencia es menos crecimiento económico y por tanto, más pobreza.

Además, las ansias depredadoras del Estado están condicionando el mercado del crédito. En el último año, la banca ha pasado de acumular 94.778 millones de euros en bonos y Letras del Tesoro (que ya es dinero), a más de 195.203 millones de euros. Más de 100.000 millones de euros que se han destinado a financiar el hiper- estado en vez de financiar a pymes y familias.

Esta es una de las razones por las que la banca española está presionando al gobierno y a los medios de comunicación para que se solicite el rescate y este sea percibido por la opinión pública como la única solución posible. Su sobre exposición a la deuda española puede poner en peligro su propia supervivencia. Pero hay más tras estas cifras: la dependencia de la financiación convierte a los gobiernos en rehenes de la banca, a la que nada se le puede negar porque, entre otras cosas, es la que está poniendo los dineros para mantener empresas y entidades públicas y subvencionadas que poco o nada ofrecen al bienestar de los ciudadanos.

El siguiente gráfico muestra visualmente lo que estoy explicando:

 

Mientras que la financiación en general baja, la financiación a Estado (muy por encima de la privada) se mantiene estable e incluso crece en relación al 2011.

La consecuencia de esta situación es evidente, y es la que estamos sufriendo todos a diario: un rápido deterioro de nuestra capacidad adquisitiva, de nuestros ahorros y en consecuencia de nuestro nivel de vida. Cuando más tiempo dura esta situación, más familias de clase media quiebran y pasan a engordar las cifras de pobreza.

Sólo con una reconversión profunda del Estado se podría retomar rápidamente el crecimiento. Esto no tiene nada que ver con la cuestión territorial o las autonomías. Se trata de limitar la acción pública a aquello que está definido por los principios constitucionales y son la base de nuestra convivencia. El Estado debe dejar de comportarse como una multinacional con ramificaciones en todos los sectores. El Estado no está para gestionar cadenas hoteleras como Paradores Nacionales (con pérdidas millonarias) o hipódromos como el de la Zarzuela. Mientras no se reduzca el tamaño del Estado y se sigan destinando los escasos recursos a mantener todo este entramado político- económico, seguiremos sufriendo la crisis y sus terribles consecuencias. 

La crisis de la socialdemocracia

La socialdemocracia pasa por sus horas más oscuras. De los 502 millones de europeos que formamos la UE, sólo 79 millones están gobernados por la socialdemocracia. Y esto gracias a Hollande, que al ganar las elecciones en Francia a sumado 65 millones, pues tras la derrota del Psoe en España, el hundimiento de la socialdemocracia europea les dejó una cuota de poder ínfima, insignificante, con un control institucional sobre sólo 14 millones de habitantes.

Si repasamos la distribución de los parlamentarios europeos, los conservadores aventajan a los socialdemócratas en un 35% de representación institucional, 271 europarlamentarios frente a 189 de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas. Triste situación para quienes representaron el sueño y los valores de la vieja Europa. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

La crisis de los 70 supuso el final de las teorías de Keynes. La aparición de la estanflacción acabó con la capacidad de las doctrinas keynesianas para enfrentar las crisis económicas. Hasta ese momento, la inflación se había producido por desequilibrios en la oferta y la demanda, pero a partir de las crisis energética de los 70, la crisis se originó por una inflación originada en la escasez de recursos. O dicho de manera más precisa: la demanda estructural de materias primas (en especial energética) presionaba al alza los costes y en consecuencia los precios, generando la inflación. Y lo que era – y sigue siendo hoy en día – aún peor: la tendencia al alza no se detendría salvo que dejásemos de consumir. Algo impensable entonces y ahora.

La respuesta a la situación la dio Milton Friedman, quien introdujo las expectativas en los modelos económicos y favoreció, con sus propuestas, que la subida de los costes de las materias primas se compensase con los costes productivos. Es decir, mayor flexibilización en el mercado laboral y un control férreo del gasto público. Comenzó la era del déficit cero. Sin embargo, los políticos solo leyeron la parte que le interesaba de las teorías de Friedman. Cuestiones como la legalización de la marihuana, o la apuesta por la educación pública (Milton protagonizó una campaña a favor de los cheques escolares en USA), fueron arrinconadas.

La aplicación parcial e interesada de las teorías de Milton supuso que, en los 90, la crisis hiciera saltar por los aires el modelo. La respuesta fue recurrir al crédito. Y de aquellos polvos estos lodos. La socialdemocracia, durante todo ese periodo, no articuló ningún discurso alternativo, y se dedicó a implementar políticas neoliberales contra las que, desde la perspectiva histórica y moral de la socialdemocracia, debía estar en contra.

Esta aplicación de recetas neoliberales y la falta de una propuesta intelectual, llevaron a los partidos socialdemócratas a preguntarse cómo podrían diferenciarse de sus competidores electorales. En el fondo, al hacerse esta pregunta, reconocían la falta de un modelo económico y social que confrontar al neoliberal, pero sobre todo, suponía la renuncia a la política. Ya no hacían política, se dedicaban al marketing.

Como elementos diferenciadores, eligieron, sobre todo, los relacionados con el multiculturalismo. Podían haber hecho una apuesta mucho más fuerte por la integración europea, convirtiéndose en los referentes del federalismo político en Europa. O haber optado por cambios en las leyes electorales para favorecer la participación ciudadana. Incluso podían haber competido con los emergentes verdes por una economía sostenible. Pero no lo hicieron. Se dedicaron a gestionar las instituciones con criterios neoliberales y exaltar cuestiones multiculturales como bandera de su diferenciación respecto de los conservadores.

Basta observar la base electoral de la socialdemocracia francesa, que es la que mejor está resistiendo, para comprobar cómo su electorado se ha ido transformando en las últimas dos décadas. Los estudios que se presentan en el país galo, están demostrando que la socialdemocracia sólo obtiene mayoría entre los grupos de origen emigrante; mientras que los jóvenes optan por posiciones más alternativas, defendidas por verdes y organizaciones antisistema; y los partidos más populistas arrasan entre las clases obreras francesas.

Los propios think thaks cercanos a las formaciones socialdemócratas de toda Europa, hablan sin tapujos de la “crisis de la socialdemocracia”, pero aunque algunos son capaces de diagnosticar la enfermedad y sus causas, nadie parece comprometido a impulsar las soluciones.

Los partidos socialdemócratas europeos están inmersos en una crisis interna que les impide enfrentar la crisis de identidad e ideológica que sufren. La pérdida del poder los ha vuelto formaciones cainitas dedicadas a luchar unos contra otros para repartirse las migajas de poder que aún conservan.

El caso de España es paradigmático. Durante décadas, el Psoe ha contribuido a generar un cuerpo parapolítico insostenible, costoso, y que tarde o temprano terminaría fagocitando al partido. Demasiadas fundaciones, ong, patronatos, empresas públicas, etc. El Psoe actuó – y en esto se da la mano con los conservadores del PP – como una agencia de colocación. Una estructura de promoción laboral en el marco de las instituciones y en paralelo a la administración.

La política se ha convertido en una profesión. Uno se afilia a las juventudes de un partido, compite con los de su generación por la obtención de un puesto de dirección política, y comienza una carrera profesional que lo llevará por diferentes instituciones, fundaciones, ong y cargos de representación hasta que se jubile. Esto ha significado que las clases medias dejen de identificarse con la política, pero más en particular con la socialdemocracia.

Si los partidos no son capaces de abrir sus candidaturas a la sociedad, se vuelven sectas endogámicas. Y esto es especialmente grave en el caso de la socialdemocracia, que en principio tienen como objetivo la defensa y representación de las clases medias. Las clases altas siempre han sido elitistas y endogámicas; pero cuando las fuerzas políticas que debieran combatir esas situaciones se vuelven tan sectarias como aquellos a los que dicen combatir, la catástrofe está servida.

 

O no se entera de nada o nos quiere engañar

19/10/2012 1 comentario

Rajoy a veces parece lerdo. Supongo que es una estrategia para evitar que la opinión pública lo considere un mentiroso compulsivo. Tras la cumbre europea celebrada ayer, y que concluyó – como viene siendo costumbre – a las tantas de la madrugada, la Unión Europea le ha dado un portazo en las narices a España. La unión bancaria y la autoridad supervisora europea se implementará a lo largo del 2013, y no en enero como se acordó en un principio. Esto significa que la recapitalización directa de los bancos no llegará hasta el 2014. Demasiado tiempo para un país que se hunde por falta de liquidez.

La reforma del sistema bancario en España es requisito ineludible para cualquier mejora de nuestra economía. No podemos esperar un año a que Europa quiera o no prestarnos los fondos. Es más, ¿quién nos asegura que el 2014 será el año en el que lleguen esos fondos comprometidos? Alemania presiona para que España renuncie a su soberanía y acepte un rescate en condiciones leoninas. No está dispuesta a un rescate blando: quiere la piel de toro para hacerse un abrigo. Somos su nueva presa, y no está dispuesta a renunciar a su trofeo así como así.

Merkel sabe que un rescate a España enfurecería al contribuyente alemán, y que este enfado podría pasarle factura en las próximas elecciones. Sin embargo, también sabe que si es capaz de someter a España e Italia – mejor si es de un solo golpe – y convertirlos en europeos de segunda, al servicio del nuevo Reich, los sectores ultra conservadores harán todo lo posible por auparla a un nuevo triunfo electoral.

La gran baza de España, no solicitar el rescate y tomar el mismo camino de Islandia aún no se ha jugado. Pero pocos creen que Rajoy, aunque ha amagado en esta dirección alguna vez, esté dispuesto a llegar hasta el final. Quizás por eso, España ha perdido la batalla diplomática y el Reich de Merkel ha vuelto a triunfar.

Pese a todo, aún no está perdida la guerra y todavía se puede forzar un cambio en las políticas europeas hacia España. Todo dependerá de la capacidad de negociación de Rajoy y nuestro despliegue diplomático. Con todo, esta derrota nos deja en una situación estratégica muy comprometida. Sin embargo, Rajoy se niega a ver la realidad o a reconocerla públicamente. Esto supone añadir desconfianza y descrédito a España, y por tanto, perjudicar nuestra imagen en el exterior y la capacidad del gobierno de resolver los problemas a corto plazo. Una mala noticia para España que se agrava por la falta de transparencia y claridad del gobierno. 

A vueltas con el rescate

Llevamos meses escuchando que el rescate se solicitará mañana mismo, que es cuestión de horas, que acaba de salir del horno y sólo falta que se enfríe para que nos lo sirvan. Pero ni en agosto, cuando también se daba por hecho, ni hace dos semanas se ha solicitado. ¿Por qué tanta presión? ¿A quién beneficia que se solicite el rescate? Obviamente, a las entidades financieras alemanas.

Las razones de este interés son dos: el gobierno avaló la deuda de los bancos, con lo que se convierte en el deudor último en caso que las entidades financieras no puedan cumplir con sus obligaciones. Financiando al Estado, los bancos germanos se garantizan el cobro de la deuda y los intereses. Pero hay aún otro pastel más goloso, el cual también atrae a las entidades financieras españolas: las pensiones.

Con un rescate, España se vería forzada a realizar nuevos y dolorosos ajustes. Y las pensiones y los salarios de los funcionarios están en el punto de mira. Un recorte drástico de las pensiones hará que la tarta de los planes de pensiones se abra. No sólo por la rápida demanda que experimentará en el sector privado, también es viable que se privatice parte de la gestión de las pensiones públicas. Cuanto menos, el propósito último es un sistema mixto de pensiones, mitad cotización seguridad social, mitad capitalización privada.

Sin embargo, Rajoy – y esto sí que hay que reconocérselo – está evitando a toda costa que las condiciones que impongan a España impliquen recortes a los pensionistas. Además, el gobierno – y esto también le honra – no ha tirado la toalla y sigue luchando para evitar verse en la obligación de pedir el rescate soberano.

Los países centro y norte europeos han explotado la imagen de <<los indolentes del sur>> en su propio beneficio. Pero ahora la estrategia se vuelve en su contra: ¿Cómo explicar a sus electores una nueva inyección de liquidez hacia los países mediterráneos? Y no se trata de países pequeños, como Grecia o Portugal, con poco peso demográfico y económico en el conjunto de la Unión; son España e Italia, que juntos suman más que Alemania. La verdad, después de tanto hablar mal de los <<mediterráneos>>, Merkel tendrá difícil explicar el rescate a sus electores en un años – no debemos olvidarlo – electoral.

Rajoy sabe que cuanto más cerca estén las elecciones alemanas, menos interés tendrá Merkel de escuchar nada sobre los rescates. Esto, unido a la presión que ejercen los bancos sobre ella, la obligarán a facilitar una actuación no condicionada del BCE sobre la deuda de los países en dificultad.

Además, el gobierno de España ¡por fin ha comprendido que estamos en guerra económica! Y lanzado un ultimátum: moriré matando. Si España cae, arrastrará a toda la zona euro. Y España caerá si alguien intenta imponerle las condiciones que les han sido impuestas a Irlanda, Grecia o Portugal. Es una estrategia arriesgada, pero cuenta con el apoyo de nuestros socios al otro lado del atlántico y de quienes no desean una Europa más unida y fuerte.

El órdago lanzado por Rajoy negándose a solicitar el rescate cuando se le demandaba es claro: se acabaron las medias tintas, o Europa avanza en una mayor Unión y corresponsabilidad entre los socios, o acabamos con el invento.

La respuesta de la UE no se ha hecho esperar y asume que España se beneficiaría de un rescate “a la carta”. Un rescate light que llegaría en forma de línea de crédito preventiva, aval parcial de la deuda (en torno a un 30%) o ambas. Sin embargo, el gobierno sigue luchando y aprovechando cada bocanada de aire que recibe en los mercados.

La bajada de la prima de riesgo le da mucho margen de maniobra. Los que llevan meses cacareando sobre la inminencia del rescate, aseguran que se debe a la inminencia del rescate. No tienen en cuenta otros elementos, como por ejemplo, los propios fundamentales de la economía española, el informe de sobre el sector financiero o la inminencia de creación del banco malo.

Claro que la situación es difícil, incluso dramática. Es verdad que, según en qué aspecto de la radiografía económica de España nos fijemos, no solicitar el rescate sería un suicidio. Pero a pesar de todo, pese a quien le pese, hay algo con lo que nadie a contado: la obstinación española y la evidencia historia. Siempre hemos superado todas las crisis. Y lo hemos hecho solos.

Queda, además, una ficha importante en el tablero: la recapitalización de los bancos. España solicitó ayuda para refinanciar la banca, y esta ayuda se acordó, en unos términos claros en junio de este año. Términos que incluían la puesta en marcha de una autoridad única Europea. Ahora muchos se están arrepintiendo. Es fácil  saber él por qué. Si no cumplen con su compromiso y el dinero no llega para recapitalizar la banca, entonces España entraría en quiebra y no habría más remedio que solicitar ayuda, abrir la caja de las pensiones al sector privado y tragar con cualquier requisito que nos quieran imponer.  Salvo que España decida salirse del euro, con la consecuente implosión de la moneda única. Esta es la gran baza con la que cuenta Rajoy. Esperemos que la sepa jugar.

 

Presupuestos Generales del Estado 2013 (III)

Las Trampas del Presupuesto.

Las cuentas del gobierno de Rajoy encierran muchos gatos encerrados, es imposible relatarlos todos. ¡Son las trampas contables y las mentiras del PP! una de ellas, es decir que el gasto social se come el 63% del presupuesto, cuando en el cálculo no se tienen en cuenta la Deuda Pública y en realidad, el gasto social se reduce en un 55% del presupuesto. Continua la caída iniciada en el 2011 cuando el gasto rondaba el 58%, para caer a un 56% en este 2012 y una previsión real del 55% para el 2013.

Por el momento, tampoco está nada claro que el presupuesto en pensiones suba por encima del 4% el próximo año. Esto será así siempre que revaloricen las pensiones, algo que debe aprobarse en noviembre y sobre lo que el gobierno muestra una actitud tibia.

Las partidas para el fomento del empleo y las pymes sufren unos recortes brutales, con lo que es difícil confiar en ninguna recuperación económica el próximo año. Eso sí, según Montoro, el desempleo bajará el año que viene. La única explicación plausible es que el gobierno prevea imponer una nueva modalidad de contratación, probablemente algún tipo de contrato de formación o en prácticas, una versión propia de los mini-jobs germanos.

El cumplimiento de los objetivos presupuestarios se subordina al éxito de 43 medidas y reformas legislativas que planean impulsar durante los próximos seis meses. Muchas reformas para que todas salgan bien. Además, el llegar a la primavera del 2013 sin todas estas reformas en marcha, restan credibilidad a los presupuestos, pues estos solo operarían en el entorno previsto por el gobierno durante tres cuartas partes del ejercicio.

Pero quizás, donde las mentirás se acumulan sobre las mentiras es en la cuestión del déficit. ¿Nadie recuerda al gobierno afirmando que el rescate bancario no computaría como déficit? Mentira y de las gordas. La deuda pública, precisamente por el rescate a la banca ascenderá por encima del 90% del PIB. Y esto si la cosa sale bien y se cumplen los objetivos del gobierno; si la situación empeora aún más o se descontrola el presupuesto en algún capítulo, la deuda puede escalar por encima del PIB durante el próximo año.

Algunas cuestiones tan sensibles se verán gravemente afectadas el próximo año. La inversión en I+D+I se verá reducida, pues aunque el capítulo civil mantiene el gasto respecto al año anterior, cae la investigación militar y caen las ayudas a la ciencia. Los ayuntamientos dispondrán de un 40% menos de fondos para atender las situaciones de pobreza extrema en sus municipios, el hachazo que recibe la Educación Especial prácticamente la borra del sistema educativo, y suma y sigue. En resumen: unos presupuestos llenos de trampas, propios de quien pretende destruir el Estado del Bienestar y transformar el país en una filial de los países asiáticos.

A vueltas con la banca

Ya hemos dicho hasta la saciedad que la verdadera reforma que necesita España es la financiera. No es que las otras no sean necesarias, pero es que no tendrán sentido si antes no resolvemos el problema del crédito. Es como si alguien acude al médico a punto de morir por una infección y antes de inocularle antibióticos el médico le sacase una muela. No es que no fuera necesaria la extracción – quizás la muela estaba podrida y era la auténtica causa de la infección –, pero sin los antibióticos correctos, lo único que consigues es un fiambre con una dentadura sin caries.

El problema es que nadie en este país ha querido meterse con la banca. Más que por el poder real que tienen, porque les asusta las consecuencias de sus actos. No estamos en un país de lobbies. Siquiera el lobby financiero tiene el poder que le presumen sus detractores. La realidad es mucho más prosaica: políticos mediocres. La casta política española está formada por una legión de arrogantes trepas sin ninguna experiencia real en toma de decisiones estratégicas o gestión de crisis. Nunca se ha hecho nada para meter en vereda a la banca porque, sencillamente, no se sabía qué demonios hacer.

Se ha fallado demasiadas veces y ya nadie confía en que la reforma que prometen de resultados. ¡Tantas veces nos han dicho que esta era la definitiva! Pero esperemos, por el bien de todos, que sea verdad. Lástima que nada invite a la esperanza.

Los datos desvelados por la consultora Oliver Wyman demuestran que el gobierno no está por la labor de hacer las cosas siquiera cercanas a la realidad.

Este es el cuadro que resumiría las necesidades financieras de las entidades:

 

Los datos revelados plantean las necesidades en dos escenarios distintos: el actual y otro aún más difícil. Bien, sin observamos con atención, vemos que al BBVA le sobra más dinero en el escenario adverso que en el escenario base. Raro, rarísimo. ¿Cómo es posible que le vayan mejor las cosas en un escenario adverso, con – por ejemplo – una morosidad muy superior a la actual? Fácil: han hecho trampa.

Lo que ocurre es que el core capital en el escenario base es del 9%, la cantidad aconsejable para considerar que un banco está bien capitalizado. Pero en el escenario adverso, se ajusta al 6% para que salgan las cifras. Así de simple. Se cambian las reglas de juego.

En otras ocasiones, como en los cálculos que hacen referencia a la Caixa, lo que se hace es mantener los beneficios tanto en un escenario básico cómo en el adverso. Y así con todas las entidades.

Estas trampas y mentiras tan burdas son las que generan las desconfianza en los mercados pero, también y sobre todo, en los ciudadanos. Se les volverá a prometer que el crédito fluirá a raudales una vez nos endeudemos hasta las cejas para salvar de la quiebra a los bancos. Sin embargo, no es cierto. Las premisas sobre las que levantan sus previsiones son erróneas, están deliberadamente forzadas. Además, las entidades tendrán que ajustar sus balances y todo el dinero que les llegue irá a tapar agujeros y sanear sus propias cuentas. No quedará nada para las pymes y las familias.

Igual que cuando se decidió que sumando dos Cajas malas tendríamos una Caja de Ahorros buena, y se terminó por intoxicar a todo el sector financiero al mezclar manzanas podridas con otras sanas, esta recapitalización de la banca puede acabar por convertirse en el drama del siglo.

 

Habemus Presupuestos

Esta vez, Rajoy, no ha esperado a la celebración de las alecciones autonómicas en Galicia y País Vasco para presentar sus presupuestos, tal y como hiciera la pasada primavera con las elecciones en Andalucía. Muchos temíamos que, pese a las exigencias de Bruselas y la situación económica, incumpliese otra promesa y esperara hasta principios de noviembre aduciendo cualquier gilipollez. Por suerte, o quizás gracias al adelanto electoral de Cataluña, que fija la renovación del Parlamento para el próximo noviembre, en esta ocasión, se ha actuado con responsabilidad y se ha disipado la incertidumbre. Sin embargo no sirve de mucho cumplir los plazos presupuestarios, pues la verdadera incógnita gravita sobre la solicitud o no del rescate soberano.

Los anteriores presupuestos fueron muy esperados por ser los primeros, y porque en aquellos meses, hablar de rescate, como algunos anunciábamos, era poco menos que estar loco. Hoy vemos que la situación ha venido – por desgracia – a darnos la razón a los pesimistas. Rajoy cometió un error muy grave cuando priorizó sus reformas. En vez de coger el toro por los cuernos y acometer una profunda reestructuración del sector bancario, donde se encuentra el meollo de nuestros problemas, gastó su crédito político y sus esfuerzos en contentar a unos pocos grandes empresarios y desregularizar el mercado de trabajo, así como imponer unos recortes sociales lesivos para las clases medias y las familias más necesitadas. Para colmo, subió el IRPF y luego el IVA, hundiendo el poder adquisitivo de los asalariados, deprimiendo el consumo y agudizando la recesión.

Con esa política económica, era de previsible la situación en la que hoy nos encontramos. Y en este contexto, los presupuestos se la resbala a todo el mundo. Nadie cree que se vayan a cumplir. El sentimiento mayoritario entre los agentes económicos es de indiferencia, un gasto inútil de papel que se quedará en nada cuando llegue la troika.

A pesar de todo, creo que aún hay margen para evitar el rescate. Algunos datos económicos, sobre todo los relacionados con el comercio exterior y la productividad, permiten ser optimistas. Además, el deterioro de la economía alemana es más que evidente, lo que podría ocasionar que el BCE actuase sobre los mercados para evitar que el gigante germano termine de colapsar. Esta actuación, aunque sea de rebote, nos podría beneficiar y mucho.

Respecto a los presupuestos en sí, no arrojan ninguna sorpresa. El ajuste se gastará en los intereses de la deuda. Es decir, todo lo que ahorremos apretándonos el cinturón irá destinado  pagar los intereses y ni siquiera podrá amortizarse nada de la gigantesca deuda pública que acumulamos. Esta situación ha forzado que se reduzca a su mínima expresión las inversiones en infraestructuras hasta el 2024. Algo que invita a dos reflexiones bien distintas: o no esperan que salgamos de la crisis antes de esa fecha, o no están por la labor de cumplir con las previsiones. Personalmente, creo en lo segundo: no tienen intención de cumplir el presupuesto. Bien porque se solicite el rescate en noviembre (es una posibilidad realista) o porque confían que al relajarse los intereses de la deuda se pueda refinanciar a intereses más benévolos.

Si tenemos razón en nuestras sospechas, el presupuesto encierra una trampa: a partir del segundo semestre del 2013, con unos intereses más bajos para nuestra deuda, el gobierno dispondrá de más margen presupuestario, el cual aplicará de manera arbitraria. Lo contrario sería la solicitud del rescate y la intervención de España. Dicho de otro modo: estos presupuestos no están hechos con la intención de cumplirlos.

Por otro lado, el presupuesto deja muchas preguntas sin respuestas, y parece renunciar a la lucha contra el fraude. El gobierno pretende ingresar más en las arcas públicas mediante la suspensión de las deducciones a las grandes empresa, prolongando el impuesto al patrimonio y llevándose el 20% de los premios de lotería superiores a 2.500€. Estas medidas hace tiempo que debieron ser adoptadas, antes que la subida del IVA o el IRPF. Sin embargo, el verdadero problema es el fraude fiscal, y el gobierno sigue sin ningún plan para combatir esta lacra, ni apenas tiene ninguna previsión creíble en los presupuestos.

Otra cuestión interesante de los presupuestos, que nos permite anticipar algunas medidas, es el reconocimiento de la recesión pero el anuncio de una reducción de las cifras de desempleo. ¿Cómo se podrá crear empleo en recesión? La respuesta es sencilla: mini-jobs. La única duda es que nombre le pondrán a la criatura y cuando lo harán público. Apuesto que en diciembre, cuando todos los procesos electorales hayan concluido.

Algunas otras cuestiones llamativas, tras la primera lectura, son la creación de una Agencia para el Control Presupuestario, un nuevo órgano – por si no había suficientes – que alertaría sobre las desviaciones tempranas de los presupuestos; el sueldo de los funcionarios continuará congelado, aunque prometen devolverles la paga extra de navidad en el 2013; supresión de la deducción de la vivienda (algo que ya sabíamos que haría); y un nuevo plan renove para dinamizar el sector del automóvil.

Falta aún mucha letra pequeña por leer, pero la primera valoración es decepcionante. Se podía hacer mucho más de lo que se ha hecho. Confío que la semana que viene, podamos ir desgranando cada una de las medias de carácter estratégico y valorarlas. Dispondremos para entonces, además, del informe sobre la banca que hará público esta misma mañana – si no pasa nada – la consultora Oliver Wyman. Además, seguro que hoy viernes, Moody´s nos reserva alguna sorpresita.

 

 

La Constatación de un fracaso

En la vida, los referentes son importantes. En la política, los referentes que cada uno sigue, proyectan su sombra sobre las decisiones que toma. Merece la pena reflexionar y ponderar con rigor si los referentes que han sido nuestra guía durante años siguen siendo válidos hoy en día. Este ejercicio de autocrítica debería ser una prioridad para Rajoy y todos los germanófilos que le acompañan. ¿Es el modelo alemán el mejor referente para Europa y en consecuencia para España?

El Deutsche Kinderschutzbund, Sociedad Alemana para la Protección de la Infancia, uno de cada tres niños berlineses viven de la ayuda social, datos que confirma la Statistische Bundesamt, el equivalente a nuestro Instituto Nacional de Estadística. Este dato, triste donde los haya, demuestra el carácter pérfido y antisocial del modelo que propone Merkel y sus halcones. Estamos ante un modelo económico que no solo crea desigualdad entre países de la Unión Europea, también entre los propios ciudadanos de cada país.

El referente de gran parte de los gurús económicos y políticos españoles es un destructor de la clase media. Un modelo pernicioso, basado sólo en la obtención de beneficios – que no es lo mismo que creación de riqueza – que se desentiende de las personas. Las consecuencias del modelo alemán no son unas cuentas saneadas – es mentira, cada alemán carga con una deuda pública un 33% mayor que la de un español –, son millones de familias por debajo del umbral de la pobreza. Una realidad social insostenible que terminará pasando su factura a Alemania, cuya economía, incapaz de exportar por la asfixia que han provocado sus políticos en sus socios comerciales, comienza a dar claros signos de agotamiento.

Rajoy y el PP debería replantear su referente, debería dejar de mirar el ombligo de Alemania y preocuparse por buscar soluciones reales para la economía y las familias. Es falso que las alternativas sean el modelo alemán o el desastre. Otros países, otras economías han sido y son mejores referentes, basta con asomarse a Islandia, a Canadá o a Australia para comprobar que existe otra manera de hacer las cosas. Deberían probarla.

 Enlaces alemanes: www.destatis.de/DE/PresseService/Presse/Pressemitteilungen/zdw/2012/PD12_039_p002.html

http://www.dksb.de/Content/shownews.aspx?news=105

http://www.zenit.org/rssgerman-24485?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+zenit%2Fgerman+%28ZENIT+Deutsch%29

Eco de la noticia en España:

http://www.abc.es/20120926/sociedad/abci-pobreza-infantil-alemania-201209252011.html

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