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Archivo para la Categoría "Unión Europea"

De la Reforma Local

Es imprescindible. Nadie lo puede poner en duda. La situación de los entes locales en España es vergonzosa. Por un lado, carecen de una financiación adecuada; por otro, son territorio proclive al abuso de poder, la simonía y el clientelismo. Todos sabemos de casos en los que un alcalde y los concejales de su grupo cobran cantidades obscenas, y se rodean de infinidad de asesores, puestos de libre designación, choferes y secretarias. Hay poblaciones de apenas 200.000 habitantes que disponen de gabinetes de prensa (escogidos a dedo) más numerosos que el de Presidencia del Gobierno.  Poner coto a estos abusos, limitando el número de liberados, asesores y puestos de libre designación, regulando sus salarios y evitando las puertas de atrás (proliferación de entes y empresas públicas, y asociaciones subvencionadas por los ayuntamientos), debería ser una prioridad de todos.

El problema surge cuando, a raíz de estos cambios necesarios (una imposición de la realidad, la sociedad y tomada a instancias de la UE, que nos dio varios toques informales al respecto), se intentan colar cuestiones que no son tan pulcras en sus intenciones. Con la Reforma Local que busca el PP, se pretende, entre otras cosas, blindar el bipartidismo.

Es en la administración local donde más fácil tienen lograr representación las fuerzas más pequeñas. Limitando las competencias se pretende que tengan una capacidad de gestión mínima, impidiendo que los ciudadanos puedan contrastar distintos modelos de gestión política. Además, con la limitación en el número de concejales liberados (mucho más drástica que en asesores y demás chufla enchufada), se busca restar recursos humanos y políticos a los grupos más pequeños. A día de hoy, un concejal portavoz en un ayuntamiento es todo el personal con dedicación exclusiva que cuentan formaciones como IU o UPyD en toda una provincia. Restando esta liberación, se pretende limitar la capacidad de acción de estos partidos.

Además, la redefinición del mapa municipal, llevaría a la integración de muchos pequeños municipios en otros más grandes. Como consecuencia, poblaciones de apenas quinientos o seiscientos habitantes pasaran a depender de un municipio cuyo núcleo de población principal es de cinco o diez mil habitantes. Consecuencia: las pequeñas poblaciones perderán cualquier capacidad de decisión sobre su propio destino, quedando en manos de los intereses económicos, a menudo especulativos, de poblaciones más grandes. En pocos años, asistiremos a una depredación del territorio rural. La población nativa de aldeas rurales se verá desplazada por los intereses económicos de grandes grupos económicos con intereses turísticos e inmobiliarios. Con la actual propuesta de Reforma de la Ley Local, certificaremos el final del mundo rural y se apuntalará el bipartidismo, el cual parece ser el objetivo último del PP en esta legislatura.

En realidad, lo que hace grandes o pequeños a los partidos no es tanto el número de diputados en el Congreso como su poder territorial y su presencia en todas las administraciones. Es de los ayuntamientos y las diputaciones provinciales desde donde llega mayor financiación a los partidos políticos mayoritarios. Es también, la base de su poder territorial. Está más que comprobado que allí donde se rompe el bipartidismo a nivel local se hunde también a nivel autonómico. Eso es justo lo que quieren impedir con esta reforma. Pretenden vaciar de competencias los ayuntamientos con el objetivo de ponérselo más difícil a los partidos pequeños. 

La crisis de la socialdemocracia

La socialdemocracia pasa por sus horas más oscuras. De los 502 millones de europeos que formamos la UE, sólo 79 millones están gobernados por la socialdemocracia. Y esto gracias a Hollande, que al ganar las elecciones en Francia a sumado 65 millones, pues tras la derrota del Psoe en España, el hundimiento de la socialdemocracia europea les dejó una cuota de poder ínfima, insignificante, con un control institucional sobre sólo 14 millones de habitantes.

Si repasamos la distribución de los parlamentarios europeos, los conservadores aventajan a los socialdemócratas en un 35% de representación institucional, 271 europarlamentarios frente a 189 de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas. Triste situación para quienes representaron el sueño y los valores de la vieja Europa. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

La crisis de los 70 supuso el final de las teorías de Keynes. La aparición de la estanflacción acabó con la capacidad de las doctrinas keynesianas para enfrentar las crisis económicas. Hasta ese momento, la inflación se había producido por desequilibrios en la oferta y la demanda, pero a partir de las crisis energética de los 70, la crisis se originó por una inflación originada en la escasez de recursos. O dicho de manera más precisa: la demanda estructural de materias primas (en especial energética) presionaba al alza los costes y en consecuencia los precios, generando la inflación. Y lo que era – y sigue siendo hoy en día – aún peor: la tendencia al alza no se detendría salvo que dejásemos de consumir. Algo impensable entonces y ahora.

La respuesta a la situación la dio Milton Friedman, quien introdujo las expectativas en los modelos económicos y favoreció, con sus propuestas, que la subida de los costes de las materias primas se compensase con los costes productivos. Es decir, mayor flexibilización en el mercado laboral y un control férreo del gasto público. Comenzó la era del déficit cero. Sin embargo, los políticos solo leyeron la parte que le interesaba de las teorías de Friedman. Cuestiones como la legalización de la marihuana, o la apuesta por la educación pública (Milton protagonizó una campaña a favor de los cheques escolares en USA), fueron arrinconadas.

La aplicación parcial e interesada de las teorías de Milton supuso que, en los 90, la crisis hiciera saltar por los aires el modelo. La respuesta fue recurrir al crédito. Y de aquellos polvos estos lodos. La socialdemocracia, durante todo ese periodo, no articuló ningún discurso alternativo, y se dedicó a implementar políticas neoliberales contra las que, desde la perspectiva histórica y moral de la socialdemocracia, debía estar en contra.

Esta aplicación de recetas neoliberales y la falta de una propuesta intelectual, llevaron a los partidos socialdemócratas a preguntarse cómo podrían diferenciarse de sus competidores electorales. En el fondo, al hacerse esta pregunta, reconocían la falta de un modelo económico y social que confrontar al neoliberal, pero sobre todo, suponía la renuncia a la política. Ya no hacían política, se dedicaban al marketing.

Como elementos diferenciadores, eligieron, sobre todo, los relacionados con el multiculturalismo. Podían haber hecho una apuesta mucho más fuerte por la integración europea, convirtiéndose en los referentes del federalismo político en Europa. O haber optado por cambios en las leyes electorales para favorecer la participación ciudadana. Incluso podían haber competido con los emergentes verdes por una economía sostenible. Pero no lo hicieron. Se dedicaron a gestionar las instituciones con criterios neoliberales y exaltar cuestiones multiculturales como bandera de su diferenciación respecto de los conservadores.

Basta observar la base electoral de la socialdemocracia francesa, que es la que mejor está resistiendo, para comprobar cómo su electorado se ha ido transformando en las últimas dos décadas. Los estudios que se presentan en el país galo, están demostrando que la socialdemocracia sólo obtiene mayoría entre los grupos de origen emigrante; mientras que los jóvenes optan por posiciones más alternativas, defendidas por verdes y organizaciones antisistema; y los partidos más populistas arrasan entre las clases obreras francesas.

Los propios think thaks cercanos a las formaciones socialdemócratas de toda Europa, hablan sin tapujos de la “crisis de la socialdemocracia”, pero aunque algunos son capaces de diagnosticar la enfermedad y sus causas, nadie parece comprometido a impulsar las soluciones.

Los partidos socialdemócratas europeos están inmersos en una crisis interna que les impide enfrentar la crisis de identidad e ideológica que sufren. La pérdida del poder los ha vuelto formaciones cainitas dedicadas a luchar unos contra otros para repartirse las migajas de poder que aún conservan.

El caso de España es paradigmático. Durante décadas, el Psoe ha contribuido a generar un cuerpo parapolítico insostenible, costoso, y que tarde o temprano terminaría fagocitando al partido. Demasiadas fundaciones, ong, patronatos, empresas públicas, etc. El Psoe actuó – y en esto se da la mano con los conservadores del PP – como una agencia de colocación. Una estructura de promoción laboral en el marco de las instituciones y en paralelo a la administración.

La política se ha convertido en una profesión. Uno se afilia a las juventudes de un partido, compite con los de su generación por la obtención de un puesto de dirección política, y comienza una carrera profesional que lo llevará por diferentes instituciones, fundaciones, ong y cargos de representación hasta que se jubile. Esto ha significado que las clases medias dejen de identificarse con la política, pero más en particular con la socialdemocracia.

Si los partidos no son capaces de abrir sus candidaturas a la sociedad, se vuelven sectas endogámicas. Y esto es especialmente grave en el caso de la socialdemocracia, que en principio tienen como objetivo la defensa y representación de las clases medias. Las clases altas siempre han sido elitistas y endogámicas; pero cuando las fuerzas políticas que debieran combatir esas situaciones se vuelven tan sectarias como aquellos a los que dicen combatir, la catástrofe está servida.

 

Retomamos el trabajo

Los últimos días no hemos actualizado el blog por cuestiones técnicas ajenas a nuestra voluntad. Por suerte ya se ha logrado solucionar el problema, recobrado el acceso al menú del webmaster, y podemos recuperar este pequeño espacio de opinión.

Nuestro agradecimiento a los hacker que nos han dado unos días de vacaciones.

Estos son los post que teníamos preparados para los días que nos cambiaron (varias veces) las contraseñas de acceso al servidor.

MAREA HUMANA

El sábado 15 de septiembre, una marea de hombres y mujeres de todas clases sociales se han manifestado en las calles de Madrid y en cientos de ciudades españolas para protestar contra la política del gobierno Rajoy. Es el primer hito de un otoño caliente que aún no ha empezado y ya ha logrado alborotar todos los rincones del país.

El PP ha logrado – hay que reconocerle el mérito – poner a todo el país de acuerdo: nadie los quiere. Millones de ciudadanos se arrepienten de lo que votaron. Creyeron que un cambio podría solucionar los problemas del país, pero la situación no ha hecho más que empeorar con un gobierno arrogante y déspota en España; sumiso y servil en Europa.

Rajoy no ha sabido enfrentar los problemas de la nación, que son también los problemas de Europa. Se ha doblegado ante los intereses alemanes, dificultando el camino hacia una verdadera Unión Europea. Cada vez son más quienes perciben Europa como un problema y no como la solución, que es lo que debiera ser. Y gran parte de esta percepción es causa de la falta de talla política de nuestro gobierno, que ni ha sabido defender nuestros intereses en el conjunto de la UE, ni ha dado un solo paso para encauzar Europa hacia una Federación, ni tampoco ha sabido explicar a los españoles la verdad de su política.

No ha sabido explicarla porque, entre otras cosas, su agenda oculta contradecía todas las promesas electorales, poniendo en evidencia la gran mentira en la que basaron una parte importante de su oposición y la campaña electoral que protagonizaron. Incluso la brunete mediática, que siempre les apoyó incondicionalmente, ahora duda abiertamente entre pedir perdón por aupar a la cima del poder a un inepto o continuar dándole crédito y conservar la esperanza que un día depositaron en el PP de Rajoy.

Para colmo, mucha de su acción política ha estado impulsada por clientelismos y una vocación confesional que no responde a los tiempos de la sociedad española. Mientras que la sociedad acepta abiertamente el matrimonio homosexual, el aborto o el laicismo, destacadas figuras del nuevo ejecutivo se empeñan en contradecir la opinión de la mayoría de la sociedad imponiendo sus convicciones religiosas vía decreto ley. La prepotencia y ceguera ultracatólica de algunos miembros del PP les impide comprender que ganar unas elecciones y obtener una mayoría absoluta no es un cheque en blanco, que preferir su opción política a la de otros, y más durante un contexto de crisis como el actual, no significa estar de acuerdo en todo el ideario, siendo necesario un esfuerzo de integración, debate y consenso. Sin embargo, el PP, que no se presenta a la opinión pública como un partido confesional, está utilizando la coyuntura de la crisis para socavar acuerdos sociales importantes, impulsar una legislación inspirada por interpretaciones conservadoras de la religión católica y un desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar.

Por si fuera poco, problemas que sí preocupan a la sociedad, como la creciente islamización de barrios y poblaciones enteras, la creciente inseguridad ciudadana o la falta de alternativas culturales al margen de los mercados, son obviadas por el gobierno y gran parte de sus apoyos mediáticos.

La crisis económica, la primera de las preocupaciones, continua cebándose con los más desfavorecidos, y cada vez alcanza a más gente. Médicos, jueces, bomberos, emprendedores, abogados, trabajadores de todos los oficios, están viendo perder su poder adquisitivo, menguar el valor de su patrimonio, temen cada día más por sus trabajos y les preocupa el futuro de sus hijos, muchos de los cuales ya han tenido que emigrar.

La rabia y la impotencia pugnan con la resignación. La sociedad española se debate entre la insurrección y la aceptación de un destino fatal. Ambos sentimientos son destructivos y perjudiciales para el futuro de España. Y más cuando muchos cuestionan su viabilidad. Urge rectificar la orientación política del gobierno.

Rajoy tiene la obligación de dimitir y convocar elecciones. Lo ha intentado, pero no ha sido capaz de lograr uno solo de sus objetivos. España se siente traicionada, se está aplicando un programa electoral demasiado distinto del que los ciudadanos españoles votaron. Es vital regenerar la vida pública para lograr que los ciudadanos recuperen la confianza en las instituciones y puedan trabajar unidos persiguiendo el mismo fin: salir de la crisis, crear riqueza y bienestar para todos. Pero para lograr la regeneración, que es lo que piden los ciudadanos en las calles, hace falta algo más que leyes y reformas; hace falta un gesto. Los españoles quieren ver que los políticos y los banqueros responden de sus errores, asumen su responsabilidad, reconocen su fracaso y ponen fin al bipartidismo y sus lacras. Mientras no percibamos ese gesto, la gente seguirá manifestándose, las tensiones territoriales y sociales continuaran y será muy difícil recuperar la salud económica.

Tras las manifestaciones que se han vivido en España este fin de semana, Rajoy debe escuchar al pueblo y actuar como un estadista y no como un político preocupado por las próximas elecciones. Es el mejor servicio que podría hacer al país.

Señor Griñán, a los andaluces les importa una mierda el río Loukkos.  

El río Loukkos, por si no lo sabe, se encuentra en Larache, Marruecos, y eso, por si no lo sabe, no es Andalucía, siquiera es España. ¿Puede explicar por qué gasta 650.000 euros del dinero de nuestros impuestos en un estudio sobre los riesgos de  inundación en el tramo final de dicho río? Es usted un imbécil. Usted y todos los que le acompañan en su gobierno, IUCALV incluida. Y quienes le apoyan. Si ellos también son unos imbéciles. Quienes les votan no, a esos los tiene usted engañados.

Mientras se recorta gastos sociales y acude al fondo de liquidez del estado, solicitando mil millones de euros, derrocha nuestros recursos invirtiendo en dinero propio y ajeno donde no se nos ha perdido nada. ¿Qué hay empresarios andaluces allí? Bien, pues que lo paguen ellos, con el paro que hay en Andalucía, no creo que estemos para pagar estudios relacionados con inversiones agrícolas que crearán los trabajos fuera de nuestras fronteras.

La licitación en la que usted se está gastando el dinero no aporta ningún beneficio al conjunto de los andaluces. Ese dinero, un 75% de la UE, lo debería estar empleando en atender a quienes para poder comer están rebuscando en la basura o asaltan supermercados.  Con 650.000 se pueden poner en marcha muchos proyectos cooperativos que creen el tan necesario empleo en Andalucía. Con esa cantidad que usted derrocha en la provincia de Larache, podrían pagarse muchas pensiones y muchos subsidios de desempleo.

Ya sé que no es usted competente en pensiones y subsidios de desempleo, tampoco creo que sea competente en estudios fluviales de países extranjeros y bien que en eso sí que se gasta el dinero. Un dinero que nos suyo, siquiera es de Andalucía, es de todos nosotros, de todos los españoles que pagamos (demasiado) a hacienda. Un dinero que incluso pertenece a los contribuyentes europeos, que nos lo dan para mejorar la situación de la región más pobre del continente y usted lo destina a investigar las inundaciones en Larache. Lo dicho, es usted un imbécil. Los tribunales demostrarán, además, si usted o algunos de sus compañeros de gobierno son, además, otras cosas.

 La dimisión de Aguirre.

Por sorpresa, como suele ocurrir casi todo en España, Aguirre ha dimitido de sus responsabilidades como Presidenta de la Comunidad de Madrid y parlamentaria en la asamblea de esta comunidad. Es una decisión que tiene muchas lecturas, y que rápidamente ha generado docenas de rumores entre los periodistas que siguen la actualidad española.

Por mi parte, soy de quienes creen que Esperanza Aguirre no tiene pelos en la lengua. Nunca se ha caracterizado por la moderación verbal. No creo que sus motivos sean distintos a los que explicó en rueda de prensa: se marcha porque está cansada y quiere pasar más tiempo con su familia. Se trata, por tanto, de una decisión personal, comprensible, y más que respetable. No hay más que decir.

Si aspiró o no a una embajada u otro puesto institucional es cosa del pasado y a nadie le importa. En cualquier caso, la decisión no era suya, por lo que en cualquier caso, los juicios de valor, corresponden hacerlos sobre quienes decidieron o no concederles estas responsabilidades a las que supuestamente aspiró la hasta ayer Presidenta de Madrid. Para que me entienda todo el respetable: no conozco un político que diga no a un dulce como la Embajada en Londres, con lo visten esas cosas. Que Aguirre manifestase su deseo a sus compañeros de partido no es malo; todo lo contrario, demuestra confianza en sí misma y honestidad. Lo malo es andar diciendo que uno no desea tal o cual puesto y hacer todo lo posible por obtenerlo. En cualquier caso, repito, quien debe explicar por qué no Aguirre y sí Trillo, es Rajoy.

 

Grecia y el Euro

En las últimas semanas, el escenario, tantas veces negado por los políticos, de un abandono de Grecia de la zona euro es cada vez más plausible. A juzgar por algunas declaraciones, esto sería incluso deseable. Sin embargo, la salida de Grecia de la zona euro provocaría un euroescepticismo sin precedentes en todo el viejo continente.

No olvidemos que los griegos quieren permanecer el euro. Su salida sería forzada por la imposibilidad de cumplir con los requisitos y las reformas que se le exigen. Quedaría siempre la duda sobre qué hubiese pasado si, como solicita Atenas, les dieran más tiempo para devolver los préstamos. Una ampliación del tiempo sobre la que se ha mostrado partidario el gobierno austríaco, y que presumiblemente, también contaría con el apoyo de Francia.

Españoles e italianos esperamos que el BCE mueva ficha y demuestre su independencia respecto al Bundesbank. No es sólo una cuestión de deudas soberana, es un problema de la Europa en la que queremos vivir y cómo debe ser gobernada.

Si países como España, Italia, Francia, Grecia y hasta Austria, se ven sometidos al dictado alemán. Si las opiniones favorables a una ayuda más eficaz a Grecia no son escuchadas ni tenidas en cuenta, primando en exclusiva la opinión y los intereses de Alemania, el proceso de construcción europea habrá fracasado.

En más de una ocasión hemos dicho que el auténtico dilema no está en qué deba hacer o dejar de hacer el BCE. La verdadera cuestión es si queremos más Europa o no. si la voluntad de la mayoría de los europeos, que es favorable a dar más tiempo a Grecia y que el BCE actúe como prestamista último, queda ninguneada por las dogmáticas posiciones de los ultraconservadores que rodean a Mekel, Europa habrá dejado de existir como una unión entre iguales. No será entonces una unión de ciudadanos y países libres; sólo una Federación de Estados Libres Asociados a Alemania. Y eso es algo que no debemos permitir.

La soberanía no puede ser cedida ni condicionada. Una cosa es compartir la soberanía en unas instituciones comunes para todos los europeos, y otra cosa bien distinta es dejar que sean los alemanes quienes decidan por su cuenta nuestro futuro.

Si Grecia sale del euro, Europa entera habrá fracasado. La pregunta entonces no será si España e Italia abandonen también el euro, sino cuando. Y más nos valdría, entonces, que fuese o antes posible. Y no solo abandonar la unidad monetaria, sino retirarnos de la UE. Para vivir en una Europa doblegada y sometida por Alemania mejor estar solos.

 

Una de bomberos

Erase una vez una ciudad. En la ciudad una casa. Y en la casa un incendio. Los dueños de la vivienda intentaron apagarlo con sus propios y escasos medios. Cuando fueron conscientes de la inutilidad de sus esfuerzos, llamaron a los bomberos.

-          ¿Seguro que es un fuego? Mire usted, que estas cosas se confunden – preguntó el bombero que atendió la llamada de auxilio.

El incendio creció hasta hacerse dueño de toda la planta baja del inmueble. Mientras, en la planta alta, encerrados en la habitación más lejana al fuego, los inquilinos de la casa seguían al teléfono.

-          Verá usted, es que nos pilla lejos.

El incendio se había declarado en una de las viviendas de un barrio periférico. Un barrio de gente honesta, trabajadora y sencilla. Una zona de la ciudad que los habitantes del centro urbano sólo pisaban los domingos y los días libres. Para dar gusto a la parienta y los niños, comer totilla de patas, hartarse a cerveza barata y tomar el sol.

Los de la casa no daban crédito. Le indicaron al bombero la ruta más corta para llegar hasta el incendio.

-          A estas horas hay mucho tráfico – se excusó el funcionario – no se sí merece la pena acercarse, porque no vamos a llegar a tiempo.

 La parte baja de la vivienda era pasto de las llamas. La familia temió por su vida. Desesperados, trazaron varias rutas alternativas y se las explicaron al bombero.

El fuego avanzaba rápido, fuera de control. En un rato, alcanzó a las casas vecinas y toda la calle comenzó a arder.

-          ¿Han llamado a los bomberos?

-          Están de camino.

-          ¿Por qué tardan tanto?

-          Se tienen que detener en todos los semáforos.

-          Ah¡ Los semáforos regulan el tráfico en los cruces. Gracias a ellos no hay tantos accidentes. Hay que obedecer a los semáforos.

El barrio entero se convirtió en una parrillada. El humo y las llamas se veían desde cualquier punto del mapa, por lejano que fuese. Las ciudades cercanas comenzaron a inquietarse y pidieron a la ciudad que sufría el incendio que se diera prisa en sofocarlo.

-          Ya va, ya va – parece que dijo alguien – ¿acaso dudan de nuestra capacidad para resolver solos nuestros problemas?

Todos guardaron silencio. Pero algunos torcieron el gesto, dibujando una sonrisa ácida en el rostro.

Por fin llegaron los bomberos. La gente los recibió con júbilo. Quizás demasiado.

Mientras extendían las mangueras en el suelo pavimentado de la calle en llamas, el jefe de bomberos se dirigió a los vecinos afectados, la mayoría atrapados dentro de las viviendas. Se llamaba Draghi. Nadie lo conocía, pero todos habían oído hablar de él maravillas. Decían que era un fenómeno en la cosa de organizar desfiles.

-          Lo primero que hay que hacer en un incendio – explicó a voz en grito – es cortar la luz y el gas.

Los vecinos de las casas que aún no habían cortado la luz ni el gas, se jugaron el pellejo para cumplir con las órdenes del jefe de bomberos.

-          Coloquen toallas húmedas en las rendijas de las puertas – siguió aconsejando Draghi, protegido por sus gafas redondas y negras. Tras las gafas tenía cara de ratón.

Los habitantes de las viviendas en llamas se miraban unos a otros, perplejos. La intensidad de las llamas hacía inútil aquel consejo. Pese a todo, obedecieron.

-          Oiga, que tengo a la parienta con la permanente chamuscada arrojando cubos de agua al fuego – gritó alguien desde una ventana.

-          Pues que no arroje el cubo, solo el agua – respondió Draghi.

-          Que dice mi mujer que si usted es gilipollas – volvió a atronar la voz.

-          Según el día – reconoció el jefe de bomberos con cara de ratón –. Pero que no eche el agua así como así, que la dirija a la base de las llamas.

Estaban a punto de intervenir los bomberos cuando llegó la alcaldesa. Una tal Ángela, cuerpo de machorra y cara de no haber tenido un buen orgasmo en su puta vida.

-          ¿Todo esto quien lo va a pagar? – preguntó con aire de autosuficiencia marcial.

-          ¡Que nos quemamos! – gritaron varias voces desde las ventas.

-          Sí, pero los incendios no se originan solos – aseguró la alcaldesa –. ¿No habrá sido provocado?

Habían acudido al lugar numerosos ojos ávidos de ver cómo sus vecinos se achicharraban, vuelta y vuelta. Al escuchar la pregunta de su alcaldesa comenzaron a murmurar. <<Quizás lo merezcan>><<¿Quién sabe? ¿Y si todo lo han hecho para llamar la atención?>>

-          Supongo que todos tendrán un seguro de responsabilidad civil – continuó Ángela –, porque el agua no es gratis. Los bomberos querrán cobrar las horas extra. Se va a descuadrar el presupuesto municipal. Tendré que subir los impuestos. La gente de bien no sufre incendios. Y si los sufre, tiene extintores. ¿Tenéis vosotros extintores?

De la casa en la que se había iniciado el fuego ya sólo quedaba el esqueleto humeante. Desde todas las viviendas asoladas por las llamas podían escucharse terribles gritos de dolor y auxilio. Algunos, antes de acabar en la barbacoa, decidían arrojarse por las ventanas y estrellar sus sesos en el asfalto.

El espectáculo era coreado por los curiosos, nostálgicos de una época en la que las ejecuciones eran públicas y se podía oler la carne quemada de los herejes mientras se escuchaban sus gritos.

-          Antes de gastar dinero en salvarles – aseguró la alcaldesa –, quiero que me enseñen su presupuesto familiar. Hay que trabajar más horas para ganar más. Y hay que gastar menos. Hay que ahorrar, contratar seguros y comprar muchos extintores.

Los vecinos accedieron a todo. Estaban desesperados. Sus casas ardían, sus familiares se quemaban. No acertaban a comprender que les quería decir aquella machona de rostro amargo. Sus casas eran también sus talleres y sus tiendas. ¿Dónde iban a trabar si todo acababa devorado por el fuego?

Algunos de los afectados creían en las ideas de la alcaldesa. Ellos siempre habían admirado a la gente de los barrios ricos. Querían ser como ellos, vestir como ellos, pensar como ellos. Por eso adoptaron unas ideas que no eran suyas.

-          Demuestren que son capaces de gobernar sus casas conforme a mis indicaciones – exigió la alcaldesa –. De lo contrario, no dejaré que los bomberos les ayuden.

-          Señora, antes éramos una ciudad libre – dijo un valiente, con los ojos arrasados en lágrimas e impotente ante la devastación que asolaba su barrio –. Teníamos nuestro propio cuerpo de bomberos y tomábamos nuestras propias decisiones. Nos unimos a ustedes para ser más grandes y mejores, pero de igual a igual.

-          El pasado es el pasado – rió Ángela –. A verlo pensado antes. Como los seguros, y los extintores.

-          Teníamos seguros y extintores – replicó la voz valiente.

-          No eran suficientes – reprochó la alcaldesa – lo que es igual a no tener nada.

Los vecinos de los barrios céntricos,  que habían acudido para ver el espectáculo, aplaudieron las ocurrencias de su alcaldesa.

Entonces, sucedió algo que nadie esperaba. El fuego, el implacable fuego, avanzó hacia los barrios ricos de la ciudad. Allí tenía su casa la alcaldesa. También tenían sus casas los vecinos que acudían en masa a ver la pira en la que se había convertido aquel barrio de las afueras.

Los bomberos actuaron al fin. Pero no dirigieron sus mangueras hacia el barrio pobre. Se dedicaron a salvar sólo las casas de los barrios ricos y el centro de la ciudad.

El barrio quedó devastado, y los vecinos recibieron la factura de los daños ocasionados por el incendio. Según los vecinos del centro de la ciudad, inspirados por la alcaldesa, los habitantes del barrio periférico habían sido los responsables del fuego que asoló todo a su paso.

¿Les suena la historia? A mi sí.

 

El Bosón de Higgs

05/07/2012 2 comentarios

Por segunda vez en esta semana, me alejo de la habitual crítica sociopolítica para adentrarme en terrenos muy alejados de las frecuentes meteduras de pata de nuestros próceres. Transito estos caminos con miedo; pues no soy ningún experto en física, y menos en la física de partículas. Ruego que sean indulgentes si no soy todo lo preciso que merece el tema, pero creo que es importante comentar el último gran avance de la ciencia.

Y es importante tratarlo aquí por dos razones. Primero, porque no se trata de un avance científico que vaya a generar grandes mejoras inmediatas en nuestra vida cotidiana. Ni ordenadores más potentes, ni coches voladores, ni una solución a la crisis energética o al cambio climático. Se trata, en exclusiva, de Conocimiento, que no es poca cosa.

En segundo lugar. Considero que conviene guiñar un ojo a la ciencia en un país en el que está tan maltratada. El futuro estará condicionado por dos vectores: cambio climático y gestión del conocimiento. En España, en los dos, vamos de culo. Nuestros políticos son bastante analfabetos en lo que a cuestiones científicas y tecnológicas se refiere. Ese miedo a lo que no se comprende es, en última instancia, el mayor enemigo del despegue científico – tecnológico de nuestro país. No está de más comentar algunos avances científicos, de estos en los que en sus redes sociales los políticos nunca hablan, para sacarles los colores.

Resulta que el anuncio del descubrimiento del bosón de Higgs es el acontecimiento científico más esperado del último medio siglo. En sí mismo, no implica ningún avance, pero confirma el camino seguido por la ciencia durante cincuenta años. Si el bosón de Higgs se hubiese demostrado falso, la física tendría que replantearse sus propios fundamentos, pues hace décadas que habría errado la dirección. Por fortuna, las hipótesis sobre el origen de la materia se confirman con el descubrimiento del bosón de Higgs, dando por bueno el Modelo Estándar, (algo así como la tabla periódica del universo de partículas) y consolidando el conocimiento que poseemos en física cuántica.

En el Universo coexisten cuatro fuerzas básicas: la gravedad, el electromagnetismo y dos fuerzas atómicas, la nuclear débil y la nuclear fuerte. Estas grandes fuerzas interactúan constantemente gracias a las partículas. Sin ellas, el Universo mismo desaparecería. El electromagnetismo, por ejemplo, mantiene la materia unida gracias al intercambio de partículas, en este caso los fotones. El problema era es que, aunque el Modelo Estándar, que uniría las teorías de la relatividad con los mecanismos cuánticos, explica las interacciones de las partículas en la materia, no podía explicar el origen mismo de la materia. Esto implicaba la suposición de la existencia de una partícula que dotase de masa a cuanto nos rodea.

El físico Peter Higgs, propuso una partícula fundamental (en el Universo existen dos tipos partículas fundamentales: los bosón y los fermiones) que sería a la vez una partícula y un campo ondulatorio.

El Campo de Higgs, formado por estas curiosas partículas duales, surgió sólo una fracción de segundo después del nacimiento de nuestro Universo, y es el responsable de las propiedades de la materia e incluso la propia existencia. Se trata, pues, de un superviviente del big bang.

Tanta importancia tiene, que se ganó el sobrenombre de partícula de Dios. Apelativo que tiene su origen en la obra La partícula divina: si el Universo es la respuesta, ¿Cuál es la pregunta? del físico y nobel de física Leo Lederman.

Su descubrimiento, como hemos dicho, confirma las bases fundamentales de la mecánica cuántica y avanza nuevos descubrimientos sobre ese universo primordial que dio origen a cuanto existe hoy en día. Un excelente noticia que invita al optimismo.

Higgs llora emocionado al conocer la noticia

Higgs: “Nunca pensé que esto ocurriría estando yo con vida”

 

Vender la piel antes de cazar al oso

03/07/2012 6 comentarios

Rajoy anda en sus líos europeos. No ha tenido tiempo para ocuparse de los fuegos que arrasan España, figurada y literalmente hablando. Para eso están los subordinados. Si tiene tiempo para ir al fútbol. Pero es que una final desde el palco de autoridades no es algo que pueda disfrutarse todos los días.

Quizás para justificar tanto viaje, aunque a todos se nos antoja que han sido Hollande y Monti quienes han hecho todo el trabajo, Rajoy nos ha vendido el acuerdo en el Consejo de Europa. Sin embargo, ayer se desmarcaron los finlandeses asegurando que nos vetarán el acuerdo. A joderse.

Lo cierto es que la actual Unión Europea, con su bajo perfil democrático y sus ineficientes sistemas de decisión, es incapaz de asumir el liderazgo que la crisis económica le exige. La información que llega del frío gobierno finlandés implica el retorno a las posiciones iniciales. Es decir, más ajuste fiscal, más recortes y ninguna compensación.

Nuestra prima de riesgo, es decir, lo que nos cuesta obtener financiación en los mercados, sigue lastrando nuestras posibilidades de crecimiento. La falta de soberanía común sobre el euro está arrasando los pilares fundamentales de nuestra economía y lleva a la desesperación a millones de familias, que no sólo están pasándolo muy mal sino que tampoco ven esperanza alguna en el horizonte.

En las actuales circunstancias, debemos volver a plantearnos si realmente nos interesa o no pertenecer a un club al que no le importamos una mierda. Quizás sea mejor mandarlo todo a hacer puñetas y comenzar de cero que seguir insistiendo en un proyecto cada vez más injusto y perjudicial para nuestros propios intereses.

Europa no ha aprendido a aplicar la regla de oro de toda negociación: gana-gana. Las discusiones en el seno de la UE siguen planteándose en términos chovinistas en los que, inevitablemente, uno debe perder para que el otro se salga con la suya.

Esta no es la Europa que nos vendieron ni la que nos interesa. Eso es lo primero que tendría que tener claro Rajoy. Por desgracia, nuestro estadista jefe, se dedica a vender la piel antes de haber cazado nada. El PP saltó de alegría al ver que crecimien se cobraron la pieza germana que buscaban. Pero ese sueño ha durado lo que dura una lluvia de verano, y sólo tres días después de haber alcanzado los acuerdos, estos parecen evaporarse en medio de tanta calima. Las espadas vuelven a estar en alto por la amenaza de Finlandia, y aún queda por saber qué dirá el constitucional alemán de los acuerdos suscritos. Porque esa es otra, Alemania, antes de entrar en el euro, se curó en salud protegiendo constitucionalmente su independencia. ¿Alguien desliará el lio europeo? Quien lo desliará, el desliador que lo deslíe, buen desliador será. 

Semana de vértigo

Iniciamos una de las semanas más importantes de la historia reciente. Hoy lunes y mañana martes, el G20 intentará doblegar la obstinación alemana y lograr que Merkel acepte una flexibilización en las medidas de ajuste presupuestario y austeridad.

Acabando la semana, los líderes de los cuatro grandes del euro: Alemania, Francia, Italia y España intentarán acordar una posición común para el Consejo Europeo que se celebrará la semana próxima.

Todos son conscientes que el euro está en juego. Y hablar del euro a estas alturas es hablar de la unidad europea y en consecuencia, de la estabilidad, la prosperidad e incluso la paz en el viejo continente.

Angela Merkel sigue aferrándose a las doctrinas de Friedman y la escuela de Chicago. Parece difícil que Obama y Hollande logren convencerla. Al menos esa imagen es la que la canciller alemana se empeña en transmitir. Cuestión distinta es si sus discursos tienen una lectura interna, de bálsamo hacia sus electores y los sectores más conservadores de su país,  o realmente comprometerán la política común europea.

La victoria de Hollande en las legislativas, donde ha vuelto a recibir un apoyo mayoritario del pueblo francés, y los resultados griegos, que abren la puerta a un pacto de unidad nacional entre conservadores y socialdemócratas, que despejaría dudas sobre la voluntad de cumplir o no los acuerdos de la troika, invitan al optimismo.

El presidente francés lleva semanas trabajando para socavar la fuerza germana en el continente. Lo ha hecho buscando la alianza con Estados Unidos, el primer interesado en que a Europa le vaya bien tras los propios europeos. También apoyándose en Mario Monti para sumar fuerzas de cara al próximo Consejo Europeo.

Hollande no ha dejado nada al azar. Ha trabajado mucho para ganarse el apoyo de diferentes líderes europeos, o al menos lograr que no se opongan a sus propuestas de crecimiento y mancomunación de deudas. También ha combatido a Merkel en su propio terreno. Cuando eligió a Ayrault como primer ministro sabía bien que hacía.

Este profesor de alemán, germanófilo, habilidoso gestor y claro exponente del socialismo reformista es, pese a su carácter discreto – o quizás por eso – hombre influyente dentro y fuera de Francia, en especial en Alemania, donde tiene contactos y amigos dispuestos a jugar en su equipo.

Hollande se reunió con líder socialdemócrata alemán, Sigmar Gabriel, para tratar de consensuar con él una posición común en la izquierda europea ante los problemas del euro. La reunión significó que Sigmar llamase a Merkel solicitando un giro en su política y una flexibilización de las condiciones impuestas a Grecia.

La estrategia del actual presidente francés, quien ya se ha convertido para muchos en la gran esperanza europea, es clara: aislar a Alemania tanto dentro como fuera de la Unión Europea, aumentando al máximo y lo que sea necesario la presión internacional sobre la cancillería germana, y llevar el debate a la propia Alemania.

Hasta ahora, Merkel había logrado presentar los problemas europeos a la opinión pública alemana como un problema externo, algo que no iba con ellos, las consecuencias lógicas de los manirrotos y vagos europeos del sur. Ahora el discurso en Alemania comienza a cambiar. Gracias a Hollande y Ayrault, los alemanes comienzan a comprender que el desastre puede también arrastrarles a ellos. Es más, si el euro cae, todos los europeos considerarán que Alemania es la máxima responsable y tardarán muchos años – puede que generaciones – en ser perdonados.

Además, comienza a demostrarse que han sido las políticas germanófilas las que nos ha traído hasta esta crisis y no los supuestos excesos de los países del sur. Ahora, por primera vez desde que empezó la crisis, el debate entre ajuste y crecimiento está por fin entre la opinión pública alemana.

Es imposible hacer ninguna previsión de futuro. Lo que ocurra durante los próximos días condicionará la Europa de los próximos años, incluso de las próximas décadas. Es el momento de actuar, de tomar partido. Pero, ¿cuál es la posición de Rajoy? Apoya a Hollande pero no quiere enemistarse con Merkel, juega a dos barajas, intenta nadar y guardar la ropa. Modificó su discurso hace semanas para incluir palabras como crecimiento, unidad fiscal y bancaria o eurobonos, pero evita ser visto como un aliado de Hollande. Esperemos que su indefinición gallega no termine costando a Europa el fracaso de la estrategia de Hollande, o que de triunfar, seamos los últimos en disfrutar de los beneficios.

El Presidente que dejó de serlo

Rajoy se comporta como el niño que saca malas notas e intenta ocultárselas a los padres, como si la negación de la realidad sirviese para algo. El día que el presidente dejó que fuese un ministro quien comunicase la noticia del rescate, dejó de ser presidente.

Los más benévolos reconocen “problemas de comunicación”. Pero esto no es un problema de la estrategia mediática de la derecha, es algo más profundo y existencial: Rajoy siempre abordó los problemas de lado, nunca de frete. Ahora que se encuentra rodeado de problemas y no tiene donde hacer un quiebro, se esconde como un colegial asustado y deja que los otros, asuman la responsabilidad y carguen ellos con las culpas.

Siquiera tiene los redaños de acudir al Congreso de los Diputados a informar sobre el rescate. Igual que un tahúr que marca las cartas, juega al despiste y quiere hacer pasar un pleno ordinario de control por una sesión informativa. Quizás engañe a algunos, quizás incluso logre engañar a los suyos; pero a España y a la historia no se le hacen trampas con la facilidad que él cree.

El presidente de gobierno y el Partido Popular están abusando de la confianza de los españoles y jugando con nosotros al escondido. Mientras toda Europa llama al rescate, rescate, la derecha se empeña en jugar con las palabras, confundiendo a la opinión pública, inquietando a los mercados, y lo que es más grave, haciendo el ridículo internacional.

Un repaso a la prensa de los países de nuestro entorno demuestra el descrédito que el gobierno está cosechando en el mundo. The Wall Street Journal lo ha dejado muy claro: <<España está repitiendo el patrón negación de la realidad de Bankia>>. Un titular como este hace más daño que diez rescates. Y esto no es culpa de la herencia recibida, es responsabilidad de su miedo, su incompetencia y sobre todo, su arrogancia.

Cronología de un desastre

Se puede hacer peor, pero es difícil.

15 de Septiembre de 2008. Quiebra de Lehman Brothers.

30 de Septiembre de 2008. Irlanda se ve obligada a garantizar todos los pasivos (depósitos en cuentas) de sus bancos. Holanda, Belgica, Luxemburgo y Francia intervienen conjuntamente las entidades financieras Fortis y Dexia. Reino Unido anuncia un plan de rescate de sus bancos valorado en 50.000 millones de libras. http://www.cincodias.com/articulo/opinion/capitalizacion-banca/20081222cdscdiopi_7/

7 de Octubre de 2008. El Ecofin propone un plan de acción coordinado por el Consejo de Europa.

12 de Octubre de 2008. Solbes asegura que no  es necesario recapitalizar los bancos españoles, pero si los gobiernos no consiguen devolver la confianza a los mercados la situación será <<más complicada>>http://www.expansion.com/2008/10/12/inversion/1223845301.html.

Enero del 2009. El gobierno de Zapatero aprueba el Plan E. Sigue insistiendo en que la banca no necesita ayuda. Al aplicar un plan de inversión pública y contratación (inspirado en las teorías de Keynes)  a destiempo y sin haber resuelto los problemas financieros de fondo, su política fracasa, generando una elevada deuda pública y más desempleo.

26 de junio de 2009. Se aprueba el Real Decreto 9/2009 para la creación del FROB. La propuesta de la ministra Salgado supone la conversión en banco de las Cajas de Ahorro y las fusiones de las entidades con más problemas. Se destruyen miles de puestos de trabajo en el sector, no se produce ninguna dimisión de los gerentes que han gestionado mal las entidades, la mayoría de los directivos que cesan a causa de las fusiones se retiran con pensiones multimillonarias.

Noviembre de 2010. Se interviene Irlanda. El país no fue capaz de asumir el agujero de los bancos y necesitó de la ayuda internacional.

Febrero de 2011. Intervención en Grecia.

Abril de 2011. Intervención de Portugal. Las negociaciones formales con la UE y el FMI se iniciaron el 7 de abril. La prima de riesgo Española se ve ligeramente perjudicada, se encuentra en 192 puntos básicos.

Mayo de 2011. Zapatero claudica ante las presiones de Merkel y da un giro de 180 grados en su política para evitar que España pueda sufrir la misma suerte que Portugal. Reduce el salario de los funcionarios en un 5%, retrasa la edad de jubilación a los 67 años y suspende la revalorización de las pensiones.

Enero de 2012. Rajoy aborda antes la Reforma Laboral que la financiera, equivocando el orden de prioridades.

Febrero de 2012. Rajoy aprueba su primera reforma del sector financiero. No convence a nadie y los mercados siguen dudando de España.

Abril de 2012. El Gobierno se ve forzado a aprobar una segunda y más ambiciosa reforma financiera, pero sigue sin resolver los problemas de fondo: la valoración de los inmuebles en cartera de los bancos, el lastre que supone para los bancos las provisiones y la incompetencia de muchos gestores.

7 de Mayo de 2012. Dimite Rodrigo Rato y se desencadena la crisis de Bankia.

8 de Mayo de 2012. Se pone en evidencia la falta de transparencia del sector y la ineptitud del Banco de España, con un presidente más preocupado de predicar reformas laborales y entrometerse en política que de cumplir con las obligaciones que tiene encomendadas como regulador.

El gobierno desprestigia al Banco de España al contratar auditores externos. Tarda en sustituir al Presidente del Banco de España. PP impide que se constituya una Comisión de Investigación en el Parlamento.

Las necesidades financieras de Bankia pasan de 8.000 millones a 23.000 millones en un baile de cifras que asombra a la opinión pública y desconcierta a los mercados. La prima de riesgo pasa de los 500 puntos básicos.

Más de 100.000 millones han abandonado España desde comienzo de año.

El gobierno se empeña en negar la necesidad de un rescate a España.

Rajoy cambia su discurso. Comienza a mostrarse partidario de los Eurobonos. Impulsa una campaña diplomática para lograr que los fondos europeos se inyecten directamente en la banca y evitar las contrapartidas que se les ha exigido a Irlanda, Portugal y Grecia. Sigue insistiendo a la opinión pública que España no necesitará ningún rescate ni ayuda financiera de ningún tipo.

9 de Junio de 2012. Sábado. Por la mañana el Ministro de Industria, José Manuel Soria asegura en un programa de televisión que España no pedirá ningún rescate. Insiste en que España no precisará de fondos europeos.

Por la tarde el Ministro de Economía comparece ante los medios de comunicación para anunciar que España ha solicitado ayuda económica para los bancos al Eurogrupo.

10 de Junio de 2012. Rajoy se va a Polonia para ver el debut de la selección en la Eurocopa.

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