Archivo

Posts Tagged ‘Bankia’

¿Oportunismo?

06/11/2012 1 comentario

El Psoe ha registrado una propuesta de Ley para poner fin al drama que sufren tantas familias que no pueden afrontar el pago de sus hipotecas. Se trata de una medida necesaria y que presiona al gobierno a mojarse, a buscar soluciones inmediatas a problemas concretos que se han convertido en un autentico drama social.

La presión de la opinión pública está forzando a la clase política a cambiar su actitud ante los bancos, impulsando reformas legislativas que, si bien no llegarán tan lejos como proponen algunas plataformas pro derechos civiles, mejorará el caduco modelo bancario y la regulación del sistema financiero, reforzando derechos de los usuarios de banca y los consumidores.

Pero hay en todo esto un componente oportunista que causa nauseas. Me alegro que al fin, los políticos españoles estén dispuestos a escuchar a la sociedad, pero hace tiempo que se debían haber adoptado estas medidas. El Psoe no hace un año que gobernaba en España. Entonces tenía la oportunidad de impulsar reformas legislativas que construyesen un marco regulatorio financiero más justo y respetuoso con los derechos de las personas. No lo hicieron, y en consecuencia, muchas miles de familias han sufrido el drama de perder su vivienda y encontrarse en la calle. Aunque hoy reconozcan su error y hagan propósito de enmienda con esta ley, aún tienen que demostrar que no se trata de una acción electoral, oportunista e interesada, sino el fruto de una profunda reflexión que les impulsa a reconsiderar muchas de sus posiciones pasadas.

En cualquier caso, la mejor ayuda a los damnificados por las hipotecas no está llegando desde la política. Son los jueces – o un grupo nutrido de jueces – quienes han enarbolado la bandera de las reivindicaciones sociales y están poniendo en serio aprieto a la clase política. No sólo existen conatos de franca rebeldía en la aplicación de la ley, e informes demoledores sobre la situación jurídica de los procesos, además – y esto quizás sea lo más importante – algunos jueces han planteado preguntas prejudiciales al Tribunal Europeo.

La cosa no es baladí, porque un pronunciamiento del Tribunal Europeo a favor de las tesis defendidas por algunos jueces y asociaciones jurídicas dejaría al gobierno con los calzones a la altura de las rodillas. No olvidemos que la ley hipotecaria que está favoreciendo a la banca frente a los deudores data de comienzos del siglo XX, y en muchos apartados se aleja de la doctrina comunitaria. Esto significa que el Tribunal Europeo podría considerar la actual legislación contraria al Derecho Europeo, provocando un terremoto jurídico como pocos se han conocido en el pasado. El gobierno, quiera o no, con proposición legislativa del Psoe o sin ella, tiene que mover ficha y reconsiderar el marco regulatorio antes que sean las instituciones de la UE las que tomen cartas en el asunto. Y es que, después de todo, es bueno ser europeo.

 

Si alguien se entera que me lo explique

El país hecho unos zorros y nuestros políticos jugando con banderitas. A quienes sufren el desempleo, la falta de oportunidades y los desahucios les importa una mierda las batallas nacionalistas. Lo sé, lo han dicho por activa y por pasiva. Pero los políticos a lo suyo, exhibiendo banderas y discursos patrioteros. Como si eso fuese a solucionar nada a nadie.

Pero lo más vergonzoso del tema, es que no sólo gastan cartuchos en guerras que a nadie le importa, sino que ni siquiera sabemos que trinchera ocupa cada quien. Rubalcaba dice que no está conforme con el derecho de decidir del pueblo catalán; y desde el PSC se dice que sí, que los catalanes tienen derecho a decidir.

Desde mi orilla, me pregunto si los desahuciados de sus viviendas, los parados o los enfermos crónicos que comienzan a ver peligrar sus tratamientos tienen realmente derecho a decidir. ¿Han decidido ellos que los echen de sus casas y quedarse en la calle o viviendo de prestado en un cuarto cedido por un familiar? ¿Han decidido vivir cada día un lunes al sol, sin medios para vivir, con un rechazo constante a cada petición de empleo y las facturas acumulándose en los números rojos del banco? ¿Han decidido los enfermos enfermar y que la administración les niegue el mejor tratamiento posible por falta de fondos? No hay que ser muy listo para darse cuenta que NO. Que no han decidido sufrir lo que sufren, que no tienen derecho a decidir. Ni los catalanes, ni los manchegos ni nadie.

Más valdría ocupar los esfuerzos y las mentes en dar una respuesta firma, eficaz e inmediata a tantos dramas que se sufren a lo largo y ancho de España y dejarse de tanta gilipollez.

Aparte, si el Psoe no es capaz de poner orden en sus filas ¿cómo espera que los ciudadanos confíen en que sea capaz de poner orden en el país? Comprendo y conozco la historia del PSC. Sé bien que no es lo mismo que el Psoe, que es un partido distinto, independiente, pero está federado al Psoe y eso supone respetar ciertas obligaciones y asumir un discurso común. De no hacerlo, su sitio no está ni puede estar con el Psoe. Mantener al PSC cómo referente cuando este está promocionando un discurso distinto al de Rubalcaba y la dirección del Psoe supone una de dos: o el Psoe no tienen discurso o comparte el discurso del PSC. Que se aclaren, actúen en consecuencia, y nos lo cuenten.

 

Comparecencias en la Comisión de Bankia

27/07/2012 1 comentario

Otro decepcionante y tedioso día de comparecencias en el congreso. La comisión que investiga los errores del sistema financiero se ha convertido en una farsa de serie B. Existía cierta expectación por lo que diría o dejase de decir Rodrigo Rato en relación a Bankia. Un correcto <<las autoridades no estaban de acuerdo con  mi plan de recapitalización y dimití>> zanjó el tema. Y nos quedamos todos con las ganas de saber qué puñetas pasó entre el Ministerio de Economía y la cuarta entidad financiera del país. Tampoco se puede decir que los diputados hurgasen mucho. Entre los que preferían pasar el trámite lo antes posible y quienes formularon sus preguntas a partir de las que formulaban los internautas en un canal de twitter, se pasó la mañana sin llegar a ninguna conclusión ni se aportase dato alguno que no supiésemos ya por la presa.

Más absurda y bochornosa fue todavía la comparecencia de Elena Salgado. La peor ministra de economía de la historia de nuestro país, responsable de la privatización de las Cajas de Ahorros – una  de las últimos posesiones públicas de importancia, vital para muchas regiones y comarcas, garantes de que nadie quedase fuera del mercado financiero –, y responsable directa de la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo en el sector, defendió su infame gestión con la chulería y dogmatismo que la caracterizó siempre.

La hoja de ruta de Salgado se resumía en fusionar cajas malas con otras peores a ver si así surge una entidad buena. En el colmo de los despropósitos, forzó que entidades solventes se vinculasen a verdaderos pozos de negros que terminaron por arrastrar a gran parte del sector financiero a la ruina. No ha tenido siquiera la decencia de pedir perdón a quienes han perdido su empleo o tienen sus ahorros vinculados a productos tóxicos. Salgado, como siempre, no reconoce errores; en esto no desentonaría nada con sus adversarios políticos del PP.

Narcís Serra fue aún más patético que los anteriores: le faltó pedir un jarro de agua para lavarse las manos frente a sus señorías. Como Pilatos, al igual que han hecho otros presidentes de Cajas, jura y perjura que no tenía ninguna responsabilidad ejecutiva. Si esto es cierto ¿por qué cobra lo que cobraba? O miente hoy o se aprovechó de Caixa Catalunya durante años para enriquecerse sin hacer nada, sin tener <<ninguna responsabilidad>>. Pero la verdad es otra. La gestión en las Cajas de Ahorro corresponden al Director General, pero este es nombrado por el Presidente, quien supervisa las decisiones e incluso toma – según las Comunidades Autónomas – decisiones sobre los riesgos corporativos. Es decir, toma de posiciones en la cartera de participaciones industriales, préstamos de gran cuantía y sindicación de préstamos. Pero sobre todo, y esto no se le escapa a nadie, si considera que la gestión es la equivocada sustituye al director general.

Es fácil de entender que si alguien no puede dirigir su negocio personalmente, nombre o destituya a los directivos que ejercerán la gestión de la empresa en su nombre. ¿Y si lo hace mal? ¿Dejaría que continuase en el cargo? ¿Incluso cuando peligra la viabilidad de la empresa? Es evidente que un presidente no gestiona; supervisa la gestión e indica las directrices. Si los resultados no son los esperados, cesará al director gerente. De no hacerlo, como no lo hizo Serra, es tan responsable como el Director General.

Pero asumamos por un momento que Serra dice la verdad. ¿Son los diputados gilipollas? ¿Para qué llaman a declarar a Serra? Que lleven a declarar a los mendrugos que dirigen Caixa Catalunya.

El equipo que lideró Adolf Todó se ha embolsado 2,8 millones de euros por su “excelente gestión” cuando están a punto de ser nacionalizados. La gestión de este personaje gris, absurdo y patético fue algo más que triste: un drama. Todo lo que se podía hacer mal, se hizo peor en Caixa Catalunya. La gestión de Todó podría ser estudiada como ejemplo de “tormenta perfecta”. Cogió una entidad de referencia y la hundió en apenas dos años.

¿Y quien nombró a esta lumbrera sin experiencia en gestionar una caja de las dimensiones de Caixa Catalunya? Narcís Serra.

¿Algún diputado le ha preguntado por las razones de este nombramiento? ¿O por qué mantuvo en la dirección general a este aprendiz de malabares? ¿Alguna señoría ha llamado a Adolf Todó a declarar? No. En las farsas de serie B no hay presupuesto para tantos actores.

 

Frente Social

Ayer se reunieron los sindicatos con más de 150 organizaciones en lo que se ha llamado <<cumbre social>> para hacer frente a las políticas del PP. Entre las organizaciones y colectivos que participaron en el encuentro destaca el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, Jueces para la Democracia, Ecologistas en Acción, Fiscales Progresistas, Sindicato de Arquitectos, la Unión de Actores y la Asociación de Futbolistas.

El objetivo es crear un gran frente social que frene las políticas de ajuste duro y recortes arbitrarios del gobierno de Mariano Rajoy. Un objetivo legítimo y noble, pero dudo que sea el que motiva a muchos de estos colectivos. Entre las medidas que el gobierno ha aprobado, y aquellas que presumiblemente se aprobarán en fechas próximas, encontramos una drástica reducción de algunos privilegios que venían disfrutando – casi en exclusiva – ciertos colectivos laborales y organizaciones sociales y sindicales. También es muy previsible la rebaja sustancial de las aportaciones públicas al sostenimiento de los sindicatos, corporaciones profesionales y oneges varias. Este hecho, unido a la falta de determinación a la hora de proponer acciones concretas y firmes, hace que uno sienta que se trata más de una manipulación interesada que de una verdadera voluntad de hacer frente al desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar.

La convocatoria se realiza justo cuando comienza andar el proyecto impulsado por Julio Anguita, a través del colectivo Prometeo, para construir un gran frente cívico que logre poner en su sitio, no solo al PP sino al modelo bipartidista vigente.

Resulta sorprendente la casual coincidencia en el tiempo de la puesta en marcha de ambos colectivos. Un frente social integrado por las entidades consolidadas y claramente vinculadas al entramado parapolítico que ha crecido durante los últimos treinta años, con la correspondiente responsabilidad que tienen en lo sucedido; y un frente cívico que busca canalizar y articular la indignación ciudadana para lograr cambios legislativos y un nuevo modelo democrático no basado en la alternancia PP-Psoe. Como he dicho: curiosa coincidencia.

Siquiera los sindicatos han convocado una huelga general tras los recortes sociales. De hecho, tras la celebrada contra la Reforma Laboral, desaparecieron por un tiempo y evitaron que las movilizaciones y huelgas continuaran. La actitud de los sindicatos podía ser comparada con las compuertas de una presa: se abren para liberar la presión, pero se cierran una vez se está seguro que no hay riesgo de ruptura del dique. Como me dijo hace unos días un viejo amigo, mientras  participábamos en la manifestación del 19 de Julio: <<los sindicatos son lo más parecido que conozco al pitorro de una hoya exprés>>. Mucho me temo que este <<frente social>> no sea otra cosa que una maniobra para garantizar sus privilegios corporativos y canalizar las protestas ciudadanas  allí donde no perjudicarán a sus principales valedores: el PP y el Psoe.

Los sindicatos y asociaciones cercanas al Psoe están jugando al despiste con la sociedad. Un paso hacia delante, dos para tras.  Se oponen a las políticas del PP, pero están más preocupados porque las soluciones pasen por prescindir también de ellos, pues suya es también mucha de la culpa de cuanto pasa en nuestro país. Gritan contra la corrupción en la Justicia y su politización, pero fueron ellos quienes nombraron a Dívar. Protestan contra los recortes, pero estos se iniciaron el 10 de mayo del 2010 de la mano de Rodríguez Zapatero. Quieren que los ajustes no se ceben con los más débiles, pero ellos seguir cobrando subvenciones y gestionando la “debilidad”.

Este frente social no ha contado con los indignados, ni con los estudiantes, ni con aquellas asociaciones de carácter local que están muy cerca de la realidad de los ciudadanos. Tampoco es previsible que se dé una convergencia entre el frente social que han propuestos los sindicatos y el frente ciudadano que promueve Julio Anguita. Y no será por culpa del veterano político. Si no, al tiempo.

El frente social propuesto por los sindicatos pretende capitalizar la rabia y la indignación de los ciudadanos en su favor, pero sin conceder cambios sustanciales. Fomentan la conservación del status quo vigente. Un status quo que fue útil en el pasado, cuando España salía de una dictadura y había que garantizar <<incluso desde el Estado>> el desarrollo de estructuras sociales, políticas, económicas, sindicales y asociativas propias de un régimen democrático. Pero una vez cumplida su función, con una democracia ya madura, su existencia en la forma en la que lo han venido siendo, como apéndices del propio aparato del Estado, es más que contraproducente. Pero los privilegiados no quieren renunciar a sus privilegios; de ahí que las maniobras a las que asistimos últimamente estén más encaminadas a beneficiarse de la situación que ha cambiarla.

Montemos el pollo para seguir disfrutando del chollo.  Más claro agua. La vieja expresión de crítica a los sindicatos y organizaciones imitadoras está más vigente que nunca. 

Patético Fernández Ordoñez

25/07/2012 1 comentario

El que fuera presidente del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, MAFO para los amigos, compareció ayer en el Congreso para dar explicaciones sobre Bankia y la nefasta gestión del sistema financiero. La comparecencia suponía una oportunidad para redimir su pésima gestión al frente del supervisor bancario. La desaprovechó.

MAFO estuvo patético, la peor cara de un personaje que jamás debió ocupar responsabilidad alguna en el Banco de España; mucho menos ser su presidente. Incapaz, prepotente, traicionero y con un ojo puesto siempre en la política fue, de lejos, uno de los peores presidentes en la historia del Banco de España, institución que no se caracteriza por atesorar lumbreras  y genios en su nómina.

Siempre estuvo más preocupado por la política que por cumplir con sus responsabilidades al frente de una institución tan importante y necesaria. Docenas de veces, por no contar cientos, despotricó sobre la política económica del gobierno. Exigió hasta la saciedad una reforma laboral, cuestión que no le competía. Más le valdría haberse preocupado por controlar a los consejeros y directivos de las Cajas de Ahorro que por cuánto cobran o dejan de cobrar los trabajadores.

Todo su largo y decepcionante mandato al frente del supervisor se caracterizó por la incompetencia y el esfuerzo por ocultarla tras discursos que ponían en un brete la política del ejecutivo. La culpa, no obstante, no era suya. El culpable fue el igual de incompetente Zapatero que no lo puso de patitas en la calle la primera vez que, en vez de dedicarse a combatir las malas prácticas bancarias, habló sobre la conveniencia de una reforma laboral y la necesidad de flexibilizar el despido.

En su comparecencia en el Congreso podría haber logrado rehabilitarse como hombre honesto aunque mal gestor. Podría haber tirado de la manta, explicar la verdad del caso Bankia y las fusiones de las Cajas de Ahorro. Podía haber demostrado que cuanto hizo, lo hizo pensando en el interés general, aun habiéndose equivocado. Pero no. Mr. MAFO no admite errores: <<no creo en la autocrítica>>, llegó a decir. Ironizó sobre las críticas que se han sucedido en las últimas semanas contra él e hizo perder el tiempo a sus señorías. No dijo nada que ya no supiésemos todos.

Patético estuvo MAFO, pero también los grupos del PP y Psoe. O PPsoe, porque estuvieron más unidos que nunca. Todos los portavoces del bipartidismo hablaron con miedo, como si MAFO fuese el dueño de sus vidas. Intervenciones miedosas de gente que tiene miedo. Si esta va a ser la tónica de la comisión, mejor que se vallan a sus casas y así ahorramos en dietas.

 

La lista de los despropósitos de Rajoy

No pretende ser exhaustiva, pero sí ilustrar la estupidez de un gobierno que hace mucho que agotó su crédito político dentro y fuera de nuestras fronteras.

He aquí el decálogo de la estupidez.

  1. Subió el IRPF en vez del IVA. Fue muy criticado por ello, sobre todo en Bruselas. Al final terminó por subir el IVA incluso más de lo que se le pedía. Torpeza supina número uno.
  2. Retrasar los presupuestos. Siempre más preocupado por los intereses de su partido que por los de España, retrasó la presentación de los presupuestos hasta celebradas las elecciones Andaluzas. Esto supuso una pérdida de tiempo vital, y varios meses gastando por encima de los ingresos.
  3. 3.       Aceptar las teorías de Merkel. Además de erróneas, las políticas de la canciller alemana ya estaban siendo muy contestadas en Europa. Todo hacía prever una victoria de Hollande y un cambio de rumbo europeo. Se subió al tren justo cuando este comenzaba a frenar su marcha.
  4. Nacionalización de Bankia. Torticera a más no poder. Baile de cifras, el presidente del Banco de España criticando al gobierno, lentitud, y los ministros económicos reconociendo ante el mundo que nuestro sistema financiero era un mojón, pero negándose a pedir el rescate.
  5. Tú dices tomate, yo digo rescate. El PP está acostumbrado a que los medios de comunicación le rían las gracias y defiendan a cualquier precio. Pero Europa no funciona así. En Europa, los lameculos y sobacalzones están contados. La prensa seria no admite gilipolleces. Negar el rescate supuso un ridículo internacional de proporciones colosales. Ningún gobierno supera un ridículo de esta magnitud en Europa. Rajoy perdió ese día toda la credibilidad que tenía, y que tampoco era mucha.
  6. 6.       Poner en aprietos a los gobiernos europeos. El mecanismo de decisión europeo obliga a que muchas decisiones tengan que ser ratificadas en los parlamentos. Tal es el caso de Alemania, Holanda, Austria o Finlandia. Cuando Rajoy negó que existieran condiciones al rescate financiero, puso en un aprieto a sus socios. Los electores y la oposición de los gobiernos que nos prestan el dinero torcieron el gesto ante las declaraciones de Rajoy; a punto estuvo de cosechar un rechazo por bocazas. Los gobiernos que comprometieron la ayuda pusieron a Rajoy en su lista negra.
  7. 7.       Poner en aprietos al BCE. El Banco Central Europeo nunca reconoce la compra de deuda de países de la Unión. Es una institución independiente del poder político – al menos en lo formal – y muy celosa de su autonomía. Cada vez que un ministro salía exigiendo la ayuda del BCE, más lejos quedaba esa ayuda. Al exigir que el BCE comprase la deuda, estaba impidiendo que la comprase. Si la prima bajaba, se sabría que era por la acción del BCE y tendría lecturas muy variadas entre los gobiernos de la UE, razón por la que el BCE quedaba atado de pies y manos por las declaraciones de los ministros españoles.
  8. No presentar ningún plan para dinamizar la economía. Las políticas de crecimiento también han sido una exigencia internacional. Incluso el FMI las ha pedido. Rajoy no ha puesto ningún plan sobre la mesa, ganándose la desconfianza de los mercados en el futuro. Cuando las cosas van mal, corresponde al gobierno asumir la responsabilidad, liderar y empujar el carro. Rajoy ha confundido el liberalismo con el abstencionismo económico. Y ese error tiene un precio altísimo.
  9. 9.       La incontinencia verbal. A irresponsables y bocabuzón no les gana nadie. Los ministros, desde Soraya, a la sazón jefa del espionaje, a Montoro, llevan meses anunciando el fin de los tiempos. ¿Cómo es posible que un Ministro de Hacienda diga que <<no hay dinero ni para pagar las nóminas>>? Esta frase cosechó repercusión mundial. El PP se ha pasado un mes dibujando la imagen de un país quebrado para justificar sus medidas.
  10. 10.   Culpar a Zapatero. A estas alturas, los gobiernos europeos creen que Rajoy ha perdido el norte. Quizás le pueda servir para consumo interno culpar a Zapatero. Fanáticos y subnormales los hay en todas partes. Pero en Europa, donde abundan países con una gran tradición federal, el cuento no cuela. Gran parte del déficit y la desastrosa situación de nuestras finanzas y nuestras economías se gestó en los gobiernos autonómicos del PP. Cuando culpaban a Zapatero, estaban lanzando a Europa un mensaje de no enmienda. Si en vez de culpar de todos los males al anterior ejecutivo, hubiesen agarrado por el cogote a sus compañeros de partido, regidores de autonomías y ayuntamientos, dándoles su merecido, Europa habría apoyado a Rajoy. Al no hacerlo, Europa ha interpretado que Rajoy es un pelele incapaz de imponerse dentro de su propio partido, o que es un sectario incapaz de reconocer los errores; o las dos cosas al mismo tiempo.

 

Que te Jodan a ti, Andrea Fabra

Decirte lo que pienso sería agacharme en exceso para alcanzar tu bajeza moral. No lo haré. Y no porque me dé miedo ensúciame, que jamás me asustaron los lodos, es solo que me duele la espalda y paso de encorvarme para retozar en tu fango.

Paso también de calentarme el magín buscando originales formas de mentar a tu padre y sus billetes de lotería premiados. ¿Para qué? A estas alturas de la historia todos sabemos quién eres, de quien eres hijas, cómo has llegado donde has llegado y lo que podemos esperar de ti.

Bastante que nos des motivos para cabrearnos, porque de otra cosa no eres capaz. Perteneces a esa España de charanga y pandereta de la que hablaba Machado. Esa España inferior que ora y embiste/ cuando se digna a usar la cabeza. Porque vosotros, los hoolingans de escaño y conjuntito de Padra, tenéis la cabeza de un pájaro carpintero; o al menos le dais el mismo uso.

No pierdo más tiempo contigo. Ni pediré que dimitas, como otros blogueros más ingenuos han pedido. Sé que no lo harás. Para dimitir hace falta tener dignidad, esa cosa que le sobra a los parados y tanto le falta a los políticos.

La canción es del cantautor Diego Escusol y el video de Rixi Almenar. 

Miedo al agua

No existe mayor absurdo que un buzo con miedo al agua. Por desgracia, abundan los buzos de secano  en esta sociedad aséptica y light, que solo come yogurt si está enriquecido con bifidus. Una sociedad de parroquianos que aspiran a pasar por la vida sin despeinarse y con la flora intestinal intacta.

Con un país tan preocupado por el tránsito intestinal, no es de extrañar que nuestros gobernantes sean tan cagones. Ningún político en España está dispuesto a mojarse y plantar cara a la Europa de Merkel y Draghi. Prefieren claudicar, mirar hacia ninguna parte, dejar que el tiempo pase y resuelva – si puede – lo que ellos no son capaces de enmendar.

Rajoy dijo que España necesitaba un gobierno que supiese lo que hay que hacer y lo hiciese. Tenía razón. Pero se equivocó al creer que ese gobierno podría ser el suyo. Rajoy nunca ha sabido lo que había que hacer. Tampoco ha tenido jamás la voluntad férrea de hacerlo.

Creyó que regresaría la confianza con solo cambiar de gobierno. Se equivocó. El respeto no lo da el cargo, lo dan los hechos. Y de eso, Rajoy, anda más bien escaso. Desde el principio se mostró sumiso y fiel a las políticas dictadas por Merkel. Luego se mostró partidario de lo contrario. Se ganó a pulso el título de veleta del año. Allá donde vaya el viento va él, pero sin mojarse, que los excesos los paga el hígado.

Ahora plantean una quita parcial sobre las participaciones preferentes de los bancos rescatados. ¡A buenas horas mangas verdes! Eso ya lo dijimos nosotros hace un mes. Aquí, en este mismo blog donde aplacamos la bilis acordándonos de la parienta de los paisanos que gobiernan.

La quita, que no es otra cosa que una capitalización de deuda a lo bonzo, supone que quien invirtió en un banco con afán de lucro, asuma la responsabilidad en las pérdidas. ¿Tan difícil resulta de comprender? Si usted tiene una librería, una mercería o un quiosco de pipas y no vende, se va a tomar por saco. ¿Por qué debe ser diferente en el caso de los bancos? Si alguien deposita dinero en un banco para obtener beneficios, debe también estar a las duras y soportar las pérdidas. Se llama capitalismo.

Sin embargo, en el país de la gomina y el snack dietético, que cada palo aguante su vela parece mucho pedir. Así que el gobierno rescata a los bancos, es decir: socializa sus pérdidas y nos endeuda a todos para varias generaciones, y acepta una “quita blanda”, una quita light, dietética, fácil de digerir.

Una quita como dios manda, o la capitalización de deuda, equivale a un quien lo rompe, lo paga. Y si alguien estafó comercializando preferentes a quien no debía, o dando préstamos a sabiendas que no podrían aguantar las cuotas,  pues al trullo y  a tirar la llave. De paso, no precisaríamos ningún rescate y podríamos centrar nuestros esfuerzos en lograr que Europa asuma la responsabilidad que tienen en la situación de nuestra prima de riesgo.

Pero es mucho pedir a nuestros políticos. Una cosa es cabrear a los currantes y otra muy distinta molestar a los “ahorradores”. A Zapatero le falto un par para pinchar la burbuja inmobiliaria antes de que nos reventara la jeta, y a Rajoy le faltan dos pares para meter en vereda a tanto espabilao. Así andamos, con miedo al agua y bifidus diario.  ¡Hay que joderse!

 

Una de bomberos

Erase una vez una ciudad. En la ciudad una casa. Y en la casa un incendio. Los dueños de la vivienda intentaron apagarlo con sus propios y escasos medios. Cuando fueron conscientes de la inutilidad de sus esfuerzos, llamaron a los bomberos.

-          ¿Seguro que es un fuego? Mire usted, que estas cosas se confunden – preguntó el bombero que atendió la llamada de auxilio.

El incendio creció hasta hacerse dueño de toda la planta baja del inmueble. Mientras, en la planta alta, encerrados en la habitación más lejana al fuego, los inquilinos de la casa seguían al teléfono.

-          Verá usted, es que nos pilla lejos.

El incendio se había declarado en una de las viviendas de un barrio periférico. Un barrio de gente honesta, trabajadora y sencilla. Una zona de la ciudad que los habitantes del centro urbano sólo pisaban los domingos y los días libres. Para dar gusto a la parienta y los niños, comer totilla de patas, hartarse a cerveza barata y tomar el sol.

Los de la casa no daban crédito. Le indicaron al bombero la ruta más corta para llegar hasta el incendio.

-          A estas horas hay mucho tráfico – se excusó el funcionario – no se sí merece la pena acercarse, porque no vamos a llegar a tiempo.

 La parte baja de la vivienda era pasto de las llamas. La familia temió por su vida. Desesperados, trazaron varias rutas alternativas y se las explicaron al bombero.

El fuego avanzaba rápido, fuera de control. En un rato, alcanzó a las casas vecinas y toda la calle comenzó a arder.

-          ¿Han llamado a los bomberos?

-          Están de camino.

-          ¿Por qué tardan tanto?

-          Se tienen que detener en todos los semáforos.

-          Ah¡ Los semáforos regulan el tráfico en los cruces. Gracias a ellos no hay tantos accidentes. Hay que obedecer a los semáforos.

El barrio entero se convirtió en una parrillada. El humo y las llamas se veían desde cualquier punto del mapa, por lejano que fuese. Las ciudades cercanas comenzaron a inquietarse y pidieron a la ciudad que sufría el incendio que se diera prisa en sofocarlo.

-          Ya va, ya va – parece que dijo alguien – ¿acaso dudan de nuestra capacidad para resolver solos nuestros problemas?

Todos guardaron silencio. Pero algunos torcieron el gesto, dibujando una sonrisa ácida en el rostro.

Por fin llegaron los bomberos. La gente los recibió con júbilo. Quizás demasiado.

Mientras extendían las mangueras en el suelo pavimentado de la calle en llamas, el jefe de bomberos se dirigió a los vecinos afectados, la mayoría atrapados dentro de las viviendas. Se llamaba Draghi. Nadie lo conocía, pero todos habían oído hablar de él maravillas. Decían que era un fenómeno en la cosa de organizar desfiles.

-          Lo primero que hay que hacer en un incendio – explicó a voz en grito – es cortar la luz y el gas.

Los vecinos de las casas que aún no habían cortado la luz ni el gas, se jugaron el pellejo para cumplir con las órdenes del jefe de bomberos.

-          Coloquen toallas húmedas en las rendijas de las puertas – siguió aconsejando Draghi, protegido por sus gafas redondas y negras. Tras las gafas tenía cara de ratón.

Los habitantes de las viviendas en llamas se miraban unos a otros, perplejos. La intensidad de las llamas hacía inútil aquel consejo. Pese a todo, obedecieron.

-          Oiga, que tengo a la parienta con la permanente chamuscada arrojando cubos de agua al fuego – gritó alguien desde una ventana.

-          Pues que no arroje el cubo, solo el agua – respondió Draghi.

-          Que dice mi mujer que si usted es gilipollas – volvió a atronar la voz.

-          Según el día – reconoció el jefe de bomberos con cara de ratón –. Pero que no eche el agua así como así, que la dirija a la base de las llamas.

Estaban a punto de intervenir los bomberos cuando llegó la alcaldesa. Una tal Ángela, cuerpo de machorra y cara de no haber tenido un buen orgasmo en su puta vida.

-          ¿Todo esto quien lo va a pagar? – preguntó con aire de autosuficiencia marcial.

-          ¡Que nos quemamos! – gritaron varias voces desde las ventas.

-          Sí, pero los incendios no se originan solos – aseguró la alcaldesa –. ¿No habrá sido provocado?

Habían acudido al lugar numerosos ojos ávidos de ver cómo sus vecinos se achicharraban, vuelta y vuelta. Al escuchar la pregunta de su alcaldesa comenzaron a murmurar. <<Quizás lo merezcan>><<¿Quién sabe? ¿Y si todo lo han hecho para llamar la atención?>>

-          Supongo que todos tendrán un seguro de responsabilidad civil – continuó Ángela –, porque el agua no es gratis. Los bomberos querrán cobrar las horas extra. Se va a descuadrar el presupuesto municipal. Tendré que subir los impuestos. La gente de bien no sufre incendios. Y si los sufre, tiene extintores. ¿Tenéis vosotros extintores?

De la casa en la que se había iniciado el fuego ya sólo quedaba el esqueleto humeante. Desde todas las viviendas asoladas por las llamas podían escucharse terribles gritos de dolor y auxilio. Algunos, antes de acabar en la barbacoa, decidían arrojarse por las ventanas y estrellar sus sesos en el asfalto.

El espectáculo era coreado por los curiosos, nostálgicos de una época en la que las ejecuciones eran públicas y se podía oler la carne quemada de los herejes mientras se escuchaban sus gritos.

-          Antes de gastar dinero en salvarles – aseguró la alcaldesa –, quiero que me enseñen su presupuesto familiar. Hay que trabajar más horas para ganar más. Y hay que gastar menos. Hay que ahorrar, contratar seguros y comprar muchos extintores.

Los vecinos accedieron a todo. Estaban desesperados. Sus casas ardían, sus familiares se quemaban. No acertaban a comprender que les quería decir aquella machona de rostro amargo. Sus casas eran también sus talleres y sus tiendas. ¿Dónde iban a trabar si todo acababa devorado por el fuego?

Algunos de los afectados creían en las ideas de la alcaldesa. Ellos siempre habían admirado a la gente de los barrios ricos. Querían ser como ellos, vestir como ellos, pensar como ellos. Por eso adoptaron unas ideas que no eran suyas.

-          Demuestren que son capaces de gobernar sus casas conforme a mis indicaciones – exigió la alcaldesa –. De lo contrario, no dejaré que los bomberos les ayuden.

-          Señora, antes éramos una ciudad libre – dijo un valiente, con los ojos arrasados en lágrimas e impotente ante la devastación que asolaba su barrio –. Teníamos nuestro propio cuerpo de bomberos y tomábamos nuestras propias decisiones. Nos unimos a ustedes para ser más grandes y mejores, pero de igual a igual.

-          El pasado es el pasado – rió Ángela –. A verlo pensado antes. Como los seguros, y los extintores.

-          Teníamos seguros y extintores – replicó la voz valiente.

-          No eran suficientes – reprochó la alcaldesa – lo que es igual a no tener nada.

Los vecinos de los barrios céntricos,  que habían acudido para ver el espectáculo, aplaudieron las ocurrencias de su alcaldesa.

Entonces, sucedió algo que nadie esperaba. El fuego, el implacable fuego, avanzó hacia los barrios ricos de la ciudad. Allí tenía su casa la alcaldesa. También tenían sus casas los vecinos que acudían en masa a ver la pira en la que se había convertido aquel barrio de las afueras.

Los bomberos actuaron al fin. Pero no dirigieron sus mangueras hacia el barrio pobre. Se dedicaron a salvar sólo las casas de los barrios ricos y el centro de la ciudad.

El barrio quedó devastado, y los vecinos recibieron la factura de los daños ocasionados por el incendio. Según los vecinos del centro de la ciudad, inspirados por la alcaldesa, los habitantes del barrio periférico habían sido los responsables del fuego que asoló todo a su paso.

¿Les suena la historia? A mi sí.

 

El general que equivocó la estrategia

Desesperado, perdido, esquivo,  el general que equivoco la estrategia observa incrédulo cómo masacran a sus soldados. Podría tocar retirada. Pero no lo hace. A estas alturas de la carnicería, con los batallones rodeados, la retirada sería una matanza. Además, en el fondo de su ego, cree que los soldados son los culpables. Esa chusma  debilucha de  infantería no ha luchado como debiera, piensa para sus adentros. El general nunca fue educado para reconocer sus errores.

Claudica. Y traga con todo. Que hay que subir el IVA, pues se sube. Computar más años en las pensiones, pues también, ¡faltaría más! ¡Contrariar al señorito! ¡Habrase visto tanta insolencia! Rajoy ha decidido vendernos, y vendernos barato. Recortará los subsidios de desempleo, eliminará deducciones fiscales, impulsará más recortes sociales y más subida de impuestos.

Los soldados, ajenos a los que los generales discuten enfundados en trajes caros y bebiendo buen vino, dándoselas de hostias contra todos. Así, a cara descubierta, como se hacían las cosas antes. Con un par bien puestos. Apenas tenían armas con las que combatir, pero les bastó con los bolines de hierro que les colgaban entre las piernas.

¿Cuántos soldados quiere? Si, unos miles más. Enseguida se los pongo para que usted los pase por la picadora. Faltaría más. Por favor, con lo buenos amigos que hemos sido siempre. Pero le pediría que, la próxima vez, emplee vaselina. Gracias. Qué bien, nos van a dar un año más para cumplir el déficit. ¿Y de lo pactado? Ya, que no es el momento, claro, si yo no quería importunar.

La prima de riesgo por las nubes. La solución pasa porque el BCE compre la deuda de los países asediados por la especulación financiera. Pero no lo hace. No le da la gana. Es juez y parte. El no dispara los obuses que están destruyendo las bases de la economía española, pero sale beneficiado de que nos vayamos todos al carajo. Rajoy debería  exigir una solución inmediata al problema del déficit antes de aceptar ninguna contraprestación. O nos salvamos todo o vuelo el barco. Así de simple. Europa responde a la llamada de sus aliados y socios o hacemos estallar el euro y que cada perro se lama su cipote. Pero no lo hace. Tiene miedo.

Rajoy podría haber sido ese general valiente que se pone al frente de las tropas y grita: ¡que el último de los nuestros mate al último de los suyos! Pero no lo hace. Tiene miedo. Le falta lo que le sobra a sus soldados. La historia de España, siempre pariendo buenos soldados y ni un maldito general decente. 

%d personas les gusta esto: