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La inaceptable actitud del gobierno

01/08/2012 2 comentarios

El déficit público no es cosa de risa. Tenemos que afrontar una profunda restructuración de los gastos para lograr la máxima eficiencia, garantizar los servicios públicos, las ayudas sociales y reducir nuestra dependencia de la financiación exterior lo antes posible. De esto no hay duda. La cuestión – y esta es la madre del cordero – es cómo debemos hacerlo. Las políticas de Rajoy, cuestionadas desde todos los ámbitos, tanto nacionales como internacionales (hay están las declaraciones del FMI y la ONU, para cuando la derecha tenga a bien leer), no están dando ningún resultado.

Ahora toca apretarles el cinturón a las Comunidades Autónomas, en especial a las que no son gobernadas por el PP. La propuesta que hace el Montoro en el Consejo de Política Fiscal es inaceptable de todas, todas. A nadie se le escapa la necesidad acuciante de controlar las cuentas públicas y evitar déficit insostenibles que pueden comprometer al conjunto del Estado. Un mínimo sentido de la justicia invita a pensar que, quienes primero deben apretarse el cinto, son aquellas administraciones en las que se derrochó a mansalva. Dicho de otra forma, que empiecen quienes gastaron el presupuesto público en aeropuertos sin aviones y otros despropósitos.

Eso no quita que, todas las comunidades deban aportar lo suyo. Por solidaridad o responsabilidad de Estado, como cada uno prefiera. Pero deben hacerlo. Siempre y cuando, claro está, que las comunidades que han malgastado sus recursos demuestren haber aprendido las lecciones y el reparto del esfuerzo sea equitativo.

Sin garantías de no volver a caer en despropósitos ruinosos de nada sirve el esfuerzo. ¿Para qué ajustarse en una cosa si luego vamos a derrochar en otra? Tampoco parece aconsejable que los ajustes favorezcan a aquellos que más responsabilidad tienen en la gestión del derroche.

Andalucía es castigada – teniendo un endeudamiento menor que la media –, mientras que se favorece a Valencia, Castilla la Mancha y Madrid. Es decir, el gobierno de Rajoy distribuye los objetivos de déficit según sus intereses electorales. Premia a los suyos y castiga a las comunidades en las que no gobierna.

Esta actitud cobarde, indigna y desleal puede provocar un conflicto institucional gravísimo. Conflicto que puede llevar a una revisión profunda de nuestro modelo de Estado e incluso de la democracia.

El PP de sobra sabe que los ajustes que pretenden que lleven a cabo algunas comunidades autónomas son injustos y vaciaría de contenido el Estado Autonómico. Sabe que esto solo servirá para agitar aún más la confrontación y el malestar social. Pero se encuentran en un momento de huida hacia delante. No les importa ya lo que pase ni a costa de quienes pase. Solo quieren que el tiempo corra, y que corra lo más rápido posible.

Absurda y peligrosa situación que debería levantar en pié de guerra a los cuadros medios del PP. Sin embargo, el clientelismo es tal, que todos se han plegado, sumisos, a las decisiones de Rajoy, aun cuando las cuestionan entre bambalinas.

Lo más decente sería dimitir y convocar elecciones. Pero Rajoy no es decente. Aguantará todo el tiempo que pueda. Y si no puede llegar a los turrones sólo, intentará un gobierno de concentración, al cual se ha resistido hasta el momento, aunque muchas voces de su partido le insisten en ello. 

Cuanto has tardado en enterarte, majo

El señor Esteban González Pons sugirió este fin de semana que los problemas de España se deben, entre otras cosas, a que Alemania no quiere que estemos en el club de los países del norte. ¿Cuánto has tardado en enterarte? Te creía más avispado, majo.

Verá usted, señor Pons, el caso es que no es Alemania la que no nos quiere. Es Ángela Merkel la que no está por la labor de compartir el poder con el resto de países europeos. Si acepta a más gente en ese “club” del que habla es porque no le queda otro remedio. Pero a nosotros, a los españoles, si nos puede evitar la entrada lo hará.

El caso es que lleva haciéndolo desde el principio. ¿Se acuerda cuando decía en este mismo blog: todos somos Grecia? Pues eso. Que todos somos Grecia, que lo que les ocurre a los griegos me ocurre también a mí. Porque soy europeo sentí como míos los problemas de Grecia. Usted no, usted a lo suyo. Bien que le bailaban las aguas a Merkel cuando se despachaba a gusto con los griegos. Entonces usted y los suyos no hicieron nada, dejaron que Grecia se cociese en su jugo y se precipitase por el abismo.

Ahora somos nosotros los escaldados que resbalan por el precipicio. Si antes hubiesen elevado su voz contra los abusos y el despotismo en Europa no nos encontraríamos en esta situación. No obstante, bienvenido al club de los que creemos que Merkel es el problema. A ver si a la próxima andas un poquito más sagaz. Por cierto, si puedes, convence a Rajoy.

 

Tomar la calle

Hoy jueves, están previstas concentraciones en todas las capitales de provincia para manifestar la repulsa contra las políticas de Rajoy. Como en los días sucesivos, donde colectivos como el de los bomberos y policías han estado encabezando algunas marchas, confiamos en la participación masiva de la población. Es la única manera de hacer rectificar a un gobierno sordo a toda razón o argumento.

El recorte de 65.000 millones que anunció Rajoy, la subida de impuestos y el resto de las medidas leoninas que se ceba en los más débiles son inútiles. La prima de riesgo sigue 200 puntos por encima de los precios que se justificarían con nuestros fundamentales y las previsiones de recesión para el 2013 son de más de medio punto sobre el PIB, a causa de estas medidas.

Incluso el FMI cuestiona veladamente las políticas de Rajoy. Han sido los primeros en revisar a la baja nuestras expectativas para el año próximo, donde ya auguran una caída de, como mínimo, el 0,6% de nuestro PIB. Rajoy ¿es usted imbécil? ¿No se da cuenta que el problema no está en los funcionarios  ni en los parados? ¿Quiere hacer el favor, de una maldita vez, de darse cuenta que el problema de deuda de los mercados es un problema de la arquitectura de la moneda única?

Hans-Olaf Henkel, uno de los ideólogos de esta pifia de moneda que nos colaron, ha repudiado públicamente su criatura, a la que califica como <<el mayor error de su vida>>. Es uno de tantos y tantos economistas que consideran que sólo una reforma en profundidad del euro puede salvar la economía del continente.

Pero Rajoy no atiende a razones. Mucho menos Soraya, Esperanza o Cospedal. Sus verdades son absolutas. Y si no gusta, pues <<que se jodan>>, como dijo la Fabra. Bien, pues los españoles no nos resignamos a sus verdades de sacristía y penitencia. Saldremos a la calle de manera pacífica y democrática. Os lo pasaréis por el forro, como siempre. Mañana saldrá la <<Espe>> y escupirá alguna de sus lindezas contra los manifestantes. Vale, lo sé, pero ¿sabéis una cosa? Si ladran es que cabalgamos, que se jodan. 

Vergonzoso

11/07/2012 2 comentarios

Había pensado no escribir nada hoy. Lo prometo. Preparé con tiempo los post a publicar el miércoles y el jueves para no sentarme a teclear. No porque no fuese a tener tiempo o no me apeteciese. Es que me conozco. Son muchos años viviendo conmigo mismo.

Por eso sabía que el cuerpo me iba a pedir escupir veneno en forma de palabras contra el gobierno. Mentar a sus madres, y acordarme del puñetero día que unos inconscientes les votaron.  A todos, pues tanto monta, monta tanto.

Comentar en caliente la subida del IVA, los recortes en la ley de dependencia, el fin de las pagas extras y la criminalización de los parados, equivalía a una larga sucesión de espumarajos que ni el lector merece ni yo acostumbro a emplear en mi vida cotidiana.

Prefería dejar que pasasen un par de días para comentar lo que me parecen estas medidas. Seguro que para entonces, ya consigo hablar de ellas sin que los hijoputas, cabrones y me-cago-en-vuestra-puta-estampa afloren cada tres por cuatro.

Sin embargo, el espectáculo vergonzoso de ver a los diputados populares, aplaudiendo las medidas, me ha dejado sin palabras. Siquiera me apetece acordarme de su nacimiento. En Italia, cuando la ministra Elsa Fornero anunció las difíciles medidas que debía adoptar, lloró. En España, aplauden. Es la diferencia entre la dignidad y la basura cobarde que nos gobierna. No hace falta decir más, su actitud, celebrando y riendo la miseria del pueblo lo dice todo. 

Quien se rasca es porque le pica

Nada más saberse que el juez admitió a trámite la denuncia contra Bankia, y que los 33 consejeros de la entidad han sido imputados, los del PP han corrido hacia los micrófonos para apagar el incendio. ¿Les pica? Pues espero que se tengan que rascar mucho y durante mucho tiempo.

Se descuelga el ministro Arias Cañete, quien no ha hecho por España nada más importante que comer jamón en las ferias agrícolas, asegurando que Upyd tiene <<intereses>> en el asunto. Pero no dice qué tipo de interés tienen y cómo lo sabe él. Señor Cañete, es usted un cobarde y un majadero. Tira la piedra y esconde la mano. Intenta manchar la honorabilidad de sus adversarios políticos con sus triquiñuelas barriobajeras. Si tiene algo que decir o algo que acusar a Upyd, o a cualquiera de sus miembros, dígalo y aporte pruebas. No sea tan ruin y poligonero de andar de micrófono en micrófono escupiendo su veneno. Porque, ¿sabe usted? Yo también tengo interés personal en Bankia. El interés de saber dónde ha ido a parar el dinero, quién pudo hacer las cosas tan mal, y quienes se lo permitieron. Y sobre todo, tengo un interés personal, señor Cañete, en saber por qué su grupo no quiere que la subcomisión que investiga el caso en el Parlamento lo haga con luces y taquígrafos. Le recuerdo, señor Cañete, que es usted, su gobierno y su grupo político quienes quieren que se celebren los debates a puerta cerrada.

Luego va y sale Wert, ese tipo que ha logrado que padres, profesores y alumnos se pongan de acuerdo en algo: pedir su dimisión. Este hombre, desconocido hasta hace unos meses, que anda enredando el sistema educativo, dispara con aires intelectuales diciendo: <<sobreinterpretación del significado material>> de las imputaciones. Bien, señor Wert, le aconsejo que lea el libro Interpretación y sobreinterpretación, de Umberto Eco. Así aprenderá a utilizar el término correctamente y no en cualquier situación o contexto, a modo de pedo de burra. Le podría dar la explicación y alternativas a su lenguaje de enciclopedia barata, pero las clases van a parte en el precio.

Respecto a lo del <<significado material>> de las imputaciones, que sí. Que tiene razón, que estar imputado no es para tanto, que le pasa a mucha gente, y eso no quiere decir que vaya a ser acusado de nada. Es verdad. La imputación, en el lenguaje jurídico no es lo mismo que estar acusado; es la etapa previa. Claro que no todos los consejeros imputados terminarán siendo acusados. Puede que algunos ni tengan que declarar. Esto se debe a un principio esencial del derecho y de nuestro ordenamiento jurídico: ser imbécil no es delito. Uno puede ser todo lo tonto que el cuerpo le resista, que no es delito. Puede uno ser, también, perro faldero de quien le da de comer, y gastarse la lengua sacando brillo a las botas del jefe. No es delito.

Muchos de los consejeros, lo sabemos señor Wert, se dedicaban a cobrar dietas y no dar un palo al agua. Gente amiga, estómagos agradecidos, que coreaban las consignas del poder y no hacían preguntas. Estos, no son delincuentes, son otra cosa. Pero evitaré calificarlos porque ya he mentado en exceso a las madres de muchos.

Y luego va García-Margallo, el ministro de exteriores que nos ha enfrentado a medio planeta. Incapaz de lograr una alianza con USA y con las instituciones internacionales para presionar a Merkel (recordemos que fue Soraya quien acudió a negociar con el FMI y la administración Obama), y dice que es partidario de la investigación parlamentaria. ¡Vaya que listo! Ahora que se ven las orejas al lobo, quieren llevar la investigación al terreno político, para que su mayoría absoluta ensombrezca las verdades. Pues a rascarse, Margallo, que por ahí, muchos no pasamos.

Salen también de sus cavernas los voceros del poder. Esos columnistas que opinan siempre a favor del poder. Da igual el que sea, no miran la mano que les rasca el lomo, con tal que se lo rasquen y deslicen publicidad institucional en sus páginas ellos tan panchos y tan obedientes. Ahora todos contra Rosa Diez. La verdad es que nunca me ha caído bien. Pero se reconocer los ovarios y los testículos allí donde existen. Y esta mujer y su grupo; aunque no son santo al que un servido les ponga velas, los tienen en su sitio casi todas las veces. Y gracias a Rosa Diez, se les han puesto en la corbata a muchos. Algo que hay que agradecer en un país tan acostumbrado a que la gente se escape de rositas con la bolsa.

A buenas horas mangas verdes

24/06/2012 1 comentario

La teoría se confirma: Merkel ha esperado hasta el último momento para dar su brazo a torcer. No será tampoco una claudicación, ni será inmediata, pero menos da una piedra. Ha sido necesario que Europa esté al borde de la alcantarilla, para que la Canciller alemana se dé cuenta de la necesidad de afrontar la crisis desde otro paradigma.

Tras la cumbre a cuatro de Alemania, Francia, Italia y España, se podrá en marcha un plan de crecimiento, se flexibilizan las condiciones del BCE para acceder a financiación, el Fondo de rescate actuará a favor de las deudas soberanas e incluso se aprobará una tasa sobre las transacciones bancarias. Vamos, gran parte de lo que Obama, Hollande, el FMI y hasta los chinos venían pidiendo desde hacía meses.

¿Por qué se ha esperado tanto? Dos razones: 1º/ Alemania ha tenido que ver las orejas al lobo para solidarizarse con los países en dificultad. Sólo cuando la recesión comenzaba a llamar a sus puertas, han movilizado los recursos que Europa precisa para remontar esta difícil situación. 2º/ Hasta que Hollande y Monti no le han puesto huevos a la tortilla, los líderes – por decir algo – como Rajoy bailaban al son tirolés de Merkel.

Pero sobre todo, que nadie se llame a engaño, el cambio de actitud de Merkel no se ha debido ni a la diplomacia, ni a las presiones, ni a ninguna súbita conversión. La razón hay que buscarla en los datos de venta de coches. Desde que se enteraron que en España se compran menos coches que en Marruecos, y que cada vez nos gusta menos eso de la tecnología alemana, empezaron a cambiar de criterio.

Aún queda pasar el escollo del Consejo Europeo de la semana que viene, donde aún habrá algún “espabilao” que se oponga. Después vendrán los chicos de gris, los tecnócratas robotizados de la Unión, y sus debates jurídicos. Con suerte, para septiembre la cosa ya podrá estar en marcha. Nos viene bien, para esa fecha el gobierno también tiene previsto tomar la última y definitiva decisión sobre los bancos – basura españoles.

El anuncio de ayer es insuficiente. Tampoco se van a dar prisa. Pero más vale tarde que nunca. 

De europeístas a euroescépticos

Los españoles nos caracterizamos en las últimas décadas por un fuerte, emotivo y creciente europeísmo. Sin embargo, esta tendencia comienza a torcerse en el sentido contrario. Poco a poco, los españoles comenzamos a ser euroescépticos, a desear ser menos europeos y a sentir un creciente desapego al euro.

Tras siglos viviendo de espaldas a Europa, sin implicarnos de manera directa en la Primera ni en la Segunda Guerra Mundial, los españoles ansiábamos rencontrarnos con nuestras raíces. Deseábamos a cualquier precio recuperar la hermandad que siempre nos unió con el resto de Europa. Las guerras de religión y el fracaso de la ilustración nos distanciaron de aquellos con quienes incluso habíamos compartido corona.

España no había vivido una verdadera revolución industrial, los conflictos internos nos debilitaron hasta convertirnos en un país irrelevante en la escena internacional, y los cuarenta años de dictadura nos habían aislado del mundo. Aquí no hubo plan Marshall, ni pleno empleo, ni Estado del Bienestar. Pero habíamos salido adelante. Solos. A puro huevo.

Eso nos dio confianza. Sabíamos de la enorme brecha que nos separaba de los países más avanzados del viejo continente. Pero estábamos resueltos a superar esas diferencias con trabajo y esfuerzo.

Sin embargo, ahora que la Prima de Riesgo se sitúa en niveles próximos a los 600 puntos, cuando la financiación del Estado cuesta más de un 7,2% de intereses, el BCE gobernado por Alemania nos niega ningún tipo d ayuda. Tanto el gobierno como la oposición han solicitado una acción directa del BCE que estabilice el mercado; muchos socios europeos y nuestros aliados en todo el mundo también han secundado la petición. Pero el BCE, es decir, Alemania se niega.

Durante bastante tiempo, los españoles nos hemos callado ante los continuos agravios provocados por los países más ricos de Europa. Hemos hecho oídos sordos cuando nos llamaban PIGS (cerdos), en un curioso juego de acrónimos que solo a ellos hace gracia. Y hemos dejado que anden dándonos lecciones desde una arrogancia que olvida su propia historia.

Alemania ha olvidado que sin el perdón y la ayuda internacional no sería lo que hoy es. Pueden considerar que su esfuerzo y forma de vida es la causa de su éxito. Cada uno puede engañarse como quiera. La realidad es la que es, por mucho que no les guste: los alemanes son lo que son porque franceses, ingleses y americanos creyeron más en el futuro que en el pasado. Porque recibieron la ayuda internacional que precisaban, pudieron llegar a ser quienes son.

Nadie les pidió nada entonces. Nadie les impuso condiciones. Ahora andan ellos exigiéndoselas a los demás y negando a países como España el pan y la sal. ¡Que pronto olvidan algunos que un día fueron pobres y dependieron de los demás! Quizás nada nos tengan que agradecer a nosotros, pero tampoco nosotros a ellos.

España, como otros muchos países, ha hecho un esfuerzo descomunal para acercarse a Europa. Esfuerzo que parecen olvidar países como Alemania, Dinamarca o Noruega. Es verdad que recibimos ayuda en forma de fondos estructurales, pero siempre con condiciones, con carácter finalista y condicionadas a reformas en nuestro modelo social y económico. Unas ayudas que tuvieron un importantísimo retorno a países como Alemania.

La Unión Europea ha favorecido más las áreas más desarrolladas que a las de menos desarrollo económico. Alemania puso el dinero, y recibió mucho más dinero a cambio; el resto de cuanto ha sido necesario para el proyecto de la UE lo hemos puesto los demás. Ahora nos lazan a los lobos. Bien, va siendo hora de recuperar nuestro orgullo nacional y lidiar con esos lobos nosotros solos, experiencia nos sobra, h… también. Que se metan el euro y la UE donde les quepa. Con amigos así, mejor estar solo.

Moneda única: un sueño muchas veces frustrado

Algunos piensan que el euro es irreversible por el mero hecho de ser un proyecto único. La realidad es bien distinta. La idea de disfrutar de una moneda única en Europa, ni es nueva, ni sería la primera vez que fracasa.

Unión Monetaria Latina.

Creada en 1865 por Francia, Italia, Suiza y Bélgica, se amplió en 1868 con la llegada de Grecia y en 1889 con Rumanía, Austria, Bulgaria, Venezuela, Serbia, Montenegro y San Marino.

La moneda sobrevivió hasta 1927.

Aunque no se acuñó ninguna moneda común, las monedas de la UML eran aceptadas en los diferentes países y tenían un cambio paritario referido al oro. Es decir, una lira era igual a un franco.

La ratio era 4,5 gramos de plata o 0,290322 gramos de oro. El fracaso se debió a las fluctuaciones de los metales. Se descubrieron nuevas minas de plata y Alemania aprovechó para, apoyándose en su naciente Unión Aduanera, abandonar el patrón plata y adoptar solo el oro. Esto supuso una rápida caída de los precios de la plata que causó una importante devaluación del valor de las monedas.

España había creado la peseta en 1868 para unirse a este grupo, pero al final se mantuvo al margen.

Unión Monetaria Escandinava.

Suecia y Dinamarca adoptaron la “corona” en 1873, una moneda única a la que se le unió dos años más tarde Noruega.

La moneda gozó de buena salud Coronashasta la Primera Guerra Mundial, momento en el que Suecia decidió adoptar un tipo de cambio propio, dando por terminado el experimento.

Las coronas sueca, danesa y noruega siguieron existiendo, pero ya con tipos de cambio distintos.

Estos son solo dos ejemplos de cómo la unidad monetaria no puede sobrevivir sin unidad financiera, fiscal y con un banco central dispuesto a inyectar fondos a los Estados.

¿Sumaremos el euro a esta lista?

El triste espectáculo de Rajoy

Dice una canción de Luis Eduardo Aute, <<más que nauseas dan tristeza>>. Este sentimiento embarga a muchos españoles al contemplar el bochornoso espectáculo de un presidente incapaz de orientarse en su propio laberinto de mentiras.

La prensa internacional saca punta a cualquier cosa que diga o haga Mariano Rajoy. Se ha convertido en el payaso oficial de los jefes de estado. El titular<<tú dices tomate, yo digo rescate>> o <<España no es Uganda>> refleja el descrédito que el actual ejecutivo cosecha en la comunidad internacional.

Podrán rescatar discursos añejos y construir cortinas de humo con patrioterismo barato. Pero a España se la defiende haciendo las cosas bien. Y este gobierno está muy lejos de acertar. Zapatero negó la crisis económica; Rajoy niega el rescate; y negación tras negación recortes vienen, recortes van.

Rajoy es un cobarde. Lo ha sido siempre. Le falta capacidad de liderazgo, que es lo que hoy necesita el país. Sus intervenciones en el Congreso de los Diputados durante la sesión de control al gobierno de ayer, son ejemplo del parlamentarismo de barrio, de falta absoluta de ideas, de convicción e incluso, de vocabulario.

Tampoco es que se aprecie mejor tono en la oposición. La política se ha vuelto vulgar y palurda. ¡Qué lejos los tiempos en los que uno podía admirar la elocuencia de los políticos aun no compartiendo sus ideas! Hoy, la mayoría de los políticos de España no desentonarían en Gran Hermano. Pobre España, siempre dispuesta a ser dirigida por unos cuantos mamarrachos, siempre engañada y traicionada por aquellos en quienes confiaste. Que buen vasallo sería si tuviese buen señor.

Los nombres no importan, esto es un rescate

Los nombres no importan, esto es un rescate.

Siempre será mejor que la prueba de la próstata te la hagan con vaselina que sin vaselina, pero el caso es que te meten el dedo en el culo. Más claro no se puede decir. El gobierno de España, al final, ha solicitado la ayuda de nuestros socios europeos.

La crisis financiera se inició en el 2008 con la quiebra de Lehman Brothers; desde entonces, tiempo ha habido para hacer lo correcto. O dejar caer los bancos o rescatarlos, pero la actitud tibia, de un quiero y no puedo, de gobiernos socialistas y peperos nos ha traído hasta esta situación insostenible. Situación de la que no podríamos salir sin la ayuda económica de la Unión Europea.

Cargar las tintas contra Rajoy no serviría para nada, ni tampoco sería del todo justo. Rajoy es culpable de sembrar unas expectativas que no estaba en condiciones de satisfacer. La situación le superaba. Había que ser muy cándido para creerse su discurso. El problema no era de confianza, era de falta de huevos. Alguien le tenía que poner el collar al gato, y como los políticos españoles no tenían lo que había que tener, han venido de fuera para enfrentarse a la fiera.

Ahora que ya estamos en manos de la alianza germano escandinava, y en tanto que dependemos de la buena voluntad de Merkel para conservar los calzoncillos o tener que andar en bolas por la calle, hago mías las palabras que Anson le dirigía al presidente del gobierno la pasada semana, <<lárguese o convoque elecciones>>. Es la única salida digna que le queda.

 

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