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Posts Tagged ‘Griñan’

El laberinto del Psoe

El Psoe siempre ha presumido de ser el partido que mejor entendía la articulación territorial de España. De hecho, es el único partido que puede presumir de haber gobernado en todas las Comunidades Autónomas al menos una vez. Sin embargo, esa capacidad de adaptar su discurso a los diferentes territorios nunca había supuesto una negación del principio de unidad nacional. Ahora, sin embargo, las posiciones del PSC son claramente rupturistas con España, ponen en cuestión el principio de unidad nacional que siempre habían defendido y que era – o al menos eso se suponía – la línea roja.  

El caso es que el debate no da para mucho. Si el Psoe sabe leer la opinión de la calle, sabrá que los costes de la ruptura con el PSC son mínimos en comparación con los costes electorales que supondría volverse a presentar a las elecciones junto al PSC. En España tenemos demasiados problemas como para andar ahora buscando soluciones sesudas a los problemas territoriales. Después de tres décadas de convivencia que ha funcionado razonablemente bien, no creo que sea el momento de huídas hacia ninguna parte.  

La socialdemocracia carece de proyectos creíbles y de un modelo de acción política que ilusione a las nuevas generaciones. En este contexto, lo peor que pueden hacer es desencantar también a los incondicionales de Andalucía o Extremadura, quienes están ya demasiado cansados de aguantar los desplantes independentistas. Algunas voces en el seno del Psoe ya se han posicionado claramente a favor de la ruptura. Confío que sean escuchadas y el Psoe rompa con el PSC de inmediato. No hacerlo supondrá seguir hundiéndose más, tanto en lo electoral como en lo ético. Que nadie olvide que en los últimos 20 años, el PSC, antaño el referente de la emigración en Cataluña, ha perdido más de la mitad de los votos, y dejado huérfanos a muchos catalanes que también se sienten españoles. Si el Psoe no hace nada para dar respuesta a toda esa gente que el PSC dejó en la cuneta, sino que está dispuesto a seguir siendo chantajeado por el PSC, serán tan culpables como el propio PSC, y desde luego, no deberían llevar más la letra E de España en sus siglas. Resulta ofensivo.

Griñan, es usted imbécil

25/09/2012 2 comentarios

Si, imbécil, con todas las letras. I-M-B-E-C-I-L.  Se lo repito: imbécil. Haga el piropo extensivo al resto de sus compañeros de gobierno. Andalucía es la región más pobre de Europa, la de más paro, y precisa de la ayuda del Estado para continuar pagando las nóminas (los proveedores hace tiempo que se han resignado a cobrar con retraso) y usted dedica 263 millones de euros a reducir la pobreza en el mundo. Noble propósito, pero sería más justo – y lógico – que intentase acabar con la pobreza que sufre Andalucía.

En Andalucía hay familias que rebuscan en los contenedores de basura para poder comer, jóvenes que se sienten culpables por los esfuerzos que sus padres hacen para pagar sus matriculas universitarias, niños que van a clase sin material escolar porque en casa apenas tienen para comer y menos para libros. La gente, los andaluces y andaluzas, aquellos por los que usted debía velar, las están pasando putas por culpa de las políticas que ustedes han patrocinado. No contentos con eso, ustedes pretenden quitarles el dinero para repartirlo por el mundo. ¿Qué pasa, no tienen suficiente sus amigos de las ong con la casilla del IRPF?

Señor Griñan, ya está bien de ir regalando lo que nos falta por el mundo. El pan que les quiere dar a los “pobres del mundo” se lo quita de la boca a los andaluces. La caridad empieza por uno mismo. Soy el primero que estaría por la labor de ayudar a otros, pero cuando mi país está al punto de ser rescatado y cada día, cuando saco a pasear a mi perro, veo a un hombre rebuscar en los contenedores de basura, siento que cada euro que usted está regalando a otros países se los está robando a esas familias necesitadas.

 

Retomamos el trabajo

Los últimos días no hemos actualizado el blog por cuestiones técnicas ajenas a nuestra voluntad. Por suerte ya se ha logrado solucionar el problema, recobrado el acceso al menú del webmaster, y podemos recuperar este pequeño espacio de opinión.

Nuestro agradecimiento a los hacker que nos han dado unos días de vacaciones.

Estos son los post que teníamos preparados para los días que nos cambiaron (varias veces) las contraseñas de acceso al servidor.

MAREA HUMANA

El sábado 15 de septiembre, una marea de hombres y mujeres de todas clases sociales se han manifestado en las calles de Madrid y en cientos de ciudades españolas para protestar contra la política del gobierno Rajoy. Es el primer hito de un otoño caliente que aún no ha empezado y ya ha logrado alborotar todos los rincones del país.

El PP ha logrado – hay que reconocerle el mérito – poner a todo el país de acuerdo: nadie los quiere. Millones de ciudadanos se arrepienten de lo que votaron. Creyeron que un cambio podría solucionar los problemas del país, pero la situación no ha hecho más que empeorar con un gobierno arrogante y déspota en España; sumiso y servil en Europa.

Rajoy no ha sabido enfrentar los problemas de la nación, que son también los problemas de Europa. Se ha doblegado ante los intereses alemanes, dificultando el camino hacia una verdadera Unión Europea. Cada vez son más quienes perciben Europa como un problema y no como la solución, que es lo que debiera ser. Y gran parte de esta percepción es causa de la falta de talla política de nuestro gobierno, que ni ha sabido defender nuestros intereses en el conjunto de la UE, ni ha dado un solo paso para encauzar Europa hacia una Federación, ni tampoco ha sabido explicar a los españoles la verdad de su política.

No ha sabido explicarla porque, entre otras cosas, su agenda oculta contradecía todas las promesas electorales, poniendo en evidencia la gran mentira en la que basaron una parte importante de su oposición y la campaña electoral que protagonizaron. Incluso la brunete mediática, que siempre les apoyó incondicionalmente, ahora duda abiertamente entre pedir perdón por aupar a la cima del poder a un inepto o continuar dándole crédito y conservar la esperanza que un día depositaron en el PP de Rajoy.

Para colmo, mucha de su acción política ha estado impulsada por clientelismos y una vocación confesional que no responde a los tiempos de la sociedad española. Mientras que la sociedad acepta abiertamente el matrimonio homosexual, el aborto o el laicismo, destacadas figuras del nuevo ejecutivo se empeñan en contradecir la opinión de la mayoría de la sociedad imponiendo sus convicciones religiosas vía decreto ley. La prepotencia y ceguera ultracatólica de algunos miembros del PP les impide comprender que ganar unas elecciones y obtener una mayoría absoluta no es un cheque en blanco, que preferir su opción política a la de otros, y más durante un contexto de crisis como el actual, no significa estar de acuerdo en todo el ideario, siendo necesario un esfuerzo de integración, debate y consenso. Sin embargo, el PP, que no se presenta a la opinión pública como un partido confesional, está utilizando la coyuntura de la crisis para socavar acuerdos sociales importantes, impulsar una legislación inspirada por interpretaciones conservadoras de la religión católica y un desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar.

Por si fuera poco, problemas que sí preocupan a la sociedad, como la creciente islamización de barrios y poblaciones enteras, la creciente inseguridad ciudadana o la falta de alternativas culturales al margen de los mercados, son obviadas por el gobierno y gran parte de sus apoyos mediáticos.

La crisis económica, la primera de las preocupaciones, continua cebándose con los más desfavorecidos, y cada vez alcanza a más gente. Médicos, jueces, bomberos, emprendedores, abogados, trabajadores de todos los oficios, están viendo perder su poder adquisitivo, menguar el valor de su patrimonio, temen cada día más por sus trabajos y les preocupa el futuro de sus hijos, muchos de los cuales ya han tenido que emigrar.

La rabia y la impotencia pugnan con la resignación. La sociedad española se debate entre la insurrección y la aceptación de un destino fatal. Ambos sentimientos son destructivos y perjudiciales para el futuro de España. Y más cuando muchos cuestionan su viabilidad. Urge rectificar la orientación política del gobierno.

Rajoy tiene la obligación de dimitir y convocar elecciones. Lo ha intentado, pero no ha sido capaz de lograr uno solo de sus objetivos. España se siente traicionada, se está aplicando un programa electoral demasiado distinto del que los ciudadanos españoles votaron. Es vital regenerar la vida pública para lograr que los ciudadanos recuperen la confianza en las instituciones y puedan trabajar unidos persiguiendo el mismo fin: salir de la crisis, crear riqueza y bienestar para todos. Pero para lograr la regeneración, que es lo que piden los ciudadanos en las calles, hace falta algo más que leyes y reformas; hace falta un gesto. Los españoles quieren ver que los políticos y los banqueros responden de sus errores, asumen su responsabilidad, reconocen su fracaso y ponen fin al bipartidismo y sus lacras. Mientras no percibamos ese gesto, la gente seguirá manifestándose, las tensiones territoriales y sociales continuaran y será muy difícil recuperar la salud económica.

Tras las manifestaciones que se han vivido en España este fin de semana, Rajoy debe escuchar al pueblo y actuar como un estadista y no como un político preocupado por las próximas elecciones. Es el mejor servicio que podría hacer al país.

Señor Griñán, a los andaluces les importa una mierda el río Loukkos.  

El río Loukkos, por si no lo sabe, se encuentra en Larache, Marruecos, y eso, por si no lo sabe, no es Andalucía, siquiera es España. ¿Puede explicar por qué gasta 650.000 euros del dinero de nuestros impuestos en un estudio sobre los riesgos de  inundación en el tramo final de dicho río? Es usted un imbécil. Usted y todos los que le acompañan en su gobierno, IUCALV incluida. Y quienes le apoyan. Si ellos también son unos imbéciles. Quienes les votan no, a esos los tiene usted engañados.

Mientras se recorta gastos sociales y acude al fondo de liquidez del estado, solicitando mil millones de euros, derrocha nuestros recursos invirtiendo en dinero propio y ajeno donde no se nos ha perdido nada. ¿Qué hay empresarios andaluces allí? Bien, pues que lo paguen ellos, con el paro que hay en Andalucía, no creo que estemos para pagar estudios relacionados con inversiones agrícolas que crearán los trabajos fuera de nuestras fronteras.

La licitación en la que usted se está gastando el dinero no aporta ningún beneficio al conjunto de los andaluces. Ese dinero, un 75% de la UE, lo debería estar empleando en atender a quienes para poder comer están rebuscando en la basura o asaltan supermercados.  Con 650.000 se pueden poner en marcha muchos proyectos cooperativos que creen el tan necesario empleo en Andalucía. Con esa cantidad que usted derrocha en la provincia de Larache, podrían pagarse muchas pensiones y muchos subsidios de desempleo.

Ya sé que no es usted competente en pensiones y subsidios de desempleo, tampoco creo que sea competente en estudios fluviales de países extranjeros y bien que en eso sí que se gasta el dinero. Un dinero que nos suyo, siquiera es de Andalucía, es de todos nosotros, de todos los españoles que pagamos (demasiado) a hacienda. Un dinero que incluso pertenece a los contribuyentes europeos, que nos lo dan para mejorar la situación de la región más pobre del continente y usted lo destina a investigar las inundaciones en Larache. Lo dicho, es usted un imbécil. Los tribunales demostrarán, además, si usted o algunos de sus compañeros de gobierno son, además, otras cosas.

 La dimisión de Aguirre.

Por sorpresa, como suele ocurrir casi todo en España, Aguirre ha dimitido de sus responsabilidades como Presidenta de la Comunidad de Madrid y parlamentaria en la asamblea de esta comunidad. Es una decisión que tiene muchas lecturas, y que rápidamente ha generado docenas de rumores entre los periodistas que siguen la actualidad española.

Por mi parte, soy de quienes creen que Esperanza Aguirre no tiene pelos en la lengua. Nunca se ha caracterizado por la moderación verbal. No creo que sus motivos sean distintos a los que explicó en rueda de prensa: se marcha porque está cansada y quiere pasar más tiempo con su familia. Se trata, por tanto, de una decisión personal, comprensible, y más que respetable. No hay más que decir.

Si aspiró o no a una embajada u otro puesto institucional es cosa del pasado y a nadie le importa. En cualquier caso, la decisión no era suya, por lo que en cualquier caso, los juicios de valor, corresponden hacerlos sobre quienes decidieron o no concederles estas responsabilidades a las que supuestamente aspiró la hasta ayer Presidenta de Madrid. Para que me entienda todo el respetable: no conozco un político que diga no a un dulce como la Embajada en Londres, con lo visten esas cosas. Que Aguirre manifestase su deseo a sus compañeros de partido no es malo; todo lo contrario, demuestra confianza en sí misma y honestidad. Lo malo es andar diciendo que uno no desea tal o cual puesto y hacer todo lo posible por obtenerlo. En cualquier caso, repito, quien debe explicar por qué no Aguirre y sí Trillo, es Rajoy.

 

Algunas reflexiones sobre las elecciones andaluzas

Acabamos de conocer los resultados y queda mucho por decidir. La mayoría de izquierdas ha dejado al PP con cara de tonto; pero la llave está en manos de una formación política tan inestable como IU, capaz de lo mejor y lo peor según amanezca el día claro o nuboso.

IU ha favorecido el gobierno del PP en Extremadura. ¿Ocurrirá lo mismo en Andalucía? Confío en que no. Si dentro de la coalición que lidera Cayo Lara persiste un mínimo de sentido común y comprensión de la realidad, evitarán que el PP gobierne en Andalucía. No ayudar al PSOE equivale a cavar su propia fosa en las próximas generales. Nadie les creerá si dejan que la derecha se haga con el poder en Andalucía.

Aún es pronto para hacer valoraciones sobre cómo quedará, al final, el gobierno de la Junta de Andalucía y las consecuencias en el conjunto del Estado. Pues dependerá mucho de cómo se gestione los tiempos y los acuerdos de ahora en adelante.  Pero hay algunas cuestiones de las que si no hablamos hoy, difícilmente tendremos oportunidad de hacerlo en el futuro.

Hablo de la desilusión de UPyD. Una desilusión forjada a tiempo completo y que pueden agradecer a su líder Rosa Diez. Sus posiciones centralistas en extremo terminarán pasando factura a esta formación política. La andadura de este partido, no lo olvidemos, vino de la mano de la socialdemocracia; muchos hombres y mujeres progresistas vieron en esta formación joven la oportunidad de construir una alternativa a un PSOE viejo y achacoso. Sin embargo, el discurso está situando a UPyD cada vez más a la derecha. El desprecio con el que hablan de las comunidades autónomas e incluso de elementos culturales que son sello de identidad de algunos pueblos de España, recuerda a los discursos del franquismo sociológico en el comienzo de la democracia, cuando se daban los primeros pasos hacia el estado de las autonomías. Es verdad que su discurso siempre calará en algunos sectores del electorado, pero muy poco tendrán que roer en territorios como Andalucía, donde el nacionalismo causa urticaria pero como se le ocurra a alguno cuestionar lo andaluz no tienes sitio donde esconderte.

Equo tampoco despega. No es de extrañar. La estrategia de Uralde es equivocada. Pretender ir de la mano del fracasado partido de los Verdes y obtener resultados distintos a los que estos obtenían es ingenuo, por calificarlo de forma suave. En Andalucía, y cada vez en más sitios, se percibe a Equo cómo el disfraz de los Verdes.  No es un problema de educación o cultura política, ni falta de medios, ni bipartidismo o polarización de la política; es mucho más simple: si haces lo mismo, cosechas idénticos resultados. ¡Cuánta esperanza frustrada! Cuando Juantxo planteó la fundación Equo muchos sintieron (sentimos) verdadera ilusión. Confiábamos en la construcción de un partido verde de corte europeo, una opción necesaria e inspirada en los verdes alemanes. Sin embargo, en vez de buscar la renovación del movimiento verde en España, han optado por perpetuar las mismas posiciones antisistema y nutrirse de los restos de otras formaciones verdes.

El Partido Andalucista. Triste final para una formación que hace apenas diez años estuvo gobernando en coalición con el PSOE. Ahora se han quedado fuera del parlamento, y son ya dos legislaturas sin obtener escaños. Es probable, muy probable, que nunca vuelvan a obtener parlamentarios. Se escudarán en el bipartidismo y en otras lacras de nuestra política. No les falta razón, pero hay que ser también sinceros y saber reconocer los errores. La situación por la que pasa el Partido Andalucista es consecuencia de sus errores. Cuando gobernaron, lejos de construir un partido sólido, usaron las instituciones a modo de agencias de colocación, y los delegados provinciales se elegían por vasallaje. Hubo muy poca democracia interna. Y de aquellos polvos estos lodos.

La derecha se estrella en Despeñaperros

Hordas de azules gaviotas cantaban victoria. Obispos y otras sotanas invitaban a votar a quienes pretenden dificultar el aborto y los matrimonios homosexuales. La Brunete Mediática aireaba los casos de corrupción acumulados por el PSOE durante treinta años de gobierno y auguraba una holgada mayoría absoluta para el vasallo de Rajoy en Andalucía. Llegan las elecciones y Arenas bebe la victoria más amarga. Porque sus históricos resultados no son más que la constatación de una realidad palpable en la calle: Por ahí no!!!

Algunos insistirán en que la victoria ha favorecido al PP. Falso de toda falsedad, la derecha aglutinada en torno a un único partido vuelve a ser derrotada en Andalucía por una Izquierda siempre heterogénea y dividida. Queda saber si IU será capaz de comprender el mensaje y actuar de forma prudente. Todo el mundo confía en que los votos obtenidos por IU sirvan para airear las administraciones andaluzas después de tantos años de gobierno del PSOE y para frenar a la derecha. Si ocurre en Andalucía lo mismo que en Extremadura, donde la actitud de IU ha significado la llegada del PP al gobierno, Cayo Lara puede hacer las maletas, porque en el conjunto de España no los votaría ni sus madres.

Las encuestas y sondeos que daban una clara y fácil victoria a Arenas, el eterno aspirante del PP al gobierno de la Junta de Andalucía, buscaban desmotivar a la izquierda, hacer que los votantes de izquierdas, en especial los más descontentos con el PSOE, se quedasen en casa ante un destino inevitable, una verdad escrita que – aseguraban – nada iba a torcer. Pues se torció.

Ni los sermones en las iglesias, ni el uso impropio y bastardo de los actos en honor a la Constitución de 1812, la “Pepa”, donde Rajoy se marcó un mitin vergonzoso y vergonzante, ni los escándalos de corrupción en los que la publicidad mediática coincidía asombrosamente con  las actuaciones judiciales, ni las encuestas, ni nada les ha servido para evitar que los electores de izquierdas frenen el apogeo de la derecha una vez conocida su verdadera cara.

Conviene a Rajoy hacer lectura atenta de lo sucedido en Andalucía. Sé que lo hará. Cosa distinta que lo reconozca públicamente. Dirá una cosa y pensará otra, pero a eso ya nos tiene acostumbrado. La verdadera incógnita es si será capaz de rectificar o seguirá en una huída hacia delante.

El trago andaluz

Lo ocurrido en Andalucía tiene una lectura compleja. En primer lugar, está el hecho diferencial andaluz, tan denostado por la derecha. Hay quienes piensan que Andalucía es una extensión de Castilla, un accidente geográfico del que habría que culpar al Guadalquivir; pero Andalucía es mucho más que región de España, es un pueblo y una cultura que se siente español pero nunca castellana, madrileña o murciana. Ortega y Gasset, en su Teoría de Andalucía, obra cuya lectura recomiendo encarecidamente a Rajoy, Arenas y Cospedal, dice Andalucía, que no ha demostrado nunca pujos ni petulancias de particularismo; que no ha pretendido nunca ser un estado aparte, es, de todas las regiones españolas, la que posee una cultura más radicalmente suya. Sabio era Gasset, no deberían olvidarlo quienes pretendan gobernar esa tierra.

El olvido del hecho diferencial hace que el PP erre su discurso año tras años. Nunca han estado en condiciones de gobernar en Andalucía, ni lo estarán hasta que no asuman la realidad propia, singular y exclusiva de esta tierra. Es verdad que no han caído en anteriores tropezones. Poco o nada se ha visto en Andalucía a Aguirre o Cospedal; no se las puede ni ver en Andalucía y el PP lo sabe, por lo que han intentado mantenerlas ocupadas y ocultas durante la campaña electoral. Sin embargo, esta estrategia de imagen no ha sido capaz – nunca lo es – de disipar el disgusto que causan en los andaluces, hartos de sufrir indigestiones pesadas a causa de las Aguirres y Cospedales.

Otro error cometido por el PP, incapaz de mostrarse en Andalucía como libre y autónomo de las decisiones que se adopten en Madrid, es soltar a los perros rabiosos de sus medios de comunicación, esperando obtener el mismo resultado que en el resto de España. Por mucho que cacareen desde los medios de comunicaciones afines ultraconservadores que Andalucía es un pozo de estiércol donde solo reina la corrupción y la molicie, los andaluces seguirán, mayoritariamente, haciendo oídos sordos a tanta barbaridad absurda.

Podría decir que los únicos pozos de estiércol se han encontrado están en Valencia y Mallorca, comunidades gobernadas por el PP, pero sería entrar en el juego sucio que ellos practican. Un juego en el que solo ganan las porteras y los verduleros. Lo cierto es que en Andalucía, como en cualquier parte – y más si un mismo partido lleva tanto tiempo en el gobierno – se cuecen habas. Casos de corrupción, haberlos hay los; clientelismo, también; tráfico de influencias, ni te cuento; pero también se han logrado muchísimas cosas. Éxitos de gobiernos socialistas que se han pretendido negar o minimizar y de los que los andaluces se sienten muy orgullosos.

El PSOE necesita una fuerte renovación en Andalucía. Es necesario que las administraciones autonómicas se aireen, y acabar con los agravios territoriales internos, pues gran parte de Andalucía siente que se beneficia a Sevilla en perjuicio del resto. Todo eso es cierto, pero solo es una parte de la realidad. Las políticas de la Junta de Andalucía han favorecido el asiento de la población en las áreas rurales, dotado de hospitales, colegios y universidades a todas las comarcas, algo de lo que Andalucía era más que deficitaria al final del franquismo. Ha logrado una notable vertebración del territorio occidental, si bien las provincias de Granada, Jaén y Almería tienen muchos motivos de queja. Andalucía es pionera en energías renovables. Las exportaciones andaluzas crecen 11 por encima de la media nacional. Etc. Realidades que la derecha española no quiere ver, escudándose solo en las  tasas de desempleo y los casos de corrupción. 

La Batalla de Andalucía

La lucha por ganar las elecciones autonómicas en Andalucía se desencadena a Cara de Perro. A nadie se le escapa que hace mucho tiempo que los políticos perdieron las formas. En todas partes, pero más que en ningún sitio en Andalucía.

Para el PSOE es más determinante conservar el poder en esta autonomía que para el PP conquistarlo. Esto da ventaja a la derecha, pero su candidato, Arenas, sabe que esta es su última oportunidad. Tras tres fracasos electorales, en el mejor momento del PP en toda su historia, perder las elecciones sería un fracaso terrible que le pasaría factura dentro del partido. Esta necesidad de victoria por parte de los dos grandes contendientes calienta los ánimos en uno y otro bando.

Mucho insulto y descalificación nos aguardan hasta el día de las votaciones. Un triste espectáculo en el que todos intentan movilizar a sus partidarios. Incluso los obispos andaluces han bajado a la arena y hecho campaña a favor de un partido. O en contra de otro, que a la postre viene a ser lo mismo.

Lo cierto es que el PP no tiene soluciones para los problemas históricos de Andalucía y que el PSOE es un partido viejo. Una formación desgastada por los años de gobierno y los casos de corrupción. A Griñan, el candidato del PSOE andaluz, no lo quieren ni en su casa. Todos los sectores progresistas de Andalucía consideran urgente una refundación del PSOE Andaluz. Proceso de renovación profunda que nunca se ha abordado y que, posiblemente, le pase factura después de tres décadas gobernando. 

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