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Posts Tagged ‘Iglesia Católica’

Algunas cosas que nadie dice sobre las corridas de toros

La negación del diputado Cantó de los derechos de los animales a generado una oleada de críticas; tantas como de entusiastas adhesiones, muchas de ellas basándose en los argumentos archiconocidos de Savater y Vargas Llosa. Ambos taurófilos, defienden sus posiciones desde la retórica aseverativa desde el contractualismo y el racionalismo. Olvidan que, por más que a ellos les disguste, ninguna de sus posiciones filosóficas deja de estar sujetas a la crítica. Incluso la negación de Kant del noúmeno es magistralmente refutada por uno de sus discípulos: Schopenhauer. Pero no nos adentremos en la disquisición filosófica, pues esta lleva en riña desde hace tres mil años y nada apunta que vaya a lograrse ningún avance. La realidad es que los filósofos morales  discrepan profundamente del estatus ético de los animales no humanos, pero ninguno, o muy pocos, sostienen que no tengamos ninguna obligación de respeto mínimo (1). Es decir, aunque no se ponen de acuerdo en la existencia o no de los derechos de los animales (lo cual no es sorprendente, pues hay también desacuerdo en relación a la misma cuestión sobre los Derechos Humanos), existe amplio consenso en considerar reprobable el maltrato animal. En este sentido, en 1999 EE.UU. aprobó leyes que prohíben la creación, venta o posesión de de material gráfico que muestre crueldad hacia los animales (2). Esta legislación está en la línea de la inmensa mayoría de los países más desarrollados, que prohíben cualquier forma de crueldad innecesaria hacia los animales, su reproducción gráfica y la obtención de beneficios económicos con el maltrato a los animales.

Sin embargo, en España, se sigue amparando legalmente la tortura – y su exhibición con fines de lucro – de los toros. Se justifican, básicamente en retorcidas interpretaciones filosóficas y en premisas falsas o intencionadamente parciales. Por ejemplo, se dice que se trata de la “fiesta nacional”, defendiendo que las corridas de toros forman parte de la identidad de España. Esto no es cierto en modo alguno. Corridas de toros se celebran hasta en China, y en muchos países como Ecuador o Venezuela, la pasión por la tauromaquia es mucho mayor que aquí, donde la sociedad (en más de un 70%, según las encuestas) le dan la espalda mostrándose contraria o indiferente ante el linchamiento de un animal en la plaza.

Se pretende, de manera soez y malintencionada, hacer ver que las corridas de toros son “typical hispanish”. Lo cierto es que los espectáculos taurinos tienen su origen en la cultura grecorromana, y nacieron al otro lado del mediterráneo. Durante la Edad Media fueron festejos muy populares en toda Europa, solo que la Ilustración fue logrando poner coto a estos espectáculos crueles. De hecho, existían múltiples formas de lucha taurina, algunas incluso empleaban a otros animales, como los bull-baitings inglesas, prohibidas a partir de 1824. La Iglesia, en múltiples ocasiones intentó poner freno a estos espectáculos brutales que, desde su perspectiva, significaba también la continuación de ritos paganos que detestaban. Así, en Pío V prohibió estos espectáculos bajo pena de excomunión en Salute Gregis (1567). La actual posición de la Iglesia Católica es la de considerar las corridas de toros como espectáculos “poco edificantes”.

Reyes como Felipe V y Felipe VI lucharon por erradicar esta costumbre, prohibiendo el uso de caballos en las corridas y prohibiendo el lucro en las mismas. Algo que ya había hecho, en sus tiempos, Alfonso X, el Sabio. Jovellanos, el gran ilustrado español, fue uno de los más fieros detractores de las corridas de toros, a las que consideraba espectáculos poco didácticos. Más 

tarde,  Carlos III, siguiendo los consejos del Conde de Aranda, prohibió definitivamente esta práctica. Fue con la llegada de Bonaparte, en un intento de ganarse al pueblo, que se levanta la prohibición. La restauración posterior del brutal Fernando VII será determinante para su retorno. Este rey, el mismo que reinstauró la Inquisición, financió y potenció estos espectáculos taurinos, redefiniéndolos para el culto y la idolatría a su propia persona.

En la actualidad, la sociedad española ha dado la espalada a unos espectáculos que considera salvajes, propios de épocas de barbarie, residuos de un pasado en blanco y negro al que nadie desea volver. La defensa de las corridas de toros, cuya continuidad se ha debido sólo a la debilidad de la Ilustración Española, nos aleja de Europa y del mundo, anclándonos en un pasado de violencia y falta absoluta de respeto hacia la naturaleza y a nuestra propia dignidad humana, pues el hombre se define en cómo trata a quienes son más débiles que él.

 (1)    De toros y argumentos. Artículo publicado en el País el 10 de agosto de 2010. Firmantes: Pablo de Lora, profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid; José Luis Martí, profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y Félix Ovejero, profesor titular de Ética y Economía de la Universidad de Barcelona.

(2)    Idem. 

Retomamos el trabajo

Los últimos días no hemos actualizado el blog por cuestiones técnicas ajenas a nuestra voluntad. Por suerte ya se ha logrado solucionar el problema, recobrado el acceso al menú del webmaster, y podemos recuperar este pequeño espacio de opinión.

Nuestro agradecimiento a los hacker que nos han dado unos días de vacaciones.

Estos son los post que teníamos preparados para los días que nos cambiaron (varias veces) las contraseñas de acceso al servidor.

MAREA HUMANA

El sábado 15 de septiembre, una marea de hombres y mujeres de todas clases sociales se han manifestado en las calles de Madrid y en cientos de ciudades españolas para protestar contra la política del gobierno Rajoy. Es el primer hito de un otoño caliente que aún no ha empezado y ya ha logrado alborotar todos los rincones del país.

El PP ha logrado – hay que reconocerle el mérito – poner a todo el país de acuerdo: nadie los quiere. Millones de ciudadanos se arrepienten de lo que votaron. Creyeron que un cambio podría solucionar los problemas del país, pero la situación no ha hecho más que empeorar con un gobierno arrogante y déspota en España; sumiso y servil en Europa.

Rajoy no ha sabido enfrentar los problemas de la nación, que son también los problemas de Europa. Se ha doblegado ante los intereses alemanes, dificultando el camino hacia una verdadera Unión Europea. Cada vez son más quienes perciben Europa como un problema y no como la solución, que es lo que debiera ser. Y gran parte de esta percepción es causa de la falta de talla política de nuestro gobierno, que ni ha sabido defender nuestros intereses en el conjunto de la UE, ni ha dado un solo paso para encauzar Europa hacia una Federación, ni tampoco ha sabido explicar a los españoles la verdad de su política.

No ha sabido explicarla porque, entre otras cosas, su agenda oculta contradecía todas las promesas electorales, poniendo en evidencia la gran mentira en la que basaron una parte importante de su oposición y la campaña electoral que protagonizaron. Incluso la brunete mediática, que siempre les apoyó incondicionalmente, ahora duda abiertamente entre pedir perdón por aupar a la cima del poder a un inepto o continuar dándole crédito y conservar la esperanza que un día depositaron en el PP de Rajoy.

Para colmo, mucha de su acción política ha estado impulsada por clientelismos y una vocación confesional que no responde a los tiempos de la sociedad española. Mientras que la sociedad acepta abiertamente el matrimonio homosexual, el aborto o el laicismo, destacadas figuras del nuevo ejecutivo se empeñan en contradecir la opinión de la mayoría de la sociedad imponiendo sus convicciones religiosas vía decreto ley. La prepotencia y ceguera ultracatólica de algunos miembros del PP les impide comprender que ganar unas elecciones y obtener una mayoría absoluta no es un cheque en blanco, que preferir su opción política a la de otros, y más durante un contexto de crisis como el actual, no significa estar de acuerdo en todo el ideario, siendo necesario un esfuerzo de integración, debate y consenso. Sin embargo, el PP, que no se presenta a la opinión pública como un partido confesional, está utilizando la coyuntura de la crisis para socavar acuerdos sociales importantes, impulsar una legislación inspirada por interpretaciones conservadoras de la religión católica y un desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar.

Por si fuera poco, problemas que sí preocupan a la sociedad, como la creciente islamización de barrios y poblaciones enteras, la creciente inseguridad ciudadana o la falta de alternativas culturales al margen de los mercados, son obviadas por el gobierno y gran parte de sus apoyos mediáticos.

La crisis económica, la primera de las preocupaciones, continua cebándose con los más desfavorecidos, y cada vez alcanza a más gente. Médicos, jueces, bomberos, emprendedores, abogados, trabajadores de todos los oficios, están viendo perder su poder adquisitivo, menguar el valor de su patrimonio, temen cada día más por sus trabajos y les preocupa el futuro de sus hijos, muchos de los cuales ya han tenido que emigrar.

La rabia y la impotencia pugnan con la resignación. La sociedad española se debate entre la insurrección y la aceptación de un destino fatal. Ambos sentimientos son destructivos y perjudiciales para el futuro de España. Y más cuando muchos cuestionan su viabilidad. Urge rectificar la orientación política del gobierno.

Rajoy tiene la obligación de dimitir y convocar elecciones. Lo ha intentado, pero no ha sido capaz de lograr uno solo de sus objetivos. España se siente traicionada, se está aplicando un programa electoral demasiado distinto del que los ciudadanos españoles votaron. Es vital regenerar la vida pública para lograr que los ciudadanos recuperen la confianza en las instituciones y puedan trabajar unidos persiguiendo el mismo fin: salir de la crisis, crear riqueza y bienestar para todos. Pero para lograr la regeneración, que es lo que piden los ciudadanos en las calles, hace falta algo más que leyes y reformas; hace falta un gesto. Los españoles quieren ver que los políticos y los banqueros responden de sus errores, asumen su responsabilidad, reconocen su fracaso y ponen fin al bipartidismo y sus lacras. Mientras no percibamos ese gesto, la gente seguirá manifestándose, las tensiones territoriales y sociales continuaran y será muy difícil recuperar la salud económica.

Tras las manifestaciones que se han vivido en España este fin de semana, Rajoy debe escuchar al pueblo y actuar como un estadista y no como un político preocupado por las próximas elecciones. Es el mejor servicio que podría hacer al país.

Señor Griñán, a los andaluces les importa una mierda el río Loukkos.  

El río Loukkos, por si no lo sabe, se encuentra en Larache, Marruecos, y eso, por si no lo sabe, no es Andalucía, siquiera es España. ¿Puede explicar por qué gasta 650.000 euros del dinero de nuestros impuestos en un estudio sobre los riesgos de  inundación en el tramo final de dicho río? Es usted un imbécil. Usted y todos los que le acompañan en su gobierno, IUCALV incluida. Y quienes le apoyan. Si ellos también son unos imbéciles. Quienes les votan no, a esos los tiene usted engañados.

Mientras se recorta gastos sociales y acude al fondo de liquidez del estado, solicitando mil millones de euros, derrocha nuestros recursos invirtiendo en dinero propio y ajeno donde no se nos ha perdido nada. ¿Qué hay empresarios andaluces allí? Bien, pues que lo paguen ellos, con el paro que hay en Andalucía, no creo que estemos para pagar estudios relacionados con inversiones agrícolas que crearán los trabajos fuera de nuestras fronteras.

La licitación en la que usted se está gastando el dinero no aporta ningún beneficio al conjunto de los andaluces. Ese dinero, un 75% de la UE, lo debería estar empleando en atender a quienes para poder comer están rebuscando en la basura o asaltan supermercados.  Con 650.000 se pueden poner en marcha muchos proyectos cooperativos que creen el tan necesario empleo en Andalucía. Con esa cantidad que usted derrocha en la provincia de Larache, podrían pagarse muchas pensiones y muchos subsidios de desempleo.

Ya sé que no es usted competente en pensiones y subsidios de desempleo, tampoco creo que sea competente en estudios fluviales de países extranjeros y bien que en eso sí que se gasta el dinero. Un dinero que nos suyo, siquiera es de Andalucía, es de todos nosotros, de todos los españoles que pagamos (demasiado) a hacienda. Un dinero que incluso pertenece a los contribuyentes europeos, que nos lo dan para mejorar la situación de la región más pobre del continente y usted lo destina a investigar las inundaciones en Larache. Lo dicho, es usted un imbécil. Los tribunales demostrarán, además, si usted o algunos de sus compañeros de gobierno son, además, otras cosas.

 La dimisión de Aguirre.

Por sorpresa, como suele ocurrir casi todo en España, Aguirre ha dimitido de sus responsabilidades como Presidenta de la Comunidad de Madrid y parlamentaria en la asamblea de esta comunidad. Es una decisión que tiene muchas lecturas, y que rápidamente ha generado docenas de rumores entre los periodistas que siguen la actualidad española.

Por mi parte, soy de quienes creen que Esperanza Aguirre no tiene pelos en la lengua. Nunca se ha caracterizado por la moderación verbal. No creo que sus motivos sean distintos a los que explicó en rueda de prensa: se marcha porque está cansada y quiere pasar más tiempo con su familia. Se trata, por tanto, de una decisión personal, comprensible, y más que respetable. No hay más que decir.

Si aspiró o no a una embajada u otro puesto institucional es cosa del pasado y a nadie le importa. En cualquier caso, la decisión no era suya, por lo que en cualquier caso, los juicios de valor, corresponden hacerlos sobre quienes decidieron o no concederles estas responsabilidades a las que supuestamente aspiró la hasta ayer Presidenta de Madrid. Para que me entienda todo el respetable: no conozco un político que diga no a un dulce como la Embajada en Londres, con lo visten esas cosas. Que Aguirre manifestase su deseo a sus compañeros de partido no es malo; todo lo contrario, demuestra confianza en sí misma y honestidad. Lo malo es andar diciendo que uno no desea tal o cual puesto y hacer todo lo posible por obtenerlo. En cualquier caso, repito, quien debe explicar por qué no Aguirre y sí Trillo, es Rajoy.

 

El asesinado del embajador fue un acto de terrorismo

El ataque contra el consulado de EE.UU en Bengasi que costó la vida a dos marines y al diplomático Stevens no fue, como algunos medios de comunicación intentan presentar, el resultado trágico, pero fortuito, de una chusma descerebrada. Fue un ataque premeditado, profesional y bien preparado que aprovechó los disturbios que ellos mismos provocaron para asaltar el edificio diplomático. Un asalto que duró más de cuatro horas, durante las cuales se asistió a una batalla campal entre los terroristas y las fuerzas que defendían el consulado. Los refuerzos que libia debía enviar para proteger al personal diplomático y a los civiles americanos refugiados en el consulado tardaron cuatro horas en llegar. Para entonces, los asesinos ya habían cobrado sus víctimas y fotografiaban el cadáver maltrecho del embajador, como acostumbran en este tipo de linchamientos.

Sigue la polémica sobre el film que algunos pretenden culpar de lo ocurrido. Sigo sorprendido ante las condenas sobre la película “La inocencia de los musulmanes” y la poca repercusión que tienen en ciertos medios de comunicación la actitud vergonzosa de los Hermanos Musulmanes, quienes consideran la película como una provocación diabólica y piden a EE.UU que procese al director de la película, mientras se niegan a condenar (o lo hacen con la boca pequeña) los ataques contra las embajadas y el asesinato de funcionarios diplomáticos. Aún estoy esperando escuchar una sincera muestra de compasión hacia los familiares d las víctimas y la repulsa de los atentados por parte de destacados líderes que han llegado al poder con las primaveras árabes.

Resulta patética la posición que adoptan muchos medios españoles en relación al mundo islámico. Ayer mismo se podía leer, en algunos periódicos, opiniones contra el mal uso de la libertad de expresión o contra los llamados “estereotipos” del islam. Incluso se llegaba a afirmar que era un acto agresivo denunciar la falta de emancipación de las mujeres en el islam, porque, al parecer, la situación de sometimiento de la mujer al varón en los países árabes no es universal y existen algunas excepciones en las que la mujer no es considerada como un sujeto pasivo, un ser en eterna minoría de edad, sometida constantemente a los hombres de su familia. Imbéciles, no se me ocurre ningún otro adjetivo.

Igual que atronaría contra quienes pretendan cercenar la libertad de expresión contra la iglesia Católica, no acepto ninguna restricción a la hora de hablar de ninguna otra religión. Menos aún cuando estas restricciones vienen acompañadas de amenazas de muerte y un constante chantaje a occidente y cuanto nuestra civilización representa.

El islam es una religión que promulga la solidaridad y la ayuda mutua. Existen expresiones tan notables como el sufísmo, con una profundidad moral y espiritual encomiable, pero la realidad social de los creyentes de esta religión se ancla – en muchos casos – en la edad media. No entienden o no quieren entender que la libertad conquistada por occidente es nuestro primer y más querido valor, que se manifiesta en la posibilidad de creer o no en Dios, de cuestionar o no los principios teológicos de una religión o criticar a sus dirigentes. No lo comprenden o no quieren comprenderlo. Pero por mucho que algunos se empeñen en distorsionar la verdad, lo cierto es que hoy en día, el islam es una de las mayores amenazas a occidente y nuestra libertad.

Que lo pinten del color que quieran, pero no es posible tender puentes de entendimiento con quienes desean imponerte su pensamiento y forma de vida. Para que sea posible acabar con la dinámica del choque de civilizaciones los islamistas deben renunciar a la violencia, reconocer el derecho que asiste a todo ser humano a cuestionar sus creencias – igual que podemos cuestionar las creencias en la resurrección de Cristo –, y reconocer a la mujer como una igual. A partir de estas tres premisas es posible entablar un diálogo, pero mientras insistan en cuestionar nuestro modo de vida, es imposible cualquier forma sincera de entendimiento.

 

 

La Turba Islamista

La conmemoración islámica del 11-S se celebró en los países árabes con el asalto a embajadas norteamericanas y los asesinados de un diplomático y tres funcionarios del consulado de EE.UU en Bengasi. Hoy, las hordas salvajes de los islamistas también ponen en jaque las embajadas de EE.UU en el Cairo y en el Yemen, donde una turba ha intentado asaltar el edificio diplomático y linchar a sus ocupantes.

Estamos contemplando la verdadera cara de las “primaveras árabes”, donde el largo brazo salafista acaparó más poder del que se ha querido reconocer en occidente. De hecho, aún constatando la violencia de las manifestaciones y la coordinación que existe entre los movimientos que han organizado los disturbios en diferentes países, parece que una parte de la prensa española explique lo sucedido culpando, en última instancia, a una película de serie B grabada en EE.UU, como se interpreta de titulares cómo “La inocencia de los musulmanes”, el video que desató la ira.

Se olvidan de mencionar, sin embargo, que la película apenas tuvo ninguna difusión. De hecho, solo se llegó a proyectar una sola vez, a principios de este año. El tráiler promocional, además, no estuvo en internet hasta julio de este año. En ningún momento, ni en su estreno, ni cuando se intentó difundir por internet, causó expectación ni repercusión alguna en los países árabes ni entre las comunidades musulmanas de occidente. Ha sido en la conmemoración de los atentados del 11-S cuando los grupos extremistas islámicos, interesados en celebrar aquellas masacres como una victoria del islam, se ha manipulado a la opinión pública islámica para que se desencadene esta locura callejera contra los EE.UU y por extensión, contra todo occidente.

En cualquier caso, la cinta no deja de ser una forma de expresión, cuyo ejercicio en libertad está amparado por occidente pero que se niega en gran parte del mundo, en especial en los países islámicos. Esta película es burda y fea, siquiera aporta un dato histórico que sea verídico, pero aún así, no supone ningún delito ni ofensa contra nadie. Acusar de provocadora o blasfema a la cinta es tanto como condenar a muerte a todos los ateos. Llama la atención que algunos de los periódicos que se muestran condescendientes con la barbarie islamista, mostrasen su repulsa ante la causa judicial impulsada por los ultracatólicos contra Luis Eduardo Aute. En su momento, nosotros denunciamos la falta de tolerancia de esta denuncia, y nos congratulamos con la absolución del cantautor; ahora condenamos las acusaciones que se hacen contra los promotores de esta película y nos sorprende que otros no lo hagan.

Algunos columnistas se han escudado en la prohibición del islam de representar al profeta. Sin embargo, esta prohibición no existe, es una falsedad alimentada por los grupos extremistas, tal y como han explicado hasta la saciedad importantes teólogos musulmanes, como el argelino Malek Chebel. Pero aunque esta prohibición fuera cierta, solo podría ser considerada como pecado para aquellos que comparten la fe musulmana, no puede, en ningún caso, hacerse extensible a todos. Sería igual que aceptar que las doctrinas morales de la Iglesia Católica tuviesen que ser aceptadas por creyentes, herejes y ateos bajo pene de muerte en caso de no ser respetadas. 

A Dios lo que es de Dios, y Cesar lo que es del Cesar

Es una cuestión de justicia reconocer a la Iglesia aquello que hace bien. En especial si se ha sido, como yo, muy crítico con sus actuaciones. A nadie que lea con regularidad este blog se le escapa mi actitud contraria a las posiciones ultraconservadoras de la Iglesia Católica. De comulgar con ellos estoy libre de sospecha. Pero debo reconocer que no todo en esta Institución es malo ni merece la crítica mordaz de la que suelo hacer gala.

En las últimas semanas, la autoridad de Rouco se ha visto torpedeada por continuas manifestaciones públicas de organizaciones católicas y obispos de diferentes diócesis. No se trata de disidentes que cuestionen los dogmas católicos o la doctrina del Papa, sino de religiosos y hombres de fe que no están dispuestos a comulgar con carros y carretones.

La Conferencia Episcopal Tarraconense se ha desmarcado de la Conferencia Episcopal Española y el apoyo que esta última parece ofrecer al núcleo ultraconservador del PP. También el obispo de San Sebastián, monseñor Jose Ignacio Munilla, ha hecho públicas duras críticas hacia las instituciones financieras y la corrupción política. Ha llegado a manifestar que <<sisar a Hacienda parecía estar fuera del campo moral>> o que <<las administraciones han gastado el dinero que no tenían, comprometiendo el futuro de las generaciones venideras>>. 

En la homilía que celebró en la basílica de Azpeitia con motivo de festejar el aniversario de San Ignacio de Loyola, supo fijar correctamente algunos de los errores que nos han traído a la actual situación e incluso identificar la pobreza moral y ética que los permitió. Resulta también interesante el hecho de haber elegido un marco “jesuita” para hacer valer su opinión.

No es esta la única voz que se alza contra el silencio de la Conferencia Episcopal y su evidente alineación política. También la Hermandad Obrera de Acción Católica y la Juventud Obrera Católica firmaron juntos un comunicado en el que se cuestionaba la Reforma Laboral de Rajoy. Este documento, que fue distribuido en diferentes parroquias, fue censurado por Rouco Valera. Sin embargo, el cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona y miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, es decir: uno de los hombres más poderosos dentro de la estructura de la Iglesia y en especial del Vaticano, no sólo permitió que el documento fuese distribuido en las iglesias bajo su jurisdicción, sino que lo apoyó expresamente.

Pocas veces tengo la oportunidad de escribir algo bueno sobre la Iglesia. Casi siempre que hablo de esta institución es para criticarla. Pero crean que me alegro de poder teclear a favor de la actitud de estos religiosos, algunos de ellos muy influyentes, y católicos de base. No comparto sus creencias, es cierto, pero las respeto, y sobre todo, soy consciente de la necesidad de una Iglesia Católica moderna y comprometida para el bien de la sociedad y en especial de sus fieles.

No voy a tirar cohetes de alegría. Tampoco es que hayan dicho nada del otro jueves, pero han abierto una fisura importante, demostrando que hay muchos religiosos que comprenden a la sociedad y sus problemas y están dispuestos a arrimar su hombro dejando a un lado sus intereses particulares y las posiciones dogmáticas de algunos.

 

Miserias del Vaticano (III)

09/07/2012 1 comentario

Conspiración para matar a un Papa.

Cerraré esta miniserie de artículos sobre las miserias que esconden los vetustos muros del Vaticano con el supuesto complot para asesinar al actual Santo Padre. Fue el periódico italiano Il Fatto Quotidiano quien denunció la trama por primera vez; si bien es cierto, que los rumores llevaban semanas alertando de una posible conspiración criminal en la Iglesia Católico.

Las primeras informaciones que llegaron desde la Santa Sede, parecían – o así lo juzgué entonces – que tendrían que ver con los siempre oscuros asuntos de las finanzas vaticanas, investigadas por la fiscalía de Roma por presuntos blanqueos de capital procedente de negocios de la mafia.

Muchos medios católicos, o cercanos a las instituciones más conservadoras de la Iglesia, intentaron no dar excesiva publicidad a la noticia. Cuando los medios de comunicación alejados de su influencia comenzaron a opinar y arrojar más datos sobre la conspiración criminal, corrieron a intentar minimizar los hechos o descalificar a quienes lo sacaban a la luz. Es parte de la batalla mediática que se libra desde hace meses y que, en el fondo, responde más a los combates por el poder dentro de la propia jerarquía católica que a la opinión que tengan quienes no se sientan vinculados a ella.

Aunque muchos pretenden negar lo evidente, en el seno de la todopoderosa Iglesia Católica se libra una batalla de poder que enfrenta a los sectores más progresistas contra los más conservadores.

Algunos autores identifican las facciones en liza con el Opus Dei y los Jesuitas. El grupo ultraconservador liderado por el Opus, y que disfruta del poder actualmente en la Iglesia Católica, estaría formado también por los legionarios de Cristo, los Kikos y el Yunque, apoyados por buena parte de los obispos y casi la totalidad de los clérigos titulares de los centros de culto más importantes del catolicismo. En el otro bando, el de los progresistas capitaneados por los Jesuitas, encontraríamos a la gran mayoría de las órdenes religiosas monásticas y mendicantes, a las congregaciones religiosas,  la mayoría de las órdenes de clérigos regulares, y la mayoría de los clérigos de parroquia.

Sin embargo, los intereses particulares de los diferentes actores, y los intereses personales de sus líderes, impiden trazar una línea que diferencie a las dos corrientes, pues son muy heterogéneas en su composición, y además, las traiciones, y los cambios de opinión de última hora para hacer prevalecer un interés propio, están a la orden del día.

La gran oleada de información que llega desde la otrora hermética Santa Sede, así como los últimos cambios decididos por Benedito XVI, responderían a las escaramuzas de esta guerra tapada. Un conflicto viejo en el seno del catolicismo que parece dispuesto a cobrarse sus víctimas, y no solo en el sentido figurado.

Según informó el citado rotativo italiano, Darío Castrillón Hoyos, cardenal colombiano, hizo llegar al Papa un documento secreto y anónimo en el que se refería una conversación del arzobispo de Palermo, monseñor Paolo Romeo, durante un viaje a China en noviembre del año pasado.

En esta conversación, Paolo Romeo,  a quien muchos consideran el próximo pontífice, aseguró que Benedicto XVI <<moriría antes de doce meses>>. Sin embargo, el propio Romeo habría hecho referencia a otro cardenal como probable sucesor del Santo Padre, el arzobispo de Milán, Angelo Scola.

En respuesta a las acusaciones que hizo Castrillón, la Santa Sede habría contestado restándole importancia. El actual portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, indicó que se trataba de <<delirios que no debían tomarse en serio>> y que era una trama <<tan increíble que no debía tomarse en serio>>.  A pesar de este aparente desinterés por las acusaciones, la carta de Castrillón llegó a los medios de comunicación italianos y de ellos a todo el mundo, sin que el Vaticano haya desmentido la veracidad de los documentos o negado oficialmente la existencia de este complot.

La posición de la Iglesia en este asunto es, como era de esperar, ambigua. Ni afirma ni desmiente. Deja que cada quien haga sus propias cábalas. Pero al margen de creer o no en la veracidad de la trama asesina, lo cierto es que el impacto de la filtración en las jerarquías católicas ha debido ser fortísimo. Más de uno está en estado shock desde la publicación de la carta de monseñor Catrillón en la prensa mundial.

¿Fue la filtración del documento una maniobra para deteriorar las posibilidades de elección en el Cónclave de Socola o Romeo como nuevos Papas? ¿O con esta filtración se pretendía advertir a los conspiradores – en caso de que existan, y sean quienes fueren – del conocimiento que Benedicto XVI tiene de la conspiración? ¿Puede que el actual Papa, al verse presionado por sus antiguos aliados para que abdique y convoque un nuevo Cónclave, haya urdido esta falsa trama para ganar tiempo? Dudas que temo nunca serán resueltas.

No obstante, todas las preguntas pasan por el mismo cruce: la proximidad de un Cónclave. Son muchos los movimientos en la curia que pueden ser interpretados como una toma de posiciones ante la elección de un nuevo Papa durante este año 2012. Una elección que, si se produjese, estaría para siempre ensombrecida por las informaciones que han llegado hasta la opinión pública.

Entiendo, y esta es mi opinión personal al respecto, la interpretación de la información que tengo (tanto de aquella que puedo compartir como la que no), que el Papa ha empleado un astuto y antiguo engaño para  calmar los ánimos y evitar verse obligado en breve a convocar un Cónclave.

Quizás, el peso de las profecías de San  Jeremías y San Malaquías – entre otras – tenga más importancia de la que imaginamos. Al fin de cuentas, Benedicto XVI, además de un gran intelectual, es también un hombre de fe; como muchos otros príncipes de la Iglesia. Cierto que no comparto ni un uno por ciento de sus ideas, pero esto no me impide respetar y reconocer aquello que les honra.

Para muchos de nosotros, hacer referencia a unas profecías del siglo XII resulta novelesco. Pero para quienes creen en la doctrina de la Iglesia, que en buena parte se sustenta en profecías, es parte de su propia naturaleza. No en vano, las profecías del arzobispo Malaquías de Armagh fueron custodiadas en los archivos secretos del Vaticano durante, al menos, cuatrocientos años. Y aunque consideremos que se trata de un documento que se escribió para favorecer la candidatura de Girolamo Simoncelli para suceder a Urbano VI a finales del siglo XVI, la opinión de los creyentes suele ser otra muy distinta. Y como es lógico, esas creencias influyen, consciente o inconscientemente, en las pautas de conducta.

Lo curioso es que la opinión pública esté tan dispuesta a considerar como cierta la conspiración para matar al Papa, e incluso algunos consideren como probable el hecho de una trama asesina dentro de los muros vaticanos.

Sin duda, la historia de complot y crímenes en la Iglesia es tan abultada que resulta imposible no considerar la opción de una muerte violenta del ocupante de la Silla de Pedro. Al fin de cuentas, han sido trece los Papas asesinados durante su pontificado. Uno de ellos, casualmente, se llamaba Benedicto VI. Y esta lista son solo los “asesinados oficialmente”, es decir, los que se reconoce sin lugar a dudas que fueron asesinados. Sobre otros muchos Papas sólo existe la sospecha. El último de estos Papas que han sufrido muertes inexplicables o extrañas fue Juan Pablo I.

Apodado el “Papa de la sonrisa”, Juan Pablo I sólo ocupó el obispado de Roma durante 33 días. Se dice que, en una ocasión, aseguró que su pontificado sería breve y que lo sucedería <<el extranjero>> que se sentaba frente a él en el Cónclave: un joven cardenal llamado Wojtyla, cómo terminó ocurriendo.

La muerte de Juan Pablo I, en quien muchos habían puesto esperanzas reformistas, siempre estuvo rodeada de misterio. Desde la manera en la que se encontró el cadáver, por una monja que reparó en que el Santo Padre no había acudido a tomar su café; al hecho de no trascender detalles de las causas de su triste fallecimiento.

Hubo además muchas contradicciones entre quienes tuvieron acceso al cuerpo sin vida de Juan Pablo I. Tan extraña fue la muerte del Papa, que siempre había gozado de una salud de hierro, y confusas las informaciones que transcendieron, que pronto se alzarían voces dentro de la propia Iglesia Católica exigiendo una autopsia y una investigación de la muerte del pontífice. Entre las voces que lo exigieron, estaba el obispo de Cuernavaca, monseñor Méndez Arceo, y Franco Antico, dirigente de la organización tradicionalista Civiltà Cristiana. El sacerdote Jesús López Sáez, en su obra Juan Pablo I, caso abierto, asegura que el Papa fue asesinado por una ingestión mortífera de un fármaco vasodilatador justo antes de realizar importantes cambios en la curia.

Con semejantes antecedentes, tan cercanos en el tiempo, y el habitual secreto que rodea los manejos políticos de la Santa Sede y las Conferencias Episcopales, es comprensible que cualquiera, al tener noticia de la existencia de una conspiración para asesinar a un Papa, opte por considerar plausible la teoría del complot. 

Miserias del Vaticano (I)

07/07/2012 3 comentarios

En las últimas semanas, la Iglesia Católica ha iniciado una campaña mediática para lavar su imagen y desprestigiar a quienes se atreven a cuestionar el uso sectario e inquino de su poder. Incluso han desenterrado los fantasmas de la antigua Unión soviética para ocultar sus miserias. En casos tan graves y tristes como la desaparición de Orlandi, algunos periodistas, conocidos por su vocación beata, se dedican a insinuar que todo pudo ser un montaje de los servicios secretos rusos para desestabilizar a un Vaticano que trabajaba por hacer caer el muro de Berlín y acabar con el comunismo, sobre todo en Polonia.

Resulta patético ver a personas cabales e ilustradas defendiendo gilipolleces. Existen pruebas materiales, testimonios e incluso confesiones que relacionan al Vaticano con sucesos oscuros y delictivos. Cuestiones que, insultando y desviando la atención, intentan tapar como sea. Pero lo cierto es que, por más malos que fuesen los rojos, quienes tienen enterrado a un conocido capo mafioso con la pompa reservada a los príncipes de la iglesia, y en uno de los templos más sagrados del cristianismo, es la Iglesia Católica y en concreto su brazo civil más poderoso: el Opus Dei.

Podrán jurar en arameo, que seguro se les da bien, pues es una lengua muerta muy vinculada a los primeros cristianos, y además tienen experiencia en esto de mentir y engañar en masa. Pero lo cierto, lo incuestionable, es que la Iglesia Católica Apostólica y Romana entierra a mafiosos con pompa papal. Y esto, no tiene que ver con los rojos. Tiene que ver con las finanzas vaticanas y con la delincuencia como fuente de ingresos; si acaso, cómo fuente de ingresos a través del blanqueo de capitales. Es decir, el Instituto de Obras de Religión, la banca vaticana, para aclararnos, es una supuesta la lavadora de la mafia italiana.

Como uno está hasta las narices que le tomen por tonto e intenten hacer pasar el negro por blanco, se me antoja dedicar un rato estos días veraniegos a narrar algunos sucesos que enrojecen a los vaticanos in love que pueblan la ibérica.

Empecemos por contar una historia de crímenes, digna del mejor guión de Hollywood.

Corría el año 1998. Lunes 4 de mayo, para ser más exactos. Inmediaciones de la Puerta de Santa Ana en el Vaticano. Tres cadáveres son encontrados en uno de los apartamentos destinados a la Guardia Vaticana, el ejército suizo del Papa.

Los cuerpos, cubiertos de sangre, corresponden al coronel Estermann – recién nombrado jefe de la Guardia Vaticana –, su mujer, Gladys Meza Romero, y el cabo segundo Cédric Tornay. Todos han muerto por disparos de arma de fuego.

El entonces director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, divulgó el siguiente comunicado: <<El comandante en jefe del cuerpo de la Guardia suiza pontificia, coronel Alois Estermann, fue hallado sin vida en su domicilio junto a su esposa Gladys Meza y el cabo segundo Cédric Tornay. Los cadáveres fueron encontrados poco después de las 21 horas por una inquilina del apartamento contiguo, alertada por los fuertes ruidos. Un primer reconocimiento superficial permite afirmar que los tres murieron por disparos de arma de fuego. Bajo el cuerpo del cabo segundo se encontró el arma reglamentaria del mismo. Las investigaciones están dirigidas por el juez único de la Ciudad del Vaticano, el abogado Gianluigi Marrone, el cual ha dispuesto la inmediata práctica de la autopsia, que será llevada a cabo por los profesores Piero Fucci y Giovanni Arcudi, asesores médico- forenses de la dirección de los Servicios Sanitarios del Vaticano. Los datos que hasta el momento han saludo a la luz apuntan a un posible acceso de locura del cabo segundo Tornay>>. Es decir, en este comunicado, emitido con urgencia la madrugada del 5 de mayo, y basándose sólo en una inspección ocular – sin siquiera haber practicado la autopsia ni las pruebas balísticas – el Vaticano ya sentaba las bases de la teoría oficial: locura y suicidio.

Lo curioso del tema es que, pocos minutos después del asesinato, el propio Navarro Vallas, se encontraba en la escena del crimen. Sólo cuatro horas más tarde, difundía su versión a los medios de todo el mundo. Y sobre todo, utilizaba la prensa vaticana para fortalecer la versión del <<arrebato de locura>>.

Llama poderosamente la atención que, el Vaticano, no recurriese a la ayuda de la policía italiana, algo que frecuenta hacer cuando no está en peligro ninguno de sus muchos secretos. Por ejemplo, el suicidio de Benedetto Mininni en la basílica de San Pedro, el 26 de agosto de 1999, poco después del suceso comentado, fue investigado por la policía italiana a petición de las propias autoridades católicas. ¿Por qué un suicidio sí fue investigado por la policía italiana y el otro fue investigado por el juez único del Vaticano?

Ante la insostenible versión, pronto surgió el rumor de un crimen pasional. En el Vaticano y en toda Roma, se comenzó a insinuar que Gladys y el joven cabo de la Guardia suiza eran amantes. Quedaba así apuntalado el débil móvil de la locura y el suicidio. Sin embargo, nunca antes se conoció ningún rumor al respecto ni existieron jamás pruebas que pudieran vincular a la esposa del coronel y al cabo.

Debemos tener en cuenta, además, que el coronel asesinado no era un oficial cualquiera. Se trataba del héroe del Vaticano y de toda Italia, el hombre que cubrió con su cuerpo al Papa Juan Pablo II cuando esté fue tiroteado, salvándole la vida. ¿No sería lógico que su muerte fuese aclarada sin género de dudas y que su entierro hubiese revestido más brillo?

Contra toda lógica, el Vaticano se apresuró a enterrar los cuerpos, incluso dificultando que las familias pudiesen acceder a los cadáveres. Rechazó cualquier ayuda externa y jugó al rato y al ratón con los posibles móviles para el crimen. El rumor inicial de una relación adúltera fue desmentido oficialmente; logrando que quienes no se hubiesen enterado se pusiesen al corriente de las supuestas correrías de alcoba de la dama y el recluta.

Se aseguró que el cabo estaba molesto por castigos recibidos y por lo que él consideraba que era una falta de reconocimiento a su trabajo. Luego, se diría que el cabo estaba muy a gusto en la Guardia Suiza pero que el cansancio y el estrés hicieron mella en sus facultades mentales.

Lo sorprendente es que, antes de darle una pistola a nadie, se le suelen hacer pruebas psicológicas para determinar si podrá usarlas contra sí mimos o contra otros de manera injustificada. El elitista grupo de la Guardia suiza, formado por solo 100 personas, es una de las unidades más elitistas y que más pruebas hacen a sus miembros antes de permitirles incorporarse a filas. ¿Es concebible que se le encomendase alguien, que no fuese capaz de soportar la presión y el estrés, la custodia de la sagrada persona del Papa? Difícil de creer.

Hasta aquí, no obstante, todo podría ser considerado como una metedura de pata de proporciones titánicas; pero metedura de patas a fin de cuentas. No obstante, la cosa se comenzó a complicar inmediatamente después de estos sucesos.

La madre del cabo Tornay recibió una extraña visita. Un religioso que le aseguró estar en posesión de las pruebas materiales que demostraban que su hijo había sido asesinado. La mujer, desesperada, intentó contar aquel encuentro a todos; pero nadie la hizo ningún caso.

Este religioso, que al parecer estaba presente en el funeral del cabo Cédric, era conocido como padre Yvan. Llegó a decir que el asesinato del joven fue culpa suya. Las muertes estaban relacionadas con una información que él les había transmitido a algunos miembros de la Guardia Suiza.

Aquella pista jamás se investigó. Al menos no por la Iglesia. Al menos no oficialmente.

La misma madrugada del 4 al 5 de mayo, varios espías del Sismi, el servicio secreto militar italiano, visitaron la casa de un veterano oficial de la Guardia Suiza para intentar recabar información de este confidente sobre los crímenes. Aquella misma noche, los servicios secretos de todo el globo, dudaban de la versión oficial facilitada por Navarro- Valls.

Existen sospechas fundadas sobre la investigación paralela que pudieron llevar a cabo varios servicios secretos occidentales. Estas investigaciones tendrían como objeto predecir un supuesto relevo en el Trono de Pedro, o incluso influir en el mismo.

¿Llegaron a buen término alguna de estas investigaciones? ¿Cuáles fueron sus conclusiones? Diversas fuentes aseguran que los servicios secretos, especialmente francés, americano e israelí conocen la verdad de los sucesos de aquella fatídica noche del 4 de mayo de 1998. La información, por desgracia, sigue sujeta a clasificación confidencial.

Quizás, la clave haya que buscarla en una información que transmitió la madre del cabo. En ella, la mujer aseguraba que su hijo estaba investigando una trama del Opus Dei. Tanto el coronel de la Guardia Suiza del Papa, como su mujer, cuatro años mayor que él y con quien no había tenido ningún hijo, eran miembros de la Obra.

Gladys, incluso administraba personalmente los fondos de la World Oraganization for the Family, una institución cercana al Opus y presidida por Cristina Vollmer Herrera, esposa del embajador de Venezuela ante la Santa Sede.

Algunos analistas consideran que,  con el nombramiento Alois Estermann, el palacio Apostólico y el propio Papa hubieran estado controlados por un aparato militar gobernado por el Opus Dei. Erstermann había acariciado la idea, bien vista por algunos sectores de la todopoderosa Orden, de transformar la Guardia suiza en un Cuerpo Especial y la reorganización del ejército pontificio.

Esta es la opinión manifestada por los Discípulos de la Verdad, autores de Mentiras y Crímenes en el Vaticano. Esta obra, escrita por un grupo de eclesiásticos y seglares del Vaticano es una contestación a la <<verdad oficial>> elaborada  y difundida por la Santa Sede. <<Hemos obrado como creyentes, siguiendo el imperativo del octavo mandamiento>>, aseguraron los autores anónimos en el manuscrito del libro.

Otra versión bien distinta, es la explicada por el corresponsal del The Sunday Times en Roma, el prestigioso John Follain. En su obra City of Secrets: The Startling Truth Behind the Vatican Murders, sostiene la hipótesis de una posible relación adúltera entre Estermann y Tornay.

Según esta teoría, los diferentes rumores y mentiras que el vaticano vertió sobre este triple asesinato, estaban relacionados con las prácticas homosexuales de los dos guardias suizos. Al parecer, Estermann era conocido por su promiscuidad gay. Entre sus amantes se contarían varios miembros de la Guardia Suiza del Papa, entre los se encontraba Tornay.

El libro Verbum Dei et Verbum Gay, del escritor Massimo Lacchei, cuenta cómo la Guardia Vaticana ha sido proveedora habitual de chaperos para altos dignatarios de la Iglesia. Incluso algunos guardias suizos han llegado a prostituirse por dinero o favores. Los personajes de la citada obra, Mayor Jörg y el Teniente Kaspar, son en realidad Estermann y Tornay, según el propio autor ha manifestado.

Si esta teoría es cierta, el asesinato pasional sería sólo la punta de un iceberg de homosexualidad, prostitución y favoritismos en medio de las luchas de poder en la Santa Sede.

 

 

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