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Gasto público + impuestos = menos crecimiento

En más de una ocasión (y de tres) he manifestado la necesidad de acabar con la concepción hipertrófica del estado. Abandonar la ilusión que dicta que un Estado grande es un Estado mejor. La eficacia de las administraciones no depende del tamaño de la administración sino en la correcta asignación de los recursos.

Para empezar, el Estado debería desprenderse de toda la carga <<parapolítica>> que lo rodea en forma de sindicatos y patronales dependientes del erario público para su sostenimiento (y que le restan independencia), onges, fundaciones, patronatos y empresas públicas en pérdidas. Debe hacerlo por tres motivos esenciales:

1º la dependencia económica del estado vía subvenciones convierte a los perceptores en rehenes del poder político, imposibilitando el desempeño correcto de sus funciones.

2º es un gasto que no nos podemos permitir y que, además, genera desventajas competitivas en los mercados, limitando la capacidad de crecer y generar riqueza de las empresas privadas.

3º la existencia de empresas de titularidad pública, pero disfrazadas bajo la apariencia de mercantiles, fomenta la corrupción y la opacidad den las cuentas. Son muchas las empresas zombi que suman deuda privada cuando, en realidad, son empresas constituidas con capital público y una dirección política impuesta por los diferentes gobiernos de turno.

La sobredimensión del Estado supone unos elevadísimos gastos. Gastos que, debido a la ineficiencia en la asignación de los recursos, genera un déficit estructural (gastamos más de los que ingresamos, incluso sin contar con los intereses de la deuda). Para cubrir este déficit, se suben impuestos, lesionando el consumo y limitando el ahorro. La consecuencia es menos crecimiento económico y por tanto, más pobreza.

Además, las ansias depredadoras del Estado están condicionando el mercado del crédito. En el último año, la banca ha pasado de acumular 94.778 millones de euros en bonos y Letras del Tesoro (que ya es dinero), a más de 195.203 millones de euros. Más de 100.000 millones de euros que se han destinado a financiar el hiper- estado en vez de financiar a pymes y familias.

Esta es una de las razones por las que la banca española está presionando al gobierno y a los medios de comunicación para que se solicite el rescate y este sea percibido por la opinión pública como la única solución posible. Su sobre exposición a la deuda española puede poner en peligro su propia supervivencia. Pero hay más tras estas cifras: la dependencia de la financiación convierte a los gobiernos en rehenes de la banca, a la que nada se le puede negar porque, entre otras cosas, es la que está poniendo los dineros para mantener empresas y entidades públicas y subvencionadas que poco o nada ofrecen al bienestar de los ciudadanos.

El siguiente gráfico muestra visualmente lo que estoy explicando:

 

Mientras que la financiación en general baja, la financiación a Estado (muy por encima de la privada) se mantiene estable e incluso crece en relación al 2011.

La consecuencia de esta situación es evidente, y es la que estamos sufriendo todos a diario: un rápido deterioro de nuestra capacidad adquisitiva, de nuestros ahorros y en consecuencia de nuestro nivel de vida. Cuando más tiempo dura esta situación, más familias de clase media quiebran y pasan a engordar las cifras de pobreza.

Sólo con una reconversión profunda del Estado se podría retomar rápidamente el crecimiento. Esto no tiene nada que ver con la cuestión territorial o las autonomías. Se trata de limitar la acción pública a aquello que está definido por los principios constitucionales y son la base de nuestra convivencia. El Estado debe dejar de comportarse como una multinacional con ramificaciones en todos los sectores. El Estado no está para gestionar cadenas hoteleras como Paradores Nacionales (con pérdidas millonarias) o hipódromos como el de la Zarzuela. Mientras no se reduzca el tamaño del Estado y se sigan destinando los escasos recursos a mantener todo este entramado político- económico, seguiremos sufriendo la crisis y sus terribles consecuencias. 

A vueltas con el rescate

Llevamos meses escuchando que el rescate se solicitará mañana mismo, que es cuestión de horas, que acaba de salir del horno y sólo falta que se enfríe para que nos lo sirvan. Pero ni en agosto, cuando también se daba por hecho, ni hace dos semanas se ha solicitado. ¿Por qué tanta presión? ¿A quién beneficia que se solicite el rescate? Obviamente, a las entidades financieras alemanas.

Las razones de este interés son dos: el gobierno avaló la deuda de los bancos, con lo que se convierte en el deudor último en caso que las entidades financieras no puedan cumplir con sus obligaciones. Financiando al Estado, los bancos germanos se garantizan el cobro de la deuda y los intereses. Pero hay aún otro pastel más goloso, el cual también atrae a las entidades financieras españolas: las pensiones.

Con un rescate, España se vería forzada a realizar nuevos y dolorosos ajustes. Y las pensiones y los salarios de los funcionarios están en el punto de mira. Un recorte drástico de las pensiones hará que la tarta de los planes de pensiones se abra. No sólo por la rápida demanda que experimentará en el sector privado, también es viable que se privatice parte de la gestión de las pensiones públicas. Cuanto menos, el propósito último es un sistema mixto de pensiones, mitad cotización seguridad social, mitad capitalización privada.

Sin embargo, Rajoy – y esto sí que hay que reconocérselo – está evitando a toda costa que las condiciones que impongan a España impliquen recortes a los pensionistas. Además, el gobierno – y esto también le honra – no ha tirado la toalla y sigue luchando para evitar verse en la obligación de pedir el rescate soberano.

Los países centro y norte europeos han explotado la imagen de <<los indolentes del sur>> en su propio beneficio. Pero ahora la estrategia se vuelve en su contra: ¿Cómo explicar a sus electores una nueva inyección de liquidez hacia los países mediterráneos? Y no se trata de países pequeños, como Grecia o Portugal, con poco peso demográfico y económico en el conjunto de la Unión; son España e Italia, que juntos suman más que Alemania. La verdad, después de tanto hablar mal de los <<mediterráneos>>, Merkel tendrá difícil explicar el rescate a sus electores en un años – no debemos olvidarlo – electoral.

Rajoy sabe que cuanto más cerca estén las elecciones alemanas, menos interés tendrá Merkel de escuchar nada sobre los rescates. Esto, unido a la presión que ejercen los bancos sobre ella, la obligarán a facilitar una actuación no condicionada del BCE sobre la deuda de los países en dificultad.

Además, el gobierno de España ¡por fin ha comprendido que estamos en guerra económica! Y lanzado un ultimátum: moriré matando. Si España cae, arrastrará a toda la zona euro. Y España caerá si alguien intenta imponerle las condiciones que les han sido impuestas a Irlanda, Grecia o Portugal. Es una estrategia arriesgada, pero cuenta con el apoyo de nuestros socios al otro lado del atlántico y de quienes no desean una Europa más unida y fuerte.

El órdago lanzado por Rajoy negándose a solicitar el rescate cuando se le demandaba es claro: se acabaron las medias tintas, o Europa avanza en una mayor Unión y corresponsabilidad entre los socios, o acabamos con el invento.

La respuesta de la UE no se ha hecho esperar y asume que España se beneficiaría de un rescate “a la carta”. Un rescate light que llegaría en forma de línea de crédito preventiva, aval parcial de la deuda (en torno a un 30%) o ambas. Sin embargo, el gobierno sigue luchando y aprovechando cada bocanada de aire que recibe en los mercados.

La bajada de la prima de riesgo le da mucho margen de maniobra. Los que llevan meses cacareando sobre la inminencia del rescate, aseguran que se debe a la inminencia del rescate. No tienen en cuenta otros elementos, como por ejemplo, los propios fundamentales de la economía española, el informe de sobre el sector financiero o la inminencia de creación del banco malo.

Claro que la situación es difícil, incluso dramática. Es verdad que, según en qué aspecto de la radiografía económica de España nos fijemos, no solicitar el rescate sería un suicidio. Pero a pesar de todo, pese a quien le pese, hay algo con lo que nadie a contado: la obstinación española y la evidencia historia. Siempre hemos superado todas las crisis. Y lo hemos hecho solos.

Queda, además, una ficha importante en el tablero: la recapitalización de los bancos. España solicitó ayuda para refinanciar la banca, y esta ayuda se acordó, en unos términos claros en junio de este año. Términos que incluían la puesta en marcha de una autoridad única Europea. Ahora muchos se están arrepintiendo. Es fácil  saber él por qué. Si no cumplen con su compromiso y el dinero no llega para recapitalizar la banca, entonces España entraría en quiebra y no habría más remedio que solicitar ayuda, abrir la caja de las pensiones al sector privado y tragar con cualquier requisito que nos quieran imponer.  Salvo que España decida salirse del euro, con la consecuente implosión de la moneda única. Esta es la gran baza con la que cuenta Rajoy. Esperemos que la sepa jugar.

 

La lección que Rajoy debería estudiar

No soy especialmente partidario de las políticas de Keynes, entre otras cosas porque el escenario en el que se desarrollaron era muy distinto al actual. Keynes nunca se enfrentó a la deflación ni al mundo globalizado en el que nos encontramos, donde las fronteras son más permeables que en ninguna otra época de la historia y con una influencia de las TIC aún no calculada del todo.

En casi cualquier circunstancia, soy de la opinión que el mejor gobierno es el que menos molesta. Defiendo un modelo de Estado que garantice una cartera básica de servicios, pero que se abstenga del paternalismo y de entrometerse donde no le incumbe. No creo que el Estado esté para transportar mercancías, ejercer de cartero, gestionar cadenas hoteleras o subvencionar negocios ruinosos.

Imaginemos que somos los dueños de un bar. El negocio va viento en popa, pero abren otro justo en frente. Surge la competencia. Si el mercado es lo suficientemente grande, los dos negocios prosperarán, incluso su proximidad ayudaría a crear sinergias que contribuyan a mejorar las cuentas de beneficios de ambos, como ocurre con los establecimientos situados en zonas de ocio, donde la concentración de la oferta en un área de la ciudad es la clave del éxito de muchos locales de copas. Pero si el mercado no es tan grande, las dos empresas tendrán que competir por su supervivencia. En principio, será la mejor la que gane. Pero, ¿qué ocurriría si uno de esos dos bares del ejemplo pertenece al Estado o a una multinacional importante? El otro bar estaría condenado al cierre. Las multinacionales, como el Estado, tienen capacidad de sobra para aguantar pérdidas millonarias durante años y años, a condición de ocupar el mercado. Para colmo, en el caso del Estado, se da la paradoja que las pérdidas que soporta el Estado y llevan a la quiebra al pequeño empresario son financiadas también por sus propios impuestos. Con sus impuestos financia el intervencionismo del Estado que termina por hundir su negocio Paradójico.

Es un ejemplo extremo. Lo sé. Aún no hemos visto a Rajoy sirviendo bocadillos de calamares, pero todo es posible. El intervencionismo económico del estado es tan nefasto para la economía y el bienestar de los ciudadanos como su absoluto abstencionismo. La participación del Estado en la economía genera competencia desleal, agravios comparativos y, a largo plazo, un problema grave de competitividad. Por eso hay que evitar que el Estado crezca hasta límites insostenibles. No podemos olvidar que el político es un animal que se alimenta del poder; si le dejas ocupará todo el espacio disponible y no dejará lugar para la sociedad civil, la cual asfixiará.

Un error que se comete con frecuencia, sobre todo desde posiciones de la izquierda, es confundir un estado grande con un estado mejor, cuando en la práctica ocurre justo lo contrario. Un estado que se mantenga en sus justas dimensiones será más ágil y diligente, dispondrá de más margen de acción en situaciones de crisis – como la que nos encontramos –y se adaptará mejor a los cambios. Los estados grandes, sin embargo, son más lentos y pesados, llevan mal los cambios y son incapaces de reaccionar ante las crisis porque ellos son parte del escenario adverso.

Hecha esta explicación, debo reconocer que, en ocasiones, las políticas expansionistas, y sobre todo, la actitud intervencionista del estado puede contribuir a solventar los problemas cuando estos se presentan. Dicho de otro modo: cuando el coche no arranca es necesario que el Estado sea el primero en empujar.

Este empuje implica el gasto público y la bajada de impuesto, justo lo contrario de lo que se está haciendo ahora. Pero sobre todo, implica el liderazgo de la política sobre cualquier otra cuestión. El gobierno debe ser el líder. No solo un gestor, sino aquel que se pone al frente de su pueblo y lo motiva para, enfrentándose a quien haga falta o a lo que venga, lo lleva a conquistar cualquier meta.

El video que comparto corresponde a una intervención de Julián Pavón, economista, Catedrático de la Politécnica de Madrid y una de las mentes más claras del país.

Es una lección interesantísima. La explicación más clara a cuanto ha sucedido en el mundo en los últimos sesenta años. Explica la situación actual, la raíz del problema y apunta, también las soluciones. Imprescindible.

 

 

Presupuestos Generales del Estado 2013 (III)

Las Trampas del Presupuesto.

Las cuentas del gobierno de Rajoy encierran muchos gatos encerrados, es imposible relatarlos todos. ¡Son las trampas contables y las mentiras del PP! una de ellas, es decir que el gasto social se come el 63% del presupuesto, cuando en el cálculo no se tienen en cuenta la Deuda Pública y en realidad, el gasto social se reduce en un 55% del presupuesto. Continua la caída iniciada en el 2011 cuando el gasto rondaba el 58%, para caer a un 56% en este 2012 y una previsión real del 55% para el 2013.

Por el momento, tampoco está nada claro que el presupuesto en pensiones suba por encima del 4% el próximo año. Esto será así siempre que revaloricen las pensiones, algo que debe aprobarse en noviembre y sobre lo que el gobierno muestra una actitud tibia.

Las partidas para el fomento del empleo y las pymes sufren unos recortes brutales, con lo que es difícil confiar en ninguna recuperación económica el próximo año. Eso sí, según Montoro, el desempleo bajará el año que viene. La única explicación plausible es que el gobierno prevea imponer una nueva modalidad de contratación, probablemente algún tipo de contrato de formación o en prácticas, una versión propia de los mini-jobs germanos.

El cumplimiento de los objetivos presupuestarios se subordina al éxito de 43 medidas y reformas legislativas que planean impulsar durante los próximos seis meses. Muchas reformas para que todas salgan bien. Además, el llegar a la primavera del 2013 sin todas estas reformas en marcha, restan credibilidad a los presupuestos, pues estos solo operarían en el entorno previsto por el gobierno durante tres cuartas partes del ejercicio.

Pero quizás, donde las mentirás se acumulan sobre las mentiras es en la cuestión del déficit. ¿Nadie recuerda al gobierno afirmando que el rescate bancario no computaría como déficit? Mentira y de las gordas. La deuda pública, precisamente por el rescate a la banca ascenderá por encima del 90% del PIB. Y esto si la cosa sale bien y se cumplen los objetivos del gobierno; si la situación empeora aún más o se descontrola el presupuesto en algún capítulo, la deuda puede escalar por encima del PIB durante el próximo año.

Algunas cuestiones tan sensibles se verán gravemente afectadas el próximo año. La inversión en I+D+I se verá reducida, pues aunque el capítulo civil mantiene el gasto respecto al año anterior, cae la investigación militar y caen las ayudas a la ciencia. Los ayuntamientos dispondrán de un 40% menos de fondos para atender las situaciones de pobreza extrema en sus municipios, el hachazo que recibe la Educación Especial prácticamente la borra del sistema educativo, y suma y sigue. En resumen: unos presupuestos llenos de trampas, propios de quien pretende destruir el Estado del Bienestar y transformar el país en una filial de los países asiáticos.

Presupuestos Generales del Estado 2013 (II)

De dónde sale el dinero y dónde se gasta.

INGRESOS

En millones de euros. 

Impuestos y cotizaciones a la seguridad social      192.500,35  (+4,5%)
Impuestos Indirectos        39.594,20  (+87,7%)
Transferencias Corrientes        15.560,30  (-59,6%)
Ingresos Patrimoniales          8.696,05  (-1,5%)
Transferencias de Capital          1.845,79  (-12%)
Tasas y otros Ingresos          7.691,89  (-11,8%)
Enajenaciones de inversiones reales             225,99  (-21,5%)

La subida de impuestos y cotizaciones a la seguridad social, los impuestos directos (IRPF, Sociedades y pago de autónomos y seguros sociales) se ven beneficiados por la congelación de las deducciones fiscales a las empresas. Estas no han desaparecido de nuestra legislación, sólo se contempla su congelación temporal durante el próximo año. No se trata, por tanto, de la necesaria reforma contributiva, sólo de una medida de recaudación temporal, cuya eficacia está por demostrar.

La extraordinaria subida en los impuestos indirectos, de más de un 87% , se explica por la subida del IVA, impuestos especiales (como los que gravan el tabaco e hidrocarburos) y otros como los impuestos de matriculación. No obstante, no parece contemplar el hundimiento del consumo, en parte provocado por la subida de estos impuestos.

Las transferencias corrientes, como las transferencias de capital, son el dinero que debe llegar al Estado desde otras administraciones. La situación de las Autonomías y los entes locales explica esta caída de casi un 60% de sus ingresos.

En ingresos patrimoniales y enajenaciones vemos cómo el Estado no está por la labor de acelerar el proceso de venta de inmuebles y terrenos singulares, muchos de ellos en desuso. En más de una ocasión se ha aludido a la posibilidad de vender, por ejemplo, terrenos del ministerio de defensa; y no pocos grupos de pensadores liberales han defendido que el Estado no está para alquilar habitaciones y debería deshacerse de Paradores Nacionales. Sin embargo parece que estas cuestiones no se contemplan como prioritarias para el próximo ejercicio.

Las Tasas y otros ingresos también caen con fuerza, más de un 11%. Muchas de estas tasas tienen que ver con ciertas actividades económicas, como las cobradas por la venta de tabaco,  por el reconocimiento de títulos y cursos, por derechos a exámenes, etc.

En conjunto se evidencia un cálculo optimista sobre el comportamiento del consumo, que no parece corresponderse, siquiera, con las previsiones de otras recaudaciones, donde sí que se prevé una caída de los ingresos debido a la recesión.

Tampoco parece que el PP esté muy interesado en combatir el fraude fiscal. Y si lo está, no confía en los resultados. Parte del crecimiento de la recaudación prevista de impuestos indirectos, se correspondería con una lucha contra el fraude en el IVA, sin embargo, no parece que esta tenga también su reflejo en Impuestos de Sociedades e IRPF.

GASTOS

En millones de euros. 

Personal          33.289,84  (+04%)
Gastos Corrientes en Bienes y Servicios           7.180,64   (-5,8%)
Gastos Financieros         38.60,23     (+33,7%)
Transferencias corrientes       213.271,27   (-0,4%)
Fondo de contingencia           2.565,84   (+8,4%)
Inversiones reales           5.252,19   (-15%)
Transferencias de Capital           5.312,52   (-19,7%)
Activos Financieros           1.3928,07 (+8,2%)
Pasivos Financieros           6.2588,22 (+24,5)

 Lo más destacable es el capítulo de personal. Crece un 0,4% respecto al año 2012. ¿Cómo se explica, si los salarios de los funcionarios están congelados, no se contratan interinos y se auguran despidos, en especial entre el Personal Laboral? Muy sencillo, aunque el número de funcionarios se sitúa en 474.605 durante el 2013, un 2,2% menos que en el año anterior, crecerá el número de altos cargos en casi un 5%.

Otro dato es el hecho – ya previsto antes de la publicación de los presupuestos – del incremento en el pago de los intereses de la deuda. Por primera vez, pagaremos más por los intereses de la deuda que en nóminas a los funcionarios.

Gasto Social

Pensiones     121.556,51    (+4,9%)
Otras prestaciones       11.880,26    (-1,1%)
Servicios Sociales y Promoción Social         2.848,49    (-34,4%)
Fomento de empleo         3.771,51    (-34,6%)
Subsidios de Desempleo       26.993,70    (-6,3%)
Acceso a la Vivienda            765,88    (-6,6%)
Gestión y administración de la seguridad social         4.436,30    (+52,9)

 El gobierno asegura que estos son unos presupuestos sociales, y que el gasto implica un crecimiento del 2,4% respecto al año anterior en políticas sociales. Sin embargo, al leer con atención cada capítulo del gasto, comprobamos que todo baja, en especial el fomento del desempleo, con una reducción drástica. Lo único que sube (aparte del irrisorio 4,9% del capítulo de pensiones) son los gastos en gestión y administración de la seguridad social. Sube más de un 52% estos gastos, hasta sumar casi 4.500 millones. ¿De verdad quieren que nos creamos que cuesta tanto sostener la gestión de las prestaciones? Nos toman por imbéciles.

Referéndum por la Independencia de Cataluña

Quiero un referéndum por la independencia de Cataluña. Deseo la independencia de Cataluña. Me encantaría que Cataluña fuese un estado independiente. ¿Pero si eres español? Pues por eso. Cataluña no es ya parte del extranjero porque a los españoles no nos dejan votar su independencia.

Artur Mas ha conseguido que haya más españoles a favor de la independencia de Cataluña que catalanes. Tanto egocentrismo y arrogancia, tanto victimismo y tanta tontería nos lleva a muchos a desear ponerlos de patitas en la calle. Así, como suena: con dios, ciao, que ni me llames.

Los interesados de siempre hablan del derecho a decidir sobre su destino. Que se lo digan a ese padre de familia que rebusca en los cubos de basura, o al joven que se siente fatal por el precio que tienen que pagar sus padres por la matricula en la universidad. Que vayan y se lo cuenten a los vecinos de los pueblos que han dejado sin servicios de urgencia, sin transporte escolar y hasta sin ambulatorio. Que se lo digan a todos los ancianos y pensionistas, que no solo pagan lo mismo o mas por los medicamentos con receta que sin ellas, que ademas han tenido que ver, como las Farmacias tenían que volver a “fiar” para que pudieran seguir sus tratamientos correctamente.  

A ellos, a esos millones de damnificados por las crisis ¿quién les está reconociendo su derecho a decidir? Hoy más que nunca, decidir significa poder ganarte la vida honradamente sin tener que escuchar más bobadas de las necesarias.

A los nacionalistas catalanes les aconsejaría que recordasen la imagen de Josep Tarradellas, quien, en una entrevista en Diario 16, puso a caer de un guindo al entonces presidente Adolfo Suarez apropósito de las autonomías. <<Hemos ido demasiado deprisa>>, llegó a reconocer el veterano líder nacionalista. Recuerdo una de sus frases: <<si no hay unidad en España, en Cataluña, en el País Vasco, en todo el país, no nos salvamos>> Igualito que ahora.

Algunos, incluso quieren hacer paralelismos entre Escocia y Cataluña. Olvidan algunas nada insignificantes diferencias: Escocia fue reino soberano hasta 1707, algunos de sus reyes, por ejemplo Jacobo VI, lo fueron también de Inglaterra, Cataluña, sin embargo, nunca ha sido un país independiente ni ha tenido reyes propios. Tampoco los catalanes han vivido una diáspora como la que se sufrió en Escocia ni políticas de reasentamiento. Y sobre todo, Artur Mas con falda a cuadros quedaría ridículo.

Quienes conocemos Escocia y Cataluña sabemos que se parecen lo que un huevo a una castaña, y al contrario de lo que sucederá con la independencia de Escocia, el desastre económico que sobrevendría a Cataluña sería de los que hacen época. Pero que esto no acabe con los ánimos de los catalanistas, nunca es tarde para ser independientes. 

Parece que se nos olvida que a la gente como Mas y Rajoy solo les importan dos cosas, salvar sus propios muebles y el dinero. Si, el dinero lo es todo. Todo lo demás es una gran mentira, una gran cortina de humo con la que pretenden ocultar sus propios errores y todas las desgracias provocadas por su pésima gestión.

Acaso creen realmente que si el Gobierno de Rajoy cediera, aunque solamente fuera parte de las peticiones del Gobierno catalán sobre el pacto fiscal el independentismo de Artur Mas seguiría adelante? Ilusos, seguro que diría <<independentismo? bonito sueño, ahora lo que necesitamos es dinero, si no como nos van a rescatar del desastre que he provocado?>>

Vuelta al cole

Septiembre es el mes del retorno, el mes en el que la dulce y colorida anarquía del verano se esfuma para que podamos comprobar que la realidad sigue siendo igual de miserable que la que dejamos antes de las vacaciones, incluso peor.

Los pequeños vuelven al colegio, y los políticos a destrozarnos la existencia. Triste mes de septiembre, no merece tanto ensañamiento. La cuesta de cada año, este será aún más dura: la subida del IVA descuadra todos los presupuestos familiares, y aún no han llegado las ayudas para los libros. Algunas asociaciones de padres aseguran que una de cada tres familias no podrán asumir los costes del regreso de los niños a las aulas. ¿Qué hacen mientras nuestros políticos? Pues los del PP andan buscando excusas con las que poder ajustarse las cuentas unos a otros y los del Psoe reinician su guerra de manifiestos.

El PP está cada vez más fraccionado. La derecha española es demasiado heterogénea para soportar la convivencia en tiempos difíciles. La cosa puede acabar como el rosario de la aurora. Ya hay quienes trabajan en el PP para segar la hierba bajo los pies del gobierno e incluso, buscar una escisión. El tiempo dirá si la alianza liberal – conservadora aguantará el envite de esta terrible legislatura.

Los liberales están artos de tanta monja y tanto curilla. Los conservadores, hasta las narices de soportar las decisiones de quienes consideran inferiores por la gracia de dios. Cuando las cosas iban bien y había para todos, todos guardaban las apariencias. Pero ahora la cosa está peluda y las desavenencias de siempre se vuelven más evidentes.

El Psoe, pues un tanto de lo mismo. Hoy han hecho público el manifestó Por un Psoe útil, en el que se reclama un cambio de modelo organizativo y de oposición. La pregunta que me hago en estos casos es ¿acaso el Psoe actual es inútil? Evitaré responder a ella, no sea que me acusen de parcial. Pero queda  claro lo evidente: cuando toda España la está pasando putas, los dos grandes partidos andan a la gresca y preocupados por sus propios intereses. Llega  Septiembre, todo sigue igual (de jodido).

 

 

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