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Desnudar al pobre para vestir al rico

Esta semana, hemos conocido que el gobierno cumple sus previsiones de recaudación. Logrando un crecimiento respecto al ejercicio anterior de un 4,2% respecto al ejercicio anterior. El problema, es que este incremento en la recaudación no se debe a una mejora de la actividad económica, y en consecuencia de los ingresos fiscales, sino que es consecuencia directa de la subida en los impuestos, sobre todo del IVA y el IRPF. En concreto, de no haber subido los impuestos, la caída hubiese sido de un 2,7%. Es decir, las medidas fiscales del gobierno de Rajoy, han logrado incrementar la recaudación en un 6,9% respecto a lo que hubiese recaudado de no subir los impuestos.

Curioso dato, sobre todo, por coincidir con el hundimiento del consumo minorista durante el 2012, que se tasa en un 6,8%. Hablando en plata: se lo quitamos al consumo para embolsárselo al fisco. El mayor incremento en la caída del consumo se dio, como era previsible, tras la entrada en vigor del nuevo IVA. En diciembre, la época dorada del consumo, cayó un alarmante 10,20%, insostenible para muchas pequeñas y medianas empresas.

Huelga explicar la correlación que existe entre los datos de consumo y el aumento del paro. En un país como España, cuya economía se basa en las pymes, que generan más del 80% del empleo privado, una caída tan fuerte y prolongada del consumo equivale al suicidio económico. Van ya 30 meses seguidos de caída del consumo interno y no parece que la tendencia vaya a cambiar.

El gobierno, lejos de fascinarse con el espectáculo del fuego, debería intentar sofocar el incendio que está destruyendo las bases de nuestra economía. No bastan los mensajes positivos para que la economía crezca y genere empleo. Es necesario que las buenas noticias tengan razón de ser. Y esta no la tiene. En condiciones normales es bueno que los ingresos del Estado crezcan, pero no cuando es a costa de hundir el consumo, y con él a las pymes, el tejido del que está hecha nuestra economía. 

A vueltas con el rescate

Llevamos meses escuchando que el rescate se solicitará mañana mismo, que es cuestión de horas, que acaba de salir del horno y sólo falta que se enfríe para que nos lo sirvan. Pero ni en agosto, cuando también se daba por hecho, ni hace dos semanas se ha solicitado. ¿Por qué tanta presión? ¿A quién beneficia que se solicite el rescate? Obviamente, a las entidades financieras alemanas.

Las razones de este interés son dos: el gobierno avaló la deuda de los bancos, con lo que se convierte en el deudor último en caso que las entidades financieras no puedan cumplir con sus obligaciones. Financiando al Estado, los bancos germanos se garantizan el cobro de la deuda y los intereses. Pero hay aún otro pastel más goloso, el cual también atrae a las entidades financieras españolas: las pensiones.

Con un rescate, España se vería forzada a realizar nuevos y dolorosos ajustes. Y las pensiones y los salarios de los funcionarios están en el punto de mira. Un recorte drástico de las pensiones hará que la tarta de los planes de pensiones se abra. No sólo por la rápida demanda que experimentará en el sector privado, también es viable que se privatice parte de la gestión de las pensiones públicas. Cuanto menos, el propósito último es un sistema mixto de pensiones, mitad cotización seguridad social, mitad capitalización privada.

Sin embargo, Rajoy – y esto sí que hay que reconocérselo – está evitando a toda costa que las condiciones que impongan a España impliquen recortes a los pensionistas. Además, el gobierno – y esto también le honra – no ha tirado la toalla y sigue luchando para evitar verse en la obligación de pedir el rescate soberano.

Los países centro y norte europeos han explotado la imagen de <<los indolentes del sur>> en su propio beneficio. Pero ahora la estrategia se vuelve en su contra: ¿Cómo explicar a sus electores una nueva inyección de liquidez hacia los países mediterráneos? Y no se trata de países pequeños, como Grecia o Portugal, con poco peso demográfico y económico en el conjunto de la Unión; son España e Italia, que juntos suman más que Alemania. La verdad, después de tanto hablar mal de los <<mediterráneos>>, Merkel tendrá difícil explicar el rescate a sus electores en un años – no debemos olvidarlo – electoral.

Rajoy sabe que cuanto más cerca estén las elecciones alemanas, menos interés tendrá Merkel de escuchar nada sobre los rescates. Esto, unido a la presión que ejercen los bancos sobre ella, la obligarán a facilitar una actuación no condicionada del BCE sobre la deuda de los países en dificultad.

Además, el gobierno de España ¡por fin ha comprendido que estamos en guerra económica! Y lanzado un ultimátum: moriré matando. Si España cae, arrastrará a toda la zona euro. Y España caerá si alguien intenta imponerle las condiciones que les han sido impuestas a Irlanda, Grecia o Portugal. Es una estrategia arriesgada, pero cuenta con el apoyo de nuestros socios al otro lado del atlántico y de quienes no desean una Europa más unida y fuerte.

El órdago lanzado por Rajoy negándose a solicitar el rescate cuando se le demandaba es claro: se acabaron las medias tintas, o Europa avanza en una mayor Unión y corresponsabilidad entre los socios, o acabamos con el invento.

La respuesta de la UE no se ha hecho esperar y asume que España se beneficiaría de un rescate “a la carta”. Un rescate light que llegaría en forma de línea de crédito preventiva, aval parcial de la deuda (en torno a un 30%) o ambas. Sin embargo, el gobierno sigue luchando y aprovechando cada bocanada de aire que recibe en los mercados.

La bajada de la prima de riesgo le da mucho margen de maniobra. Los que llevan meses cacareando sobre la inminencia del rescate, aseguran que se debe a la inminencia del rescate. No tienen en cuenta otros elementos, como por ejemplo, los propios fundamentales de la economía española, el informe de sobre el sector financiero o la inminencia de creación del banco malo.

Claro que la situación es difícil, incluso dramática. Es verdad que, según en qué aspecto de la radiografía económica de España nos fijemos, no solicitar el rescate sería un suicidio. Pero a pesar de todo, pese a quien le pese, hay algo con lo que nadie a contado: la obstinación española y la evidencia historia. Siempre hemos superado todas las crisis. Y lo hemos hecho solos.

Queda, además, una ficha importante en el tablero: la recapitalización de los bancos. España solicitó ayuda para refinanciar la banca, y esta ayuda se acordó, en unos términos claros en junio de este año. Términos que incluían la puesta en marcha de una autoridad única Europea. Ahora muchos se están arrepintiendo. Es fácil  saber él por qué. Si no cumplen con su compromiso y el dinero no llega para recapitalizar la banca, entonces España entraría en quiebra y no habría más remedio que solicitar ayuda, abrir la caja de las pensiones al sector privado y tragar con cualquier requisito que nos quieran imponer.  Salvo que España decida salirse del euro, con la consecuente implosión de la moneda única. Esta es la gran baza con la que cuenta Rajoy. Esperemos que la sepa jugar.

 

Presupuestos Generales del Estado 2013 (III)

Las Trampas del Presupuesto.

Las cuentas del gobierno de Rajoy encierran muchos gatos encerrados, es imposible relatarlos todos. ¡Son las trampas contables y las mentiras del PP! una de ellas, es decir que el gasto social se come el 63% del presupuesto, cuando en el cálculo no se tienen en cuenta la Deuda Pública y en realidad, el gasto social se reduce en un 55% del presupuesto. Continua la caída iniciada en el 2011 cuando el gasto rondaba el 58%, para caer a un 56% en este 2012 y una previsión real del 55% para el 2013.

Por el momento, tampoco está nada claro que el presupuesto en pensiones suba por encima del 4% el próximo año. Esto será así siempre que revaloricen las pensiones, algo que debe aprobarse en noviembre y sobre lo que el gobierno muestra una actitud tibia.

Las partidas para el fomento del empleo y las pymes sufren unos recortes brutales, con lo que es difícil confiar en ninguna recuperación económica el próximo año. Eso sí, según Montoro, el desempleo bajará el año que viene. La única explicación plausible es que el gobierno prevea imponer una nueva modalidad de contratación, probablemente algún tipo de contrato de formación o en prácticas, una versión propia de los mini-jobs germanos.

El cumplimiento de los objetivos presupuestarios se subordina al éxito de 43 medidas y reformas legislativas que planean impulsar durante los próximos seis meses. Muchas reformas para que todas salgan bien. Además, el llegar a la primavera del 2013 sin todas estas reformas en marcha, restan credibilidad a los presupuestos, pues estos solo operarían en el entorno previsto por el gobierno durante tres cuartas partes del ejercicio.

Pero quizás, donde las mentirás se acumulan sobre las mentiras es en la cuestión del déficit. ¿Nadie recuerda al gobierno afirmando que el rescate bancario no computaría como déficit? Mentira y de las gordas. La deuda pública, precisamente por el rescate a la banca ascenderá por encima del 90% del PIB. Y esto si la cosa sale bien y se cumplen los objetivos del gobierno; si la situación empeora aún más o se descontrola el presupuesto en algún capítulo, la deuda puede escalar por encima del PIB durante el próximo año.

Algunas cuestiones tan sensibles se verán gravemente afectadas el próximo año. La inversión en I+D+I se verá reducida, pues aunque el capítulo civil mantiene el gasto respecto al año anterior, cae la investigación militar y caen las ayudas a la ciencia. Los ayuntamientos dispondrán de un 40% menos de fondos para atender las situaciones de pobreza extrema en sus municipios, el hachazo que recibe la Educación Especial prácticamente la borra del sistema educativo, y suma y sigue. En resumen: unos presupuestos llenos de trampas, propios de quien pretende destruir el Estado del Bienestar y transformar el país en una filial de los países asiáticos.

Presupuestos Generales del Estado 2013 (II)

De dónde sale el dinero y dónde se gasta.

INGRESOS

En millones de euros. 

Impuestos y cotizaciones a la seguridad social      192.500,35  (+4,5%)
Impuestos Indirectos        39.594,20  (+87,7%)
Transferencias Corrientes        15.560,30  (-59,6%)
Ingresos Patrimoniales          8.696,05  (-1,5%)
Transferencias de Capital          1.845,79  (-12%)
Tasas y otros Ingresos          7.691,89  (-11,8%)
Enajenaciones de inversiones reales             225,99  (-21,5%)

La subida de impuestos y cotizaciones a la seguridad social, los impuestos directos (IRPF, Sociedades y pago de autónomos y seguros sociales) se ven beneficiados por la congelación de las deducciones fiscales a las empresas. Estas no han desaparecido de nuestra legislación, sólo se contempla su congelación temporal durante el próximo año. No se trata, por tanto, de la necesaria reforma contributiva, sólo de una medida de recaudación temporal, cuya eficacia está por demostrar.

La extraordinaria subida en los impuestos indirectos, de más de un 87% , se explica por la subida del IVA, impuestos especiales (como los que gravan el tabaco e hidrocarburos) y otros como los impuestos de matriculación. No obstante, no parece contemplar el hundimiento del consumo, en parte provocado por la subida de estos impuestos.

Las transferencias corrientes, como las transferencias de capital, son el dinero que debe llegar al Estado desde otras administraciones. La situación de las Autonomías y los entes locales explica esta caída de casi un 60% de sus ingresos.

En ingresos patrimoniales y enajenaciones vemos cómo el Estado no está por la labor de acelerar el proceso de venta de inmuebles y terrenos singulares, muchos de ellos en desuso. En más de una ocasión se ha aludido a la posibilidad de vender, por ejemplo, terrenos del ministerio de defensa; y no pocos grupos de pensadores liberales han defendido que el Estado no está para alquilar habitaciones y debería deshacerse de Paradores Nacionales. Sin embargo parece que estas cuestiones no se contemplan como prioritarias para el próximo ejercicio.

Las Tasas y otros ingresos también caen con fuerza, más de un 11%. Muchas de estas tasas tienen que ver con ciertas actividades económicas, como las cobradas por la venta de tabaco,  por el reconocimiento de títulos y cursos, por derechos a exámenes, etc.

En conjunto se evidencia un cálculo optimista sobre el comportamiento del consumo, que no parece corresponderse, siquiera, con las previsiones de otras recaudaciones, donde sí que se prevé una caída de los ingresos debido a la recesión.

Tampoco parece que el PP esté muy interesado en combatir el fraude fiscal. Y si lo está, no confía en los resultados. Parte del crecimiento de la recaudación prevista de impuestos indirectos, se correspondería con una lucha contra el fraude en el IVA, sin embargo, no parece que esta tenga también su reflejo en Impuestos de Sociedades e IRPF.

GASTOS

En millones de euros. 

Personal          33.289,84  (+04%)
Gastos Corrientes en Bienes y Servicios           7.180,64   (-5,8%)
Gastos Financieros         38.60,23     (+33,7%)
Transferencias corrientes       213.271,27   (-0,4%)
Fondo de contingencia           2.565,84   (+8,4%)
Inversiones reales           5.252,19   (-15%)
Transferencias de Capital           5.312,52   (-19,7%)
Activos Financieros           1.3928,07 (+8,2%)
Pasivos Financieros           6.2588,22 (+24,5)

 Lo más destacable es el capítulo de personal. Crece un 0,4% respecto al año 2012. ¿Cómo se explica, si los salarios de los funcionarios están congelados, no se contratan interinos y se auguran despidos, en especial entre el Personal Laboral? Muy sencillo, aunque el número de funcionarios se sitúa en 474.605 durante el 2013, un 2,2% menos que en el año anterior, crecerá el número de altos cargos en casi un 5%.

Otro dato es el hecho – ya previsto antes de la publicación de los presupuestos – del incremento en el pago de los intereses de la deuda. Por primera vez, pagaremos más por los intereses de la deuda que en nóminas a los funcionarios.

Gasto Social

Pensiones     121.556,51    (+4,9%)
Otras prestaciones       11.880,26    (-1,1%)
Servicios Sociales y Promoción Social         2.848,49    (-34,4%)
Fomento de empleo         3.771,51    (-34,6%)
Subsidios de Desempleo       26.993,70    (-6,3%)
Acceso a la Vivienda            765,88    (-6,6%)
Gestión y administración de la seguridad social         4.436,30    (+52,9)

 El gobierno asegura que estos son unos presupuestos sociales, y que el gasto implica un crecimiento del 2,4% respecto al año anterior en políticas sociales. Sin embargo, al leer con atención cada capítulo del gasto, comprobamos que todo baja, en especial el fomento del desempleo, con una reducción drástica. Lo único que sube (aparte del irrisorio 4,9% del capítulo de pensiones) son los gastos en gestión y administración de la seguridad social. Sube más de un 52% estos gastos, hasta sumar casi 4.500 millones. ¿De verdad quieren que nos creamos que cuesta tanto sostener la gestión de las prestaciones? Nos toman por imbéciles.

Habemus Presupuestos

Esta vez, Rajoy, no ha esperado a la celebración de las alecciones autonómicas en Galicia y País Vasco para presentar sus presupuestos, tal y como hiciera la pasada primavera con las elecciones en Andalucía. Muchos temíamos que, pese a las exigencias de Bruselas y la situación económica, incumpliese otra promesa y esperara hasta principios de noviembre aduciendo cualquier gilipollez. Por suerte, o quizás gracias al adelanto electoral de Cataluña, que fija la renovación del Parlamento para el próximo noviembre, en esta ocasión, se ha actuado con responsabilidad y se ha disipado la incertidumbre. Sin embargo no sirve de mucho cumplir los plazos presupuestarios, pues la verdadera incógnita gravita sobre la solicitud o no del rescate soberano.

Los anteriores presupuestos fueron muy esperados por ser los primeros, y porque en aquellos meses, hablar de rescate, como algunos anunciábamos, era poco menos que estar loco. Hoy vemos que la situación ha venido – por desgracia – a darnos la razón a los pesimistas. Rajoy cometió un error muy grave cuando priorizó sus reformas. En vez de coger el toro por los cuernos y acometer una profunda reestructuración del sector bancario, donde se encuentra el meollo de nuestros problemas, gastó su crédito político y sus esfuerzos en contentar a unos pocos grandes empresarios y desregularizar el mercado de trabajo, así como imponer unos recortes sociales lesivos para las clases medias y las familias más necesitadas. Para colmo, subió el IRPF y luego el IVA, hundiendo el poder adquisitivo de los asalariados, deprimiendo el consumo y agudizando la recesión.

Con esa política económica, era de previsible la situación en la que hoy nos encontramos. Y en este contexto, los presupuestos se la resbala a todo el mundo. Nadie cree que se vayan a cumplir. El sentimiento mayoritario entre los agentes económicos es de indiferencia, un gasto inútil de papel que se quedará en nada cuando llegue la troika.

A pesar de todo, creo que aún hay margen para evitar el rescate. Algunos datos económicos, sobre todo los relacionados con el comercio exterior y la productividad, permiten ser optimistas. Además, el deterioro de la economía alemana es más que evidente, lo que podría ocasionar que el BCE actuase sobre los mercados para evitar que el gigante germano termine de colapsar. Esta actuación, aunque sea de rebote, nos podría beneficiar y mucho.

Respecto a los presupuestos en sí, no arrojan ninguna sorpresa. El ajuste se gastará en los intereses de la deuda. Es decir, todo lo que ahorremos apretándonos el cinturón irá destinado  pagar los intereses y ni siquiera podrá amortizarse nada de la gigantesca deuda pública que acumulamos. Esta situación ha forzado que se reduzca a su mínima expresión las inversiones en infraestructuras hasta el 2024. Algo que invita a dos reflexiones bien distintas: o no esperan que salgamos de la crisis antes de esa fecha, o no están por la labor de cumplir con las previsiones. Personalmente, creo en lo segundo: no tienen intención de cumplir el presupuesto. Bien porque se solicite el rescate en noviembre (es una posibilidad realista) o porque confían que al relajarse los intereses de la deuda se pueda refinanciar a intereses más benévolos.

Si tenemos razón en nuestras sospechas, el presupuesto encierra una trampa: a partir del segundo semestre del 2013, con unos intereses más bajos para nuestra deuda, el gobierno dispondrá de más margen presupuestario, el cual aplicará de manera arbitraria. Lo contrario sería la solicitud del rescate y la intervención de España. Dicho de otro modo: estos presupuestos no están hechos con la intención de cumplirlos.

Por otro lado, el presupuesto deja muchas preguntas sin respuestas, y parece renunciar a la lucha contra el fraude. El gobierno pretende ingresar más en las arcas públicas mediante la suspensión de las deducciones a las grandes empresa, prolongando el impuesto al patrimonio y llevándose el 20% de los premios de lotería superiores a 2.500€. Estas medidas hace tiempo que debieron ser adoptadas, antes que la subida del IVA o el IRPF. Sin embargo, el verdadero problema es el fraude fiscal, y el gobierno sigue sin ningún plan para combatir esta lacra, ni apenas tiene ninguna previsión creíble en los presupuestos.

Otra cuestión interesante de los presupuestos, que nos permite anticipar algunas medidas, es el reconocimiento de la recesión pero el anuncio de una reducción de las cifras de desempleo. ¿Cómo se podrá crear empleo en recesión? La respuesta es sencilla: mini-jobs. La única duda es que nombre le pondrán a la criatura y cuando lo harán público. Apuesto que en diciembre, cuando todos los procesos electorales hayan concluido.

Algunas otras cuestiones llamativas, tras la primera lectura, son la creación de una Agencia para el Control Presupuestario, un nuevo órgano – por si no había suficientes – que alertaría sobre las desviaciones tempranas de los presupuestos; el sueldo de los funcionarios continuará congelado, aunque prometen devolverles la paga extra de navidad en el 2013; supresión de la deducción de la vivienda (algo que ya sabíamos que haría); y un nuevo plan renove para dinamizar el sector del automóvil.

Falta aún mucha letra pequeña por leer, pero la primera valoración es decepcionante. Se podía hacer mucho más de lo que se ha hecho. Confío que la semana que viene, podamos ir desgranando cada una de las medias de carácter estratégico y valorarlas. Dispondremos para entonces, además, del informe sobre la banca que hará público esta misma mañana – si no pasa nada – la consultora Oliver Wyman. Además, seguro que hoy viernes, Moody´s nos reserva alguna sorpresita.

 

 

España, peor que con ZP

No lo digo yo, lo dice Pedro J. en el Mundo, periódico tradicionalmente vinculado al núcleo duro del PP. Puede que anden en la redacción del Mundo enfadados porque Rajoy ha preferido conceder su primera entrevista desde que es Presidente del Gobierno al ABC, pero me da la sensación que la cosa tiene otros tintes.

A nadie se le escapa que Rajoy está haciendo todo lo contrario de lo que prometió, y aunque él se escude en la realidad, desde su llegada a la Moncloa el paro no ha dejado de subir, han subido los impuestos, hundido el consumo, entrado en recesión, aumenta el coste de la deuda y no se logra atajar el déficit. Resumen: jodidos.

Rajoy está siendo un problema para España, más preocupado por su propio futuro y el de su partido que por los intereses generales, corre como pollo sin cabeza. Equivocó el diagnóstico y está equivocando las recetas.

Los problemas presupuestarios no se generaron por un problema de gasto, sino por una caída de los ingresos. En vez de luchar para reactivar la economía y lograr que se recuperen los ingresos, Rajoy apostó por controlar el gasto. La última terrible y absurda decisión es la subida del IVA, que contribuirá a hundir más el consumo y reducir la recaudación fiscal. Un despropósito.

Subir el IVA equivale a una devaluación interna, pues nuestro poder adquisitivo se resiente empobreciéndonos aún más. En vez de luchar contra la economía sumergida, está forzando que muchos recurran a ella por puro instinto de supervivencia. Rajoy no solo está ajustando el gasto del estado, quiere ajustar también el de las familias, sin darse cuenta que más recortes en la cesta de la compra suponen avocar a cientos de miles de familias a la pobreza. Estamos mal, pero aún vamos a estar peor si este irresponsable sigue gobernando. 

Vuelta al cole

Septiembre es el mes del retorno, el mes en el que la dulce y colorida anarquía del verano se esfuma para que podamos comprobar que la realidad sigue siendo igual de miserable que la que dejamos antes de las vacaciones, incluso peor.

Los pequeños vuelven al colegio, y los políticos a destrozarnos la existencia. Triste mes de septiembre, no merece tanto ensañamiento. La cuesta de cada año, este será aún más dura: la subida del IVA descuadra todos los presupuestos familiares, y aún no han llegado las ayudas para los libros. Algunas asociaciones de padres aseguran que una de cada tres familias no podrán asumir los costes del regreso de los niños a las aulas. ¿Qué hacen mientras nuestros políticos? Pues los del PP andan buscando excusas con las que poder ajustarse las cuentas unos a otros y los del Psoe reinician su guerra de manifiestos.

El PP está cada vez más fraccionado. La derecha española es demasiado heterogénea para soportar la convivencia en tiempos difíciles. La cosa puede acabar como el rosario de la aurora. Ya hay quienes trabajan en el PP para segar la hierba bajo los pies del gobierno e incluso, buscar una escisión. El tiempo dirá si la alianza liberal – conservadora aguantará el envite de esta terrible legislatura.

Los liberales están artos de tanta monja y tanto curilla. Los conservadores, hasta las narices de soportar las decisiones de quienes consideran inferiores por la gracia de dios. Cuando las cosas iban bien y había para todos, todos guardaban las apariencias. Pero ahora la cosa está peluda y las desavenencias de siempre se vuelven más evidentes.

El Psoe, pues un tanto de lo mismo. Hoy han hecho público el manifestó Por un Psoe útil, en el que se reclama un cambio de modelo organizativo y de oposición. La pregunta que me hago en estos casos es ¿acaso el Psoe actual es inútil? Evitaré responder a ella, no sea que me acusen de parcial. Pero queda  claro lo evidente: cuando toda España la está pasando putas, los dos grandes partidos andan a la gresca y preocupados por sus propios intereses. Llega  Septiembre, todo sigue igual (de jodido).

 

 

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