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Posts Tagged ‘Noruega’

¿Cómo es la ley hipotecaria en Europa?

Leyes hipotecarias europeas:

Grecia: Existe una moratoria que impide a los bancos echar de las viviendas a los inquilinos si esta es su residencia habitual.

Alemania: El banco cancela el préstamo y exige la totalidad de la deuda. El propietario dispone de seis meses para refinanciar con otra entidad o vender la vivienda antes de que sea embargada.

Reino Unido: El proceso de desahucio es uno de los más complejos de su ordenamiento, plagado de trámites y posibles recursos que dilatan al máximo los plazos para su ejecución. Si finalmente el banco se queda con el inmueble, es el precio de venta y no el de adjudicación el que termina por cubrir el préstamo. Si no fuese suficiente para cubrir la deuda, el banco puede reclamársela al deudor, pero esto puede declarar la bancarrota (igual que una empresa) y eludir así el pago.

Irlanda: En Irlanda, los impagos se abordan a través del denominado Proceso de Resolución de Deuda Hipotecaria, que en muchas ocasiones termina con la reestructuración de la deuda o en la dación de la vivienda para evitar un largo proceso judicial del que las entidades bancarias huyen como gato escaldado.

Holanda: Son muy habituales los procesos de reestructuración de deuda. No son nada infrecuentes los casos en los que la deuda y la propiedad se transfieren a un tercero que cobra al inquilino un alquiler. Hay incluso empresas dedicadas a esto. Los bancos colaboran mucho en la búsqueda de alternativas, pues está muy mal considerada socialmente la ejecución de una deuda de manera no amistosa. Tanto que el daño a la imagen de las entidades no compensa. En cualquier caso, si no queda más remedio que ejecutar, es el propietario quien vende la vivienda y queda así zanjada la deuda. Pero esto ocurre muy pocas veces.

Noruega: Si el propietario no puede hacerse cargo de la vivienda, está obligado a ponerla en venta. Durante el tiempo de venta puede residir en ella. La vivienda nunca es subastada ni se la puede adjudicar el banco. Esto obliga a las entidades a que condonen parte de la deuda para abaratar el precio del inmueble (pues el propietario no está obligado a venderla por menos de la deuda, a fin de que la venta resuelva el préstamo), comprarla al precio estipulado, o esperar.

Italia: Existe una moratoria para todos los desahucios de familias con ingresos iguales o inferiores a 27.000€.

Francia: Existe una comisión denominada de Sobreendeudamiento. Esta depende del Banco Central y arbitra cuando no hay acuerdo entre la entidad y el propietario a fin de reestructurar la deuda y autorizar moratorias. Si aún así, no fuese posible hacer frente a la hipoteca, queda el llamado <<restablecimiento>>, que consiste en vender los bienes propiedad del deudor para cancelar la deuda. Si aun así, la deuda no fuese cubierta enteramente, el restante se condona.

Aprobada la tramitación de la ILP que pide la dación en pago y una moratoria en los desahucios, existen elementos en el Derecho Comparado suficientes para impulsar una reforma profunda, que acerque nuestra legislación a la del resto de los países de nuestro entorno y ponga punto y final al drama social que vive nuestro país. ¿Estará el PP a la altura de las circunstancias? 

Nuestro recuerdo más sentido a todas las víctimas de la barbarie

22/07/2012 2 comentarios

Nuestro recuerdo más sentido a todas las víctimas de la barbarie.

     

Hoy se cumple un año del doble atentado de Oslo y Utoya que causó la muerte a 77 personas, la mayoría jóvenes.  Pero la barbarie no da tregua, y otras muertes injustas han tenido que lugar en los días previos a este triste aniversario. Víctimas inocentes a las que no olvidamos, ni queremos olvidar.

Un día como hoy, un extremista de ultraderecha asesinó a 77 personas porque no compartían sus ideas. Un crimen que, por más que algunos quieran culpar a la locura, tiene motivaciones políticas. Un crimen del que el asesino no se arrepiente.

Esta misma semana, en Bulgaria, cinco israelís y el conductor búlgaro del autobús han fallecido por el ataque suicida de un extremista islámico. Más de 30 personas están heridas. Se trata de otro atentado antisemita perpetrado por las hordas salvajes del islam.

En Estados Unidos, en Colorado, un demente asesinó a 12 personas y preparó un laberinto de bombas – trampa en su domicilio, para seguir matando después de haber muerto o (como ocurrió) de ser detenido.  El atentado causó también 58 heridos, algunos de los cuales se encuentran en estado muy grave. Se desconoce aún sus motivaciones.

Da igual las motivaciones o los nombres. Nazis o Islamistas. La matanza de inocentes nunca está justificada y debe ser perseguida con toda la fuerza de los Estados Democráticos.

Este post de hoy es un escrito triste. Un pequeño recuerdo para todas las víctimas de la injusticia y la barbarie. En España, por desgracia, sabemos mucho de eso.

El siguiente video que encontré por internet es un homenaje espontáneo y anónimo a las víctimas de Utoya, pero bien se puede hacer extensible a todas las víctimas del terror.

El video fue subido por 003susa. Gracias. 

La ausencia verde

Las elecciones francesas  han sido un ejemplo de participación, lo que demuestra el gran interés que han despertado en una sociedad descontenta con su presenta y preocupada por su futuro. En este panorama pesimista, en el que se defienden políticas antisociales como si de verdades sagradas se tratase, los extremismos están logrando un hueco impensable hace apenas veinte años.

Es posible que la memoria de quienes se enfrentaron a los totalitarismos se haya perdido en la sucesión de generaciones. Los padres no han sabido inculcar a sus hijos los valores que aprendieron de los abuelos. Ya pocos recuerdan a figuras como Willy Brandt, quien luchó en la Guerra Civil Española junto a las Brigadas Internacionales en el bando Republicano; se exilió en Noruega y combatió el nazismo;  de regreso a Alemania, donde fue alcalde de Berlín y Presidente de la República Federal de Alemania, combatió también el totalitarismo del régimen comunista soviético. Ya nadie recuerda a tantos y tantos europeos que lucharon a favor de la libertad contra todos aquellos que la subyugaban. Una lucha que no entendió de fronteras ni razas ni religiones, una lucha entre los que creían en la convivencia libre y democrática de las personas y los que no creían en la libertad y la tolerancia.

En este contexto de olvidos y crisis, los debates serenos pierden su voz frente a los ruidosos gritos de los fundamentalistas de todo tipo. Fundamentalistas del estado, de los mercados, o de la raza. Era previsible que, en este contexto, el movimiento ecologista se hundiese en Francia, quedando lejos de las expectativas de voto que habían despertado.

Al principio de la precampaña, los verdes franceses confiaban en alcanzar el 10% de los votos. Pero tras las elecciones de primera vuelta son de un triste 2,26%. Malos resultados que podemos atribuir al contexto anteriormente mencionado: una Europa que ha olvidado su pasado y que manifiesta su descontento en una peligrosa deriva populista. Pero también debido a los propios errores.

Recuerdo la Guerra de Troya, cuando Casandra advierte de lo que sucederá y nadie la cree. Las sociedades tienen por costumbre desterrar a los pájaros de mal agüero. Nadie quiere que se les advierta de sus errores y las nefastas consecuencias que tendrán, por eso la sociedad suele hacer oídos sordos a quienes manejan discursos catastrofistas. Prefieren a quienes culpabilizan a otros, como el populismo patriotero, de los males que sufren. Las organizaciones verdes deberían ser capaces de ofrecer un discurso en positivo. Por muy ajustado a la realidad que sea su discurso actual, carece de ilusión, de esperanza.

El Club de Roma llegó a unas conclusiones dramáticas, que después de cuarenta años no han hecho otra cosa que validarse. Unos cálculos que nos llevan a predecir un posible colapso de las economías y sociedades desarrolladas en torno a la década de los años treinta de este siglo. Incluso confiando en el papel redentor de la ciencia, capaz de lograr una energía barata y no contaminante antes de esta fecha, el Cambio Climático está tan avanzado que, si no logramos una reacción rápida, la última parte de este siglo está condicionada por el mismo. Términos como pobreza climática o emigración climática se volverán populares antes de 25 años. Un triste panorama que los ecologistas llevan décadas denunciando; sin embargo, como en el caso de Casandra, a pesar de lo real y urgente de su alarma, no serán escuchados a menos que sean capaces de articular un discurso positivo que evidencie las muchísimas oportunidades que ofrece un modelo sostenible en comparación con el actual, al margen de la necesidad de preservar nuestro planeta.

Otro freno para el desarrollo de los verdes es su posición sociológica. Aunque defienden la transversalidad de sus políticas, ocupan el espacio antisistema. Aquí, los verdes deberían aprender que el enemigo de mi enemigo no siempre es mi amigo. Por mucho que los movimientos antiglobalización cuestionen el modelo económico actual sus alternativas no siempre coinciden con las que ofrecen los verdes. En cualquier caso, los medios de los que se valen los movimientos anti sistema no son los adecuados para quienes optan a la participación política en las instituciones.

Un ejemplo lo tenemos con la candidata verde Eva Joly. Su imagen desfasada y antisistema le ha terminado perjudicando más que favoreciendo. Y es que aunque la gente desea candidatos no profesionales, que hagan una política diferente, cuando se encuentran ante esa posibilidad sienten miedo. Un miedo justificado, pues los pueblos se muestran siempre conservadores ante los cambios, más amigos de lo malo conocido que lo bueno por conocer; por eso, los candidatos deben ofrecer confianza e ilusión, deben ser capaces de conectar con los electores a niveles emocionales. No se trata solo de un discurso intelectual bien elaborado. Para lograr crecer electoralmente, el candidato debe ser capaz de lograr que los electores se identifiquen con él, o mejor dicho, que quieran ser como él.

¿Política espectáculo? Es verdad  que hay políticos que solo son productos de marketing, igual que hay actores que solo valen como cartel en los cines. Pero hay actores que, además de vender tienen talento; y al igual pasa con los políticos. Los verdes deben aprender que no basta con ser sólidos en sus principios, además hay que saber venderlos. 

Merece la pena leer la carta de Ángel Luis Campo

Ángel Luis Campo Izquierdo, conocido juez de familia y uno de los españoles que mejor amueblada tiene la cabeza, ha escrito recientemente una carta “a los hijos del paro”. Misiva que ha sido publicada en el diario asturiano La Nueva España. En ella, pide perdón a todos los jóvenes que estamos condenados a la emigración o a unas condiciones de laborales y de vida mucho peores que las que disfrutaron nuestros padres.

Hace pocos días, publiqué en este mismo blog, una entrada en la que un amigo que vive en Noruega me recordaba como los jóvenes emigrantes tendremos que levantar España como lo hicieron nuestros abuelos. Algunos me acusaron de tremendista por publicar una opinión tan radical. Ahora, una voz más que solvente, viene a decir lo mismo: nuestros padres no han sabido gestionar la herencia de nuestros abuelos, y los gobernantes, representantes todos de esa generación fracasada, lejos de irse a la p… calle, siguen aferrándose al poder.

Campo termina su carta pidiendo: al contrario que hicimos nosotros, seáis capaces de dar a nuestros nietos una vida y un futuro mejor que el que os hemos dejado a vosotros.

En la medida que seamos capaces de sacudir del poder a la generación fracasada, estoy seguro que podremos construir una vida mejor para nuestros hijos, pues la nuestra, ésta claro que poco bueno promete.

La pena es que son las personas como el Juez Campo Izquierdo, que tan pocas responsabilidades han tenido en cuanto está sucediendo, sean los únicos con el coraje suficiente de reconocer el error de su generación.

Podéis leer esta carta en el siguiente enlace:

http://www.lne.es/opinion/2012/03/20/carta-hijos-paro/1216555.html

Desde Noruega

15/03/2012 1 comentario

Hace unos días, recibí el email de un amigo que lleva tres años trabajando en Noruega. Me hablaba de cómo están las cosas por allí, y de cómo nos ven a España los noruegos. Mandaba abrazos y recuerdos para toda la peña de amigos que dejó atrás, y prometía venir en vacaciones.

Reconocía que había tenido mucha suerte “fui de los primeros”, pero que ahora, los españoles que diariamente llegan a Oslo lo tienen muy difícil. El idioma no se aprende en un día y el trabajo para los emigrantes hispanos empieza a escasear. “He conocido muchos dramas”.

“No voy a volver”, asegura en una parte de la carta, y luego reafirma:  “Si las cosas se tuercen en Noruega probaré suerte en otro sitio: Dinamarca, Holanda o Canadá. Pero a España se que no voy a volver”.

Sus motivos los encuentros un poco más abajo: “no voy a volver al país del que me echaron, porque eso es lo que han hecho con todos nosotros”. “Prefiero quedarme aquí, donde saben apreciar a los trabajadores y no los explotan como a ganado”. “Me siento solo, pero sé que aquí se vive mejor de camarero o fregando suelos que en España trabajando en un banco o en un colegio”.

Pero no se olvida de su país y se compromete con él: “nosotros, los emigrantes, levantaremos el país como lo hicieron nuestros abuelos. Pero los de en medio, quienes hoy gobiernan y están sentados en los consejos de administración, esos han fracasado”.

Tiene razón. Si después de cincuenta años, los jóvenes tienen que imitar a sus abuelos y buscar su futuro en la emigración, sea fracasado como país, como padres y como hombres. 

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