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Posts Tagged ‘Prima de Riesgo’

Activos tóxicos

Mucho se ha hablado de los préstamos concedidos por la banca, en especial los préstamos promotor, destinados a la creación de nuevas viviendas. En julio, la consultora que elaboraba el informe sobre la banca española llegó a decir que las pérdidas podrían alcanzar el 100% de muchos préstamos en un escenario adverso. Con la publicación del informe – auditoría, Oliver Wyman se desdice y augura un futuro más prometedor. De hecho, reconoce que la mayoría de los préstamos serán recuperables.

El informe está plagado de inexactitudes y trampas. Pero en lo que se refiere a los préstamos, sí que coincido con su análisis. Apenas el 10% de los prestamos promotor superan el valor del suelo, y en conjunto, la relación entre el préstamo hipotecario y la garantía (lo que se conoce en el argot como (loan to value o LTV) es bastante buena. Mejor que en muchos otros países.

La LTV actual está en torno al 65%, mientras que en EE.UU. es de un 80%. El deterioro que puedan sufrir estos activos podría llegar al 85% o 100% en el 2014 y en un escenario totalmente adverso. Es decir, aún en la peor de las circunstancias, las garantías seguirían cubriendo el importe de los préstamos.

En el momento que el mercado girase e iniciásemos un nuevo ciclo inmobiliario, los precios de la vivienda presionarían al alza y los valores de tasación de esas garantías serían mayores, con lo que la LTV también se reduciría. La cuestión es que el sol puede que no salga para todos.

Algunas entidades se expusieron en exceso al riesgo inmobiliario, y sus activos tóxicos superan la LTV del 120%. Además, el stock de viviendas no es igual en todas las provincias. Donde más se abusó del boom inmobiliario, más lentamente crecerán los precios debido a la sobre oferta  y más rápidamente se depreciarán los inmuebles.

La cuestión más importante está relacionada con los propios bancos y su capacidad para conceder créditos. Sin los préstamos hipotecarios – o destinando los únicamente a la venta del stock de viviendas en manos de bancos o cajas –, el mercado no superará su fase de corrección.

Aún no hemos alcanzado la fase de estabilización del mercado – como ha ocurrido en EE.UU. –. Si esta no llega antes del 2014, las previsiones no tendrán ningún sentido y la LTV romperá el nivel de las garantías, llegando las pérdidas de verdad. Urge, por tanto, recuperar la fluidez del crédito y reimpulsar el mercado inmobiliario para llegar, cuanto antes, a la fase de estabilización que permitirá una progresiva recuperación del valor de los inmuebles.

La caída del precio de las viviendas ha empobrecido a las familias. Son ya muchas las familias que soportan hipotecas superiores al valor de mercado de sus inmuebles. Si una pareja joven quisiera vender su vivienda hoy, comprobaría que ha perdido muchísimo dinero. Contra el sentir general, los precios altos de la vivienda no son malos. Su revalorización implica una revalorización del patrimonio familiar. El problema no estaba en el precio de la vivienda, sino en los salarios, que no crecían al ritmo que la riqueza nacional. 

Presupuestos Generales del Estado 2013 (I)

¿Hacia dónde nos llevan? Una comparación con el mundo empresarial.

El gobierno ha sido criticado por la oposición y numerosos agentes sociales por la falta de rigor en la presentación de las cuentas públicas para el próximo año. Equivoca la mayor: los ingresos, los cuales, a juicio de muchos analistas son más optimistas de lo que aconseja la situación. Por su parte, el gobierno se defiende en la persona del ministro Montoro aduciendo que se trata de objetivos.

Esta actitud de no hacer de los presupuestos una cuestión de previsiones es propia de las grandes empresas y digna de alabanza. Se les paga por hacer que las cosas pasen, es lógico que sus presupuestos para el año próximo sean un plan de negocios y no únicamente una relación de ingresos y gastos. Pero como tal plan de negocio, este responde a un plan estratégico, el cual va más allá de los números e implica importantes reformas. ¿Cuál es ese plan estratégico? Quizás esta sea una de las claves para entender la legislatura y aventurar cómo se comportará el país durante el próximo ejercicio. Sin embargo, el PP guarda como secreto de estado lo que en cualquier otro país sería objeto de un debate público.

Como todo plan estratégico, responde a la pregunta de ¿dónde queremos estar en el futuro? Pero esta pregunta no ha sido nunca discutida en España por la ciudadanía. Esta puede ser la causa de mucho del desapego que existe entre la sociedad y la política. Los regidores no explican dónde pretenden situarnos en un futuro próximo porque jamás tomaron en cuenta a los ciudadanos a la hora de planificar la acción de gobierno. Tampoco tenemos unas élites capaces de alcanzar los consensos que han caracterizado a otros países, como por ejemplo Estados Unidos, donde gobierne quien gobierno, respetará los grandes consensos en materia nacional, el equivalente empresarial al plan director.

Para quienes no estén familiarizados con el lenguaje empresarial, un plan director responde a un periodo muy largo, de 20, 30 a 50 años, representan las intenciones de una empresa (pero también de una institución pública, cultural o deportiva) respecto a la sociedad. Son principios cualitativos y atemporales, relacionados íntimamente con la Visión, Misión y Valores de la empresa. Este plan director suele ajustarse cada diez años, o cuando se produce un cambio muy brusco en la situación del mercado o la sociedad.

El plan estratégico responde a los objetivos del plan director, pero al contrario que aquel, no establece objetivos cualitativos, sino cuantitativos, y suele ofrecer un horizonte temporal de uno a cinco años, aunque lo normal es de tres.

Además, se establecen planes operativos, normalmente anuales, que establecen los objetivos para cada una de las áreas de la empresa. Dicho de otro modo, cuantifica por cada departamento los objetivos a cumplir para alcanzar las metas establecidas en el plan estratégico.

Tal y como ha definido el gobierno su acción política, estos presupuestos son un POA, un plan operativo anual de la administración, pero queda por saber que otras cuestiones  recoge su plan estratégico u hoja de ruta, que nunca nos han explicado ni ha surgido del consenso social; siquiera del acuerde las élites. Y este quizás sea el problema más grave al que nos enfrentamos como país – y explica mucho de los problemas territoriales –, carecemos de un Plan director que inspire el resto de las acciones públicas.

¿Pero cuál es, en concreto, el plan estratégico de Rajoy? La verdad es que solo él lo sabe, y nunca se ha molestado en explicarlo. Quizás, porque sepa que no iba a gustar a nadie. Sin embargo, a partir de la información que da en los presupuestos y los anuncios de sus famosas “reformas estructurales”, podemos vislumbrar una parte significativa de su particular hoja de ruta.

Líneas Estratégicas de la política de Rajoy:

-          Estabilidad macroeconómica. Es decir, controlar la inflación, el déficit exterior y el déficit público. Se trata de depender menos del exterior. El caballo de batalla es la consolidación fiscal: los famosos recortes.

-          Lograr que vuelva a fluir el crédito para conseguir un nivel de inversión suficiente para la creación de empleo. Este objetivo se confía a la famosa Reforma del Sector Financiero. Esta reforma será la enésima emprendida desde el comienzo de la crisis; y todas han fallado. Sin embargo, es el requisito para cualquier crecimiento. Sin crédito no hay reactivación económica.  Desde el 2008 las cosas se están haciendo muy mal y muy tarde. O se cambia la dinámica, y no parece que sea el caso o se fracasará otra vez, acabando con cualquier posibilidad de mejora.

-          Mejora de la competitividad. Es decir, reducir costes, sobre todo salariales, para hacer de España un país capaz de exportar más y ser competitivos en el exterior. En esta dirección van orientadas todas las “reformas estructurales” de Rajoy, incluida la de la educación. La cuestión aquí es ¿con quienes quieren que compita España? ¿con Alemania? ¿Finlandia? ¿Canadá? ¿Nueva Zelanda? No, con estos no. Los competidores a los que Rajoy se refiere son China, Brasil, India, Turquía, Pakistán, Corea, etc. Los famosos países emergentes con costes salariales ínfimos, elevadas bolsas de pobreza y sin clase media: países de muy ricos y muy pobres.

Aquí es donde se encierra la clave de toda la política que intenta poner – más bien imponer – Rajoy: su objetivo estratégico es que España pueda competir con países en vía de desarrollo. Es evidente que, para lograr que podamos competir con estos países, debemos, primero, convertirnos en uno de ellos.

Seguro que hay quien piensa que soy demasiado pesimista y que mis críticas contra Rajoy son interesadas. Nada más lejos de la realidad. En esta estrategia, Rajoy y Rubalcaba, PPsoe, se dan la mano. La falta de un objetivo nacional común, y el desprecio que los dos partidos han sentido siempre hacia la opinión pública nos ha llevado a esta situación. Todos somos responsables, por acción u omisión, lo que deberíamos hacer ahora es trabajar para evitar que los pesimistas de verdad – quienes nos gobiernan y piensan que España nunca alcanzará niveles de desarrollo como los de Alemania, Reino Unido, Francia o Noruega – se salgan con la suya.

Muchas multinacionales ya han descontado este escenario en sus planes estratégicos hacia España. La mayor parte de las compañías que operan en Españas están preparando planes de marketing y estrategias similares a las que utilizan en los países asiáticos. Algunas de ellas ya las podemos ver en los supermercados. Sólo Unilever atenido el valor de reconocer este hecho, ha sido de la mano de Jan Zijderveld, su responsable en Europa, quien afirmó que <<Si un español gasta una media de 17 euros, no puedo venderle un detergente por la mitad de su presupuesto>> – tal y como ha publicado una conocida revista económica Emprendedores –. La respuesta de esta compañía a la situación actual de España y a lo que nos espera en el futuro es sencillo: venta de detergente y champú en dosis individuales con precios muy bajos, tal y como hacen ya en Indonesia.

Esta es la consecuencia directa del plan estratégico de Rajoy: nos convertiremos en la China de Europa. Seguro que algunos se alegran, empezando por el dueño de mercadona. Seguro que habrá quien lo niega, pero en los centros económicos de todas las empresas están ya estudiando cómo adecuar las estrategias que han usado en países como Corea, Indonesia o China al mercado español. Decir otra cosa es mentir o no tener ni idea del suelo que se pisa. 

A vueltas con la banca

Ya hemos dicho hasta la saciedad que la verdadera reforma que necesita España es la financiera. No es que las otras no sean necesarias, pero es que no tendrán sentido si antes no resolvemos el problema del crédito. Es como si alguien acude al médico a punto de morir por una infección y antes de inocularle antibióticos el médico le sacase una muela. No es que no fuera necesaria la extracción – quizás la muela estaba podrida y era la auténtica causa de la infección –, pero sin los antibióticos correctos, lo único que consigues es un fiambre con una dentadura sin caries.

El problema es que nadie en este país ha querido meterse con la banca. Más que por el poder real que tienen, porque les asusta las consecuencias de sus actos. No estamos en un país de lobbies. Siquiera el lobby financiero tiene el poder que le presumen sus detractores. La realidad es mucho más prosaica: políticos mediocres. La casta política española está formada por una legión de arrogantes trepas sin ninguna experiencia real en toma de decisiones estratégicas o gestión de crisis. Nunca se ha hecho nada para meter en vereda a la banca porque, sencillamente, no se sabía qué demonios hacer.

Se ha fallado demasiadas veces y ya nadie confía en que la reforma que prometen de resultados. ¡Tantas veces nos han dicho que esta era la definitiva! Pero esperemos, por el bien de todos, que sea verdad. Lástima que nada invite a la esperanza.

Los datos desvelados por la consultora Oliver Wyman demuestran que el gobierno no está por la labor de hacer las cosas siquiera cercanas a la realidad.

Este es el cuadro que resumiría las necesidades financieras de las entidades:

 

Los datos revelados plantean las necesidades en dos escenarios distintos: el actual y otro aún más difícil. Bien, sin observamos con atención, vemos que al BBVA le sobra más dinero en el escenario adverso que en el escenario base. Raro, rarísimo. ¿Cómo es posible que le vayan mejor las cosas en un escenario adverso, con – por ejemplo – una morosidad muy superior a la actual? Fácil: han hecho trampa.

Lo que ocurre es que el core capital en el escenario base es del 9%, la cantidad aconsejable para considerar que un banco está bien capitalizado. Pero en el escenario adverso, se ajusta al 6% para que salgan las cifras. Así de simple. Se cambian las reglas de juego.

En otras ocasiones, como en los cálculos que hacen referencia a la Caixa, lo que se hace es mantener los beneficios tanto en un escenario básico cómo en el adverso. Y así con todas las entidades.

Estas trampas y mentiras tan burdas son las que generan las desconfianza en los mercados pero, también y sobre todo, en los ciudadanos. Se les volverá a prometer que el crédito fluirá a raudales una vez nos endeudemos hasta las cejas para salvar de la quiebra a los bancos. Sin embargo, no es cierto. Las premisas sobre las que levantan sus previsiones son erróneas, están deliberadamente forzadas. Además, las entidades tendrán que ajustar sus balances y todo el dinero que les llegue irá a tapar agujeros y sanear sus propias cuentas. No quedará nada para las pymes y las familias.

Igual que cuando se decidió que sumando dos Cajas malas tendríamos una Caja de Ahorros buena, y se terminó por intoxicar a todo el sector financiero al mezclar manzanas podridas con otras sanas, esta recapitalización de la banca puede acabar por convertirse en el drama del siglo.

 

Un nuevo eufemismo: riesgo de sostenibilidad

15/09/2012 1 comentario

Riesgo de sostenibilidad, o vais de culo, en caída libre, pintan bastos, eso es lo que ha dicho el BCE sobre la situación de la duda en España. Las medidas de consolidación fiscal y presupuestaria de Rajoy son tan increíbles como las novelas de ciencia ficción de Max Brooks. Nadie cree que el gobierno cumpla sus compromisos; y son tantas las veces que hemos enunciado las razones que resulta tedioso volver a insistir, pormenorizadamente, en todas y cada una de ellas, pero que se resumen en lo evidente: sin reactivación económica no hay recaudación.

Decía Sir Winston Churchill que <<una nación que intente prosperar a base de impuestos es como un hombre con los pies en un cubo tratando de levantarse tirando del asa>>. Rajoy ha subido impuestos hasta el punto de asfixiar la economía, ahogar el consumo y hundir los pocos sectores que aún resistían la difícil situación que vive nuestro país. Su torpeza y ceguera solo es superada por la del coro de aduladores que le rodean.

Los recortes en el gasto público solo han contribuido a perjudicar a las clases más desfavorecidas, a la par que ha supuesto una contracción de la demanda nacional y por ende del PIB. Los impuestos se han cebado con las clases medias, motor indiscutible del progreso, restándoles poder adquisitivo y llevándolos a un punto insostenible en el que incluso está en peligro su propia futuro, no hablemos del de sus hijos.

Con la habitual retórica que caracteriza la política europea, el BCE ha señalado al autentico problema que tiene ahora mismo España: Mariano Rajoy. Desde que llegó al gobierno, pagamos más impuestos, recibimos menos prestaciones, la deuda no ha dejado de crecer, cada vez pagamos más por los préstamos que nos conceden, estamos hundidos en la recesión y tan agotados emocionalmente que casi no nos quedan fuerzas para resistir ante el inminente rescate y consecuente intervención de nuestra soberanía nacional. Llegados a este punto, Rajoy debería dimitir esta misma semana, es una necesidad urgente.

 

Los dueños del Euro

05/09/2012 1 comentario

El futuro del euro está en manos de ocho personas, son los dueños del euro. O casi. Se trata del Tribunal Constitucional de Alemania, que deberá resolver sobre la constitucionalidad o no de los compromisos acordados por Merkel en Bruselas y el visto bueno logrado en el Parlamento alemán. Cosas de la  vieja Europa.

La arquitectura del euro y el modelo de <<democracia indirecta>> de los órganos ejecutivos de la UE subordinan toda decisión política a que Alemania la considere correcta y ajustada a su ordenamiento jurídico. Un modelo difícil de tragar y que cada vez tiene más detractores. El problema de fondo es la falta de una dirección democrática en la Unión Europea, un problema que solo tiene  dos soluciones posibles: o la disolución de la Unión o avanzar decididos hacia los Estados Unidos de Europa. Ni que decir tiene que soy partidario de este último camino. Pero ¿están dispuestos el resto nuestros gobernantes? Y sobre todo, ¿estará dispuesta Alemania?

Alemania está cómoda en la actual situación económica y política. Son los dueños y señores de Europa y lo saben. Nadie les está haciendo sombra. Siquiera Hollande está tan activo como se le esperaba, como prometió en su campaña electoral. Pero ya se sabe: después de conseguido, nada de lo prometido.

Los ocho miembros del Tribunal Constitucional de Alemania, desconocidos para cualquier europeo y sin ninguna legitimidad fuera de las fronteras germanas, ya forzaron duras condiciones para dar luz verde al Tratado de Lisboa en 2009 y endurecieron aún más las condiciones de los préstamos a Grecia. Incluso, impusieron límites en  la creación del Fondo de Estabilidad Europeo (EFSF). Ahora, tendrán que decidir sobre el pacto fiscal y el nuevo mecanismo de estabilidad.

Nadie quiere oír hablar de un posible NO del constitucional alemán, pero las posibilidades, como han apuntado algunos, roza el 40%. De hecho, la resolución debería haberse dictado en julio, pero entonces – contra todo pronóstico – decidieron darse dos meses más para estudiar si la aprobación parlamentaria de los acuerdos encajaba o no en la legislación constitucional alemana. Señal incuestionable de los conflictos existentes dentro del propio tribunal.

En cualquier caso, la situación y los precedentes hacen sospechar de una resolución favorable pero condicionada. Un Sí con letra pequeña que toda Europa se verá obligada a acatar. Por eso, los movimientos que veamos esta semana en el BCE serán tan determinantes. Si el BCE no logra conservar su independencia de Alemania y los tratados acordados por los gobiernos de la Unión se ven – por  enésima vez – enmendados por el Constitucional Alemán, la crisis de Europea tendrá tintes muy peligrosos. Nadie podrá hablar entonces de co-soberanía o libertad de mercados; certificaremos la caída de Europa en manos de un nuevo Reich. Entonces, las palabras de cierto eurodiputado que recordó que <<muchos murieron para evitar que Europa fuese dominada por Alemania>>, cobrará un terrible sentido.

La decisión del constitucional alemán se espera para el día 12 de septiembre, el próximo miércoles. No creo que Rajoy mueva ficha alguna hasta saber las conclusiones del tribunal. A partir de entonces, y con las reglas que se manejen tras esta fecha, los diferentes países implementarán sus estrategias. Aunque con la experiencia que tenemos, no me extrañaría que este gobierno patinase apresurando las cosas más de lo necesario.

Mañana tendremos a Merkel paseando por Madrid, y Draghi reunido en la sede del BCE. Veremos que nos depara la jornada, pero es posible que todo continúe en tablas a la espera de la resolución del Constitucional. Y mientras el médico se esteriliza las manos una y otra vez, el paciente con hemorragia.

 

Días de cábalas

No hay noticias. Solo conjeturas. Hasta el jueves día 6 de Septiembre, todos andarán haciendo cábalas. Será este el día en el que comiencen a divisarse el camino a recorrer durante los próximos meses. Poco trascenderá de la reunión de Merkel y Rajoy en la Moncloa. Formalmente, será un gesto de la canciller alemana para apoyar al gobierno de su colega ideológico; en la práctica, vendrá con la lista de reformas estructurales y recortes que Alemania exigirá para que España pueda beneficiarUEse de cualquier mecanismo de ayuda. Pero no será aquí, tampoco, donde realmente nos la juguemos.

Será en la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, que se celebrará el mismo día. Esta reunión ordinaria del BCE debe discutir sobre los tipos de interés de la zona euro, pero a nadie se le escapa que el verdadero debate será sobre el papel que el BCE debe interpretar de ahora en adelante para estabilizar los mercados y garantizar que la crisis de deuda no termine por llevarse por delante la moneda única. Todos están a favor de un cambio de actitud. Todos menos Alemania. El jueves, por tanto, no se discutirá sólo sobre las medidas instrumentales del BCE, sino sobre la propia independencia del BCE y el futuro mismo de la UE.

Las duchas frías que Alemania se ha dedicado a recetar a los mercados durante las últimas semanas han vuelto a poner la Prima de Riesgo en una situación más que difícil. Sólo Alemania se niega a que el BCE garantice la financiación de los Estados, actuando como prestamista último. Y la pasividad de Draghi no está ayudando a generar esperanza ni a tranquilizar los mercados. El jueves saldremos de dudas.

 

La prórroga de los 400€

Rajoy anunció con bombo y platillo la prórroga de los 400€. Esta ayuda la reciben los desempleados que han dejado de percibir ninguna otra prestación. Supone, por tanto, el último salvavidas que los libre la indigencia extrema. Si Rajoy y el PP esperan que les dé las gracias, que esperen sentados.

Lo que el cuerpo me pide es acordarme de sus progenitores. No lo haré por aquello de ser bien educado, especialmente cuando escribes para que la gente te lea. Pero ganas no me faltan. Si no fuera porque esa ayuda es el único recurso para cientos de miles de familias, les diría que se la metiesen por el ojete. A ver si hay suerte y les gusta. Por desgracia, la mínima contribución que hace el gobierno a la situación de desamparo en la que viven tantas familias en España, me obliga a morderme la lengua, o su equivalente escrito de atarme los dedos, para no farfullar sobre los irresponsables que nos gobiernan.

Esta es la segunda vez que Rajoy prorroga las ayudas. La primera fue en febrero. Veremos si, en septiembre, cuando se tenga que redactar el decreto, no incluyen letra pequeña y no tengo que tirar del diccionario de insultos para recordarles su bajeza moral. Esta ayuda debería estar ya en nuestro ordenamiento jurídico con carácter permanente y no puramente coyuntural. O dicho de otro modo, los parados que están percibiendo esta ayuda no tienen porque sufrir el sin vivir de si se la quitarán o no dentro de seis meses, cuando toque volver a conceder la “gracia”. En especial si para entonces, como muchos aseguran, estaremos ya intervenidos formalmente y gobernados por los tecnócratas grises de la UE.

Me alegra sinceramente que tantas familias puedan respirar aliviadas los próximos meses. Pero me sigue preocupando la actitud despótica de los gobiernos que – antes que estos el Psoe –, dan a este tipo de ayudas, un auténtico auxilio social, ultima barrera contra la pobreza absoluta, carácter coyuntural. España no necesita gobernantes magnánimos que ofrezcan caridad revisable cada seis meses. Eso, señor Rajoy, se lo puede usted ahorrar. Lo que necesitamos, es de gobiernos capaces, eficientes, que logren enfrentar los retos con solvencia, lideren a la sociedad, nos saquen de esta puñetera crisis de una vez, y contribuyan a crear empleo digno para todos. Mientras, señor Rajoy: gracias por nada.

¿Cuenta atrás para el rescate?

07/08/2012 1 comentario

Rajoy está de vacaciones. Esperemos que estos días le sirvan para despejar la mente y aclarar ideas. Buena falta nos hace. Nada parece que vaya a pasar este mes de agosto, entre otras cosas porque muchos parlamentos, como el alemán, están de vacaciones. Debido al complejo mecanismo de toma de decisiones de la UE, un posible rescate a España tendría que ser aprobado por diferentes parlamentos, los cuales no volverán al trabajo hasta el mes de septiembre.

Como muy pronto, sólo tendremos noticias del rescate hacia los últimos días de este mes. A pesar de ello, la actividad mediática del gobierno se concentrará en hacernos más digestiva la idea del rescate. Saben que es casi inevitable. Pero no urgente, como algunos profetas del apocalipsis están asegurando.

España no tiene que abordar sus vencimientos hasta el mes de octubre. Entonces se encontrará con la necesidad de pagar casi treinta mil millones a nuestros acreedores. Esta cifra supone dos tercios de todos los pagos de deuda del año. A esta cifra tendríamos que añadir el fondo para las Comunidades Autónomas y la financiación del déficit. Será entonces cuando surjan los problemas de verdad. Hasta entonces, el gobierno tiene garantizada la liquidez.

Con la prima de riesgo a los niveles actuales, intentar refinanciar esta deuda sería suicidarnos. La única alternativa sería pedir ayuda a la UE. Una ayuda que quizás no se manifieste mediante un rescate “a la griega”, siquiera “a la portuguesa”. Tal vez,  siquiera haya desembolso directo al Estado. Esta vez puede que el mecanismo de rescate pase por el BCE, quien se encargue de comprar la deuda española, que para entonces, no sería otra cosa que refinanciarnos los vencimientos de octubre. La pregunta sería: ¿qué nos pedirán a cambio? Tras tantos ajustes y con las exigencias ya establecidas en el rescate bancario,  nada del otro jueves. El PP ha ido más allá en los ajustes macroeconómicos de lo que el propio FMI aconsejaba. El rescate no sería más traumático que un gobierno del PP. Y a eso parece que han estado jugando todos estos meses.

Sin embargo, ¿es realmente inevitable el rescate? Lo cierto es que no. Dependerá del comportamiento de nuestra economía durante la temporada de verano y cómo afecte la situación global a Alemania. Por ahora, la balanza comercial entre España y Alemania nos favorece, algo nunca visto. Por primera vez, nuestras exportaciones a Alemania superan las importaciones. Y esto se traduce en que la recesión está llamando a la puerta de Alemania.

Si el deterioro de las exportaciones alemanas sigue en la senda actual, y su economía da más señales de enfriamientos, puede que tenga que ser Angela Merkel la primera en impulsar un cambio en la política monetaria de la UE para garantizar su crecimiento económico. De lo contrario, estarían en una situación realmente paradójica: nadarían en liquidez, tendrían la financiación más barata de la historia, producirían a destajo, pero no tendrían a nadie a quien venderles nada.

Es posible que, como espera Rajoy, el deterioro de la zona euro comienza a ser palpable a comienzos de septiembre, Draghi tenga las manos libres de poder actuar para frenar la escalada en las primas de riesgo de España e Italia. Ya ha mostrado manga ancha facilitando 4.000 millones a Grecia para que aguante hasta que la Troika conceda el siguiente tramo del rescate en Septiembre.

La medida que puede adoptar Draghi, algunas ya la apuntamos en nuestra post “Draghi contra Draghi”,  sería comprar deuda soberana a la vez que retira liquidez de los mercados. Esta práctica busca evitar el aumento de la inflación a la par que garantiza la financiación de los Estados. Por supuesto, no es lo que más nos beneficia; pues lo ideal sería que se imprimiese más billete para así reducir el valor real de la deuda. Pero tal como están las cosas, esta posibilidad, quizás coordinada con otros bancos centrales, no estaría nada mal. Al menos, podría permitirnos evitar sortear el rescate.

La calve de lo que suceda quizás esté más allá de nuestras fronteras europeas. Esta vez, puede que el papel de Obama sea más determinante de lo que algunos creen. EE.UU se enfrenta a un enfriamiento económico causado por la crisis de deuda europea. Hace tres años que sufrimos esta crisis y a los americanos se les está acabando la paciencia. Puede que esta vez, EE.UU no sea tan diplomático a la hora de fijar sus exigencias y apretar algunos tornillos europeos. La resolución de este culebrón: en septiembre.

 

Draghi contra Draghi

30/07/2012 1 comentario

El presidente del Banco Central Europeo se descolgó la semana pasada con un firme: <<créanme: será suficiente>>. Sólo esa frase sirvió para que la prima de riesgo bajase casi 50 puntos de golpe, y todas las bolsas europeas se disparasen, logrando unas subidas de las que ya nadie recordaba.

Los halcones germanos negaron que el BCE fuera a comprar deuda pública de España e Italia. Pero su negación fue más lenta y silenciosa de lo acostumbrado. Esta vez, las críticas a las políticas expansivas y la adquisición de deuda han sido mucho más sutil que en otras ocasiones. Incluso se esperó a que los mercados hubiesen cerrado para evitar que nadie se le atragantase el festín.

¿Quiere decir que el BCE se comportará como prestamista último, al menos durante un tiempo, tal como hace el Banco de Inglaterra o la Reserva Federal? La verdad es que esta opción es más que improbable. La última vez que el BCE compró deuda de países en dificultades fue en 2011, y costó una crisis dentro de la entidad: dos de los consejeros dimitieron. Axel Weber y Jürgen Stark se largaron dando un portazo y criticando la decisión de compra de deuda, aduciendo que el BCE estaba asumiendo unos riesgos excesivos. Sin embargo, los cambios acontecidos desde entonces dentro de la cúpula del BCE hacen más probable una acción discreta de compra o toma de posición a favor de los países que están sufriendo la especulación en los mercados.

A esta posibilidad es a la que se aferra el gobierno del PP. O bien a un enmascaramiento de la acción del BCE a través del fondo de rescate u otro instrumento comunitario. La variable está más en la forma que en el fondo, pues en última instancia quien pone los dineros sobre la mesa es el BCE, ya sea comprando deuda directamente o financiando a quien la deba comprar.

No obstante, este no es el único instrumento al servicio del BCE. Una posibilidad que cada vez cobra más fuerza es bajar los intereses de depósito. ¿Y esto que significa? Bien, resulta que los bancos tienen dinero. De hecho, aunque parezca mentira, Europa nada en liquidez, sobra liquidez, nos sale la liquidez hasta por las orejas. ¿Cómo es esto posible? Porque la falta de alternativas de inversión hace que el flujo de capitales se detenga y el dinero se esconda en el calcetín.

El calcetín de los bancos se llama: Banco Central Europeo. Allí es donde las entidades financieras europeas depositan sus ahorros. Es cierto que durante los dos últimos años, el BCE ha subastado cantidades importantes de dinero. Pero todo este capital se ha dirigido al pago y refinanciación de deudas o ha regresado al BCE a la espera de mejores tiempos. Una bajada drástica de los tipos – incluido los negativos – podría significar que las entidades se vean obligadas a mover ese dinero.

En cualquier caso, las decisiones de Draghi tendrán que ser muy distintas a las que ha tomado hasta el momento, y probablemente no gusten nada a los neocon germano – nórdicos. Pero es lo que hay. Es el precio de la independencia de la institución. Hasta el momento, en Europa sólo de debatía sobre ajustes y recortes, sobre políticas económicas basadas en el control del déficit público. Nadie se atrevía a cuestionar las casi teológicas directrices germanas. Hoy, eso ha cambiado. Ya no sólo existe un único punto de vista y un solo camino para salir de la crisis.

Antes era muy fácil para el BCE ser independiente. Bastaba con no cuestionar las recetas apuntadas desde Alemania. Ahora, la cosa está más complicada. No hacer significa dar la razón a los halcones de Alemania, hacer algo, dársela a Hollande y Monti. Draghi lo sabe y buscará la vía intermedia: actuar sin que se note. Un difícil ejercicio de malabares, pero necesario. Nos va mucho en ello; no solo el euro.

 

España en Venta

De Guindos visita hoy al todopoderoso ministro de finanzas alemán. La última vez que se reunieron a solas fue para preparar el <<rescate financiero>>. La reunión de hoy, con la prima de riesgo a más de 640 puntos y la CNMV obligada a prohibir las operaciones a corto ante la debacle, apunta hacia el rescate total de España.

Si finalmente España se ve obligada a solicitar un Rescate Soberano, y nuestras cuentas públicas pasan a estar controladas por las instituciones europeas, el fracase de Rajoy habrá sido mayúsculo.

La situación que se vivirá en nuestro país no será diferente a la griega. La sanidad y la educación se resentirán aún más. Los funcionarios, desempleados y pensionistas verán recortados sus ingresos hasta en un 30%. La capacidad de inversión en España retrocederá a los niveles de la postguerra civil. Toda una generación sufrirá las consecuencias.

España se enfrentará a una difícil situación: o rechaza el rescate y sale del euro y la Unión Europea, o acepta las condiciones que se le impongan. Ninguna de las dos son fáciles, ni ofrecen ninguna expectativa halagüeña. Será como elegir entre cual de las piernas quieres que te amputen.

Rajoy es el único responsable de esta situación. Demasiadas voces hemos protestado ya contra sus decisiones. Demasiadas veces le hemos pedido – exigido incluso – que pacte con la oposición un frente común ante la crisis. El a lo suyo. Pasando de todo y de todos.

Ahora que ven cercano el rescate, casi sin margen para ninguna maniobra, comienzan a inocular el veneno de la conspiración. Son ya muchas las voces cercanas al PP las que hablan de una conspiración germano – europea contra España. Paranoias para tapar sus vergüenzas, que son muchas y pestilentes.

Las políticas de Merkel son equivocadas de todas, todas. Siempre lo hemos dicho. Pero Rajoy le bailó las aguas y eso perjudicó nuestros intereses. También hizo mucho daño a otros países de la UE. Se podría haber evitado. Pero no se hizo porque se fue presuntuoso y dogmático.

La solución para España y el euro no es catalogar Europa como el enemigo. Al contrario, más Europa salvaría a todos. Pero una Europa real, de las personas, no de los mercados. Los trabajadores españoles y alemanes tenemos más cosas en común que diferencias. Unos Estados Unidos de Europa ya habrían dado respuesta a todos los problemas de deuda; de hecho, no se hubiesen producido nunca.

Pero Rajoy no cree en Europa. La usó para llegar al poder. No la comprende. Ya así nos ha ido. Ahora, cuando han sido sus decisiones – no las de Europa – las que nos sitúan en el borde del abismo, despierta los fantasmas de la conspiración y la conjura. Rajoy, eres un mamarracho.

 

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