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Privatizar la sanidad

Los gobiernos, en su gestión, pueden cometer errores graves y verdaderos descalabros. A menudo, el daño de una mala decisión política se mide por la proyección temporal de una medida. Es decir, cuando se gobierna se toman decisiones que pueden ser reparadas en el futuro si se demuestran equivocadas, o decisiones que condicionaran el futuro de manera irremediable. La privatización de la sanidad es una de estas medidas irreparables que nos ocasionará perjuicios durante décadas, condicionando el futuro de muchas generaciones.

Debemos hacer notar que privatizar no es sinónimo de liberalizar; al contrario. Cuando se privatiza se cede el monopolio público a inversores privados, casi siempre amigos del actual gobierno. Cuando se liberaliza, lo que se hace es permitir la libre competencia, algo que no necesariamente se consigue con la privatización.

Siquiera privatizar significa un primer paso para liberalizar el mercado. Para que un mercado sea de libre competencia, lo que se tiene que hacer es, en primer lugar, garantizar que todos compiten bajo las mismas reglas. Pero cuando el Estado vende sus joyas a unos pocos, está beneficiando a estos frente a cualquier competencia futura. De hecho, pocos mercados tienen tantas barreras de entrada como aquellos que tuvieron su origen en monopolios públicos y luego se privatizaron. Para ejemplo el mercado de las teleco o las energías.

Con la privatización tampoco se logra mejorar la eficiencia del sistema de sanidad. Basta comparar el actual gasto sanitario español en términos de PIB con el de EE.UU. España gasta en sanidad y farmacia el equivalente al 9% de su PIB, mientras que EE.UU. – un sistema prácticamente privado al 100% – gasta el 18,5%.

Tampoco disparamos el gasto sanitario en comparación a otros países de la UE. Por ejemplo, Reino Unido gasta el 15,1% de su PIB, Francia el 16%, Alemania el 18%, Austria el 15,8%, Dinamarca el 15,3%, etc.

No tenemos una sanidad cara. Ni una sanidad que no nos podamos permitir. Hace falta mejoras, cambios que favorezcan las eficiencias, generen sinergias positivas y ayuden a racionalizar los recursos. Pero esta aspiración – que es la aspiración de todo buen gestor – no es limitativa de las crisis ni del sector sanitario público. Toda la administración, en todo momento, debe apostar por la excelencia, y esto supone mejoras en la calidad, la atención, la satisfacción del ciudadano y la eficiencia o correcta asignación de los recursos.

Privatizar la sanidad no conduce a una mejora de la sanidad ni a una reducción del gasto sanitario. Más bien, todo apunta en la dirección contraria: peor servicio a mayor coste.

Los ejemplos de Valencia, donde aproximadamente el 20% de la sanidad está ya en gestión privada, según fuentes del diario El País, evidencia que no se gana nada con ceder la gestión privada de los hospitales a inversores privados.

¿Por qué quiere entonces el PP privatizar los hospitales? Si pudiera entrar en la cabeza de Rajoy probablemente me volviese loco. No tengo respuesta para explicar las causas de este error tan grave e irreparable, pero mucho me da que las descubriremos en cuanto conozcamos los nombres de las empresas que se beneficiaran de la gestión privada de estos hospitales. 

Comparecencias en la Comisión de Bankia

27/07/2012 1 comentario

Otro decepcionante y tedioso día de comparecencias en el congreso. La comisión que investiga los errores del sistema financiero se ha convertido en una farsa de serie B. Existía cierta expectación por lo que diría o dejase de decir Rodrigo Rato en relación a Bankia. Un correcto <<las autoridades no estaban de acuerdo con  mi plan de recapitalización y dimití>> zanjó el tema. Y nos quedamos todos con las ganas de saber qué puñetas pasó entre el Ministerio de Economía y la cuarta entidad financiera del país. Tampoco se puede decir que los diputados hurgasen mucho. Entre los que preferían pasar el trámite lo antes posible y quienes formularon sus preguntas a partir de las que formulaban los internautas en un canal de twitter, se pasó la mañana sin llegar a ninguna conclusión ni se aportase dato alguno que no supiésemos ya por la presa.

Más absurda y bochornosa fue todavía la comparecencia de Elena Salgado. La peor ministra de economía de la historia de nuestro país, responsable de la privatización de las Cajas de Ahorros – una  de las últimos posesiones públicas de importancia, vital para muchas regiones y comarcas, garantes de que nadie quedase fuera del mercado financiero –, y responsable directa de la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo en el sector, defendió su infame gestión con la chulería y dogmatismo que la caracterizó siempre.

La hoja de ruta de Salgado se resumía en fusionar cajas malas con otras peores a ver si así surge una entidad buena. En el colmo de los despropósitos, forzó que entidades solventes se vinculasen a verdaderos pozos de negros que terminaron por arrastrar a gran parte del sector financiero a la ruina. No ha tenido siquiera la decencia de pedir perdón a quienes han perdido su empleo o tienen sus ahorros vinculados a productos tóxicos. Salgado, como siempre, no reconoce errores; en esto no desentonaría nada con sus adversarios políticos del PP.

Narcís Serra fue aún más patético que los anteriores: le faltó pedir un jarro de agua para lavarse las manos frente a sus señorías. Como Pilatos, al igual que han hecho otros presidentes de Cajas, jura y perjura que no tenía ninguna responsabilidad ejecutiva. Si esto es cierto ¿por qué cobra lo que cobraba? O miente hoy o se aprovechó de Caixa Catalunya durante años para enriquecerse sin hacer nada, sin tener <<ninguna responsabilidad>>. Pero la verdad es otra. La gestión en las Cajas de Ahorro corresponden al Director General, pero este es nombrado por el Presidente, quien supervisa las decisiones e incluso toma – según las Comunidades Autónomas – decisiones sobre los riesgos corporativos. Es decir, toma de posiciones en la cartera de participaciones industriales, préstamos de gran cuantía y sindicación de préstamos. Pero sobre todo, y esto no se le escapa a nadie, si considera que la gestión es la equivocada sustituye al director general.

Es fácil de entender que si alguien no puede dirigir su negocio personalmente, nombre o destituya a los directivos que ejercerán la gestión de la empresa en su nombre. ¿Y si lo hace mal? ¿Dejaría que continuase en el cargo? ¿Incluso cuando peligra la viabilidad de la empresa? Es evidente que un presidente no gestiona; supervisa la gestión e indica las directrices. Si los resultados no son los esperados, cesará al director gerente. De no hacerlo, como no lo hizo Serra, es tan responsable como el Director General.

Pero asumamos por un momento que Serra dice la verdad. ¿Son los diputados gilipollas? ¿Para qué llaman a declarar a Serra? Que lleven a declarar a los mendrugos que dirigen Caixa Catalunya.

El equipo que lideró Adolf Todó se ha embolsado 2,8 millones de euros por su “excelente gestión” cuando están a punto de ser nacionalizados. La gestión de este personaje gris, absurdo y patético fue algo más que triste: un drama. Todo lo que se podía hacer mal, se hizo peor en Caixa Catalunya. La gestión de Todó podría ser estudiada como ejemplo de “tormenta perfecta”. Cogió una entidad de referencia y la hundió en apenas dos años.

¿Y quien nombró a esta lumbrera sin experiencia en gestionar una caja de las dimensiones de Caixa Catalunya? Narcís Serra.

¿Algún diputado le ha preguntado por las razones de este nombramiento? ¿O por qué mantuvo en la dirección general a este aprendiz de malabares? ¿Alguna señoría ha llamado a Adolf Todó a declarar? No. En las farsas de serie B no hay presupuesto para tantos actores.

 

La Falsa Nacionalización de Bankia

10/05/2012 2 comentarios

Nacionalizar es una cosa y socializar las pérdidas otra muy distinta. Lo que el gobierno de Rajoy pretende no es asumir el control de la cuarta entidad bancaria y desarrollar una banca pública, una decisión que ayudaría mucho a salir de la crisis. Lo que pretende es que los españoles asumamos las pérdidas generadas por la mala gestión de la entidad y financiemos su saneamiento. Luego venderán la entidad a sus amigos, tal y como ocurrió en el pasado con muchas empresas públicas que se privatizaron.

Culpar en exclusiva a Rato de lo sucedido sería injusto, pues sus decisiones en la gestión no han sido tan erróneas como las dibujan. Al menos, si son ciertos los datos que se han hecho públicos desde que está al frente de la entidad. El problema es que esos datos sean falsos, y como algunos apuntan, se sobrevalorasen activos para maquillar las cuentas. En ese caso, no estaríamos ante un error de gestión o una herencia envenenada, sería un delito, y como tal debería exigirse responsabilidades a todos los cómplices del engaño. 

El Gobierno favorece la especulación sobre el agua

Otra de las modificaciones de leyes aprobada el pasado Consejo de Ministros, autoriza la compra y venta de derechos de explotación de recursos hidrológicos subterráneos entre regantes. Dicho de otra manera: se podrá especular sobre el agua igual que se especuló sobre el suelo.

Muchos andamos a la espera de la modificación de la Ley de Costas, donde todo parece que el gobierno volverá a favorecer la depredación del territorio y la gestación de una nueva burbuja inmobiliaria. Pero no resistíamos a creer que, además de su política de liberalización del suelo, el PP estuviese también por la labor de favorecer la privatización de las aguas y permitir la especulación sobre ella.

A partir de ahora, muchos de los derechos de riego podrán cotizar como en un mercado de valores, favoreciendo la concentración de tan importante recurso en pocas manos y aumentando la presión sobre unos acuíferos ya sobreexplotados.

Una mala noticia para el medio ambiente. Y una peor noticia para todos los ciudadanos, pues el gobierno del PP está gestando el nacimiento de una nueva figura económica: el aguateniente. 

Dime de qué presumes y te diré de qué careces

Dijo Rajoy en la Convención del PP andaluz:

<<el Gobierno que presido sabe lo que hay que hacer>>.

En este discurso se ha instalado todo el PP, y andan por las televisiones, las radios y los periódicos, presumiendo de saber lo que hay que hacer y estar dispuestos a hacerlo.

Por una vez nos lo podrían explicar. 

Reforma Laboral

Rajoy, cual monarca absoluto,  dio un ultimátum a los agentes sociales, poniendo hora y fecha para un acuerdo. Bien, la hora y la fecha han expirado; le toca mover ficha.

¿Cuál será la propuesta salomónica que tiene preparada el gobierno?

¿Estarán los sindicatos a la altura de dar la respuesta que merece una reforma que pretende precarizar el mercado laboral y diluir el principio de negociación colectiva?

¿Y los ciudadanos, sabremos lo que nos conviene y estaremos, también, a la altura?

Algunas de las causas del déficit público

Aeropuerto peatonal de Castellón = 150 millones de euros.

Estatua en honor al señor Fabra = 300.000 euros.

Publicidad del aeropuerto sin aviones = 30 millones de euros.

Halcones para proteger las pistas que nadie usa = 500.000 euros /año.

Salario por dirigir un aeropuerto sin aviones = 84.000 euros /año.

Maqueta de las torres que no se construyeron en la Ciudad de las Artes  = 15 millones de euros.

Circuito Urbano para la Fórmula 1 =100 millones de euros.

Precio por que se dispute la Fórmula 1 en Valencia = 30 millones de euros.

 ¿Cuándo Rajoy será capaz de ver la viga en su ojo y dejar de señalar la paja del ajeno?

Patriotismo Industrial

En un momento en el que la soberanía popular empieza a desdibujarse entre tanto mercado y tanta Unión Europea (unión económica, que no social ni política), algunos políticos franceses han reaccionado haciendo un llamamiento a sus ciudadanos invitándoles a consumir productos fabricados en Francia. A esa corriente de opinión la llaman: patriotismo industrial.

Quizás pueda parecer una propuesta absurda y añeja, pero a mí me gustaría escuchar a mis representantes defendiendo el valor añadido de comprar productos elaborados en España.

Comprando productos fabricados en España contribuimos a sostener nuestra economía, garantizamos puestos de trabajo y evitamos que los beneficios terminen en los bancos de terceros países.

Cuando han reducido al ciudadano a la condición de consumidor, la acción más responsable de la sociedad civil es consumir con criterio. 

¿Conservadores o Liberales?

12/01/2012 2 comentarios

Uno de los rasgos más sorprendentes de nuestro panorama político es la inexistencia de formaciones verdes y liberales con peso en las instituciones que nos representan a todos. No ocurre así en la mayor parte de los países de nuestro entorno, donde junto a los socialdemócratas y conservadores, se alzan vías intermedias que moderan las posiciones radicales y sirven de puente para alcanzar acuerdos.

En España, el bipartidismo a querido monopolizarlo todo, dar misa y replicar campanas al mismo tiempo, lo que nos ha llevado a contemplar singulares ejercicios de travestismo político e ideológico.

El PSOE tiene una parte de culpa que no seré yo quien minimice, pero sin duda, ha sido el PP quien mejor ha sabido elegir el disfraz según las circunstancias. El partido que lidera Rajoy – Soraya es un partido conservador puro y duro, pero que ha sabido mejor que nadie en Europa, vestir la túnica liberal.

La derecha española, conservadora y estatalista, vertebrada entorno al PP, ha maquillado su imagen de cara a las diferentes campañas electorales, pero cuando le ha tocado gobernar, olvida con rapidez las promesas y las actitudes que sostuvieron ante los votantes.

Un buen ejemplo de ello es la subida de los impuestos. Ningún pensador liberal defendería una subida en el IRPF. Antes que tocar al alza un impuesto que grava los ingresos, optarían por una subida de los impuestos especiales o el IVA, así como un recordé drástico de las ayudas y subvenciones que el Estado ofrece a otras instituciones, como las ayudas a la Iglesia, los Partidos Políticos, sindicatos, el Cine e incluso a la cooperación internacional.

Un liberal empezaría por retirar el apoyo económico a los bancos, y que estos se las apañen solos o admitan ser absorbidos por otros más grandes. Creo que lo llaman capitalismo.

El PP, por el contrario, no ha optado por ninguna de estas medidas, ha preferido subir los impuestos, subvencionar instituciones como la Iglesia y dejar que las Comunidades Autónomas recorten en Sanidad y Educación. Es decir, han abandonado la careta liberal que les cubría y empiezan a mostrar el rostro conservador que les define. 

Ganancias con la “CRISIS”

La edición digital del de 9 de enero del diario El Mundo, se hacía eco de un informe del Barclays en el que se afirma que el BCE ha obtenido una rentabilidad de 1.000 millones de euros gracias a la deuda de España.

8.000 millones de euros es la cifra de beneficios que se estima logró el Banco Santander durante el pasado ejercicio.

Los beneficios de ENDESA durante el primer semestre del año pasado (aún queda para conocer las fechas de cierre de ejercicio) alcanzaron los 1.283 millones de euros.

Y los beneficios de Telefónica, empresa que despedirá a más de 6.000 trabajadores, rondarán los 10.000 millones de euros.

Está claro que la crisis no es para todos la misma. 

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