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El laberinto del Psoe

El Psoe siempre ha presumido de ser el partido que mejor entendía la articulación territorial de España. De hecho, es el único partido que puede presumir de haber gobernado en todas las Comunidades Autónomas al menos una vez. Sin embargo, esa capacidad de adaptar su discurso a los diferentes territorios nunca había supuesto una negación del principio de unidad nacional. Ahora, sin embargo, las posiciones del PSC son claramente rupturistas con España, ponen en cuestión el principio de unidad nacional que siempre habían defendido y que era – o al menos eso se suponía – la línea roja.  

El caso es que el debate no da para mucho. Si el Psoe sabe leer la opinión de la calle, sabrá que los costes de la ruptura con el PSC son mínimos en comparación con los costes electorales que supondría volverse a presentar a las elecciones junto al PSC. En España tenemos demasiados problemas como para andar ahora buscando soluciones sesudas a los problemas territoriales. Después de tres décadas de convivencia que ha funcionado razonablemente bien, no creo que sea el momento de huídas hacia ninguna parte.  

La socialdemocracia carece de proyectos creíbles y de un modelo de acción política que ilusione a las nuevas generaciones. En este contexto, lo peor que pueden hacer es desencantar también a los incondicionales de Andalucía o Extremadura, quienes están ya demasiado cansados de aguantar los desplantes independentistas. Algunas voces en el seno del Psoe ya se han posicionado claramente a favor de la ruptura. Confío que sean escuchadas y el Psoe rompa con el PSC de inmediato. No hacerlo supondrá seguir hundiéndose más, tanto en lo electoral como en lo ético. Que nadie olvide que en los últimos 20 años, el PSC, antaño el referente de la emigración en Cataluña, ha perdido más de la mitad de los votos, y dejado huérfanos a muchos catalanes que también se sienten españoles. Si el Psoe no hace nada para dar respuesta a toda esa gente que el PSC dejó en la cuneta, sino que está dispuesto a seguir siendo chantajeado por el PSC, serán tan culpables como el propio PSC, y desde luego, no deberían llevar más la letra E de España en sus siglas. Resulta ofensivo.

¿Travesía por el desierto o exilio permanente?

El problema que subyace en el Partido Socialista Obrero Español es que aún no han comprendido la extrema gravedad de la situación en la que se encuentran. No están sólo hasta un castigo electoral y una prolongada travesía por el desierto; están sumidos en un exilio social. No comprenden lo que la sociedad les ha dicho: ¡que se larguen! ¡Todos! ¡No os queremos!

La razón es muy simple: quienes nos han conducido a esta crisis no están legitimados para sacarnos de ella. No basta con hacer examen de conciencia, propósito de enmienda y reivindicar el derecho a rectificar: hay que pulgar las culpas. La gente quiere ver que los culpables abandonan los privilegios asociados a su cargo político y se marchan a su casa para no volver.

Tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron. Ahora toca expiar sus culpas. No en la oposición, como pretenden hacer ellos, sino en su casa, en sus puñeteras casas y para no volver, porque no tenemos ganas de volver a contemplarles la geta. Porque a la sociedad española, cada vez que les ve la geta, lo único que les entra es unas ganas locas de rompérselas de un guantazo.

 

Rajoy y sus cosas

El Presidente del Gobierno, en el transcurso de unas jornadas económicas organizadas por el prestigioso The Economist, hizo una defensa cerrada del bipartidismo y aseguró que en España no había <<partidos estrafalarios>> y de <<derivas pocos deseables>>. Quiero pensar que, el señor Rajoy, aún estaba cansado por las cumbres europeas y que habló para, entre otras cosas, tranquilizar a los inversores que allí estaban y dar una imagen de gobernabilidad en el exterior. Lo digo porque, si cree realmente que España va a continuar aceptando un bipartidismo a lo Cánovas y Sagasta, la lleva cruda. E igual podríamos decir del Psoe, encantado también con este discurso de cerrazón bipartidista.

Se argumenta la estabilidad que supone la existencia de dos grandes partidos turnándose en el poder, y sobre todo, concentrando grandes cuotas de poder territorial en Comunidades Autónomas, Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos. Como ejemplo paradigmático, se pone el caso del Reino Unido, Estados Unidos y Francia. Sin embargo, se olvidan de explicar algunas diferencias sustanciales. En el Reino Unido, los partidos nacieron desde el Parlamento; fue un proceso de creación, digamos que interno. Fueron los parlamentarios quienes se agruparon en dos grandes fuerzas, que por cierto, no eran los dos grandes partidos de hoy. Conservadores y Liberales se turnaron en el poder hasta la aparición del Laborismo, que relegó, pero no excluyo a los Liberales, quienes ya convertidos en Liberal – Demócratas han roto con el bipartidismo tradicional y forman coalición con los toris. Además, a nivel local y en Irlanda y Escocia, la pluralidad es máxima. Para colmo, los parlamentarios – y esta la cuestión de fondo – no tienen disciplina de voto, y en más de una ocasión no dudan en cuestionar abiertamente las decisiones del gobierno aunque sea de su propio signo político.

En Estados Unidos ocurre prácticamente lo mismo. Es verdad que Republicanos y Demócratas se turnan en el poder. Pero el concepto de partido en Estados Unidos es más parecido al que tenemos en Europa de una plataforma electoral. Además, en los estados, juegan un papel muy importante los independientes, en Florida por ejemplo, Charlie Crist, antiguo gobernador republicano se presentó como independiente al senado. Es algo habitual que esto ocurra, incluso que algunos políticos se lleguen a presentar por los dos partidos. Además, no es cierto que los partidos americanos concurran solos, en realidad, cada uno es apoyado por una pléyade de pequeñas formaciones y grupos de presión internos. Por ejemplo, sólo en los republicanos encontramos entre las principales organizaciones la Log Cabin Republicans, Liga de los Gays y Lesbianas Republicanas; Republican Main Street Partnership, Alianza Republicana de la Calle Main; Republican Leadership Council o Consejo de Liderazgo Republicano, que junto a la anterior forman el núcleo moderado del partido; la National Federation of Republican Assemblies, Federación Nacional de Asambleas Republicanas, que son los Teoconservadores; etc. Todas estas organizaciones (y otras muchas) tiene  una existencia propia al margen del Partido Republicano, y presentan sus propios candidatos a las primarias o pactan entre varios la presentación de un candidato conjunto. En cualquier caso, como ocurre en el Reino Unido, los senadores y los congresistas no están sujetos a ninguna disciplina de partido, y responden sólo ante quien los eligió.

En Francia, el sistema es mayoritario y está concebido para el bipartidismo, pero al contrario de lo que ocurre en España, los dos grandes partidos son proclives a integrar en sus candidaturas y sus gobiernos a los partidos más pequeños, configurándose más que dos partidos, dos bloques, el eje izquierdo y el eje derecho, ambos muy plurales. De hecho, Hollande ha integrado a los verdes en su ejecutivo. Además, en las elecciones regionales y municipales, el vencedor obtiene la mayoría absoluta, pero el resto se reparte proporcionalmente entre el resto de las fuerzas políticas. Así garantizan la representación de todas las tendencias. Para presentarse a segunda vuelta es necesario obtener el 5% de los votos en la primera ronda, pero la ley admite que varios partidos se coaliguen para sumar este tanto por ciento.

Además, tanto en Francia como en Estados Unidos, la elección del ejecutivo es presidencial, separando así el aparato legislativo y ejecutivo, dando lugar, en muchas ocasiones a la llamada cohabitación, es decir, cuando el ejecutivo tiene que gobernar con un parlamento del bloque político contrario.

Como ejemplo del desastre multipartidista se pone, con mucha frecuencia, el caso de Italia. Pero en realidad, el problema surgió en la alianza de unidad nacional contra el Partido Comunista, el cual después se terminó hundiendo solo (bueno, con alguna ayudita), la elevada corrupción y el largo brazo de la mafia.

Otros países, como Holanda, Bélgica, Suiza, Dinamarca, la propia Alemania o Israel, con el Parlamento más plural que conozco, acabaron hace mucho con el bipartidismo. España debe hacerlo. Está en manos de los dos grandes abrir el campo, tanto en el Congreso como en las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, es integrar a nuevos partidos con los que poder formar gobiernos de coalición. Y deben hacerlo a la vez que logran regenerar sus propios partidos. De lo contrario, nos dirigiremos, entonces sí, a la italianización de nuestra política. Riesgo que existe si no se ataja con firmeza la corrupción y los dos grandes partidos se hunden electoralmente.

Nunca es buena idea estar contra los tiempos. Tanto el PP y el Psoe deben darse cuenta que las cosas ya nunca serán como antes. El tiempo de los rodillos democráticos ha pasado. La gente clama en la calle soluciones a la crisis económica, a los problemas sociales que esta ha creado y a la regeneración democrática. Una regeneración que pasa, sin lugar a dudas, porque las instituciones dejen de ser  una multipropiedad del PP y del Psoe.

 

De la Reforma Local

Es imprescindible. Nadie lo puede poner en duda. La situación de los entes locales en España es vergonzosa. Por un lado, carecen de una financiación adecuada; por otro, son territorio proclive al abuso de poder, la simonía y el clientelismo. Todos sabemos de casos en los que un alcalde y los concejales de su grupo cobran cantidades obscenas, y se rodean de infinidad de asesores, puestos de libre designación, choferes y secretarias. Hay poblaciones de apenas 200.000 habitantes que disponen de gabinetes de prensa (escogidos a dedo) más numerosos que el de Presidencia del Gobierno.  Poner coto a estos abusos, limitando el número de liberados, asesores y puestos de libre designación, regulando sus salarios y evitando las puertas de atrás (proliferación de entes y empresas públicas, y asociaciones subvencionadas por los ayuntamientos), debería ser una prioridad de todos.

El problema surge cuando, a raíz de estos cambios necesarios (una imposición de la realidad, la sociedad y tomada a instancias de la UE, que nos dio varios toques informales al respecto), se intentan colar cuestiones que no son tan pulcras en sus intenciones. Con la Reforma Local que busca el PP, se pretende, entre otras cosas, blindar el bipartidismo.

Es en la administración local donde más fácil tienen lograr representación las fuerzas más pequeñas. Limitando las competencias se pretende que tengan una capacidad de gestión mínima, impidiendo que los ciudadanos puedan contrastar distintos modelos de gestión política. Además, con la limitación en el número de concejales liberados (mucho más drástica que en asesores y demás chufla enchufada), se busca restar recursos humanos y políticos a los grupos más pequeños. A día de hoy, un concejal portavoz en un ayuntamiento es todo el personal con dedicación exclusiva que cuentan formaciones como IU o UPyD en toda una provincia. Restando esta liberación, se pretende limitar la capacidad de acción de estos partidos.

Además, la redefinición del mapa municipal, llevaría a la integración de muchos pequeños municipios en otros más grandes. Como consecuencia, poblaciones de apenas quinientos o seiscientos habitantes pasaran a depender de un municipio cuyo núcleo de población principal es de cinco o diez mil habitantes. Consecuencia: las pequeñas poblaciones perderán cualquier capacidad de decisión sobre su propio destino, quedando en manos de los intereses económicos, a menudo especulativos, de poblaciones más grandes. En pocos años, asistiremos a una depredación del territorio rural. La población nativa de aldeas rurales se verá desplazada por los intereses económicos de grandes grupos económicos con intereses turísticos e inmobiliarios. Con la actual propuesta de Reforma de la Ley Local, certificaremos el final del mundo rural y se apuntalará el bipartidismo, el cual parece ser el objetivo último del PP en esta legislatura.

En realidad, lo que hace grandes o pequeños a los partidos no es tanto el número de diputados en el Congreso como su poder territorial y su presencia en todas las administraciones. Es de los ayuntamientos y las diputaciones provinciales desde donde llega mayor financiación a los partidos políticos mayoritarios. Es también, la base de su poder territorial. Está más que comprobado que allí donde se rompe el bipartidismo a nivel local se hunde también a nivel autonómico. Eso es justo lo que quieren impedir con esta reforma. Pretenden vaciar de competencias los ayuntamientos con el objetivo de ponérselo más difícil a los partidos pequeños. 

De las muchas caras del fascismo

Fascismo es un término que proviene de fascio, haz. La doctrina de Mussolini era simple: <<nuestra política es hacer>>. En última instancia, es la expresión de la intolerancia que cree que el fin justifica los medios. En este sentido, las caras del fascismo son muchas, y no todas visten de azul ni le alinean con la derecha más recalcitrante. De hecho, han sido los movimientos populares de corte asambleario e izquierdista los más proclives a sucumbir al populismo, término más políticamente correcto para denominar lo que no es sino una política intolerante de hechos consumado. Basta con analizar el espectro sociológico de los votantes actuales de los partidos ultranacionalistas en Europa para comprender esta derivaba ideológica. Aunque no todos los partidos europeos ultranacionalistas, es justo reconocerlo, comulgan con estas maneras de hacer política. Pues el fascismo, más que una ideología en sí mismo, es un método de hacer política desde la intolerancia y la imposición.

En España, la última semana, hemos asistido a un ejemplo vergonzoso de esta manera despreciable de hacer las cosas. La joven Beatriz Talegón se ha visto acosada en lo personal, e incluso estado en peligro por decir aquello que pensaba. Nada más pronunciar su discurso, los miserables de siempre – porque no merecen otro calificativo – se movilizaban para insultarla y desacreditarla ante la opinión pública. Lo menos que ha tenido que soportar es que la acusen de hipócrita. Creo que estas acusaciones son falsas, gratuitas y motivadas por la miseria moral de quien le da pábulo. Pero si fuera cierto ¿restaría valor a su discurso? En absoluto. Sus palabras serían firmadas por millones de hombres y mujeres de todo el mundo. Porque hipócrita o no, ha dicho verdades como puños. Su discurso es el discurso que yo mismo hubiese espetado a la cara de los líderes socialistas si hubiese tenido la oportunidad. Por eso estoy infinitamente agradecido a Talegón, ha dado voz a quienes casi nunca la tenemos, porque nos silencian o excluyen intencionadamente de los debates políticos.

Pero lo más vergonzoso llegó durante las manifestaciones contra los desahucios. Allí, un grupo de engendros fascistas, intolerantes, agresivos y violentos, se dedicó a insultarla y amedrentarla. Pretenden con estos actos hacerse los “dueños de la calle”. Argumentan ser ellos los únicos “puros” y  su ideología la “única verdadera”. Actúan como hordas de salvajes, amedrentando, adueñándose de aquello que no les pertenece. Pues bien, la calle es de todos, y no podemos consentir que unos miserables violentos obliguen a nadie a abandonar una manifestación en la que desea estar. De igual modo, también debemos ser inflexibles ante los miserables que atacan a las personas, difamándolas e insultándolas, en vez de debatir las ideas con argumentos. Para empezar, debemos llamar a cada cosa por su nombre, y a estos intolerantes que difaman y amedrentan como se merece: miserables fascistas. 

¿Cómo es la ley hipotecaria en Europa?

Leyes hipotecarias europeas:

Grecia: Existe una moratoria que impide a los bancos echar de las viviendas a los inquilinos si esta es su residencia habitual.

Alemania: El banco cancela el préstamo y exige la totalidad de la deuda. El propietario dispone de seis meses para refinanciar con otra entidad o vender la vivienda antes de que sea embargada.

Reino Unido: El proceso de desahucio es uno de los más complejos de su ordenamiento, plagado de trámites y posibles recursos que dilatan al máximo los plazos para su ejecución. Si finalmente el banco se queda con el inmueble, es el precio de venta y no el de adjudicación el que termina por cubrir el préstamo. Si no fuese suficiente para cubrir la deuda, el banco puede reclamársela al deudor, pero esto puede declarar la bancarrota (igual que una empresa) y eludir así el pago.

Irlanda: En Irlanda, los impagos se abordan a través del denominado Proceso de Resolución de Deuda Hipotecaria, que en muchas ocasiones termina con la reestructuración de la deuda o en la dación de la vivienda para evitar un largo proceso judicial del que las entidades bancarias huyen como gato escaldado.

Holanda: Son muy habituales los procesos de reestructuración de deuda. No son nada infrecuentes los casos en los que la deuda y la propiedad se transfieren a un tercero que cobra al inquilino un alquiler. Hay incluso empresas dedicadas a esto. Los bancos colaboran mucho en la búsqueda de alternativas, pues está muy mal considerada socialmente la ejecución de una deuda de manera no amistosa. Tanto que el daño a la imagen de las entidades no compensa. En cualquier caso, si no queda más remedio que ejecutar, es el propietario quien vende la vivienda y queda así zanjada la deuda. Pero esto ocurre muy pocas veces.

Noruega: Si el propietario no puede hacerse cargo de la vivienda, está obligado a ponerla en venta. Durante el tiempo de venta puede residir en ella. La vivienda nunca es subastada ni se la puede adjudicar el banco. Esto obliga a las entidades a que condonen parte de la deuda para abaratar el precio del inmueble (pues el propietario no está obligado a venderla por menos de la deuda, a fin de que la venta resuelva el préstamo), comprarla al precio estipulado, o esperar.

Italia: Existe una moratoria para todos los desahucios de familias con ingresos iguales o inferiores a 27.000€.

Francia: Existe una comisión denominada de Sobreendeudamiento. Esta depende del Banco Central y arbitra cuando no hay acuerdo entre la entidad y el propietario a fin de reestructurar la deuda y autorizar moratorias. Si aún así, no fuese posible hacer frente a la hipoteca, queda el llamado <<restablecimiento>>, que consiste en vender los bienes propiedad del deudor para cancelar la deuda. Si aun así, la deuda no fuese cubierta enteramente, el restante se condona.

Aprobada la tramitación de la ILP que pide la dación en pago y una moratoria en los desahucios, existen elementos en el Derecho Comparado suficientes para impulsar una reforma profunda, que acerque nuestra legislación a la del resto de los países de nuestro entorno y ponga punto y final al drama social que vive nuestro país. ¿Estará el PP a la altura de las circunstancias? 

Si, se puede

Si, se puede.

si se puede

Queremos felicitar a la sociedad española por su ejemplar actuación en la lucha contra los desahucios. En especial, a las plataformas de Stop Desahucios, que han llevado todo el peso de la lucha durante años de trabajo. Casi un millón y medio de firmas, y la indignación de la ciudadanía, han obligado al Partido Popular ha recapacitar y permitir la admisión a trámite de la ILP presentada por este colectivo. Aún no se ha logrado nada, los cambios legislativos tardarán, pero esta batalla se ha ganado. Demostrando, una vez más, que sí, que se puede. Cuando la sociedad se moviliza por aquello que es justo, si es capaz de mantener la tensión y el esfuerzo el tiempo suficiente, al final, vence en el pulso a quienes pretenden poner doblegarla. Queda trabajo por hacer, pero hoy, estoy contento y orgulloso. Enhorabuena a todos. 

La trampa de las listas abiertas

08/02/2013 2 comentarios

Últimamente, hay quien cacarea sobre las listas abiertas, las cuales parecen la purga Benito. Sin embargo, el modelo tal y como lo proponen es aún por que el actual, y sólo crea una falsa ilusión transitoria de control ciudadano sobre los políticos.

Con las listas abiertas, los partidos minoritarios quedarían excluidos del parlamento. Es así de sencillo. La concentración de votos en las listas mayoritarias haría que los pequeños siquiera pudiesen optar a un solo representante. Recordemos los resultados de circunscripciones tan importantes como la de Madrid en las elecciones del 20 de noviembre de 2011.

PP                 1.719.709 votos.          50,97%      19 diputados.
PSOE                   878.724  votos.          26,05%      10 diputados.
UPyD                   347.354  votos.          10,3%        4 diputados.
IU                   271.209  votos.          8,04%        3 diputados.

Si tomamos como hipótesis que el 80% de los electores de un partido darían todos sus votos a los candidatos de ese partido. Cada uno de los candidatos del PP obtendría alrededor de 1.375.000 votos. Es decir, coparía todos los diputados elegidos en esa circunscripción. Incluso suponiendo que el 50% de los votos se repartiese, el menor de los votados en la candidatura del PP sería de algo más de 850.000 votos. Sólo los candidatos más aventajados del Psoe alcanzarían algún escaño. Nos encontraríamos, con este sistema de listas abiertas puras, en una situación similar a la del Senado, con una representación de senadores electos de 136 PP, 48 Psoe, 9 CIU, 7 PSC-IC-EU, 4 PNV, 3 Amiur, 1 Coalición Canaria, 0 UPyD, 0 IU.

Cabría plantear la elección de un modelo mixto, y una vez los diputados se asignen por el método D´Hondt, los candidatos se ordenen según los votos obtenidos dentro de la propia lista. Es decir, si al PP le corresponden 19 diputados, estos se elijan entre las 19 preferencias más votadas dentro de la propia lista. Pero el resultado sería casi invariable al modelo actual. Pero analicemos un momento los resultados anteriores. Si son 36 los diputados a elegir. A IU, con un 8% le correspondería 2,8, redondeando: 3 diputados; justo los que ha obtenido. A UPyD, con un 10%, un 3,6, redondeando: 4 diputados, justo los que ha obtenido. Al Psoe, el 26% de los 36 diputados a elegir, es decir: 9, 3, redondeado a 10. Y al PP, con la mitad de los votos, le corresponde el 50% de diputados, es decir: 18, más uno extra por los restos. Se parecía, por tanto, que el sistema sí es proporcional en este caso. ¿Dónde está el problema? En las circunscripciones pequeñas, aquellas que eligen nueve o menos diputados, con una media de seis. Este escaso número hace que sea prácticamente imposible en más de 42 circunscripciones lograr un escaño para los terceros partidos.

La consecuencia es evidente: IU con un 6,92% en el conjunto del Estado, sólo logra 11 diputados, 6 menos que CIU con sólo un 4,17% de los votos. UPyD, con un 4,69% de los votos, es decir, cuatro veces los votos obtenidos por Amaiur, logra sólo 5 diputados, la formación vasca, con poco más de 1% de los votos 7, y CIU, con un resultado electoral inferior al de UPyD e IU, 16. Nos encontramos pues, no tanto ante un problema de proporcionalidad matemática sino a un sesgo territorial que ha creado feudos y tapones. Feudos que sobredimensionan la representatividad real de algunas formaciones políticas, y tapones que impiden desbordar el bipartidismo pues garantizan siempre las mayorías absolutas y con ellas, los rodillos democráticos y la falta de diálogo y consensos entre los grupos.

Un cambio hacia listas abiertas, con o sin modificar el mapa electoral, sólo conduciría a una mayor concentración de poder en los partidos mayoritarios. Y a la práctica exclusión de los grupos pequeños y los independientes. El debate real, el que interesa realmente a los ciudadanos, es el debate de las circunscripciones y la proporcionalidad. Una combinación que aporta el modelo Proporcional Personalizado, que es el usado en una de sus variantes por Alemania y Nueva Zelanda.

La regeneración imposible

Hace días hablaba de la desmoralización de la sociedad. Es decir, de su falta o pérdida absoluta de moral, de valores éticos, cívicos, y cómo llevaba al vacío de las crisis y al abuso de la política y los mercados. Escribía, como casi siempre, con la vana ilusión del necio que cree en las segundas oportunidades. Escribía desde la esperanza de quien cree en la enmienda, en aprender de nuestros errores y ser mejores, para nosotros y para nuestros semejantes. Pero sólo unos días después, me tropiezo con un artículo de Perez Reverte donde cuenta, con la maestría que lo caracteriza, la triste historia de una galga que murió tras cuatro días de abandono en el Metro de Madrid. La vieron los conductores, los empleados de mantenimiento, los vigilantes, los viajeros; todo quisqui. Y nadie hizo nada.

Cuatro días sola, sin agua, sin comida, asustada. Algunos pasajeros del Metro dieron la voz de alarma. Y los responsables del Metro de Madrid mintieron. Mintieron como los barracos que son. Que ya no estaba en las vías, que la habían llevado a una protectora… todo mentira. Hijos de puta. Al final, dos chicas de una protectora recuperaron el cadáver de la pobre galga. En su acción altruista, estas dos jóvenes fueron la excepción de una sociedad que va a lo suyo, que no le importa nada ni nadie.

Coincide la noticia con otra igual de cobarde e inmoral, la autorización de una masacre de animales abandonados en Punta Umbria. Junta de Andalucía y Ayuntamiento han permitido la organización de batidas que acaben a tiros con la vida de los perros abandonados en el municipio. Una decisión tomada por un gobierno de perdedores, Psoe e IUCA- LV, que fueron segunda y tercera fuerza política, pero sobre todo, de embusteros, en especial la coalición de Cayo Lara. Bien que protestaban contra este tipo de acciones cuando estaban en la oposición. Incluso llevan siglas ecologistas y presumen de un programa rojo y verde. Pero poco le ha temblado el pulso a la hora de autorizar que maten a balazos a indefensos perros que fueron abandonados por sus amos.

Esta es una prueba más de la catadura moral de los irresponsables y sinvergüenzas que nos gobiernan. Mientras dicen y presumen de unas cosas, se dedican a hacer justo la contraria. Siquiera han tenido en cuenta la imagen de bestialidad y tercermundismo que estamos dando al resto de Europa. Si no tuviésemos bastante mala prensa, las imágenes de la galga de Madrid o de los asesinatos indiscriminados de perros en Punta Umbría están dando la vuelta al mundo.

Todos lloran y se rasgan las vestiduras ahora que nos enteramos de la corrupción. Pero los sobres no circulan ahora. Circularon cuando a nadie le importaba una mierda que la especulación inmobiliaria endeudase familias, generara corruptelas, acumulase más billetes de quinientos bajo el colchón (o dentro de sobres) que en ningún lugar del mundo. Todos miraban para otro lado cuando depredaban el territorio, y nadie preguntaba de dónde salía el dinero para el polideportivo, la autovía o el nuevo paseo marítimo. <<Pero que bonita han dejado la plaza>> y la plaza estaba bonita. Redios que lo estaba. Y endeuda, hasta los ojos; porque las obras se hacían, no por ser necesarias, sino para contentar la vista y a los votantes. Y claro, como no había dinero suficiente en las arcas municipales, o autonómicas, o estatales, pues nada: crédito va y crédito viene. Orgía de préstamos. A los notarios se le ponía dura con las hipotecas y viendo cómo los promotores se embolsaban los sobres en B. Porque siempre había sobres en B.

Cuando alguien protestaba, preguntaba, cuestionaba. ¡Será idiota! Si no hay más que bichos. ¿Qué puede importar asfaltar un poco más el campo? ¿Destruir los ecosistemas? Dará trabajo en el pueblo. Eso es dinero. Eso es riqueza. ¿Dónde está ahora el dinero y la riqueza? Ahora no hay campo, solo esqueletos de hormigón, vacíos, sin vida. Monumentos a la época en la que nos creíamos ricos. Pero sobre todo, nos creíamos por encima del bien y del mal.

¿Hemos aprendido la lección? A la vista de lo que ocurre en el día a día de las ciudades, a la vista del desinterés que la vida de un ser indefenso causa en centenares, miles de personas. No hemos aprendido la lección. Quizás nunca lo hagamos. Puede que esté equivocado, que haya estado equivocado toda mi vida, y que, en efecto, merezcamos lo que tenemos. Que sepan los hijos de puta que gestionan el Metro de Madrid, que aquella galga, era nuestra dignidad como seres humanos, nuestra sanidad, nuestras pensiones, nuestros empleos. Y la hemos dejado morir por hijos de puta.

http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20130203/solo-perra-4645.html

Firmar para acabar con la masacre de animales en Punta Umbría: http://www.change.org/es/peticiones/cese-inmediato-de-la-matanza-de-perros-en-punta-umbr%C3%ADa-huelva-espa%C3%B1a

Rubalcaba se columpia solo

Rubalcaba pidió la dimisión de Rajoy, pero no la convocatoria de elecciones. Algo así como un que pase el siguiente. Sabiendo que quien coja el mando del barco sin pasar antes por las  urnas tendrá una legitimidad democrática menor aún que la que puede tener hoy Mariano Rajoy. ¿A qué viene esto? ¿O es cierto que tras la publicación de estas miserias existe una maniobra orquestada para imponer un gobierno tecnócrata? Porque el debate tiene su miga. Primero está la cuestión de si estas informaciones son ciertas. Pero no menos importante es saber quién y por qué las está filtrando ahora.

Lejos de sumarme a las teorías de la conspiración, creo que hay quienes pretenden pescar en rio revuelto sin pasar antes por la correspondiente cita electoral. Es muy difícil, por no decir imposible y antinatural que Rajoy promueva un gobierno de concentración; pero con un segundo candidato propuesto por el propio PP la cosa podría ser más fácil. ¿Es eso lo que pretende el Psoe pidiendo la dimisión y no la convocatoria de elecciones? De estar en la piel de Rubalcaba, pondría mucho cuidado en los compañeros de viaje que me busco y en los itinerarios a seguir. Un recorrido por un gobierno tecnócrata, no elegido por los ciudadanos, si no formado por independientes o un grupo heterogéneos de partidos no es el camino que España necesita, y mucho menos el que los españoles quieren.

No deseo, y creo que la mayor parte de los ciudadanos tampoco, la imposición de un gobierno como el italiano. A  pesar de mi admiración por Mario Monti, a quien considero uno de los políticos europeos con más solvencia intelectual, creo que se equivocó al encabezar el Consejo de Ministros de Italia, y me he opuesto a la imposición de ese gobierno. Con más razón aún lo haría si eso ocurriese en España, en mi país. Cuya sociedad, además, se encuentra en un momento de ebullición que podría llevar a cualquier cosa ante una situación así.

No sé a qué juega el Psoe. Hace tiempo que dejé de comprenderles. Hace años que creo que se mueven por impulsos, desorientados. Pero no me gusta el camino que están emprendiendo. Bastante tenemos con los populismos de asamblea y anonimato de la tecnopolítica como para, además, tener que preocuparnos por maniobras de dudoso espíritu democrático orquestadas – o aprovechadas – por formaciones políticas como el Psoe.

Al escuchar a Rubalcaba este fin de semana, no he podido evitar recordar algo que publicamos hace meses, el tres de agosto de 2012. Avisábamos de los rumores que nos habían llegado de una cena en el hotel Wellington de Madrid, donde un nutrido grupo de personalidades de la política, entre las que destacaba Jose Bono, Marcelino Orejea, Carlos Solchaga, Acebes y Suarez Pertierra. La información que me llegó aseguraba que estos encuentros discretos se estaban desarrollando de manera regular. No puedo, obviamente, saber a cuento de qué se reunían; pero los rumores, cada vez más insistentes, hablaban de un plan para desestabilizar el gobierno de Rajoy y forzar un ejecutivo de “unidad nacional”. Confío que la petición de dimisión y no convocatoria de elecciones de Rubalcaba no tenga nada que ver con esto. Es más quiero creer que sólo disfrutaban de la buena comida. Sin embargo, cuando vi la comparecencia del líder socialista, recordé aquella información – de la que me había olvidado totalmente –. Contacté con mi fuente y le pregunte sobre la cuestión: <<¿Se han seguido celebrando las reuniones?>> <<Sí>>, fue su respuesta. Pregunte, a continuación, si los papeles de Bárcenas tenían algo que ver con esto. Su primera reacción fue reír al otro lado del teléfono. <<Ni puta idea, macho>>. Y volvió a reírse. Que cada uno interprete esa risa como quiera.

Ver http://paisdeciegos.com/2012/08/03/un-gobierno-de-concentracion/ 

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