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¿Travesía por el desierto o exilio permanente?

El problema que subyace en el Partido Socialista Obrero Español es que aún no han comprendido la extrema gravedad de la situación en la que se encuentran. No están sólo hasta un castigo electoral y una prolongada travesía por el desierto; están sumidos en un exilio social. No comprenden lo que la sociedad les ha dicho: ¡que se larguen! ¡Todos! ¡No os queremos!

La razón es muy simple: quienes nos han conducido a esta crisis no están legitimados para sacarnos de ella. No basta con hacer examen de conciencia, propósito de enmienda y reivindicar el derecho a rectificar: hay que pulgar las culpas. La gente quiere ver que los culpables abandonan los privilegios asociados a su cargo político y se marchan a su casa para no volver.

Tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron. Ahora toca expiar sus culpas. No en la oposición, como pretenden hacer ellos, sino en su casa, en sus puñeteras casas y para no volver, porque no tenemos ganas de volver a contemplarles la geta. Porque a la sociedad española, cada vez que les ve la geta, lo único que les entra es unas ganas locas de rompérselas de un guantazo.

 

Rajoy y sus cosas

El Presidente del Gobierno, en el transcurso de unas jornadas económicas organizadas por el prestigioso The Economist, hizo una defensa cerrada del bipartidismo y aseguró que en España no había <<partidos estrafalarios>> y de <<derivas pocos deseables>>. Quiero pensar que, el señor Rajoy, aún estaba cansado por las cumbres europeas y que habló para, entre otras cosas, tranquilizar a los inversores que allí estaban y dar una imagen de gobernabilidad en el exterior. Lo digo porque, si cree realmente que España va a continuar aceptando un bipartidismo a lo Cánovas y Sagasta, la lleva cruda. E igual podríamos decir del Psoe, encantado también con este discurso de cerrazón bipartidista.

Se argumenta la estabilidad que supone la existencia de dos grandes partidos turnándose en el poder, y sobre todo, concentrando grandes cuotas de poder territorial en Comunidades Autónomas, Diputaciones Provinciales y Ayuntamientos. Como ejemplo paradigmático, se pone el caso del Reino Unido, Estados Unidos y Francia. Sin embargo, se olvidan de explicar algunas diferencias sustanciales. En el Reino Unido, los partidos nacieron desde el Parlamento; fue un proceso de creación, digamos que interno. Fueron los parlamentarios quienes se agruparon en dos grandes fuerzas, que por cierto, no eran los dos grandes partidos de hoy. Conservadores y Liberales se turnaron en el poder hasta la aparición del Laborismo, que relegó, pero no excluyo a los Liberales, quienes ya convertidos en Liberal – Demócratas han roto con el bipartidismo tradicional y forman coalición con los toris. Además, a nivel local y en Irlanda y Escocia, la pluralidad es máxima. Para colmo, los parlamentarios – y esta la cuestión de fondo – no tienen disciplina de voto, y en más de una ocasión no dudan en cuestionar abiertamente las decisiones del gobierno aunque sea de su propio signo político.

En Estados Unidos ocurre prácticamente lo mismo. Es verdad que Republicanos y Demócratas se turnan en el poder. Pero el concepto de partido en Estados Unidos es más parecido al que tenemos en Europa de una plataforma electoral. Además, en los estados, juegan un papel muy importante los independientes, en Florida por ejemplo, Charlie Crist, antiguo gobernador republicano se presentó como independiente al senado. Es algo habitual que esto ocurra, incluso que algunos políticos se lleguen a presentar por los dos partidos. Además, no es cierto que los partidos americanos concurran solos, en realidad, cada uno es apoyado por una pléyade de pequeñas formaciones y grupos de presión internos. Por ejemplo, sólo en los republicanos encontramos entre las principales organizaciones la Log Cabin Republicans, Liga de los Gays y Lesbianas Republicanas; Republican Main Street Partnership, Alianza Republicana de la Calle Main; Republican Leadership Council o Consejo de Liderazgo Republicano, que junto a la anterior forman el núcleo moderado del partido; la National Federation of Republican Assemblies, Federación Nacional de Asambleas Republicanas, que son los Teoconservadores; etc. Todas estas organizaciones (y otras muchas) tiene  una existencia propia al margen del Partido Republicano, y presentan sus propios candidatos a las primarias o pactan entre varios la presentación de un candidato conjunto. En cualquier caso, como ocurre en el Reino Unido, los senadores y los congresistas no están sujetos a ninguna disciplina de partido, y responden sólo ante quien los eligió.

En Francia, el sistema es mayoritario y está concebido para el bipartidismo, pero al contrario de lo que ocurre en España, los dos grandes partidos son proclives a integrar en sus candidaturas y sus gobiernos a los partidos más pequeños, configurándose más que dos partidos, dos bloques, el eje izquierdo y el eje derecho, ambos muy plurales. De hecho, Hollande ha integrado a los verdes en su ejecutivo. Además, en las elecciones regionales y municipales, el vencedor obtiene la mayoría absoluta, pero el resto se reparte proporcionalmente entre el resto de las fuerzas políticas. Así garantizan la representación de todas las tendencias. Para presentarse a segunda vuelta es necesario obtener el 5% de los votos en la primera ronda, pero la ley admite que varios partidos se coaliguen para sumar este tanto por ciento.

Además, tanto en Francia como en Estados Unidos, la elección del ejecutivo es presidencial, separando así el aparato legislativo y ejecutivo, dando lugar, en muchas ocasiones a la llamada cohabitación, es decir, cuando el ejecutivo tiene que gobernar con un parlamento del bloque político contrario.

Como ejemplo del desastre multipartidista se pone, con mucha frecuencia, el caso de Italia. Pero en realidad, el problema surgió en la alianza de unidad nacional contra el Partido Comunista, el cual después se terminó hundiendo solo (bueno, con alguna ayudita), la elevada corrupción y el largo brazo de la mafia.

Otros países, como Holanda, Bélgica, Suiza, Dinamarca, la propia Alemania o Israel, con el Parlamento más plural que conozco, acabaron hace mucho con el bipartidismo. España debe hacerlo. Está en manos de los dos grandes abrir el campo, tanto en el Congreso como en las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, es integrar a nuevos partidos con los que poder formar gobiernos de coalición. Y deben hacerlo a la vez que logran regenerar sus propios partidos. De lo contrario, nos dirigiremos, entonces sí, a la italianización de nuestra política. Riesgo que existe si no se ataja con firmeza la corrupción y los dos grandes partidos se hunden electoralmente.

Nunca es buena idea estar contra los tiempos. Tanto el PP y el Psoe deben darse cuenta que las cosas ya nunca serán como antes. El tiempo de los rodillos democráticos ha pasado. La gente clama en la calle soluciones a la crisis económica, a los problemas sociales que esta ha creado y a la regeneración democrática. Una regeneración que pasa, sin lugar a dudas, porque las instituciones dejen de ser  una multipropiedad del PP y del Psoe.

 

Cuando sólo importa maquillar las estadísticas

Las medidas aprobadas por el gobierno para impulsar la economía sólo buscan maquillar las estadísticas, aun a costa de llevar más sufrimiento a la sociedad. La más grave de todas las decisiones ha sido la deducción del 100% de las cotizaciones a la seguridad social durante un año para los contratos indefinidos de menores de 30 años. Dicho de otra forma, se condena a la exclusión del mercado laboral de todos aquellos españoles que se encuentren entre los 30 y los 67 años. Especialmente grave será la consecuencia de esta medida en quienes tienen ahora entre 30 y 40 años. Estos sufrirán una exclusión total del mercado laboral, sin posibilidad de encontrar un empleo y sin ninguna facilidad para emprender una empresa, pues las medidas para autónomos se centran, igualmente, en la franja de los menores de 30 años.

El gobierno de Rajoy ha excluido al segmento de población más vulnerable, pero a la vez también más productivo. Se trata de hombres y mujeres que tienen cargas familiares e hipotecas por pagar. Parejas jóvenes con hijos pequeños. La mayoría muy formados y con experiencia. Sin embargo, la decisión de primar los contratos de menores de 30 años supone que los treintañeros tendrán vedado el reingreso al mercado laboral durante años, cuando no serán expulsados de él para contratar a gente más joven con menos costes salariales. Además, se trata del grueso más valioso de la población activa, pues están formados (tanto o mejor que los recién graduados), dominan las nuevas tecnologías (tanto o más que los jóvenes, además las han empleado no sólo para el ocio y la formación, sino también en el ámbito laboral y profesional) y poseen experiencia. Pero el gobierno ha decidido que es mejor sacrificarlos para que las estadísticas de desempleo juvenil bajen.

La discriminación positiva siempre ha generado agravios, pero en esta ocasión ha llegado a un punto inaceptable. A todos los españoles de más de 30 años los ha convertido en ciudadanos de segunda clase, negándoles la oportunidad misma de encontrar un empleo.  Además, supone un error en términos económicos, porque estamos primando a quienes no han adquirido la experiencia necesaria para afrontar ciertas responsabilidades ni desenvolverse de manera correcta en un empleo. Se está empujando a los jóvenes a que hipotequen su futuro emprendiendo empresas que estarán – en su mayoría – abocadas al desastre. Recordemos que la tasa de mortandad de las empresas en España es altísima, en condiciones normales el 70% no supera los cinco años de vida. No hablemos de una situación como la actual, con una reducción de casi el 10% en el número de empresas existentes el último año. Ya en el 2008, el 20% de las empresas iniciadas desaparecieron durante el 2009. Con estas cifras, emprender un negocio es una heroicidad, pero hacerlo sin contar con una trayectoria profesional previa y sin experiencia sobrada, tanto en el sector como en la gestión del negocio, es un suicidio. Pero nada de esto le importa a Rajoy. No le importa que los jóvenes que se hagan autónomos destruyan su futuro, ni la exclusión laboral que impone a la generación de treintañeros, condenados a rebuscar en los cubos de basura la comida para sus hijos pequeños.

 

 

De la Reforma Local

Es imprescindible. Nadie lo puede poner en duda. La situación de los entes locales en España es vergonzosa. Por un lado, carecen de una financiación adecuada; por otro, son territorio proclive al abuso de poder, la simonía y el clientelismo. Todos sabemos de casos en los que un alcalde y los concejales de su grupo cobran cantidades obscenas, y se rodean de infinidad de asesores, puestos de libre designación, choferes y secretarias. Hay poblaciones de apenas 200.000 habitantes que disponen de gabinetes de prensa (escogidos a dedo) más numerosos que el de Presidencia del Gobierno.  Poner coto a estos abusos, limitando el número de liberados, asesores y puestos de libre designación, regulando sus salarios y evitando las puertas de atrás (proliferación de entes y empresas públicas, y asociaciones subvencionadas por los ayuntamientos), debería ser una prioridad de todos.

El problema surge cuando, a raíz de estos cambios necesarios (una imposición de la realidad, la sociedad y tomada a instancias de la UE, que nos dio varios toques informales al respecto), se intentan colar cuestiones que no son tan pulcras en sus intenciones. Con la Reforma Local que busca el PP, se pretende, entre otras cosas, blindar el bipartidismo.

Es en la administración local donde más fácil tienen lograr representación las fuerzas más pequeñas. Limitando las competencias se pretende que tengan una capacidad de gestión mínima, impidiendo que los ciudadanos puedan contrastar distintos modelos de gestión política. Además, con la limitación en el número de concejales liberados (mucho más drástica que en asesores y demás chufla enchufada), se busca restar recursos humanos y políticos a los grupos más pequeños. A día de hoy, un concejal portavoz en un ayuntamiento es todo el personal con dedicación exclusiva que cuentan formaciones como IU o UPyD en toda una provincia. Restando esta liberación, se pretende limitar la capacidad de acción de estos partidos.

Además, la redefinición del mapa municipal, llevaría a la integración de muchos pequeños municipios en otros más grandes. Como consecuencia, poblaciones de apenas quinientos o seiscientos habitantes pasaran a depender de un municipio cuyo núcleo de población principal es de cinco o diez mil habitantes. Consecuencia: las pequeñas poblaciones perderán cualquier capacidad de decisión sobre su propio destino, quedando en manos de los intereses económicos, a menudo especulativos, de poblaciones más grandes. En pocos años, asistiremos a una depredación del territorio rural. La población nativa de aldeas rurales se verá desplazada por los intereses económicos de grandes grupos económicos con intereses turísticos e inmobiliarios. Con la actual propuesta de Reforma de la Ley Local, certificaremos el final del mundo rural y se apuntalará el bipartidismo, el cual parece ser el objetivo último del PP en esta legislatura.

En realidad, lo que hace grandes o pequeños a los partidos no es tanto el número de diputados en el Congreso como su poder territorial y su presencia en todas las administraciones. Es de los ayuntamientos y las diputaciones provinciales desde donde llega mayor financiación a los partidos políticos mayoritarios. Es también, la base de su poder territorial. Está más que comprobado que allí donde se rompe el bipartidismo a nivel local se hunde también a nivel autonómico. Eso es justo lo que quieren impedir con esta reforma. Pretenden vaciar de competencias los ayuntamientos con el objetivo de ponérselo más difícil a los partidos pequeños. 

Por qué debe dimitir Ana Mato

En un momento como el actual, cuando el ciudadano ha perdido la confianza en los partidos políticos, quienes constituyen estas formaciones deben dar pasos inequívocos hacia la regeneración política y civil. No es tanto una cuestión de probar los hechos como de responder a la demanda de una sociedad que está cansada del mismo menú. La culpabilidad o no de la Ministra y sus responsabilidades en la trama Gürtel es algo que compete en exclusiva a los jueces. Así es y debe ser en un Estado de Derecho. Los juicios paralelos no son de mi gusto, e intento siempre mantenerme ajeno a las maniobras que buscan pulsar resortes emocionales para enturbiar la política y sacar provecho.

No obstante, la situación que se ha creado en España, no responde únicamente a la existencia de juicios mediáticos. Haberlos, haylos. Sería injusto e hipócrita malintencionado no denunciarlos. Pero qué duda cabe que, también, existe un desafecto social hacia la política que no se basa sólo en denuncias, brunetes mediáticas, sospechas e infamias. Existe una clara y rotunda exigencia a los políticos de una democracia más participativa. O dicho de otra manera: que se gobierno teniendo en cuenta la opinión de la sociedad en cada momento.

Por supuesto, la opinión de la sociedad puede ser muy voluble; y gobernar pensando sólo en las encuestas de opinión un grave error que pondría en peligro nuestro futuro. Para eso está la capacidad pedagógica de los políticos y los medios de comunicación. Y sobre todo, la sensibilidad y el sentido común suficiente para discernir lo que puede ser una moda transitoria de una tendencia social inequívoca. Como ejemplo, podemos poner el veto a la ILP que pide la dación en pago y la admisión de una ILP – con menos apoyo – a favor de la tauromaquia. La primera responde a una exigencia en auge de la sociedad, que quiere cambios profundos en la Ley Hipotecaria. La segunda, a la defensa numantina de una costumbre cruel a la que la sociedad da la espalda, como se pone de manifiesto en el descenso de corridas de toros y de espectadores de este tipo de eventos.

Igual ocurre con la Ley Electoral, que la sociedad lleva exigiendo que sea modificada dos décadas, pero que los partidos mayoritarios se han negado a discutir. O con los indultos, que precisa de una regulación para que no quede al arbitrio de los gobiernos; con la necesidad de transparencia de los perceptores de fondos públicos; y la democratización interna de los partidos.

Ante tantas y tantas pruebas de abuso de poder por parte de las élites de los partidos, que han desoído en demasiadas ocasiones a la sociedad, se deben acometer acciones que renueven la confianza de los ciudadanos. Esto implica un cambio profundo de actitud, y también guiños que trasmitan esa voluntad de cambio que todos exigimos. Ana Mato, dimitiendo, haría el mejor servicio a España. Demostraría que sí se puede, y sobre todo, que los partidos políticos están dispuestos a cambiar para renovar el pacto de representación con los ciudadanos. Un consenso tácito que, si se rompe, enrarecerá aún más la vida pública en nuestro país.

Los dos partidos más grandes de Europa eran el Partido Comunista italiano y la Democracia Cristiana de Italia. Se hundieron, y dieron lugar a una pléyade de partidos que defienden intereses muy particulares. Es el llamado “proceso de italianización” que ya vive Grecia y que puede terminar implicando a España. Si el PP y el Psoe no son capaces de reconocer sus errores, remodelar sus élites, gobernar y legislar con un ojo en el futuro y otro en la sociedad,  no se reconcilian con la clase media (cada vez más cabreada y asqueada de cuanto ocurre en el país), y no dejan espacio para que terceras fuerzas políticas condicionen de manera responsable las mayorías absolutas, se hundirán. Lo peor es que en ese naufragio arrastrarán al sistema mismo de partidos, que se fragmentará en decenas de formaciones  pequeñas, fácilmente manipulables por unos pocos, y que convertirán el Parlamento en un mercadillo de intereses.

Las encuestan aseguran que, de celebrarse hoy los comicios, el PP obtendría un 35% de votos y el Psoe un 30%. Incluso con la injusta ley electoral vigente, los juegos de alianzas y coaliciones para gobernar serían un verdadero sudoku, un cubo de Rubick difícil de componer. Algo que no es bueno para el país, pues tan terrible es este bipartidismo asfixiante como una excesiva fragmentación del voto.

Ana Mato puede ayudar a involucionar este proceso siniestro con su dimisión. Demostraría que el PP está dispuesto a escuchar a la sociedad en su clamor (3 de cada 4 españoles quieren que dimita o la cesen). Daría también la oportunidad a Rajoy de remodelar su gobierno y virar en sus políticas, inaugurando un nuevo escenario político que garantice el crecimiento económico y la recuperación de la confianza de los ciudadanos. 

¿Cómo es la ley hipotecaria en Europa?

Leyes hipotecarias europeas:

Grecia: Existe una moratoria que impide a los bancos echar de las viviendas a los inquilinos si esta es su residencia habitual.

Alemania: El banco cancela el préstamo y exige la totalidad de la deuda. El propietario dispone de seis meses para refinanciar con otra entidad o vender la vivienda antes de que sea embargada.

Reino Unido: El proceso de desahucio es uno de los más complejos de su ordenamiento, plagado de trámites y posibles recursos que dilatan al máximo los plazos para su ejecución. Si finalmente el banco se queda con el inmueble, es el precio de venta y no el de adjudicación el que termina por cubrir el préstamo. Si no fuese suficiente para cubrir la deuda, el banco puede reclamársela al deudor, pero esto puede declarar la bancarrota (igual que una empresa) y eludir así el pago.

Irlanda: En Irlanda, los impagos se abordan a través del denominado Proceso de Resolución de Deuda Hipotecaria, que en muchas ocasiones termina con la reestructuración de la deuda o en la dación de la vivienda para evitar un largo proceso judicial del que las entidades bancarias huyen como gato escaldado.

Holanda: Son muy habituales los procesos de reestructuración de deuda. No son nada infrecuentes los casos en los que la deuda y la propiedad se transfieren a un tercero que cobra al inquilino un alquiler. Hay incluso empresas dedicadas a esto. Los bancos colaboran mucho en la búsqueda de alternativas, pues está muy mal considerada socialmente la ejecución de una deuda de manera no amistosa. Tanto que el daño a la imagen de las entidades no compensa. En cualquier caso, si no queda más remedio que ejecutar, es el propietario quien vende la vivienda y queda así zanjada la deuda. Pero esto ocurre muy pocas veces.

Noruega: Si el propietario no puede hacerse cargo de la vivienda, está obligado a ponerla en venta. Durante el tiempo de venta puede residir en ella. La vivienda nunca es subastada ni se la puede adjudicar el banco. Esto obliga a las entidades a que condonen parte de la deuda para abaratar el precio del inmueble (pues el propietario no está obligado a venderla por menos de la deuda, a fin de que la venta resuelva el préstamo), comprarla al precio estipulado, o esperar.

Italia: Existe una moratoria para todos los desahucios de familias con ingresos iguales o inferiores a 27.000€.

Francia: Existe una comisión denominada de Sobreendeudamiento. Esta depende del Banco Central y arbitra cuando no hay acuerdo entre la entidad y el propietario a fin de reestructurar la deuda y autorizar moratorias. Si aún así, no fuese posible hacer frente a la hipoteca, queda el llamado <<restablecimiento>>, que consiste en vender los bienes propiedad del deudor para cancelar la deuda. Si aun así, la deuda no fuese cubierta enteramente, el restante se condona.

Aprobada la tramitación de la ILP que pide la dación en pago y una moratoria en los desahucios, existen elementos en el Derecho Comparado suficientes para impulsar una reforma profunda, que acerque nuestra legislación a la del resto de los países de nuestro entorno y ponga punto y final al drama social que vive nuestro país. ¿Estará el PP a la altura de las circunstancias? 

Sistema Proporcional Personalizado

08/02/2013 2 comentarios

Se trata de un modelo electoral que es juzgado por todos loes expertos como el más justo, sólo superado por el llamado Voto Único Transferible. Este último, sin embargo, tiene la pega de ser realmente complejo en circunscripciones amplias (se tienen ordenar según la preferencia del votante todos los diputados a elegir, lo que en alguna circunscripción es más de 30) y arroja muchos votos nulos.

El Sistema Proporcional Personalizado es simple, directo y logra conjugar la proporcionalidad y la vinculación de los ciudadanos y sus representantes. Para comprender como funciona, podemos comenzar por explicar el modelo alemán.

En primer lugar, se efectúan dos votos independientes y no uno. En el primer voto se elige al Partido cuya lista cerrada se presenta a las elecciones. Los votos obtenidos reparten los escaños por un sistema proporcional. Se denominan “Mandatos Totales”.

En segundo lugar, se vota a las personas, a los candidatos que los partidos presentan en las respectivas circunscripciones, casi todas unipersonales (es decir, se elige al más votado por un sistema mayoritario). Estos votos se denominan “Mandatos Directos”.

¿Cómo se hace el reparto de escaños? Es sencillo, los mandatos directos se restan a los mandatos totales para garantizar la proporcionalidad. La paradoja se da cuando un partido obtiene más Mandatos Directos que Mandatos Totales. Entonces se crean los llamados “escaños adicionales”. En la actualidad existen 24, todos en manos del partido de Merkel, razón por la que lograron la mayoría. El Constitucional Alemán ya ha exigido que se modifique el sistema antes de las elecciones generales de este año, cosa que aún no han  hecho.

Para superar este escollo, basta con modificar un poco el modelo. En Alemania se eligen prácticamente un 50% de Mandatos Directos. En otros países, como Escocia, Gales o Nueva Zelanda, la correlación entre proporcional y directo es distinta, evitando el escollo de tener que “ampliar el Congreso”. En cualquier caso, el debate más importante no está tanto en la cuestión de la correlación cómo en la introducción de barreras. En Alemania, por ejemplo, se exige un 5% de los votos en todo el territorio o tres mandatos directos. En España, con los resultados electorales, esto excluiría a partidos como IU y UPyD, que apenas obtendrían mandatos directos y no han superado la barrera del 5% de los votos.

El sistema, para que pueda ser aplicable a la realidad Española exigiría la supresión de esta barrera, la cual está también en la base de la necesidad que tiene el modelo alemán de crear “escaños adicionales”. Los partidos que no alcanzan ese altísimo listón del 5%, restan muchos votos a las candidaturas presentadas por los partidos. En consecuencia, la representación proporcional que obtienen es menor a los Mandatos Directos que reciben, pues muchos ciudadanos, sabiendo que un partido pequeño no podrá obtener un Mandato Directo, los vota en el Mandato Total. El problema es que, si el partido que ha recibido estos votos no logra el 5% en toda Alemania, los votos se pierden, y quedan inflados los Mandatos Directos. 

La trampa de las listas abiertas

08/02/2013 2 comentarios

Últimamente, hay quien cacarea sobre las listas abiertas, las cuales parecen la purga Benito. Sin embargo, el modelo tal y como lo proponen es aún por que el actual, y sólo crea una falsa ilusión transitoria de control ciudadano sobre los políticos.

Con las listas abiertas, los partidos minoritarios quedarían excluidos del parlamento. Es así de sencillo. La concentración de votos en las listas mayoritarias haría que los pequeños siquiera pudiesen optar a un solo representante. Recordemos los resultados de circunscripciones tan importantes como la de Madrid en las elecciones del 20 de noviembre de 2011.

PP                 1.719.709 votos.          50,97%      19 diputados.
PSOE                   878.724  votos.          26,05%      10 diputados.
UPyD                   347.354  votos.          10,3%        4 diputados.
IU                   271.209  votos.          8,04%        3 diputados.

Si tomamos como hipótesis que el 80% de los electores de un partido darían todos sus votos a los candidatos de ese partido. Cada uno de los candidatos del PP obtendría alrededor de 1.375.000 votos. Es decir, coparía todos los diputados elegidos en esa circunscripción. Incluso suponiendo que el 50% de los votos se repartiese, el menor de los votados en la candidatura del PP sería de algo más de 850.000 votos. Sólo los candidatos más aventajados del Psoe alcanzarían algún escaño. Nos encontraríamos, con este sistema de listas abiertas puras, en una situación similar a la del Senado, con una representación de senadores electos de 136 PP, 48 Psoe, 9 CIU, 7 PSC-IC-EU, 4 PNV, 3 Amiur, 1 Coalición Canaria, 0 UPyD, 0 IU.

Cabría plantear la elección de un modelo mixto, y una vez los diputados se asignen por el método D´Hondt, los candidatos se ordenen según los votos obtenidos dentro de la propia lista. Es decir, si al PP le corresponden 19 diputados, estos se elijan entre las 19 preferencias más votadas dentro de la propia lista. Pero el resultado sería casi invariable al modelo actual. Pero analicemos un momento los resultados anteriores. Si son 36 los diputados a elegir. A IU, con un 8% le correspondería 2,8, redondeando: 3 diputados; justo los que ha obtenido. A UPyD, con un 10%, un 3,6, redondeando: 4 diputados, justo los que ha obtenido. Al Psoe, el 26% de los 36 diputados a elegir, es decir: 9, 3, redondeado a 10. Y al PP, con la mitad de los votos, le corresponde el 50% de diputados, es decir: 18, más uno extra por los restos. Se parecía, por tanto, que el sistema sí es proporcional en este caso. ¿Dónde está el problema? En las circunscripciones pequeñas, aquellas que eligen nueve o menos diputados, con una media de seis. Este escaso número hace que sea prácticamente imposible en más de 42 circunscripciones lograr un escaño para los terceros partidos.

La consecuencia es evidente: IU con un 6,92% en el conjunto del Estado, sólo logra 11 diputados, 6 menos que CIU con sólo un 4,17% de los votos. UPyD, con un 4,69% de los votos, es decir, cuatro veces los votos obtenidos por Amaiur, logra sólo 5 diputados, la formación vasca, con poco más de 1% de los votos 7, y CIU, con un resultado electoral inferior al de UPyD e IU, 16. Nos encontramos pues, no tanto ante un problema de proporcionalidad matemática sino a un sesgo territorial que ha creado feudos y tapones. Feudos que sobredimensionan la representatividad real de algunas formaciones políticas, y tapones que impiden desbordar el bipartidismo pues garantizan siempre las mayorías absolutas y con ellas, los rodillos democráticos y la falta de diálogo y consensos entre los grupos.

Un cambio hacia listas abiertas, con o sin modificar el mapa electoral, sólo conduciría a una mayor concentración de poder en los partidos mayoritarios. Y a la práctica exclusión de los grupos pequeños y los independientes. El debate real, el que interesa realmente a los ciudadanos, es el debate de las circunscripciones y la proporcionalidad. Una combinación que aporta el modelo Proporcional Personalizado, que es el usado en una de sus variantes por Alemania y Nueva Zelanda.

La pasividad que mata

Cuando gente tan dispar como Alejo Vidal-Quadras y Cayo Lara coinciden en algo, es que algo grave está pasando. En su blog de Intereconomía, el eurodiputado del PP solicitaba esta semana un Congreso Extraordinario del PP, que es lo mismo que decir <<váyase, señor Rajoy. Váyase>>. Cayo Lara lleva semanas pidiendo la dimisión del Presidente del Gobierno, en esto se adelantó a Rubalcaba, que no tiene los reflejos muy afinados últimamente.

Rajoy, por su parte, como quien oye llover. A lo suyo, que seguro que él sabrá lo que es, porque lo que somos los españoles, no tenemos la más remota idea de a qué puñeta dedica el tiempo. Anda, como siempre, esperando que la tormenta escampe. Ha sido su estrategia desde que entró en política: sentarse y esperar que el tiempo resuelva los problemas y sus rivales cometan errores que los precipiten al vacío. Pero esta vez no parece que la cosa vaya a darle buenos resultados.

Primero porque este no es tiempo de retóricas, es momento de acciones, y acciones contundentes, que no dejen lugar a dudas. Segundo, porque la sociedad española está cansada de esperar y la paciencia de todos tiene un límite, una frontera cada vez más cercana. Su pasividad está enfadando aún más que las noticias sobre presuntas corruptelas que inundan el mercado mediático.

Algunos dice que está cavando su propia tumba. Creo que tienen razón, la reelección la tiene muy difícil. Pero ese no es el problema. El problema es que tanto está cavando que en la fosa cabrán muchos. Por ahora, seis millones de desempleados y cientos de miles de empresas que han cerrado. En la tumba que está cavando terminará por enterrarse él y la esperanza de toda una generación. Y que la cosa quede ahí, porque cuanto más se enrarece el clima político, más gente se desencanta con la democracia.

El Presidente del Gobierno no puede seguir escondiéndose tras discursos vagos y segundos en la lista de los poderosos. Tiene que dar la cara. España no puede creer que esté gobernada por una televisión de plasma. Urge tomar medidas legislativas que garanticen la regeneración democrática. A la par, debe dar un giro a su política económica pese a quien le pese. Europa está a punto de estallar en mil pedazos. Los discursos en el seno de la Unión son cada vez más distantes unos de otros, y pende como una mortal amenaza la posibilidad de un referéndum en el Reino Unido que abriría la caja de Pandora. Es el momento de plantarse. De decir basta. Y exigir una integración política y la corresponsabilidad de todos en la resolución de los problemas que afectan a gran parte de los países de la Unión o romper la baraja. Me dolería más que a nadie, pues soy un europeísta ferviente; pero no podemos tolerar que Europa se convierta en el cortijo privado de Merkel y los demás profetas del Reich.

En alguna ocasión, Rajoy ya ha manifestado su contrariedad a las políticas de Merkel, pero no le acompañan los hechos. Tampoco puede decirse que valga mucho como comunicador. Tiene que actuar en los dos frentes abiertos. En el interior, favorecer cambios que garanticen un nuevo modelo democrático, donde los ciudadanos tengan más control sobre sus representantes públicos; esto es, listas abiertas y diputados que rindan cuenta a sus votantes en las circunscripciones por las que son elegidos y no las direcciones de los partidos. En el frente exterior, tiene que hacer piña con los países que exigen un cambio en la política económica de la UE, más integración política y democratización de las instituciones. Y debe hacerlo con la rotundidad de quien sabe que defiende lo que es justo, y que estará dispuesto a llegar hasta el final – incluso la salida de la UE y el retorno a la peseta – antes que continuar arrodillado y esclavo.

Esperar a que al enemigo se le agoten las balas mata a muchos soldados. Una sangría de vidas y sueños que España no puede permitirse. No puede continuar encerrado en la trinchera, debe cambiar de táctica y pasar a la ofensiva cueste lo que cueste. De lo contrario, esta guerra de desgaste terminará minando la moral de la sociedad y destruyendo a toda una generación. En su mano está hacer algo. En la nuestra, exigírselo día tras día, y pasarle la factura en cuanto tengamos la oportunidad. Y espero que sea pronto. 

La regeneración imposible

Hace días hablaba de la desmoralización de la sociedad. Es decir, de su falta o pérdida absoluta de moral, de valores éticos, cívicos, y cómo llevaba al vacío de las crisis y al abuso de la política y los mercados. Escribía, como casi siempre, con la vana ilusión del necio que cree en las segundas oportunidades. Escribía desde la esperanza de quien cree en la enmienda, en aprender de nuestros errores y ser mejores, para nosotros y para nuestros semejantes. Pero sólo unos días después, me tropiezo con un artículo de Perez Reverte donde cuenta, con la maestría que lo caracteriza, la triste historia de una galga que murió tras cuatro días de abandono en el Metro de Madrid. La vieron los conductores, los empleados de mantenimiento, los vigilantes, los viajeros; todo quisqui. Y nadie hizo nada.

Cuatro días sola, sin agua, sin comida, asustada. Algunos pasajeros del Metro dieron la voz de alarma. Y los responsables del Metro de Madrid mintieron. Mintieron como los barracos que son. Que ya no estaba en las vías, que la habían llevado a una protectora… todo mentira. Hijos de puta. Al final, dos chicas de una protectora recuperaron el cadáver de la pobre galga. En su acción altruista, estas dos jóvenes fueron la excepción de una sociedad que va a lo suyo, que no le importa nada ni nadie.

Coincide la noticia con otra igual de cobarde e inmoral, la autorización de una masacre de animales abandonados en Punta Umbria. Junta de Andalucía y Ayuntamiento han permitido la organización de batidas que acaben a tiros con la vida de los perros abandonados en el municipio. Una decisión tomada por un gobierno de perdedores, Psoe e IUCA- LV, que fueron segunda y tercera fuerza política, pero sobre todo, de embusteros, en especial la coalición de Cayo Lara. Bien que protestaban contra este tipo de acciones cuando estaban en la oposición. Incluso llevan siglas ecologistas y presumen de un programa rojo y verde. Pero poco le ha temblado el pulso a la hora de autorizar que maten a balazos a indefensos perros que fueron abandonados por sus amos.

Esta es una prueba más de la catadura moral de los irresponsables y sinvergüenzas que nos gobiernan. Mientras dicen y presumen de unas cosas, se dedican a hacer justo la contraria. Siquiera han tenido en cuenta la imagen de bestialidad y tercermundismo que estamos dando al resto de Europa. Si no tuviésemos bastante mala prensa, las imágenes de la galga de Madrid o de los asesinatos indiscriminados de perros en Punta Umbría están dando la vuelta al mundo.

Todos lloran y se rasgan las vestiduras ahora que nos enteramos de la corrupción. Pero los sobres no circulan ahora. Circularon cuando a nadie le importaba una mierda que la especulación inmobiliaria endeudase familias, generara corruptelas, acumulase más billetes de quinientos bajo el colchón (o dentro de sobres) que en ningún lugar del mundo. Todos miraban para otro lado cuando depredaban el territorio, y nadie preguntaba de dónde salía el dinero para el polideportivo, la autovía o el nuevo paseo marítimo. <<Pero que bonita han dejado la plaza>> y la plaza estaba bonita. Redios que lo estaba. Y endeuda, hasta los ojos; porque las obras se hacían, no por ser necesarias, sino para contentar la vista y a los votantes. Y claro, como no había dinero suficiente en las arcas municipales, o autonómicas, o estatales, pues nada: crédito va y crédito viene. Orgía de préstamos. A los notarios se le ponía dura con las hipotecas y viendo cómo los promotores se embolsaban los sobres en B. Porque siempre había sobres en B.

Cuando alguien protestaba, preguntaba, cuestionaba. ¡Será idiota! Si no hay más que bichos. ¿Qué puede importar asfaltar un poco más el campo? ¿Destruir los ecosistemas? Dará trabajo en el pueblo. Eso es dinero. Eso es riqueza. ¿Dónde está ahora el dinero y la riqueza? Ahora no hay campo, solo esqueletos de hormigón, vacíos, sin vida. Monumentos a la época en la que nos creíamos ricos. Pero sobre todo, nos creíamos por encima del bien y del mal.

¿Hemos aprendido la lección? A la vista de lo que ocurre en el día a día de las ciudades, a la vista del desinterés que la vida de un ser indefenso causa en centenares, miles de personas. No hemos aprendido la lección. Quizás nunca lo hagamos. Puede que esté equivocado, que haya estado equivocado toda mi vida, y que, en efecto, merezcamos lo que tenemos. Que sepan los hijos de puta que gestionan el Metro de Madrid, que aquella galga, era nuestra dignidad como seres humanos, nuestra sanidad, nuestras pensiones, nuestros empleos. Y la hemos dejado morir por hijos de puta.

http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20130203/solo-perra-4645.html

Firmar para acabar con la masacre de animales en Punta Umbría: http://www.change.org/es/peticiones/cese-inmediato-de-la-matanza-de-perros-en-punta-umbr%C3%ADa-huelva-espa%C3%B1a

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