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De Reformas y otros Inventos

29/01/2013 1 comentario

Con el paro más alto que se registra desde que existen las estadísticas, va la Ministra de Desempleo, la señora Báñez, y se descuelga con la tarifa plana para los jóvenes autónomos los primeros seis meses. ¡Oferta!¡Oiga! ¡Que lo pongo barato! ¡Solo 50 eurillos! Parece que más que una medida política sea una oferta de internet. ¡Lléveselo a casa y no empiece a pagar hasta Septiembre!

Pero lo peor de todo, no es que lo vendan; además es que lo compran. Se creen que una medida así, temporal y superflua, va resolver – siquiera paliar – el problema del paro en España. Y eso, si la ponen en marcha alguna vez, porque este gobierno reformista tiene corta memoria y parece olvidar que el 40% de las medidas anunciadas esperan durmiendo el sueño de los justos. Algunas de estas medidas, como la ley de emprendedores, siquiera se han discutido aún el Consejo de Ministros, pero otras, como las reformas del sector financiero, aprobadas ya, siguen pendientes de ejecución.

En España, lo inaceptable se ha convertido en norma. El paro, la corrupción, el incumplimiento de las promesas electorales, anuncios de medidas que nunca llegan a implementarse… es el pan nuestro de cada día. El gobierno fía todo su crédito a la esperanza de un futuro que tal vez no llegue nunca, o tarde en llegar más de lo que podemos soportar. España vive un momento de emergencia social, no puede seguir esperando que las reformas den los resultados esperados, ni soportar un solo minuto más nuevas promesas improvisadas y absurdas. La demanda se ha hundido, y sin demanda no hay crecimiento económico. Sólo incentivando el consumo y abandonando la senda del ajuste por el ajuste, y el recorte por el recorte, podremos salir de la difícil situación en la que nos encontramos.

¿Quieres que la economía vaya? La economía va. Da trabajo y verás como todo empieza a ir mejor. Y si no eres capaz de hacerlo, cuando tienes mayoría absoluta, vete pensando que eres un inútil. Si con una mayoría absoluta no eres capaz de enfrentarte a los problemas graves que sufre el país, lo mejor que puedes hacer es coger la maleta e irte a tu casa. Sería lo más honesto. 

O no se entera de nada o nos quiere engañar

19/10/2012 1 comentario

Rajoy a veces parece lerdo. Supongo que es una estrategia para evitar que la opinión pública lo considere un mentiroso compulsivo. Tras la cumbre europea celebrada ayer, y que concluyó – como viene siendo costumbre – a las tantas de la madrugada, la Unión Europea le ha dado un portazo en las narices a España. La unión bancaria y la autoridad supervisora europea se implementará a lo largo del 2013, y no en enero como se acordó en un principio. Esto significa que la recapitalización directa de los bancos no llegará hasta el 2014. Demasiado tiempo para un país que se hunde por falta de liquidez.

La reforma del sistema bancario en España es requisito ineludible para cualquier mejora de nuestra economía. No podemos esperar un año a que Europa quiera o no prestarnos los fondos. Es más, ¿quién nos asegura que el 2014 será el año en el que lleguen esos fondos comprometidos? Alemania presiona para que España renuncie a su soberanía y acepte un rescate en condiciones leoninas. No está dispuesta a un rescate blando: quiere la piel de toro para hacerse un abrigo. Somos su nueva presa, y no está dispuesta a renunciar a su trofeo así como así.

Merkel sabe que un rescate a España enfurecería al contribuyente alemán, y que este enfado podría pasarle factura en las próximas elecciones. Sin embargo, también sabe que si es capaz de someter a España e Italia – mejor si es de un solo golpe – y convertirlos en europeos de segunda, al servicio del nuevo Reich, los sectores ultra conservadores harán todo lo posible por auparla a un nuevo triunfo electoral.

La gran baza de España, no solicitar el rescate y tomar el mismo camino de Islandia aún no se ha jugado. Pero pocos creen que Rajoy, aunque ha amagado en esta dirección alguna vez, esté dispuesto a llegar hasta el final. Quizás por eso, España ha perdido la batalla diplomática y el Reich de Merkel ha vuelto a triunfar.

Pese a todo, aún no está perdida la guerra y todavía se puede forzar un cambio en las políticas europeas hacia España. Todo dependerá de la capacidad de negociación de Rajoy y nuestro despliegue diplomático. Con todo, esta derrota nos deja en una situación estratégica muy comprometida. Sin embargo, Rajoy se niega a ver la realidad o a reconocerla públicamente. Esto supone añadir desconfianza y descrédito a España, y por tanto, perjudicar nuestra imagen en el exterior y la capacidad del gobierno de resolver los problemas a corto plazo. Una mala noticia para España que se agrava por la falta de transparencia y claridad del gobierno. 

Presupuestos Generales del Estado 2013 (I)

¿Hacia dónde nos llevan? Una comparación con el mundo empresarial.

El gobierno ha sido criticado por la oposición y numerosos agentes sociales por la falta de rigor en la presentación de las cuentas públicas para el próximo año. Equivoca la mayor: los ingresos, los cuales, a juicio de muchos analistas son más optimistas de lo que aconseja la situación. Por su parte, el gobierno se defiende en la persona del ministro Montoro aduciendo que se trata de objetivos.

Esta actitud de no hacer de los presupuestos una cuestión de previsiones es propia de las grandes empresas y digna de alabanza. Se les paga por hacer que las cosas pasen, es lógico que sus presupuestos para el año próximo sean un plan de negocios y no únicamente una relación de ingresos y gastos. Pero como tal plan de negocio, este responde a un plan estratégico, el cual va más allá de los números e implica importantes reformas. ¿Cuál es ese plan estratégico? Quizás esta sea una de las claves para entender la legislatura y aventurar cómo se comportará el país durante el próximo ejercicio. Sin embargo, el PP guarda como secreto de estado lo que en cualquier otro país sería objeto de un debate público.

Como todo plan estratégico, responde a la pregunta de ¿dónde queremos estar en el futuro? Pero esta pregunta no ha sido nunca discutida en España por la ciudadanía. Esta puede ser la causa de mucho del desapego que existe entre la sociedad y la política. Los regidores no explican dónde pretenden situarnos en un futuro próximo porque jamás tomaron en cuenta a los ciudadanos a la hora de planificar la acción de gobierno. Tampoco tenemos unas élites capaces de alcanzar los consensos que han caracterizado a otros países, como por ejemplo Estados Unidos, donde gobierne quien gobierno, respetará los grandes consensos en materia nacional, el equivalente empresarial al plan director.

Para quienes no estén familiarizados con el lenguaje empresarial, un plan director responde a un periodo muy largo, de 20, 30 a 50 años, representan las intenciones de una empresa (pero también de una institución pública, cultural o deportiva) respecto a la sociedad. Son principios cualitativos y atemporales, relacionados íntimamente con la Visión, Misión y Valores de la empresa. Este plan director suele ajustarse cada diez años, o cuando se produce un cambio muy brusco en la situación del mercado o la sociedad.

El plan estratégico responde a los objetivos del plan director, pero al contrario que aquel, no establece objetivos cualitativos, sino cuantitativos, y suele ofrecer un horizonte temporal de uno a cinco años, aunque lo normal es de tres.

Además, se establecen planes operativos, normalmente anuales, que establecen los objetivos para cada una de las áreas de la empresa. Dicho de otro modo, cuantifica por cada departamento los objetivos a cumplir para alcanzar las metas establecidas en el plan estratégico.

Tal y como ha definido el gobierno su acción política, estos presupuestos son un POA, un plan operativo anual de la administración, pero queda por saber que otras cuestiones  recoge su plan estratégico u hoja de ruta, que nunca nos han explicado ni ha surgido del consenso social; siquiera del acuerde las élites. Y este quizás sea el problema más grave al que nos enfrentamos como país – y explica mucho de los problemas territoriales –, carecemos de un Plan director que inspire el resto de las acciones públicas.

¿Pero cuál es, en concreto, el plan estratégico de Rajoy? La verdad es que solo él lo sabe, y nunca se ha molestado en explicarlo. Quizás, porque sepa que no iba a gustar a nadie. Sin embargo, a partir de la información que da en los presupuestos y los anuncios de sus famosas “reformas estructurales”, podemos vislumbrar una parte significativa de su particular hoja de ruta.

Líneas Estratégicas de la política de Rajoy:

-          Estabilidad macroeconómica. Es decir, controlar la inflación, el déficit exterior y el déficit público. Se trata de depender menos del exterior. El caballo de batalla es la consolidación fiscal: los famosos recortes.

-          Lograr que vuelva a fluir el crédito para conseguir un nivel de inversión suficiente para la creación de empleo. Este objetivo se confía a la famosa Reforma del Sector Financiero. Esta reforma será la enésima emprendida desde el comienzo de la crisis; y todas han fallado. Sin embargo, es el requisito para cualquier crecimiento. Sin crédito no hay reactivación económica.  Desde el 2008 las cosas se están haciendo muy mal y muy tarde. O se cambia la dinámica, y no parece que sea el caso o se fracasará otra vez, acabando con cualquier posibilidad de mejora.

-          Mejora de la competitividad. Es decir, reducir costes, sobre todo salariales, para hacer de España un país capaz de exportar más y ser competitivos en el exterior. En esta dirección van orientadas todas las “reformas estructurales” de Rajoy, incluida la de la educación. La cuestión aquí es ¿con quienes quieren que compita España? ¿con Alemania? ¿Finlandia? ¿Canadá? ¿Nueva Zelanda? No, con estos no. Los competidores a los que Rajoy se refiere son China, Brasil, India, Turquía, Pakistán, Corea, etc. Los famosos países emergentes con costes salariales ínfimos, elevadas bolsas de pobreza y sin clase media: países de muy ricos y muy pobres.

Aquí es donde se encierra la clave de toda la política que intenta poner – más bien imponer – Rajoy: su objetivo estratégico es que España pueda competir con países en vía de desarrollo. Es evidente que, para lograr que podamos competir con estos países, debemos, primero, convertirnos en uno de ellos.

Seguro que hay quien piensa que soy demasiado pesimista y que mis críticas contra Rajoy son interesadas. Nada más lejos de la realidad. En esta estrategia, Rajoy y Rubalcaba, PPsoe, se dan la mano. La falta de un objetivo nacional común, y el desprecio que los dos partidos han sentido siempre hacia la opinión pública nos ha llevado a esta situación. Todos somos responsables, por acción u omisión, lo que deberíamos hacer ahora es trabajar para evitar que los pesimistas de verdad – quienes nos gobiernan y piensan que España nunca alcanzará niveles de desarrollo como los de Alemania, Reino Unido, Francia o Noruega – se salgan con la suya.

Muchas multinacionales ya han descontado este escenario en sus planes estratégicos hacia España. La mayor parte de las compañías que operan en Españas están preparando planes de marketing y estrategias similares a las que utilizan en los países asiáticos. Algunas de ellas ya las podemos ver en los supermercados. Sólo Unilever atenido el valor de reconocer este hecho, ha sido de la mano de Jan Zijderveld, su responsable en Europa, quien afirmó que <<Si un español gasta una media de 17 euros, no puedo venderle un detergente por la mitad de su presupuesto>> – tal y como ha publicado una conocida revista económica Emprendedores –. La respuesta de esta compañía a la situación actual de España y a lo que nos espera en el futuro es sencillo: venta de detergente y champú en dosis individuales con precios muy bajos, tal y como hacen ya en Indonesia.

Esta es la consecuencia directa del plan estratégico de Rajoy: nos convertiremos en la China de Europa. Seguro que algunos se alegran, empezando por el dueño de mercadona. Seguro que habrá quien lo niega, pero en los centros económicos de todas las empresas están ya estudiando cómo adecuar las estrategias que han usado en países como Corea, Indonesia o China al mercado español. Decir otra cosa es mentir o no tener ni idea del suelo que se pisa. 

TVE o elogio a la mentira

Que los gobiernos tienen por costumbre intentar manipular los medios de comunicación y hacer de las televisiones públicas sus voceros es cosa sabida. Sin embargo, hay extremos que causan verdadera nausea. Ayer, la cobertura que TVE dio a la visita de Ángela Merkel es uno de esos ejemplos en los que sientes ganas de potar frente a la tele.

En el canal  24 horas repitieron hasta la saciedad el mismo reportaje sobre la reunión Merkel – Rajoy. Y en todas las ocasiones se esforzaron por asegurar que Merkel <<no hacía imposiciones>>. Contrasta bastante con la traducción de su rueda de prensa que han hecho los medios escritos, incluso algunos nada sospechosos de ser feroces detractores del actual ejecutivo.

<<No imponemos las reformas porque sí, para causar sufrimiento, sino porque estamos convencidos de que es el camino para en los mercados>><<No queda más remedio que depender de terceros que nos impondrán condiciones que no nos gustan>>. Son algunas de las píldoras textuales de Merkel que podían leerse en ABC.

Incluso la frase de <<no he venido a decir lo que tiene que hacer>> sonó para algunos analistas más a una amenaza que a un verdadero y leal apoyo. Muchos leyeron una sonora advertencia a Rajoy por si este, en alguna de sus pesadillas, soñaba con la posibilidad de alejarse de la ortodoxia europea dictada por Berlín.

Sin embargo, para TVE y los voceros irreductibles del PP, Merkel vino para comerse un filete a los cabrales y admirar el porte y la gallardía de nuestro presidente. Dicen en el pueblo que, cuando alguien pone tantos esfuerzos en negar algo es porque, seguramente, será verdad. 

Se va usted a la mierda, Gallardon

¡Cuánto añoro a Labordeta! Tenía en su lugar lo que había que tener para, en un arrebato de indignación, mandar a la mierda a quienes se lo habían ganado a pulso. Más elegantes y finolis son los diputados del Psoe e IU. Claman contra la reforma de la ley del aborto, pero claman cortésmente, con educación, como corresponde a su papel de prócer de la patria. Un servidor, que siempre ha sido más de pueblo que los huevos con chorizo, no está para esas finuras y elegancias del lenguaje.

Soy tosco, primitivo, incluso salvaje. ¡Qué le voy a hacer! No puedo ser perfecto. Por eso, cuando algún político confunde las Cortes con las Sacristías y las leyes con el catecismo, se me hincha una vena en la sien y me pongo a mugir como un toro con ganas de cornear al personal. Casi siempre logró refrenar ese instinto violento, pero a veces resulta que no me da la gana y ni lo intento. Y esta es una de las ocasiones en las que no puedo ni quiero contenerme las ganas. ¡A la mierda, Gallardón! Me oye bien, botarate, ¿o se lo digo otra vez? ¡A la mierda, capullo!

Hasta dos de cada tres votantes del PP rechazan la supresión del supuesto de aborto por malformación. Un abrumador 81% de la población está en contra de su reforma contra el aborto. Pero a usted le da igual. Usted es un mierda y un fanático religioso. Confunde la moral con la ley. Es incapaz de cualquier empatía, incapaz de comprender incluso que no se pueden poner diques al mar. Es usted un incompetente, un cínico y un peligro.

La reforma que usted está planteando deja a la mujer en una situación de indefensión incluso peor que la que sufrió durante la dictadura de Franco, donde era posible abortar por razones humanitarias y de sentido común, como bien recordó Ramón Carreras, presidente de la Sociedad Catalana de Ginecología y Obstetricia, en unas declaraciones al Periódico de Catalunya.

Usted es un cobarde infame. Sabe de la debilidad de Rajoy y busca granjearse el apoyo de los sectores más ultraconservadores del PP para preparar su candidatura a la sucesión. Los sectores más reaccionarios de su partido le habían dado la espalda hace tiempo, pero ahora tiene usted la oportunidad de reconciliarse con ellos y ganar su apoyo. Da igual que perjudique a los derechos más elementales de la mujer o que obligue al sufrimiento a miles de personas. A usted sólo le importa su propio ego.

El PP ha caído en popularidad. Comienza a ser percibido como lo que ha sido siempre: parte del problema. Por eso quieren reformar leyes para eliminar cargos electos en ayuntamientos y comunidades autónomas. A ustedes el gasto se la trae al fresco; de sobra saben que la sobrepoblación de políticos no está en los órganos representativos, si no en la administración y los puestos de libre designación. Sabe que los sueldos más escandalosos no son los de un concejal o un parlamentario, son los que cobran los asesores y puestos de confianza. Lo que pretenden es limitar la participación de los partidos políticos colocando barreras de entrada.

Saben que el tinglado del cual han mamado todos estos años se les puede ir a pique. Que en Europa siquiera les queda ya un amigo y muchos se alegrarían de ver que su partido y el Psoe se viesen superados o condicionados por otras fuerzas políticas. Por eso tiran de ideología y religión. Quieren reírle las gracias a Rouco, preservar los privilegios de la Iglesia Católica y legislar según la moral impuesta por las autoridades religiosas para comprar el apoyo que necesitan.

Utilizan algo tan serio como el aborto para crear una cortina de humo que oculte sus miserias. Se quieren ganar, a costa de las lágrimas de las mujeres, el apoyo de los grupos más ultraconservadores de la Iglesia para evitar que su  desplome electoral sea mayúsculo y termine sucediéndole al PP lo mismo que al CDS. Le importa un rábano los intereses generales del país. Sólo va a lo suyo, y lo suyo es convertirse en el sucesor de Rajoy. Váyase a la mierda. 

El PP comienza a sufrir disidencias

En las últimas semanas hemos sabido de muchos concejales que han decidido abandonar el Partido Popular por no estar conformes con la política que desarrolla su partido a nivel nacional. Es el caso de concejales de los ayuntamientos onubenses de Isla Cristina o Punta Umbría. Gente honesta que se marcha sin hacer ruido para no traicionarse a ellos mismos.

 Las bajas más significativas se han dado en la provincia de Huelva, lo que invita a creer que también están relacionadas con los procesos internos del PP en esta comunidad autónoma. No son tampoco unos comportamientos generalizados, pero evidencia que algo está pasando en el seno del PP. Basta con acercarse a su web, para ver los muchos comentarios de crítica que simpatizantes y afiliados del PP están dejando a su líder.

La desilusión entre los votantes de la derecha acampa a sus anchas. Cada vez más gente se arrepiente de haber apoyado a Rajoy. Se manifiesta también, que el PP carece de la base electoral de la que presume, y que muchos de sus votantes sólo lo apoyan para perjudicar al Psoe. Mucho tendrá que cambiar las cosas para que no asistamos a una ruptura del PP y el nacimiento de una escisión. Aunque quizás esta escisión ya exista y sea la que lidere Mario Conde. De ser así, puede que el revés que obtenga el PP en el País Vasco y en Galicia sea mayúsculo, abriéndose el año que viene la caja de pandora. Rajoy debería, aunque sólo sea por propio instinto de supervivencia, rectificar cuanto antes las desastrosas políticas que está impulsando.

Por desgracia, Rajoy es hombre de fe. De fe en su verdad absoluta. Cree estar en posesión de la verdad y nada ni nadie le harán cambiar de idea. Prefiere inmolarse políticamente antes que dar su brazo a torcer. La esperanza es que algunos miembros de su gobierno no tengan tantas ganas como él de poner fin a sus carreras y sean capaces de convencerle de la conveniencia de un giro en su política. Sin embargo, yo no apostaría por ello. Rajoy es un superviviente; ya ha resucitado otras veces y espera volver a hacerlo. Queda mucho para las próximas generales y confía en resistir lo suficiente para que los vientos de la economía cambien. La ingenuidad testaruda del creyente.

 

VAN A POR TODO

Vídeo donde se evidencias las muchas mentiras del PP. Claro, que Rajoy nos avisó: haré lo que me dé la gana, aunque haya dicho – y prometido – lo contrario.

Hay que recordar que, según el PP, es bueno tener un Estado Social, lo malo es que la gente lo use. 

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