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La lección que Rajoy debería estudiar

No soy especialmente partidario de las políticas de Keynes, entre otras cosas porque el escenario en el que se desarrollaron era muy distinto al actual. Keynes nunca se enfrentó a la deflación ni al mundo globalizado en el que nos encontramos, donde las fronteras son más permeables que en ninguna otra época de la historia y con una influencia de las TIC aún no calculada del todo.

En casi cualquier circunstancia, soy de la opinión que el mejor gobierno es el que menos molesta. Defiendo un modelo de Estado que garantice una cartera básica de servicios, pero que se abstenga del paternalismo y de entrometerse donde no le incumbe. No creo que el Estado esté para transportar mercancías, ejercer de cartero, gestionar cadenas hoteleras o subvencionar negocios ruinosos.

Imaginemos que somos los dueños de un bar. El negocio va viento en popa, pero abren otro justo en frente. Surge la competencia. Si el mercado es lo suficientemente grande, los dos negocios prosperarán, incluso su proximidad ayudaría a crear sinergias que contribuyan a mejorar las cuentas de beneficios de ambos, como ocurre con los establecimientos situados en zonas de ocio, donde la concentración de la oferta en un área de la ciudad es la clave del éxito de muchos locales de copas. Pero si el mercado no es tan grande, las dos empresas tendrán que competir por su supervivencia. En principio, será la mejor la que gane. Pero, ¿qué ocurriría si uno de esos dos bares del ejemplo pertenece al Estado o a una multinacional importante? El otro bar estaría condenado al cierre. Las multinacionales, como el Estado, tienen capacidad de sobra para aguantar pérdidas millonarias durante años y años, a condición de ocupar el mercado. Para colmo, en el caso del Estado, se da la paradoja que las pérdidas que soporta el Estado y llevan a la quiebra al pequeño empresario son financiadas también por sus propios impuestos. Con sus impuestos financia el intervencionismo del Estado que termina por hundir su negocio Paradójico.

Es un ejemplo extremo. Lo sé. Aún no hemos visto a Rajoy sirviendo bocadillos de calamares, pero todo es posible. El intervencionismo económico del estado es tan nefasto para la economía y el bienestar de los ciudadanos como su absoluto abstencionismo. La participación del Estado en la economía genera competencia desleal, agravios comparativos y, a largo plazo, un problema grave de competitividad. Por eso hay que evitar que el Estado crezca hasta límites insostenibles. No podemos olvidar que el político es un animal que se alimenta del poder; si le dejas ocupará todo el espacio disponible y no dejará lugar para la sociedad civil, la cual asfixiará.

Un error que se comete con frecuencia, sobre todo desde posiciones de la izquierda, es confundir un estado grande con un estado mejor, cuando en la práctica ocurre justo lo contrario. Un estado que se mantenga en sus justas dimensiones será más ágil y diligente, dispondrá de más margen de acción en situaciones de crisis – como la que nos encontramos –y se adaptará mejor a los cambios. Los estados grandes, sin embargo, son más lentos y pesados, llevan mal los cambios y son incapaces de reaccionar ante las crisis porque ellos son parte del escenario adverso.

Hecha esta explicación, debo reconocer que, en ocasiones, las políticas expansionistas, y sobre todo, la actitud intervencionista del estado puede contribuir a solventar los problemas cuando estos se presentan. Dicho de otro modo: cuando el coche no arranca es necesario que el Estado sea el primero en empujar.

Este empuje implica el gasto público y la bajada de impuesto, justo lo contrario de lo que se está haciendo ahora. Pero sobre todo, implica el liderazgo de la política sobre cualquier otra cuestión. El gobierno debe ser el líder. No solo un gestor, sino aquel que se pone al frente de su pueblo y lo motiva para, enfrentándose a quien haga falta o a lo que venga, lo lleva a conquistar cualquier meta.

El video que comparto corresponde a una intervención de Julián Pavón, economista, Catedrático de la Politécnica de Madrid y una de las mentes más claras del país.

Es una lección interesantísima. La explicación más clara a cuanto ha sucedido en el mundo en los últimos sesenta años. Explica la situación actual, la raíz del problema y apunta, también las soluciones. Imprescindible.

 

 

Gobierno autócrata

En ocasiones pienso que el gobierno cree que somos todos gilipollas. Es la única explicación que se me ocurre. Salvo que, como cada vez más gente empieza a creer, estemos ante un gobierno tirano, déspota y autócrata que responde sólo ante una pequeña y antidemocrática oligarquía.

Es increíble que, mientras la policía estaba zurrando a los manifestantes en la estación de Atocha, el gobierno indultase a un promotor, M.E.A.D., considerado cabecilla de una red de fraude fiscal y condenado en el 2010 por un delito continuado de falsedad en documento mercantil en concurrencia con otro delito de estafa agravada.

El uso abusivo por parte del gobierno del derecho de gracia desvirtúa el Estado de Derecho, haciendo que los ciudadanos tengan la impresión que la justicia solo es clemente con políticos, banqueros y promotores inmobiliarios. Este es el peor favor que se puede hacer al Estado de Derecho, pues cuestiona la igualdad de todos ante la ley, dando una imagen errónea de la realidad.

Soy el primero en considerar que las condenas penales no cumplen en España con su verdadera función, que es la reinserción del delincuente. Considero que muchas condenas son excesivas y que la privación de libertad no es la purga Benito. Al contrario, en muchas ocasiones en la que se aplica es contraproducente. Sin embargo, el uso arbitrario que el gobierno hace del indulto me gusta aún menos.

Este, como otros tantos indultos que acumula la legislatura, me parece injusto e inoportuno. No es el momento ni las formas. Cuando algunos consideramos que se está vulnerando el derecho a la libertad de expresión con multas e indemnizaciones multimillonarias, que llevan a medios enteros a la quiebra, por dar su opinión, o cuando el derecho a manifestación – no frente a las cortes, que debería estar legislado y prohibido, como ocurre en casi todos los países occidentales –, está siendo, a mi juicio, gravemente lesionado, no es el momento de indultar a quien ha sido condenado por los tribunales por un delito continuado de estafa y falsedad en documento mercantil. 

Activos tóxicos

Mucho se ha hablado de los préstamos concedidos por la banca, en especial los préstamos promotor, destinados a la creación de nuevas viviendas. En julio, la consultora que elaboraba el informe sobre la banca española llegó a decir que las pérdidas podrían alcanzar el 100% de muchos préstamos en un escenario adverso. Con la publicación del informe – auditoría, Oliver Wyman se desdice y augura un futuro más prometedor. De hecho, reconoce que la mayoría de los préstamos serán recuperables.

El informe está plagado de inexactitudes y trampas. Pero en lo que se refiere a los préstamos, sí que coincido con su análisis. Apenas el 10% de los prestamos promotor superan el valor del suelo, y en conjunto, la relación entre el préstamo hipotecario y la garantía (lo que se conoce en el argot como (loan to value o LTV) es bastante buena. Mejor que en muchos otros países.

La LTV actual está en torno al 65%, mientras que en EE.UU. es de un 80%. El deterioro que puedan sufrir estos activos podría llegar al 85% o 100% en el 2014 y en un escenario totalmente adverso. Es decir, aún en la peor de las circunstancias, las garantías seguirían cubriendo el importe de los préstamos.

En el momento que el mercado girase e iniciásemos un nuevo ciclo inmobiliario, los precios de la vivienda presionarían al alza y los valores de tasación de esas garantías serían mayores, con lo que la LTV también se reduciría. La cuestión es que el sol puede que no salga para todos.

Algunas entidades se expusieron en exceso al riesgo inmobiliario, y sus activos tóxicos superan la LTV del 120%. Además, el stock de viviendas no es igual en todas las provincias. Donde más se abusó del boom inmobiliario, más lentamente crecerán los precios debido a la sobre oferta  y más rápidamente se depreciarán los inmuebles.

La cuestión más importante está relacionada con los propios bancos y su capacidad para conceder créditos. Sin los préstamos hipotecarios – o destinando los únicamente a la venta del stock de viviendas en manos de bancos o cajas –, el mercado no superará su fase de corrección.

Aún no hemos alcanzado la fase de estabilización del mercado – como ha ocurrido en EE.UU. –. Si esta no llega antes del 2014, las previsiones no tendrán ningún sentido y la LTV romperá el nivel de las garantías, llegando las pérdidas de verdad. Urge, por tanto, recuperar la fluidez del crédito y reimpulsar el mercado inmobiliario para llegar, cuanto antes, a la fase de estabilización que permitirá una progresiva recuperación del valor de los inmuebles.

La caída del precio de las viviendas ha empobrecido a las familias. Son ya muchas las familias que soportan hipotecas superiores al valor de mercado de sus inmuebles. Si una pareja joven quisiera vender su vivienda hoy, comprobaría que ha perdido muchísimo dinero. Contra el sentir general, los precios altos de la vivienda no son malos. Su revalorización implica una revalorización del patrimonio familiar. El problema no estaba en el precio de la vivienda, sino en los salarios, que no crecían al ritmo que la riqueza nacional. 

Presupuestos Generales del Estado 2013 (II)

De dónde sale el dinero y dónde se gasta.

INGRESOS

En millones de euros. 

Impuestos y cotizaciones a la seguridad social      192.500,35  (+4,5%)
Impuestos Indirectos        39.594,20  (+87,7%)
Transferencias Corrientes        15.560,30  (-59,6%)
Ingresos Patrimoniales          8.696,05  (-1,5%)
Transferencias de Capital          1.845,79  (-12%)
Tasas y otros Ingresos          7.691,89  (-11,8%)
Enajenaciones de inversiones reales             225,99  (-21,5%)

La subida de impuestos y cotizaciones a la seguridad social, los impuestos directos (IRPF, Sociedades y pago de autónomos y seguros sociales) se ven beneficiados por la congelación de las deducciones fiscales a las empresas. Estas no han desaparecido de nuestra legislación, sólo se contempla su congelación temporal durante el próximo año. No se trata, por tanto, de la necesaria reforma contributiva, sólo de una medida de recaudación temporal, cuya eficacia está por demostrar.

La extraordinaria subida en los impuestos indirectos, de más de un 87% , se explica por la subida del IVA, impuestos especiales (como los que gravan el tabaco e hidrocarburos) y otros como los impuestos de matriculación. No obstante, no parece contemplar el hundimiento del consumo, en parte provocado por la subida de estos impuestos.

Las transferencias corrientes, como las transferencias de capital, son el dinero que debe llegar al Estado desde otras administraciones. La situación de las Autonomías y los entes locales explica esta caída de casi un 60% de sus ingresos.

En ingresos patrimoniales y enajenaciones vemos cómo el Estado no está por la labor de acelerar el proceso de venta de inmuebles y terrenos singulares, muchos de ellos en desuso. En más de una ocasión se ha aludido a la posibilidad de vender, por ejemplo, terrenos del ministerio de defensa; y no pocos grupos de pensadores liberales han defendido que el Estado no está para alquilar habitaciones y debería deshacerse de Paradores Nacionales. Sin embargo parece que estas cuestiones no se contemplan como prioritarias para el próximo ejercicio.

Las Tasas y otros ingresos también caen con fuerza, más de un 11%. Muchas de estas tasas tienen que ver con ciertas actividades económicas, como las cobradas por la venta de tabaco,  por el reconocimiento de títulos y cursos, por derechos a exámenes, etc.

En conjunto se evidencia un cálculo optimista sobre el comportamiento del consumo, que no parece corresponderse, siquiera, con las previsiones de otras recaudaciones, donde sí que se prevé una caída de los ingresos debido a la recesión.

Tampoco parece que el PP esté muy interesado en combatir el fraude fiscal. Y si lo está, no confía en los resultados. Parte del crecimiento de la recaudación prevista de impuestos indirectos, se correspondería con una lucha contra el fraude en el IVA, sin embargo, no parece que esta tenga también su reflejo en Impuestos de Sociedades e IRPF.

GASTOS

En millones de euros. 

Personal          33.289,84  (+04%)
Gastos Corrientes en Bienes y Servicios           7.180,64   (-5,8%)
Gastos Financieros         38.60,23     (+33,7%)
Transferencias corrientes       213.271,27   (-0,4%)
Fondo de contingencia           2.565,84   (+8,4%)
Inversiones reales           5.252,19   (-15%)
Transferencias de Capital           5.312,52   (-19,7%)
Activos Financieros           1.3928,07 (+8,2%)
Pasivos Financieros           6.2588,22 (+24,5)

 Lo más destacable es el capítulo de personal. Crece un 0,4% respecto al año 2012. ¿Cómo se explica, si los salarios de los funcionarios están congelados, no se contratan interinos y se auguran despidos, en especial entre el Personal Laboral? Muy sencillo, aunque el número de funcionarios se sitúa en 474.605 durante el 2013, un 2,2% menos que en el año anterior, crecerá el número de altos cargos en casi un 5%.

Otro dato es el hecho – ya previsto antes de la publicación de los presupuestos – del incremento en el pago de los intereses de la deuda. Por primera vez, pagaremos más por los intereses de la deuda que en nóminas a los funcionarios.

Gasto Social

Pensiones     121.556,51    (+4,9%)
Otras prestaciones       11.880,26    (-1,1%)
Servicios Sociales y Promoción Social         2.848,49    (-34,4%)
Fomento de empleo         3.771,51    (-34,6%)
Subsidios de Desempleo       26.993,70    (-6,3%)
Acceso a la Vivienda            765,88    (-6,6%)
Gestión y administración de la seguridad social         4.436,30    (+52,9)

 El gobierno asegura que estos son unos presupuestos sociales, y que el gasto implica un crecimiento del 2,4% respecto al año anterior en políticas sociales. Sin embargo, al leer con atención cada capítulo del gasto, comprobamos que todo baja, en especial el fomento del desempleo, con una reducción drástica. Lo único que sube (aparte del irrisorio 4,9% del capítulo de pensiones) son los gastos en gestión y administración de la seguridad social. Sube más de un 52% estos gastos, hasta sumar casi 4.500 millones. ¿De verdad quieren que nos creamos que cuesta tanto sostener la gestión de las prestaciones? Nos toman por imbéciles.

A vueltas con la banca

Ya hemos dicho hasta la saciedad que la verdadera reforma que necesita España es la financiera. No es que las otras no sean necesarias, pero es que no tendrán sentido si antes no resolvemos el problema del crédito. Es como si alguien acude al médico a punto de morir por una infección y antes de inocularle antibióticos el médico le sacase una muela. No es que no fuera necesaria la extracción – quizás la muela estaba podrida y era la auténtica causa de la infección –, pero sin los antibióticos correctos, lo único que consigues es un fiambre con una dentadura sin caries.

El problema es que nadie en este país ha querido meterse con la banca. Más que por el poder real que tienen, porque les asusta las consecuencias de sus actos. No estamos en un país de lobbies. Siquiera el lobby financiero tiene el poder que le presumen sus detractores. La realidad es mucho más prosaica: políticos mediocres. La casta política española está formada por una legión de arrogantes trepas sin ninguna experiencia real en toma de decisiones estratégicas o gestión de crisis. Nunca se ha hecho nada para meter en vereda a la banca porque, sencillamente, no se sabía qué demonios hacer.

Se ha fallado demasiadas veces y ya nadie confía en que la reforma que prometen de resultados. ¡Tantas veces nos han dicho que esta era la definitiva! Pero esperemos, por el bien de todos, que sea verdad. Lástima que nada invite a la esperanza.

Los datos desvelados por la consultora Oliver Wyman demuestran que el gobierno no está por la labor de hacer las cosas siquiera cercanas a la realidad.

Este es el cuadro que resumiría las necesidades financieras de las entidades:

 

Los datos revelados plantean las necesidades en dos escenarios distintos: el actual y otro aún más difícil. Bien, sin observamos con atención, vemos que al BBVA le sobra más dinero en el escenario adverso que en el escenario base. Raro, rarísimo. ¿Cómo es posible que le vayan mejor las cosas en un escenario adverso, con – por ejemplo – una morosidad muy superior a la actual? Fácil: han hecho trampa.

Lo que ocurre es que el core capital en el escenario base es del 9%, la cantidad aconsejable para considerar que un banco está bien capitalizado. Pero en el escenario adverso, se ajusta al 6% para que salgan las cifras. Así de simple. Se cambian las reglas de juego.

En otras ocasiones, como en los cálculos que hacen referencia a la Caixa, lo que se hace es mantener los beneficios tanto en un escenario básico cómo en el adverso. Y así con todas las entidades.

Estas trampas y mentiras tan burdas son las que generan las desconfianza en los mercados pero, también y sobre todo, en los ciudadanos. Se les volverá a prometer que el crédito fluirá a raudales una vez nos endeudemos hasta las cejas para salvar de la quiebra a los bancos. Sin embargo, no es cierto. Las premisas sobre las que levantan sus previsiones son erróneas, están deliberadamente forzadas. Además, las entidades tendrán que ajustar sus balances y todo el dinero que les llegue irá a tapar agujeros y sanear sus propias cuentas. No quedará nada para las pymes y las familias.

Igual que cuando se decidió que sumando dos Cajas malas tendríamos una Caja de Ahorros buena, y se terminó por intoxicar a todo el sector financiero al mezclar manzanas podridas con otras sanas, esta recapitalización de la banca puede acabar por convertirse en el drama del siglo.

 

Habemus Presupuestos

Esta vez, Rajoy, no ha esperado a la celebración de las alecciones autonómicas en Galicia y País Vasco para presentar sus presupuestos, tal y como hiciera la pasada primavera con las elecciones en Andalucía. Muchos temíamos que, pese a las exigencias de Bruselas y la situación económica, incumpliese otra promesa y esperara hasta principios de noviembre aduciendo cualquier gilipollez. Por suerte, o quizás gracias al adelanto electoral de Cataluña, que fija la renovación del Parlamento para el próximo noviembre, en esta ocasión, se ha actuado con responsabilidad y se ha disipado la incertidumbre. Sin embargo no sirve de mucho cumplir los plazos presupuestarios, pues la verdadera incógnita gravita sobre la solicitud o no del rescate soberano.

Los anteriores presupuestos fueron muy esperados por ser los primeros, y porque en aquellos meses, hablar de rescate, como algunos anunciábamos, era poco menos que estar loco. Hoy vemos que la situación ha venido – por desgracia – a darnos la razón a los pesimistas. Rajoy cometió un error muy grave cuando priorizó sus reformas. En vez de coger el toro por los cuernos y acometer una profunda reestructuración del sector bancario, donde se encuentra el meollo de nuestros problemas, gastó su crédito político y sus esfuerzos en contentar a unos pocos grandes empresarios y desregularizar el mercado de trabajo, así como imponer unos recortes sociales lesivos para las clases medias y las familias más necesitadas. Para colmo, subió el IRPF y luego el IVA, hundiendo el poder adquisitivo de los asalariados, deprimiendo el consumo y agudizando la recesión.

Con esa política económica, era de previsible la situación en la que hoy nos encontramos. Y en este contexto, los presupuestos se la resbala a todo el mundo. Nadie cree que se vayan a cumplir. El sentimiento mayoritario entre los agentes económicos es de indiferencia, un gasto inútil de papel que se quedará en nada cuando llegue la troika.

A pesar de todo, creo que aún hay margen para evitar el rescate. Algunos datos económicos, sobre todo los relacionados con el comercio exterior y la productividad, permiten ser optimistas. Además, el deterioro de la economía alemana es más que evidente, lo que podría ocasionar que el BCE actuase sobre los mercados para evitar que el gigante germano termine de colapsar. Esta actuación, aunque sea de rebote, nos podría beneficiar y mucho.

Respecto a los presupuestos en sí, no arrojan ninguna sorpresa. El ajuste se gastará en los intereses de la deuda. Es decir, todo lo que ahorremos apretándonos el cinturón irá destinado  pagar los intereses y ni siquiera podrá amortizarse nada de la gigantesca deuda pública que acumulamos. Esta situación ha forzado que se reduzca a su mínima expresión las inversiones en infraestructuras hasta el 2024. Algo que invita a dos reflexiones bien distintas: o no esperan que salgamos de la crisis antes de esa fecha, o no están por la labor de cumplir con las previsiones. Personalmente, creo en lo segundo: no tienen intención de cumplir el presupuesto. Bien porque se solicite el rescate en noviembre (es una posibilidad realista) o porque confían que al relajarse los intereses de la deuda se pueda refinanciar a intereses más benévolos.

Si tenemos razón en nuestras sospechas, el presupuesto encierra una trampa: a partir del segundo semestre del 2013, con unos intereses más bajos para nuestra deuda, el gobierno dispondrá de más margen presupuestario, el cual aplicará de manera arbitraria. Lo contrario sería la solicitud del rescate y la intervención de España. Dicho de otro modo: estos presupuestos no están hechos con la intención de cumplirlos.

Por otro lado, el presupuesto deja muchas preguntas sin respuestas, y parece renunciar a la lucha contra el fraude. El gobierno pretende ingresar más en las arcas públicas mediante la suspensión de las deducciones a las grandes empresa, prolongando el impuesto al patrimonio y llevándose el 20% de los premios de lotería superiores a 2.500€. Estas medidas hace tiempo que debieron ser adoptadas, antes que la subida del IVA o el IRPF. Sin embargo, el verdadero problema es el fraude fiscal, y el gobierno sigue sin ningún plan para combatir esta lacra, ni apenas tiene ninguna previsión creíble en los presupuestos.

Otra cuestión interesante de los presupuestos, que nos permite anticipar algunas medidas, es el reconocimiento de la recesión pero el anuncio de una reducción de las cifras de desempleo. ¿Cómo se podrá crear empleo en recesión? La respuesta es sencilla: mini-jobs. La única duda es que nombre le pondrán a la criatura y cuando lo harán público. Apuesto que en diciembre, cuando todos los procesos electorales hayan concluido.

Algunas otras cuestiones llamativas, tras la primera lectura, son la creación de una Agencia para el Control Presupuestario, un nuevo órgano – por si no había suficientes – que alertaría sobre las desviaciones tempranas de los presupuestos; el sueldo de los funcionarios continuará congelado, aunque prometen devolverles la paga extra de navidad en el 2013; supresión de la deducción de la vivienda (algo que ya sabíamos que haría); y un nuevo plan renove para dinamizar el sector del automóvil.

Falta aún mucha letra pequeña por leer, pero la primera valoración es decepcionante. Se podía hacer mucho más de lo que se ha hecho. Confío que la semana que viene, podamos ir desgranando cada una de las medias de carácter estratégico y valorarlas. Dispondremos para entonces, además, del informe sobre la banca que hará público esta misma mañana – si no pasa nada – la consultora Oliver Wyman. Además, seguro que hoy viernes, Moody´s nos reserva alguna sorpresita.

 

 

La Constatación de un fracaso

En la vida, los referentes son importantes. En la política, los referentes que cada uno sigue, proyectan su sombra sobre las decisiones que toma. Merece la pena reflexionar y ponderar con rigor si los referentes que han sido nuestra guía durante años siguen siendo válidos hoy en día. Este ejercicio de autocrítica debería ser una prioridad para Rajoy y todos los germanófilos que le acompañan. ¿Es el modelo alemán el mejor referente para Europa y en consecuencia para España?

El Deutsche Kinderschutzbund, Sociedad Alemana para la Protección de la Infancia, uno de cada tres niños berlineses viven de la ayuda social, datos que confirma la Statistische Bundesamt, el equivalente a nuestro Instituto Nacional de Estadística. Este dato, triste donde los haya, demuestra el carácter pérfido y antisocial del modelo que propone Merkel y sus halcones. Estamos ante un modelo económico que no solo crea desigualdad entre países de la Unión Europea, también entre los propios ciudadanos de cada país.

El referente de gran parte de los gurús económicos y políticos españoles es un destructor de la clase media. Un modelo pernicioso, basado sólo en la obtención de beneficios – que no es lo mismo que creación de riqueza – que se desentiende de las personas. Las consecuencias del modelo alemán no son unas cuentas saneadas – es mentira, cada alemán carga con una deuda pública un 33% mayor que la de un español –, son millones de familias por debajo del umbral de la pobreza. Una realidad social insostenible que terminará pasando su factura a Alemania, cuya economía, incapaz de exportar por la asfixia que han provocado sus políticos en sus socios comerciales, comienza a dar claros signos de agotamiento.

Rajoy y el PP debería replantear su referente, debería dejar de mirar el ombligo de Alemania y preocuparse por buscar soluciones reales para la economía y las familias. Es falso que las alternativas sean el modelo alemán o el desastre. Otros países, otras economías han sido y son mejores referentes, basta con asomarse a Islandia, a Canadá o a Australia para comprobar que existe otra manera de hacer las cosas. Deberían probarla.

 Enlaces alemanes: www.destatis.de/DE/PresseService/Presse/Pressemitteilungen/zdw/2012/PD12_039_p002.html

http://www.dksb.de/Content/shownews.aspx?news=105

http://www.zenit.org/rssgerman-24485?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+zenit%2Fgerman+%28ZENIT+Deutsch%29

Eco de la noticia en España:

http://www.abc.es/20120926/sociedad/abci-pobreza-infantil-alemania-201209252011.html

De Irresponsables e irresponsabilidades

Para muchos, “tomar el congreso” es un acto de heroísmo, de irreverencia social y lucha por nuestros derechos, pero la realidad es que es justo lo contrario. Ampararse en la democracia para justificar su deslegitimación es una actitud vergonzosa y vergonzante.

En gran parte de los países desarrollados, existe un área de exclusión que rodea las sedes de los parlamentos, manteniéndolos, de manera constante, alejados de la presión social y de las manifestaciones.

Resulta que a los diputados, yo los he elegido. Igual que usted. Por eso me creo en el derecho de mentarles a la madre y cagarme en ellos cada vez que se me antoje. Va en el sueldo que cobran. Los critico y los criticaré. Y los pondré a caer de un burro cada vez que crea que se lo merecen. Es verdad que si estuviera en mi mano, el noventa por ciento de sus señorías estaban en paro. Pero ojo con intentar coaccionarles. Ojo con intentar “tomar el congreso”, porque entonces estaréis negando la democracia misma.

¿Qué lo hacen mal nuestros políticos? A lo mejor soy masoquista y me gusta. Que nadie confunda el derecho a la libertad de expresión y manifestación con la subversión de la democracia. Mucho ojo, porque por mucho que sean absurdas las comparaciones entre la convocatoria de ayer y el 23-F, cercar el congreso es cercar la democracia. Y por ahí muchos no estamos dispuestos a pasar, por más que compartamos el sentimiento de indignación y la rabia contra la casta política que nos ha tocado sufrir. Asumamos de una puñetera vez que nosotros somos también responsables por acción u omisión. Fuimos nosotros – todos – los que los elegimos y los que mirábamos hacia otro lado mientras ellos engordaban a nuestra costa y apuntalaban su poder.

Parece que septiembre es el mes de los premios a la irresponsabilidad. Grupos sociales de lo más variado intentan cercar al Congreso, y los grupos nacionalistas agitan la bandera del secesionismo. Mientras, Rajoy se va a USA, a la asamblea de la ONU, a ver si pilla un sillón para los próximos años, y lleva por insignia la famosa Alianza de las Civilizaciones. Si, esa que gilipollez que tanto dinero nos costó – y nos cuesta –  y tanto criticó cuando estaba en la oposición. Y desde allí, desde la lejanía, pronuncia la frase tonta de la semana: subiremos las pensiones. Ni el mismo se lo cree. 

No credit

26/09/2012 3 comentarios

No tenemos crédito. Ni político ni económico. Rajoy ha defraudado a propios y extraños. Ni sus detractores esperaban que fuese tan cafre. No aporta soluciones, aumenta la incertidumbre y da la sensación de haberse convertido en el bufón de Europa. Esta es la causa de la falta de crédito político, y por consecuencia en pérdida de crédito económico.

La fuga de capitales está doblegando a la banca, ya maltrecha tras la orgia inmobiliaria. La ratio – según publicó Bloomberg – entre lo que se presta y lo que se capta es de 187 a 10. Es decir, la banca está prestando más de lo que consigue captar en depósitos. Esta situación puede llevar a la UE a obligar a España a suspender o restringir al máximo la concesión de créditos.

Cualquiera sabe que las empresas y los particulares están teniendo muchos problemas para conseguir créditos, pero si no se logra evitar la fuga de capitales, el grifo se cerrará aún más, asfixiando la ya sin aire economía nacional. No puede haber crecimiento sin crédito, sin la capacidad de financiar determinados bienes y servicios, pero el crédito no regresará hasta que no se logre recuperar el crédito político. Hasta que no volvamos a confiar en nuestras posibilidades y en nuestro futuro, no regresarán las inversiones, los depósitos y por consecuencia los préstamos y la recuperación económica.

Un nuevo eufemismo: riesgo de sostenibilidad

15/09/2012 1 comentario

Riesgo de sostenibilidad, o vais de culo, en caída libre, pintan bastos, eso es lo que ha dicho el BCE sobre la situación de la duda en España. Las medidas de consolidación fiscal y presupuestaria de Rajoy son tan increíbles como las novelas de ciencia ficción de Max Brooks. Nadie cree que el gobierno cumpla sus compromisos; y son tantas las veces que hemos enunciado las razones que resulta tedioso volver a insistir, pormenorizadamente, en todas y cada una de ellas, pero que se resumen en lo evidente: sin reactivación económica no hay recaudación.

Decía Sir Winston Churchill que <<una nación que intente prosperar a base de impuestos es como un hombre con los pies en un cubo tratando de levantarse tirando del asa>>. Rajoy ha subido impuestos hasta el punto de asfixiar la economía, ahogar el consumo y hundir los pocos sectores que aún resistían la difícil situación que vive nuestro país. Su torpeza y ceguera solo es superada por la del coro de aduladores que le rodean.

Los recortes en el gasto público solo han contribuido a perjudicar a las clases más desfavorecidas, a la par que ha supuesto una contracción de la demanda nacional y por ende del PIB. Los impuestos se han cebado con las clases medias, motor indiscutible del progreso, restándoles poder adquisitivo y llevándolos a un punto insostenible en el que incluso está en peligro su propia futuro, no hablemos del de sus hijos.

Con la habitual retórica que caracteriza la política europea, el BCE ha señalado al autentico problema que tiene ahora mismo España: Mariano Rajoy. Desde que llegó al gobierno, pagamos más impuestos, recibimos menos prestaciones, la deuda no ha dejado de crecer, cada vez pagamos más por los préstamos que nos conceden, estamos hundidos en la recesión y tan agotados emocionalmente que casi no nos quedan fuerzas para resistir ante el inminente rescate y consecuente intervención de nuestra soberanía nacional. Llegados a este punto, Rajoy debería dimitir esta misma semana, es una necesidad urgente.

 

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