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Posts Tagged ‘Rubalcaba’

El laberinto del Psoe

El Psoe siempre ha presumido de ser el partido que mejor entendía la articulación territorial de España. De hecho, es el único partido que puede presumir de haber gobernado en todas las Comunidades Autónomas al menos una vez. Sin embargo, esa capacidad de adaptar su discurso a los diferentes territorios nunca había supuesto una negación del principio de unidad nacional. Ahora, sin embargo, las posiciones del PSC son claramente rupturistas con España, ponen en cuestión el principio de unidad nacional que siempre habían defendido y que era – o al menos eso se suponía – la línea roja.  

El caso es que el debate no da para mucho. Si el Psoe sabe leer la opinión de la calle, sabrá que los costes de la ruptura con el PSC son mínimos en comparación con los costes electorales que supondría volverse a presentar a las elecciones junto al PSC. En España tenemos demasiados problemas como para andar ahora buscando soluciones sesudas a los problemas territoriales. Después de tres décadas de convivencia que ha funcionado razonablemente bien, no creo que sea el momento de huídas hacia ninguna parte.  

La socialdemocracia carece de proyectos creíbles y de un modelo de acción política que ilusione a las nuevas generaciones. En este contexto, lo peor que pueden hacer es desencantar también a los incondicionales de Andalucía o Extremadura, quienes están ya demasiado cansados de aguantar los desplantes independentistas. Algunas voces en el seno del Psoe ya se han posicionado claramente a favor de la ruptura. Confío que sean escuchadas y el Psoe rompa con el PSC de inmediato. No hacerlo supondrá seguir hundiéndose más, tanto en lo electoral como en lo ético. Que nadie olvide que en los últimos 20 años, el PSC, antaño el referente de la emigración en Cataluña, ha perdido más de la mitad de los votos, y dejado huérfanos a muchos catalanes que también se sienten españoles. Si el Psoe no hace nada para dar respuesta a toda esa gente que el PSC dejó en la cuneta, sino que está dispuesto a seguir siendo chantajeado por el PSC, serán tan culpables como el propio PSC, y desde luego, no deberían llevar más la letra E de España en sus siglas. Resulta ofensivo.

¿Travesía por el desierto o exilio permanente?

El problema que subyace en el Partido Socialista Obrero Español es que aún no han comprendido la extrema gravedad de la situación en la que se encuentran. No están sólo hasta un castigo electoral y una prolongada travesía por el desierto; están sumidos en un exilio social. No comprenden lo que la sociedad les ha dicho: ¡que se larguen! ¡Todos! ¡No os queremos!

La razón es muy simple: quienes nos han conducido a esta crisis no están legitimados para sacarnos de ella. No basta con hacer examen de conciencia, propósito de enmienda y reivindicar el derecho a rectificar: hay que pulgar las culpas. La gente quiere ver que los culpables abandonan los privilegios asociados a su cargo político y se marchan a su casa para no volver.

Tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron. Ahora toca expiar sus culpas. No en la oposición, como pretenden hacer ellos, sino en su casa, en sus puñeteras casas y para no volver, porque no tenemos ganas de volver a contemplarles la geta. Porque a la sociedad española, cada vez que les ve la geta, lo único que les entra es unas ganas locas de rompérselas de un guantazo.

 

La pasividad que mata

Cuando gente tan dispar como Alejo Vidal-Quadras y Cayo Lara coinciden en algo, es que algo grave está pasando. En su blog de Intereconomía, el eurodiputado del PP solicitaba esta semana un Congreso Extraordinario del PP, que es lo mismo que decir <<váyase, señor Rajoy. Váyase>>. Cayo Lara lleva semanas pidiendo la dimisión del Presidente del Gobierno, en esto se adelantó a Rubalcaba, que no tiene los reflejos muy afinados últimamente.

Rajoy, por su parte, como quien oye llover. A lo suyo, que seguro que él sabrá lo que es, porque lo que somos los españoles, no tenemos la más remota idea de a qué puñeta dedica el tiempo. Anda, como siempre, esperando que la tormenta escampe. Ha sido su estrategia desde que entró en política: sentarse y esperar que el tiempo resuelva los problemas y sus rivales cometan errores que los precipiten al vacío. Pero esta vez no parece que la cosa vaya a darle buenos resultados.

Primero porque este no es tiempo de retóricas, es momento de acciones, y acciones contundentes, que no dejen lugar a dudas. Segundo, porque la sociedad española está cansada de esperar y la paciencia de todos tiene un límite, una frontera cada vez más cercana. Su pasividad está enfadando aún más que las noticias sobre presuntas corruptelas que inundan el mercado mediático.

Algunos dice que está cavando su propia tumba. Creo que tienen razón, la reelección la tiene muy difícil. Pero ese no es el problema. El problema es que tanto está cavando que en la fosa cabrán muchos. Por ahora, seis millones de desempleados y cientos de miles de empresas que han cerrado. En la tumba que está cavando terminará por enterrarse él y la esperanza de toda una generación. Y que la cosa quede ahí, porque cuanto más se enrarece el clima político, más gente se desencanta con la democracia.

El Presidente del Gobierno no puede seguir escondiéndose tras discursos vagos y segundos en la lista de los poderosos. Tiene que dar la cara. España no puede creer que esté gobernada por una televisión de plasma. Urge tomar medidas legislativas que garanticen la regeneración democrática. A la par, debe dar un giro a su política económica pese a quien le pese. Europa está a punto de estallar en mil pedazos. Los discursos en el seno de la Unión son cada vez más distantes unos de otros, y pende como una mortal amenaza la posibilidad de un referéndum en el Reino Unido que abriría la caja de Pandora. Es el momento de plantarse. De decir basta. Y exigir una integración política y la corresponsabilidad de todos en la resolución de los problemas que afectan a gran parte de los países de la Unión o romper la baraja. Me dolería más que a nadie, pues soy un europeísta ferviente; pero no podemos tolerar que Europa se convierta en el cortijo privado de Merkel y los demás profetas del Reich.

En alguna ocasión, Rajoy ya ha manifestado su contrariedad a las políticas de Merkel, pero no le acompañan los hechos. Tampoco puede decirse que valga mucho como comunicador. Tiene que actuar en los dos frentes abiertos. En el interior, favorecer cambios que garanticen un nuevo modelo democrático, donde los ciudadanos tengan más control sobre sus representantes públicos; esto es, listas abiertas y diputados que rindan cuenta a sus votantes en las circunscripciones por las que son elegidos y no las direcciones de los partidos. En el frente exterior, tiene que hacer piña con los países que exigen un cambio en la política económica de la UE, más integración política y democratización de las instituciones. Y debe hacerlo con la rotundidad de quien sabe que defiende lo que es justo, y que estará dispuesto a llegar hasta el final – incluso la salida de la UE y el retorno a la peseta – antes que continuar arrodillado y esclavo.

Esperar a que al enemigo se le agoten las balas mata a muchos soldados. Una sangría de vidas y sueños que España no puede permitirse. No puede continuar encerrado en la trinchera, debe cambiar de táctica y pasar a la ofensiva cueste lo que cueste. De lo contrario, esta guerra de desgaste terminará minando la moral de la sociedad y destruyendo a toda una generación. En su mano está hacer algo. En la nuestra, exigírselo día tras día, y pasarle la factura en cuanto tengamos la oportunidad. Y espero que sea pronto. 

Rubalcaba se columpia solo

Rubalcaba pidió la dimisión de Rajoy, pero no la convocatoria de elecciones. Algo así como un que pase el siguiente. Sabiendo que quien coja el mando del barco sin pasar antes por las  urnas tendrá una legitimidad democrática menor aún que la que puede tener hoy Mariano Rajoy. ¿A qué viene esto? ¿O es cierto que tras la publicación de estas miserias existe una maniobra orquestada para imponer un gobierno tecnócrata? Porque el debate tiene su miga. Primero está la cuestión de si estas informaciones son ciertas. Pero no menos importante es saber quién y por qué las está filtrando ahora.

Lejos de sumarme a las teorías de la conspiración, creo que hay quienes pretenden pescar en rio revuelto sin pasar antes por la correspondiente cita electoral. Es muy difícil, por no decir imposible y antinatural que Rajoy promueva un gobierno de concentración; pero con un segundo candidato propuesto por el propio PP la cosa podría ser más fácil. ¿Es eso lo que pretende el Psoe pidiendo la dimisión y no la convocatoria de elecciones? De estar en la piel de Rubalcaba, pondría mucho cuidado en los compañeros de viaje que me busco y en los itinerarios a seguir. Un recorrido por un gobierno tecnócrata, no elegido por los ciudadanos, si no formado por independientes o un grupo heterogéneos de partidos no es el camino que España necesita, y mucho menos el que los españoles quieren.

No deseo, y creo que la mayor parte de los ciudadanos tampoco, la imposición de un gobierno como el italiano. A  pesar de mi admiración por Mario Monti, a quien considero uno de los políticos europeos con más solvencia intelectual, creo que se equivocó al encabezar el Consejo de Ministros de Italia, y me he opuesto a la imposición de ese gobierno. Con más razón aún lo haría si eso ocurriese en España, en mi país. Cuya sociedad, además, se encuentra en un momento de ebullición que podría llevar a cualquier cosa ante una situación así.

No sé a qué juega el Psoe. Hace tiempo que dejé de comprenderles. Hace años que creo que se mueven por impulsos, desorientados. Pero no me gusta el camino que están emprendiendo. Bastante tenemos con los populismos de asamblea y anonimato de la tecnopolítica como para, además, tener que preocuparnos por maniobras de dudoso espíritu democrático orquestadas – o aprovechadas – por formaciones políticas como el Psoe.

Al escuchar a Rubalcaba este fin de semana, no he podido evitar recordar algo que publicamos hace meses, el tres de agosto de 2012. Avisábamos de los rumores que nos habían llegado de una cena en el hotel Wellington de Madrid, donde un nutrido grupo de personalidades de la política, entre las que destacaba Jose Bono, Marcelino Orejea, Carlos Solchaga, Acebes y Suarez Pertierra. La información que me llegó aseguraba que estos encuentros discretos se estaban desarrollando de manera regular. No puedo, obviamente, saber a cuento de qué se reunían; pero los rumores, cada vez más insistentes, hablaban de un plan para desestabilizar el gobierno de Rajoy y forzar un ejecutivo de “unidad nacional”. Confío que la petición de dimisión y no convocatoria de elecciones de Rubalcaba no tenga nada que ver con esto. Es más quiero creer que sólo disfrutaban de la buena comida. Sin embargo, cuando vi la comparecencia del líder socialista, recordé aquella información – de la que me había olvidado totalmente –. Contacté con mi fuente y le pregunte sobre la cuestión: <<¿Se han seguido celebrando las reuniones?>> <<Sí>>, fue su respuesta. Pregunte, a continuación, si los papeles de Bárcenas tenían algo que ver con esto. Su primera reacción fue reír al otro lado del teléfono. <<Ni puta idea, macho>>. Y volvió a reírse. Que cada uno interprete esa risa como quiera.

Ver http://paisdeciegos.com/2012/08/03/un-gobierno-de-concentracion/ 

Tirar la piedra, esconder la mano

Los últimos meses, las redes sociales han estado revolucionadas con la aparición del Partido X, también conocido como Partido X el Futuro. Lo cierto es que el fenómeno me resulta demasiado familiar. Estrategias parecidas las pusieron en marcha, con éxito desigual, formaciones políticas y movimientos sociales como el Partido Pirata o Anonimus.

Creo que la estrategia online les ha funcionado bien, han logrado llamar la atención y tener su minuto de gloria, pero no creo que vayan más lejos. Entre otras razones, por la imposibilidad de mantener viva la llama de la ilusión durante el tiempo suficiente. Equo ya sabe de lo que estoy hablando. La ventaja competitiva que supone ser “la novedad”, exige rapidez de acción, porque de lo contrario, antes de lo que imaginas dejas de ser noticia, y tu valor diferencial, la novedad, se desinfla.

Como experimento sociológico, ha estado bien, pero ¿realmente queremos fiar nuestros destinos a un partido de rostros anónimos? Lo cierto es que la política las hacen las personas. Las ideas, todas, están bien sobre el papel, pero a la hora de la verdad son las personas las que, con sus virtudes y defectos, hacen la política. En realidad, no hay una buena o una mala política; hay buenos o malos políticos. Ocurre igual que en el deporte, las reglas son las mismas, pero no es igual un servidor – torpón para dar patadas – que Messi.  La degeneración de los partidos políticos no debería ser caldo de cultivo para los discursos populistas. Y el discurso de este partido sin rostro es de un populismo asamblearista subido. Les aconsejaría que leyesen La Rebelión de las Masas, de Ortega y Gasset, y reflexionar sobre los riesgos del asamblearismo, que al final sólo nos conduce hacia la dictadura de los mediocres.

Como alguien que se ha pasado la vida defendiendo un sistema electoral de listas abiertas, que permita elegir a la persona y no al partido, no puedo ni quiero sentirme tentado por estas formas anónimas y asamblearias de hacer política o provocar cambios. Cuando pienso en la democracia, pienso en el pueblo reunido en el ágora, eligiendo a los más notables, a los más honrados y aptos para cada función. Aspiro que a ser un día gobernado por hombres mejores que yo, por eso no puedo sino sentir repugnancia ante quienes se ocultan en la masa y hacen del anonimato una estrategia de acción política. Tiran la piedra y esconden la mano.

 

El precio de la corrupción

28/01/2013 1 comentario

El diario ABC publicaba esta mañana un artículo en el que se detalla el coste económico para el país de la corrupción en España. Con sólo sumar la cuantía económica presuntamente ilícita que se manejan en los quince casos de corrupción más graves de los últimos diez años, la cantidad asciende a 6.839 millones de euros, más que el valor de Twitter y hasta mil millones más que el presupuesto del Ministerio de Defensa para este 2013. Equivale, según cifras aportadas por el mencionado periódico, a 121 veces las subvenciones que recibe Cáritas y Cruz Roja, que logran, con apenas 56 millones de euros al año del Estado, atender las necesidades básicas de más de un millón de personas.

Las cifras hablan por sí solas. Lo protagonistas de este saqueo demuestran que es un problema transversal, que afecta a todos los partidos e instituciones públicas; situación que exige una revisión en profundidad de la legislación actual. Es imprescindible acometer cambios legislativos que garanticen que estos delitos de guante blanco no vuelvan a producirse. Un cambio de modelo que permita a los ciudadanos volver a confiar en las administraciones y la política como herramienta para mejorar la sociedad.

Los dos grandes partidos (y algunos pequeños) juegan al gato y al ratón con los ciudadanos. Aseguran que la mayoría de los políticos son honrados y que no puede meterse a todos en el mismo saco. Pero el problema de la corrupción no es un problema de calidad, no de cantidad. Basta una sola manzana podrida para echar a perder todo el cesto; es sólo cuestión de tiempo. Deje una manzana podrida junto a las demás y verá que pronto todas se pudren. El problema de la corrupción no está en el número de corruptos, que quizás sea sólo del 1%, el problema está en la manera en la que el otro 99% se enfrenta a este cáncer social.

No basta con declaraciones del tipo: <<no me temblará la mano>>. Hay que lograr que lo que tiemble sean las patillas de los delincuentes y los corruptos; y para lograrlo, hay que hacer algo más que brindis al sol y auditorías. Hay que mojarse y cambiar la manera de hacer las cosas.

Nadie cree a Rajoy ni a Rubalcaba cuando aseguran que combatirán la corrupción. Nadie los cree porque no dan motivos para que seamos crédulos, más bien todo lo contrario. ¿Quieren poner en valor la política y lograr que su palabra genere confianza en los ciudadanos? Es fácil, sólo hay que hacer unas pocas reformas, bastantes más necesarias, por cierto, que muchas de las que están dosificando desde que llegaron al poder:

1)      Endurecer las penas por delitos de corrupción, cohecho, prevaricación, apropiación  indebida y blanqueo de capitales.

2)      Excluir los delitos de guante blanco de la potestad de indulto y derecho de gracia del gobierno.

3)      Dotar a la Audiencia Nacional de medios sobrados para la investigación, persecución y juicio de estos delitos.

4)      Supresión de los puestos de libre designación. Que los cargos de confianza estén limitados en su número y sean ratificados por los plenos parlamentarios o municipales, según proceda.

5)      Listas abiertas y limitación de mandatos. Los ciudadanos exigimos que aquel al que votamos de cuentas de su gestión ante los mismos ciudadanos que lo eligieron y no ante el partido.

Mientras estas cinco medidas, como mínimo, no sean asumidas y puestas en marcha por el gobierno, muchos seguirán creyendo que en las cloacas inundan y los palacios.

 

http://www.abc.es/espana/20130128/abcp-millones-sumidero-corrupcion-desde-20130128.html

Si alguien se entera que me lo explique

El país hecho unos zorros y nuestros políticos jugando con banderitas. A quienes sufren el desempleo, la falta de oportunidades y los desahucios les importa una mierda las batallas nacionalistas. Lo sé, lo han dicho por activa y por pasiva. Pero los políticos a lo suyo, exhibiendo banderas y discursos patrioteros. Como si eso fuese a solucionar nada a nadie.

Pero lo más vergonzoso del tema, es que no sólo gastan cartuchos en guerras que a nadie le importa, sino que ni siquiera sabemos que trinchera ocupa cada quien. Rubalcaba dice que no está conforme con el derecho de decidir del pueblo catalán; y desde el PSC se dice que sí, que los catalanes tienen derecho a decidir.

Desde mi orilla, me pregunto si los desahuciados de sus viviendas, los parados o los enfermos crónicos que comienzan a ver peligrar sus tratamientos tienen realmente derecho a decidir. ¿Han decidido ellos que los echen de sus casas y quedarse en la calle o viviendo de prestado en un cuarto cedido por un familiar? ¿Han decidido vivir cada día un lunes al sol, sin medios para vivir, con un rechazo constante a cada petición de empleo y las facturas acumulándose en los números rojos del banco? ¿Han decidido los enfermos enfermar y que la administración les niegue el mejor tratamiento posible por falta de fondos? No hay que ser muy listo para darse cuenta que NO. Que no han decidido sufrir lo que sufren, que no tienen derecho a decidir. Ni los catalanes, ni los manchegos ni nadie.

Más valdría ocupar los esfuerzos y las mentes en dar una respuesta firma, eficaz e inmediata a tantos dramas que se sufren a lo largo y ancho de España y dejarse de tanta gilipollez.

Aparte, si el Psoe no es capaz de poner orden en sus filas ¿cómo espera que los ciudadanos confíen en que sea capaz de poner orden en el país? Comprendo y conozco la historia del PSC. Sé bien que no es lo mismo que el Psoe, que es un partido distinto, independiente, pero está federado al Psoe y eso supone respetar ciertas obligaciones y asumir un discurso común. De no hacerlo, su sitio no está ni puede estar con el Psoe. Mantener al PSC cómo referente cuando este está promocionando un discurso distinto al de Rubalcaba y la dirección del Psoe supone una de dos: o el Psoe no tienen discurso o comparte el discurso del PSC. Que se aclaren, actúen en consecuencia, y nos lo cuenten.

 

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