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La crisis de la socialdemocracia

La socialdemocracia pasa por sus horas más oscuras. De los 502 millones de europeos que formamos la UE, sólo 79 millones están gobernados por la socialdemocracia. Y esto gracias a Hollande, que al ganar las elecciones en Francia a sumado 65 millones, pues tras la derrota del Psoe en España, el hundimiento de la socialdemocracia europea les dejó una cuota de poder ínfima, insignificante, con un control institucional sobre sólo 14 millones de habitantes.

Si repasamos la distribución de los parlamentarios europeos, los conservadores aventajan a los socialdemócratas en un 35% de representación institucional, 271 europarlamentarios frente a 189 de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas. Triste situación para quienes representaron el sueño y los valores de la vieja Europa. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

La crisis de los 70 supuso el final de las teorías de Keynes. La aparición de la estanflacción acabó con la capacidad de las doctrinas keynesianas para enfrentar las crisis económicas. Hasta ese momento, la inflación se había producido por desequilibrios en la oferta y la demanda, pero a partir de las crisis energética de los 70, la crisis se originó por una inflación originada en la escasez de recursos. O dicho de manera más precisa: la demanda estructural de materias primas (en especial energética) presionaba al alza los costes y en consecuencia los precios, generando la inflación. Y lo que era – y sigue siendo hoy en día – aún peor: la tendencia al alza no se detendría salvo que dejásemos de consumir. Algo impensable entonces y ahora.

La respuesta a la situación la dio Milton Friedman, quien introdujo las expectativas en los modelos económicos y favoreció, con sus propuestas, que la subida de los costes de las materias primas se compensase con los costes productivos. Es decir, mayor flexibilización en el mercado laboral y un control férreo del gasto público. Comenzó la era del déficit cero. Sin embargo, los políticos solo leyeron la parte que le interesaba de las teorías de Friedman. Cuestiones como la legalización de la marihuana, o la apuesta por la educación pública (Milton protagonizó una campaña a favor de los cheques escolares en USA), fueron arrinconadas.

La aplicación parcial e interesada de las teorías de Milton supuso que, en los 90, la crisis hiciera saltar por los aires el modelo. La respuesta fue recurrir al crédito. Y de aquellos polvos estos lodos. La socialdemocracia, durante todo ese periodo, no articuló ningún discurso alternativo, y se dedicó a implementar políticas neoliberales contra las que, desde la perspectiva histórica y moral de la socialdemocracia, debía estar en contra.

Esta aplicación de recetas neoliberales y la falta de una propuesta intelectual, llevaron a los partidos socialdemócratas a preguntarse cómo podrían diferenciarse de sus competidores electorales. En el fondo, al hacerse esta pregunta, reconocían la falta de un modelo económico y social que confrontar al neoliberal, pero sobre todo, suponía la renuncia a la política. Ya no hacían política, se dedicaban al marketing.

Como elementos diferenciadores, eligieron, sobre todo, los relacionados con el multiculturalismo. Podían haber hecho una apuesta mucho más fuerte por la integración europea, convirtiéndose en los referentes del federalismo político en Europa. O haber optado por cambios en las leyes electorales para favorecer la participación ciudadana. Incluso podían haber competido con los emergentes verdes por una economía sostenible. Pero no lo hicieron. Se dedicaron a gestionar las instituciones con criterios neoliberales y exaltar cuestiones multiculturales como bandera de su diferenciación respecto de los conservadores.

Basta observar la base electoral de la socialdemocracia francesa, que es la que mejor está resistiendo, para comprobar cómo su electorado se ha ido transformando en las últimas dos décadas. Los estudios que se presentan en el país galo, están demostrando que la socialdemocracia sólo obtiene mayoría entre los grupos de origen emigrante; mientras que los jóvenes optan por posiciones más alternativas, defendidas por verdes y organizaciones antisistema; y los partidos más populistas arrasan entre las clases obreras francesas.

Los propios think thaks cercanos a las formaciones socialdemócratas de toda Europa, hablan sin tapujos de la “crisis de la socialdemocracia”, pero aunque algunos son capaces de diagnosticar la enfermedad y sus causas, nadie parece comprometido a impulsar las soluciones.

Los partidos socialdemócratas europeos están inmersos en una crisis interna que les impide enfrentar la crisis de identidad e ideológica que sufren. La pérdida del poder los ha vuelto formaciones cainitas dedicadas a luchar unos contra otros para repartirse las migajas de poder que aún conservan.

El caso de España es paradigmático. Durante décadas, el Psoe ha contribuido a generar un cuerpo parapolítico insostenible, costoso, y que tarde o temprano terminaría fagocitando al partido. Demasiadas fundaciones, ong, patronatos, empresas públicas, etc. El Psoe actuó – y en esto se da la mano con los conservadores del PP – como una agencia de colocación. Una estructura de promoción laboral en el marco de las instituciones y en paralelo a la administración.

La política se ha convertido en una profesión. Uno se afilia a las juventudes de un partido, compite con los de su generación por la obtención de un puesto de dirección política, y comienza una carrera profesional que lo llevará por diferentes instituciones, fundaciones, ong y cargos de representación hasta que se jubile. Esto ha significado que las clases medias dejen de identificarse con la política, pero más en particular con la socialdemocracia.

Si los partidos no son capaces de abrir sus candidaturas a la sociedad, se vuelven sectas endogámicas. Y esto es especialmente grave en el caso de la socialdemocracia, que en principio tienen como objetivo la defensa y representación de las clases medias. Las clases altas siempre han sido elitistas y endogámicas; pero cuando las fuerzas políticas que debieran combatir esas situaciones se vuelven tan sectarias como aquellos a los que dicen combatir, la catástrofe está servida.

 

A Dios lo que es de Dios, y Cesar lo que es del Cesar

Es una cuestión de justicia reconocer a la Iglesia aquello que hace bien. En especial si se ha sido, como yo, muy crítico con sus actuaciones. A nadie que lea con regularidad este blog se le escapa mi actitud contraria a las posiciones ultraconservadoras de la Iglesia Católica. De comulgar con ellos estoy libre de sospecha. Pero debo reconocer que no todo en esta Institución es malo ni merece la crítica mordaz de la que suelo hacer gala.

En las últimas semanas, la autoridad de Rouco se ha visto torpedeada por continuas manifestaciones públicas de organizaciones católicas y obispos de diferentes diócesis. No se trata de disidentes que cuestionen los dogmas católicos o la doctrina del Papa, sino de religiosos y hombres de fe que no están dispuestos a comulgar con carros y carretones.

La Conferencia Episcopal Tarraconense se ha desmarcado de la Conferencia Episcopal Española y el apoyo que esta última parece ofrecer al núcleo ultraconservador del PP. También el obispo de San Sebastián, monseñor Jose Ignacio Munilla, ha hecho públicas duras críticas hacia las instituciones financieras y la corrupción política. Ha llegado a manifestar que <<sisar a Hacienda parecía estar fuera del campo moral>> o que <<las administraciones han gastado el dinero que no tenían, comprometiendo el futuro de las generaciones venideras>>. 

En la homilía que celebró en la basílica de Azpeitia con motivo de festejar el aniversario de San Ignacio de Loyola, supo fijar correctamente algunos de los errores que nos han traído a la actual situación e incluso identificar la pobreza moral y ética que los permitió. Resulta también interesante el hecho de haber elegido un marco “jesuita” para hacer valer su opinión.

No es esta la única voz que se alza contra el silencio de la Conferencia Episcopal y su evidente alineación política. También la Hermandad Obrera de Acción Católica y la Juventud Obrera Católica firmaron juntos un comunicado en el que se cuestionaba la Reforma Laboral de Rajoy. Este documento, que fue distribuido en diferentes parroquias, fue censurado por Rouco Valera. Sin embargo, el cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona y miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, es decir: uno de los hombres más poderosos dentro de la estructura de la Iglesia y en especial del Vaticano, no sólo permitió que el documento fuese distribuido en las iglesias bajo su jurisdicción, sino que lo apoyó expresamente.

Pocas veces tengo la oportunidad de escribir algo bueno sobre la Iglesia. Casi siempre que hablo de esta institución es para criticarla. Pero crean que me alegro de poder teclear a favor de la actitud de estos religiosos, algunos de ellos muy influyentes, y católicos de base. No comparto sus creencias, es cierto, pero las respeto, y sobre todo, soy consciente de la necesidad de una Iglesia Católica moderna y comprometida para el bien de la sociedad y en especial de sus fieles.

No voy a tirar cohetes de alegría. Tampoco es que hayan dicho nada del otro jueves, pero han abierto una fisura importante, demostrando que hay muchos religiosos que comprenden a la sociedad y sus problemas y están dispuestos a arrimar su hombro dejando a un lado sus intereses particulares y las posiciones dogmáticas de algunos.

 

¿Un gobierno de concentración?

03/08/2012 1 comentario

El 19 de julio se reunieron en el hotel Wellington de Madrid un nutrido grupo de personalidades de la política, entre las que destacaba Jose Bono, Marcelino Orejea, Carlos Solchaga, Acebes y Suarez Pertierra. ¿Qué hablaron? Nadie puede asegurar nada, pero para muchos, esta ha sido una de las reuniones “discretas” que están teniendo lugar durante este verano para preparar el camino a un posible gobierno de concentración o unidad nacional.
Las reuniones implicarían también a conocidos periodistas y empresarios. Tendrían como objeto diseñar la agenda oculta de una transición hacia un gobierno PP-Psoe, que podría tener también la participación de algunos grupos nacionalistas y de Upyd. El gobierno estaría formado por un grupo de tecnócratas acompañado de algunos líderes políticos de las formaciones que darían apoyo parlamentario a este ejecutivo.
Algunos movimientos por parte de los sindicatos y las principales corporaciones profesionales tienen también este objetivo. En este caso, se tratará de garantizar una relativa paz social mediante el control de las convocatorias de movilización y la crítica a las medidas que adopte el nuevo gobierno.
Durante las próximas semanas y meses escucharán bastante la necesidad de que los dos grandes partidos pacten las reformas. Incluso podrán apreciar un llamamiento por parte de medios de comunicación cercanos al PP y al Psoe, pidiendo el gobierno de concentración.
Es la respuesta que el bipartidismo daría en caso de una intervención del Estado. También es posible que se planteé el gobierno de concentración si la situación económica y social empeora aún más.
Que nadie se lleve a engaños. No es el patriotismo ni la emergencia nacional lo que justifica esta decisión. Lo único que se pretende es garantizar la continuidad del bipartidismo y evitar un cambio radical en el panorama político. El Psoe teme que en España pueda ocurrir igual que pasó en Grecia, que la izquierda antisistema los supere en votos. El PP teme una escisión interna y un final parecido al que sufrió el CDS. Para evitarlo están dispuestos a cualquier cosa.
Rajoy es de los pocos que está trabajando para evitar esta eventualidad. Sin embargo, si la situación sigue empeorando, arreciarán las presiones desde su propio entorno y quizás se vea en la obligación de claudicar. El partido socialista ya ha advertido de hasta dónde está dispuesto a llegar para forzar el gobierno de concentración: la ya famosa campaña en las redes sociales “en defensa de Andalucía” es un ejemplo de cómo el Psoe está dispuesto a utilizar a la mayor comunidad autónoma de España como ariete contra la Moncloa. Si es necesario “forzar una crisis” institucional que enfrente a las autonomías con el gobierno de España lo harán sin dudarlo.

 

Frente Social

Ayer se reunieron los sindicatos con más de 150 organizaciones en lo que se ha llamado <<cumbre social>> para hacer frente a las políticas del PP. Entre las organizaciones y colectivos que participaron en el encuentro destaca el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, Jueces para la Democracia, Ecologistas en Acción, Fiscales Progresistas, Sindicato de Arquitectos, la Unión de Actores y la Asociación de Futbolistas.

El objetivo es crear un gran frente social que frene las políticas de ajuste duro y recortes arbitrarios del gobierno de Mariano Rajoy. Un objetivo legítimo y noble, pero dudo que sea el que motiva a muchos de estos colectivos. Entre las medidas que el gobierno ha aprobado, y aquellas que presumiblemente se aprobarán en fechas próximas, encontramos una drástica reducción de algunos privilegios que venían disfrutando – casi en exclusiva – ciertos colectivos laborales y organizaciones sociales y sindicales. También es muy previsible la rebaja sustancial de las aportaciones públicas al sostenimiento de los sindicatos, corporaciones profesionales y oneges varias. Este hecho, unido a la falta de determinación a la hora de proponer acciones concretas y firmes, hace que uno sienta que se trata más de una manipulación interesada que de una verdadera voluntad de hacer frente al desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar.

La convocatoria se realiza justo cuando comienza andar el proyecto impulsado por Julio Anguita, a través del colectivo Prometeo, para construir un gran frente cívico que logre poner en su sitio, no solo al PP sino al modelo bipartidista vigente.

Resulta sorprendente la casual coincidencia en el tiempo de la puesta en marcha de ambos colectivos. Un frente social integrado por las entidades consolidadas y claramente vinculadas al entramado parapolítico que ha crecido durante los últimos treinta años, con la correspondiente responsabilidad que tienen en lo sucedido; y un frente cívico que busca canalizar y articular la indignación ciudadana para lograr cambios legislativos y un nuevo modelo democrático no basado en la alternancia PP-Psoe. Como he dicho: curiosa coincidencia.

Siquiera los sindicatos han convocado una huelga general tras los recortes sociales. De hecho, tras la celebrada contra la Reforma Laboral, desaparecieron por un tiempo y evitaron que las movilizaciones y huelgas continuaran. La actitud de los sindicatos podía ser comparada con las compuertas de una presa: se abren para liberar la presión, pero se cierran una vez se está seguro que no hay riesgo de ruptura del dique. Como me dijo hace unos días un viejo amigo, mientras  participábamos en la manifestación del 19 de Julio: <<los sindicatos son lo más parecido que conozco al pitorro de una hoya exprés>>. Mucho me temo que este <<frente social>> no sea otra cosa que una maniobra para garantizar sus privilegios corporativos y canalizar las protestas ciudadanas  allí donde no perjudicarán a sus principales valedores: el PP y el Psoe.

Los sindicatos y asociaciones cercanas al Psoe están jugando al despiste con la sociedad. Un paso hacia delante, dos para tras.  Se oponen a las políticas del PP, pero están más preocupados porque las soluciones pasen por prescindir también de ellos, pues suya es también mucha de la culpa de cuanto pasa en nuestro país. Gritan contra la corrupción en la Justicia y su politización, pero fueron ellos quienes nombraron a Dívar. Protestan contra los recortes, pero estos se iniciaron el 10 de mayo del 2010 de la mano de Rodríguez Zapatero. Quieren que los ajustes no se ceben con los más débiles, pero ellos seguir cobrando subvenciones y gestionando la “debilidad”.

Este frente social no ha contado con los indignados, ni con los estudiantes, ni con aquellas asociaciones de carácter local que están muy cerca de la realidad de los ciudadanos. Tampoco es previsible que se dé una convergencia entre el frente social que han propuestos los sindicatos y el frente ciudadano que promueve Julio Anguita. Y no será por culpa del veterano político. Si no, al tiempo.

El frente social propuesto por los sindicatos pretende capitalizar la rabia y la indignación de los ciudadanos en su favor, pero sin conceder cambios sustanciales. Fomentan la conservación del status quo vigente. Un status quo que fue útil en el pasado, cuando España salía de una dictadura y había que garantizar <<incluso desde el Estado>> el desarrollo de estructuras sociales, políticas, económicas, sindicales y asociativas propias de un régimen democrático. Pero una vez cumplida su función, con una democracia ya madura, su existencia en la forma en la que lo han venido siendo, como apéndices del propio aparato del Estado, es más que contraproducente. Pero los privilegiados no quieren renunciar a sus privilegios; de ahí que las maniobras a las que asistimos últimamente estén más encaminadas a beneficiarse de la situación que ha cambiarla.

Montemos el pollo para seguir disfrutando del chollo.  Más claro agua. La vieja expresión de crítica a los sindicatos y organizaciones imitadoras está más vigente que nunca. 

¿A qué juegan algunos medios de comunicación?

23/07/2012 1 comentario

El día de ayer, algunas televisiones nacionales dieron como noticia la existencia de un bulo en internet en el que se afirma que existen medio millón de políticos en España. Aseguraban que esto es falso, y que en España sólo existen 73.000 políticos electos, 65.000 de los cuales son concejales, el 90% de ellos sin remuneración alguna.

Esta afirmación sólo encierra una verdad a media. Nosotros, en este blog, hemos defendido muchas veces que existen 77.000 cargos electos, 350.000 políticos cargos de libre designación y 100.000 sindicalistas. Sólo Rajoy tiene más de un centenar de asesores.

La diferencia entre los 77.000 cargos electos y los 73.000 está en las diputaciones y órganos comarcales, cuya designación recae sobre concejales municipales y la duplicidad de algunos políticos, que son parlamentarios y senadores. La diferencia entra las cifras es de sólo un 5%; nada mal para elaborar los datos a partir de una información parcelada, pues no existe en España un registro en el que consultar el número y función de los cargos públicos.

La crítica – lo hemos dicho  muchas veces – no es por el número de electos. Número que estaría algo por debajo de la media europea. La crítica se dirige directamente a los cargos de libre designación, al personal eventual de los gabinetes y a los asesores.

Los alcaldes de capitales de más de 200.000 habitantes suelen tener secretaria personal, jefa de prensa y una media de dos o tres asesores. Todos puestos de libre designación. ¿Por qué no utiliza a los funcionarios?  La respuesta, para muchos, es obvia.

País de ciegos se ha posicionado contra la reducción en el número de concejales y parlamentarios. Consideramos que ni constituye un ahorro significativo, ni favorece la correcta gestión de las instituciones. De hecho, hemos dicho en muchas ocasiones que, una hipotética reducción de los cargos electos, supondría una lesión muy grave de la democracia, impediría la presencia adecuada de las minorías en los parlamentos y provocaría una mayor desafección de los ciudadanos y las instituciones democráticas.

Igual que hemos defendido la conservación del número de concejales y parlamentarios, cuya reducción a nuestro juicio obedece a intereses partidistas y resulta intolerable, hemos denunciado la existencia de redes clientelares en la administración. Un número desproporcionado de asesores y puestos de libre designación, así como un entramado parapolítico formado por sindicatos, organizaciones patronales, fundaciones y oeneges que viven casi exclusivamente de las subvenciones, es decir, del dinero público. Lo hemos denunciado y lo seguiremos denunciando, tal y como hacen también otros muchos blog independientes.

Puede que algunos consideren que el asesor de un político no es un político. Una discusión conceptual que no me atañe. Para mí, quien es designado por un político para una función pública sin haber pasado unas oposiciones y con un criterio ideológico – partidista es y será un político.

Podemos equivocarnos, en cuyo caso rectificamos sin problemas, pero jamás engañar, ni faltar a la verdad. Desconozco las razones por las que ciertas televisiones han sacado esta noticia. Quizás no tenían otra información que ofrecer. Qué curioso. Con la de cosas que pasan en el mundo y en España. Más curioso resulta que, algunas cadenas que han cuestionado el “bulo de los 450.000”, dieron por buena una información sobre Hollande, en la que se afirmaba que había retirado las ayudas a la Iglesia, cosa que está en su programa pero aún no ha hecho. Espero que por falta de tiempo.

No sé a qué juegan, ni que pretenden intentando desacreditar la información que dio a conocer, si no estoy mal informado (si lo estoy pido perdón) el diario online El Aguijón, y a los blogs y ciudadanos que, tras contrastarla y hacer sus propios cálculos, han difundido esta información.

La cadena de televisión en la que vi la noticia habló también de los sueldos de los políticos, indicando el salario que cobra el actual presidente del gobierno. De lo que se olvido mencionar es de qué también cobra por ser diputado, por dietas y como presidente del PP. Resulta que los ingresos que escandalizan es del hecho de cobrar varios sueldos y simultanear cargos para engordar la nómina. Nosotros nunca habíamos hablado de los salarios de los políticos, pero aprovechamos la ocasión para mostrar nuestra indignación ante el cobro de varias nóminas. En política se debería pagar por la dedicación exclusiva, y no por el número de cargos que se ocupa. Un político, un sueldo, si quiere simultanear responsabilidades es su problema.

Invitamos al lector a contrastar toda información. Y recordamos que no somos un blog de noticias. Nosotros somos un blog de opinión, y mil cargos arriba o mil cargos abajo nos la resbala: SOBRAN TODOS LOS POLÍTICOS NO ELEGIDOS EN LAS URNAS. Si quiere llamarlos asesores es problema cada uno, pero que sepan algo: LOS ASESORES TAMBIÉN SOBRAN. Exigimos conocer con claridad el número de asesores en todas las administraciones, sus salarios y funciones. También queremos saber el dinero público que acaba en manos de “entidades sin ánimo de lucro”. Nosotros, por lo menos, estamos un poquito hartos de que se ejerza la solidaridad con el dinero ajeno, se haga sindicalismo con cargo a los presupuestos generales y se financien religiones o ideologías con nuestros impuestos.

 

RESPUESTA MASIVA A LOS RECORTES DE RAJOY

En todas partes,

*Más 800.000 personas en Madrid. 400.000 en Barcelona. 350.000 en Valencia. 70.000 Zaragoza. 50.000 Gijón. 25.000 en Málaga. 15.000 en Granada. 8.000 Santa Cruz de Tenerife, etc.

No se ustedes, pero yo no recuerdo cifras y manifestaciones así desde el NO a la Guerra de Irak. Ayer quedé asombrado del número de personas que me encontré en las calles. Hoy me he sorprendido del trato mediático que algunos medios – en especial los públicos – han dado a las manifestaciones.

A todos los que ayer salimos a la calle para reivindicar nuestros derechos y luchar por lo que es nuestro: GRACIAS, Y QUE NO DECAIGA EL ÁNIMO.

*Cifras ofrecidas por los sindicatos. 

Tomar la calle

Hoy jueves, están previstas concentraciones en todas las capitales de provincia para manifestar la repulsa contra las políticas de Rajoy. Como en los días sucesivos, donde colectivos como el de los bomberos y policías han estado encabezando algunas marchas, confiamos en la participación masiva de la población. Es la única manera de hacer rectificar a un gobierno sordo a toda razón o argumento.

El recorte de 65.000 millones que anunció Rajoy, la subida de impuestos y el resto de las medidas leoninas que se ceba en los más débiles son inútiles. La prima de riesgo sigue 200 puntos por encima de los precios que se justificarían con nuestros fundamentales y las previsiones de recesión para el 2013 son de más de medio punto sobre el PIB, a causa de estas medidas.

Incluso el FMI cuestiona veladamente las políticas de Rajoy. Han sido los primeros en revisar a la baja nuestras expectativas para el año próximo, donde ya auguran una caída de, como mínimo, el 0,6% de nuestro PIB. Rajoy ¿es usted imbécil? ¿No se da cuenta que el problema no está en los funcionarios  ni en los parados? ¿Quiere hacer el favor, de una maldita vez, de darse cuenta que el problema de deuda de los mercados es un problema de la arquitectura de la moneda única?

Hans-Olaf Henkel, uno de los ideólogos de esta pifia de moneda que nos colaron, ha repudiado públicamente su criatura, a la que califica como <<el mayor error de su vida>>. Es uno de tantos y tantos economistas que consideran que sólo una reforma en profundidad del euro puede salvar la economía del continente.

Pero Rajoy no atiende a razones. Mucho menos Soraya, Esperanza o Cospedal. Sus verdades son absolutas. Y si no gusta, pues <<que se jodan>>, como dijo la Fabra. Bien, pues los españoles no nos resignamos a sus verdades de sacristía y penitencia. Saldremos a la calle de manera pacífica y democrática. Os lo pasaréis por el forro, como siempre. Mañana saldrá la <<Espe>> y escupirá alguna de sus lindezas contra los manifestantes. Vale, lo sé, pero ¿sabéis una cosa? Si ladran es que cabalgamos, que se jodan. 

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