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La crisis de la socialdemocracia

La socialdemocracia pasa por sus horas más oscuras. De los 502 millones de europeos que formamos la UE, sólo 79 millones están gobernados por la socialdemocracia. Y esto gracias a Hollande, que al ganar las elecciones en Francia a sumado 65 millones, pues tras la derrota del Psoe en España, el hundimiento de la socialdemocracia europea les dejó una cuota de poder ínfima, insignificante, con un control institucional sobre sólo 14 millones de habitantes.

Si repasamos la distribución de los parlamentarios europeos, los conservadores aventajan a los socialdemócratas en un 35% de representación institucional, 271 europarlamentarios frente a 189 de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas. Triste situación para quienes representaron el sueño y los valores de la vieja Europa. ¿Cómo se ha llegado a esta situación?

La crisis de los 70 supuso el final de las teorías de Keynes. La aparición de la estanflacción acabó con la capacidad de las doctrinas keynesianas para enfrentar las crisis económicas. Hasta ese momento, la inflación se había producido por desequilibrios en la oferta y la demanda, pero a partir de las crisis energética de los 70, la crisis se originó por una inflación originada en la escasez de recursos. O dicho de manera más precisa: la demanda estructural de materias primas (en especial energética) presionaba al alza los costes y en consecuencia los precios, generando la inflación. Y lo que era – y sigue siendo hoy en día – aún peor: la tendencia al alza no se detendría salvo que dejásemos de consumir. Algo impensable entonces y ahora.

La respuesta a la situación la dio Milton Friedman, quien introdujo las expectativas en los modelos económicos y favoreció, con sus propuestas, que la subida de los costes de las materias primas se compensase con los costes productivos. Es decir, mayor flexibilización en el mercado laboral y un control férreo del gasto público. Comenzó la era del déficit cero. Sin embargo, los políticos solo leyeron la parte que le interesaba de las teorías de Friedman. Cuestiones como la legalización de la marihuana, o la apuesta por la educación pública (Milton protagonizó una campaña a favor de los cheques escolares en USA), fueron arrinconadas.

La aplicación parcial e interesada de las teorías de Milton supuso que, en los 90, la crisis hiciera saltar por los aires el modelo. La respuesta fue recurrir al crédito. Y de aquellos polvos estos lodos. La socialdemocracia, durante todo ese periodo, no articuló ningún discurso alternativo, y se dedicó a implementar políticas neoliberales contra las que, desde la perspectiva histórica y moral de la socialdemocracia, debía estar en contra.

Esta aplicación de recetas neoliberales y la falta de una propuesta intelectual, llevaron a los partidos socialdemócratas a preguntarse cómo podrían diferenciarse de sus competidores electorales. En el fondo, al hacerse esta pregunta, reconocían la falta de un modelo económico y social que confrontar al neoliberal, pero sobre todo, suponía la renuncia a la política. Ya no hacían política, se dedicaban al marketing.

Como elementos diferenciadores, eligieron, sobre todo, los relacionados con el multiculturalismo. Podían haber hecho una apuesta mucho más fuerte por la integración europea, convirtiéndose en los referentes del federalismo político en Europa. O haber optado por cambios en las leyes electorales para favorecer la participación ciudadana. Incluso podían haber competido con los emergentes verdes por una economía sostenible. Pero no lo hicieron. Se dedicaron a gestionar las instituciones con criterios neoliberales y exaltar cuestiones multiculturales como bandera de su diferenciación respecto de los conservadores.

Basta observar la base electoral de la socialdemocracia francesa, que es la que mejor está resistiendo, para comprobar cómo su electorado se ha ido transformando en las últimas dos décadas. Los estudios que se presentan en el país galo, están demostrando que la socialdemocracia sólo obtiene mayoría entre los grupos de origen emigrante; mientras que los jóvenes optan por posiciones más alternativas, defendidas por verdes y organizaciones antisistema; y los partidos más populistas arrasan entre las clases obreras francesas.

Los propios think thaks cercanos a las formaciones socialdemócratas de toda Europa, hablan sin tapujos de la “crisis de la socialdemocracia”, pero aunque algunos son capaces de diagnosticar la enfermedad y sus causas, nadie parece comprometido a impulsar las soluciones.

Los partidos socialdemócratas europeos están inmersos en una crisis interna que les impide enfrentar la crisis de identidad e ideológica que sufren. La pérdida del poder los ha vuelto formaciones cainitas dedicadas a luchar unos contra otros para repartirse las migajas de poder que aún conservan.

El caso de España es paradigmático. Durante décadas, el Psoe ha contribuido a generar un cuerpo parapolítico insostenible, costoso, y que tarde o temprano terminaría fagocitando al partido. Demasiadas fundaciones, ong, patronatos, empresas públicas, etc. El Psoe actuó – y en esto se da la mano con los conservadores del PP – como una agencia de colocación. Una estructura de promoción laboral en el marco de las instituciones y en paralelo a la administración.

La política se ha convertido en una profesión. Uno se afilia a las juventudes de un partido, compite con los de su generación por la obtención de un puesto de dirección política, y comienza una carrera profesional que lo llevará por diferentes instituciones, fundaciones, ong y cargos de representación hasta que se jubile. Esto ha significado que las clases medias dejen de identificarse con la política, pero más en particular con la socialdemocracia.

Si los partidos no son capaces de abrir sus candidaturas a la sociedad, se vuelven sectas endogámicas. Y esto es especialmente grave en el caso de la socialdemocracia, que en principio tienen como objetivo la defensa y representación de las clases medias. Las clases altas siempre han sido elitistas y endogámicas; pero cuando las fuerzas políticas que debieran combatir esas situaciones se vuelven tan sectarias como aquellos a los que dicen combatir, la catástrofe está servida.

 

Europa ¿Qué es eso?

Supongo que muchos españoles, empezando por sus políticos, al preguntarles sobre Europa pondrán cara de póker, como si le estuviésemos preguntando sobre la dinastía de los zulús, la cual de paso, tampoco está de más conocer, aunque no nos sirva para nada.

España siempre ha dado en las encuestas un perfil abrumadoramente europeísta, si bien, en los últimos años, con la crisis y las políticas equivocadas que patrocinan los 27, el cariño por el viejo continente está cayendo en desuso. Es algo normal en cualquier crisis, se acentúan los nacionalismos insolidarios. Pero es precisamente por esto, que es más necesario que nunca la pedagogía política, en este caso, europeísta. Sin embargo, nuestros regidores no están por la labor de explicarnos qué es Europa y qué futuro le depara. Probablemente, esta desidia se deba a una parte de ignorancia cateta y a otra de canguelo. No explican nada de Europa, ni hacen pedagogía europeísta, porque el diseño de la Europa que están construyendo no convence a la ciudadanía.

Ya pasó con el 2005, cuando tanto PP y Psoe – tanto monta, monta tanto – defendieron una constitución infumable, antisocial y basada en la <<democracia indirecta>>. Es decir, en una forma de gobierno de la Unión intergubernamental. De hecho, a día de hoy, sigue siendo imposible constituir un partido paneuropeo, siendo sólo posible la federación en el ámbito europeo de partidos preexistentes en cada país. Además, el Parlamento sigue teniendo reconocido el derecho al pataleo, pero poco más. Es lo que algunos han llamado, la Europa de los mercados.

Los europeos, sin embargo, queremos otra cosa. Queremos la ciudadanía europea, la Europa de los ciudadanos y los pueblos, un Estado Federal o una Confederación de Estados con un Presidente elegido por los ciudadanos en sufragio libre, secreto, directo y universal, una política exterior común y un ejército común, compatible con 27 guardias nacionales.

Para algunos, esto de la defensa y la existencia de un ejército común les puede sonar a ciencia ficción, sin embargo, la idea es anterior incluso a la Comunidad Económica Europea y hunde sus raíces en el pensamiento político de Robert Schuman, uno de los Padres Fundadores  de la Unión Europea. Aún en la época de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, Schuman defendió la integración militar de Europa en lo que fue el fallido intento de crear la Comunidad de Defensa Europea entre 1952 y 1954. La propuesta implicaba la prohibición de dotarse de fuerzas militares al margen del ejército común al margen de las excepciones recogidas en el propio Tratado, por desgracia rechazado por la Asamblea Nacional Francesa.

Desde entonces, la opinión pública es cada vez más favorable a una mayor integración política y defensiva de la UE. Pero exige, y es lógico que así sea, mayor control democrático sobre las instituciones. Ningún europeo – por muy europeísta que sea – está dispuesto a dejar la defensa e integridad de su territorio en manos de un político no elegido por los ciudadanos. Igual con cualquier otra cuestión pública que afecta a la naturaleza esencial del Estado: sólo desde procesos democráticos, donde el ciudadano tenga la oportunidad de elegir libre y directamente a sus gobernantes, se podrá avanzar en la construcción de los Estados Unidos de Europa.

Sin embargo, los políticos no están muy por esa labor. Prefieren mantener sus cuotas de poder antes que abrir un verdadero proceso constituyente a nivel europeo. Quizás por eso, la pedagogía europeísta ocupa un lugar tan secundario en sus agendas. Siquiera celebran los aniversarios.

Sin embargo, este mes de octubre celebramos el vigésimo aniversario del mercado común. Un mercado común que se enfrenta hoy a retos muy importantes, todos relacionados con una mayor integración del viejo continente. No debería extrañarnos; después de veinte años juntos, la realidad y las sinergias generadas exigen más unión económica, más unión fiscal y política; exige, en definitiva, más Europa. Y es que, Europa, aunque no nos hayamos dado cuenta, no es otra cosa que nuestro país.

 

 

La pelota está en el tejado de Hollande

El pasado martes, la Asamblea Nacional comenzó los debates para la aprobación del Pacto Fiscal. Hollande prometió en las elecciones una renegociación del mismo. Sin embargo, el Pacto Fiscal que sacraliza la austeridad se llega a la Asamblea Nacional sin ningún cambio y en medio de la indignación de la izquierda francesa.

La ministra de la vivienda, Cecile Duflot, militante ecologista, ya se ha posicionado en contra y promete votar contra el Pacto de Estabilidad Europeo. Y todo apunta a que no será la única deserción que sufra Hollande como decida apoyar la Europa de los recortes impuesto por Merkel y que tanto criticó durante las elecciones.

Los sindicatos franceses tampoco están quietos. Han convocado una huelga y una gran movilización para el próximo martes día 9. Y no debemos olvidar que fueron los sindicatos franceses quienes lograron doblegar la estúpida, antidemocrática y antisocial constitución europea que ZP y Rajoy se encargaron de vendernos a los españoles con medias verdades y mentiras como barcos.

Las manifestaciones y la tensión están creciendo en Francia. Y cada vez se escucha más un mismo grito: juntos podemos. España, Grecia, Italia, Portugal, Irlanda, Francia, todos juntos, podemos acabar con la tiranía de las políticas que nos están conduciendo al abismo.

En un momento en el que aún todo está por decidir. Cuando la UE no tiene otro plan que esperar un año a que pasen (el 27 de octubre del 2013) las elecciones alemanas. E incluso cuando se están replanteando los pactos y plazos acordados en junio para la entrada en vigor del supervisor bancario y la ayuda a la banca española, Francia tiene la oportunidad de liderar Europa, avanzar hacia el federalismo y lograr una nueva política económica para Europa que nos saque, por fin, de esta maldita crisis.

Ahora Hollande tiene todos los ases en su mano. Es el momento de demostrar que es el estadista que prometía ser, la gran esperanza para la socialdemocracia europea y el hombre capaz de ganar la batalla a Merkel. Y todo pasa por decir no al Pacto Fiscal.

Si Hollande acaba por claudicar ante las imposiciones de Merkel, podemos despedirnos de lograr ninguna mejoría de la crisis antes del 2014, puede que incluso del euro. Quizás esta sea la última oportunidad que tiene Europa de hacer bien las cosas. La decisión tendrá, también, fuertes repercusiones en toda la socialdemocracia Europea.

 

Habemus Presupuestos

Esta vez, Rajoy, no ha esperado a la celebración de las alecciones autonómicas en Galicia y País Vasco para presentar sus presupuestos, tal y como hiciera la pasada primavera con las elecciones en Andalucía. Muchos temíamos que, pese a las exigencias de Bruselas y la situación económica, incumpliese otra promesa y esperara hasta principios de noviembre aduciendo cualquier gilipollez. Por suerte, o quizás gracias al adelanto electoral de Cataluña, que fija la renovación del Parlamento para el próximo noviembre, en esta ocasión, se ha actuado con responsabilidad y se ha disipado la incertidumbre. Sin embargo no sirve de mucho cumplir los plazos presupuestarios, pues la verdadera incógnita gravita sobre la solicitud o no del rescate soberano.

Los anteriores presupuestos fueron muy esperados por ser los primeros, y porque en aquellos meses, hablar de rescate, como algunos anunciábamos, era poco menos que estar loco. Hoy vemos que la situación ha venido – por desgracia – a darnos la razón a los pesimistas. Rajoy cometió un error muy grave cuando priorizó sus reformas. En vez de coger el toro por los cuernos y acometer una profunda reestructuración del sector bancario, donde se encuentra el meollo de nuestros problemas, gastó su crédito político y sus esfuerzos en contentar a unos pocos grandes empresarios y desregularizar el mercado de trabajo, así como imponer unos recortes sociales lesivos para las clases medias y las familias más necesitadas. Para colmo, subió el IRPF y luego el IVA, hundiendo el poder adquisitivo de los asalariados, deprimiendo el consumo y agudizando la recesión.

Con esa política económica, era de previsible la situación en la que hoy nos encontramos. Y en este contexto, los presupuestos se la resbala a todo el mundo. Nadie cree que se vayan a cumplir. El sentimiento mayoritario entre los agentes económicos es de indiferencia, un gasto inútil de papel que se quedará en nada cuando llegue la troika.

A pesar de todo, creo que aún hay margen para evitar el rescate. Algunos datos económicos, sobre todo los relacionados con el comercio exterior y la productividad, permiten ser optimistas. Además, el deterioro de la economía alemana es más que evidente, lo que podría ocasionar que el BCE actuase sobre los mercados para evitar que el gigante germano termine de colapsar. Esta actuación, aunque sea de rebote, nos podría beneficiar y mucho.

Respecto a los presupuestos en sí, no arrojan ninguna sorpresa. El ajuste se gastará en los intereses de la deuda. Es decir, todo lo que ahorremos apretándonos el cinturón irá destinado  pagar los intereses y ni siquiera podrá amortizarse nada de la gigantesca deuda pública que acumulamos. Esta situación ha forzado que se reduzca a su mínima expresión las inversiones en infraestructuras hasta el 2024. Algo que invita a dos reflexiones bien distintas: o no esperan que salgamos de la crisis antes de esa fecha, o no están por la labor de cumplir con las previsiones. Personalmente, creo en lo segundo: no tienen intención de cumplir el presupuesto. Bien porque se solicite el rescate en noviembre (es una posibilidad realista) o porque confían que al relajarse los intereses de la deuda se pueda refinanciar a intereses más benévolos.

Si tenemos razón en nuestras sospechas, el presupuesto encierra una trampa: a partir del segundo semestre del 2013, con unos intereses más bajos para nuestra deuda, el gobierno dispondrá de más margen presupuestario, el cual aplicará de manera arbitraria. Lo contrario sería la solicitud del rescate y la intervención de España. Dicho de otro modo: estos presupuestos no están hechos con la intención de cumplirlos.

Por otro lado, el presupuesto deja muchas preguntas sin respuestas, y parece renunciar a la lucha contra el fraude. El gobierno pretende ingresar más en las arcas públicas mediante la suspensión de las deducciones a las grandes empresa, prolongando el impuesto al patrimonio y llevándose el 20% de los premios de lotería superiores a 2.500€. Estas medidas hace tiempo que debieron ser adoptadas, antes que la subida del IVA o el IRPF. Sin embargo, el verdadero problema es el fraude fiscal, y el gobierno sigue sin ningún plan para combatir esta lacra, ni apenas tiene ninguna previsión creíble en los presupuestos.

Otra cuestión interesante de los presupuestos, que nos permite anticipar algunas medidas, es el reconocimiento de la recesión pero el anuncio de una reducción de las cifras de desempleo. ¿Cómo se podrá crear empleo en recesión? La respuesta es sencilla: mini-jobs. La única duda es que nombre le pondrán a la criatura y cuando lo harán público. Apuesto que en diciembre, cuando todos los procesos electorales hayan concluido.

Algunas otras cuestiones llamativas, tras la primera lectura, son la creación de una Agencia para el Control Presupuestario, un nuevo órgano – por si no había suficientes – que alertaría sobre las desviaciones tempranas de los presupuestos; el sueldo de los funcionarios continuará congelado, aunque prometen devolverles la paga extra de navidad en el 2013; supresión de la deducción de la vivienda (algo que ya sabíamos que haría); y un nuevo plan renove para dinamizar el sector del automóvil.

Falta aún mucha letra pequeña por leer, pero la primera valoración es decepcionante. Se podía hacer mucho más de lo que se ha hecho. Confío que la semana que viene, podamos ir desgranando cada una de las medias de carácter estratégico y valorarlas. Dispondremos para entonces, además, del informe sobre la banca que hará público esta misma mañana – si no pasa nada – la consultora Oliver Wyman. Además, seguro que hoy viernes, Moody´s nos reserva alguna sorpresita.

 

 

Retomamos el trabajo

Los últimos días no hemos actualizado el blog por cuestiones técnicas ajenas a nuestra voluntad. Por suerte ya se ha logrado solucionar el problema, recobrado el acceso al menú del webmaster, y podemos recuperar este pequeño espacio de opinión.

Nuestro agradecimiento a los hacker que nos han dado unos días de vacaciones.

Estos son los post que teníamos preparados para los días que nos cambiaron (varias veces) las contraseñas de acceso al servidor.

MAREA HUMANA

El sábado 15 de septiembre, una marea de hombres y mujeres de todas clases sociales se han manifestado en las calles de Madrid y en cientos de ciudades españolas para protestar contra la política del gobierno Rajoy. Es el primer hito de un otoño caliente que aún no ha empezado y ya ha logrado alborotar todos los rincones del país.

El PP ha logrado – hay que reconocerle el mérito – poner a todo el país de acuerdo: nadie los quiere. Millones de ciudadanos se arrepienten de lo que votaron. Creyeron que un cambio podría solucionar los problemas del país, pero la situación no ha hecho más que empeorar con un gobierno arrogante y déspota en España; sumiso y servil en Europa.

Rajoy no ha sabido enfrentar los problemas de la nación, que son también los problemas de Europa. Se ha doblegado ante los intereses alemanes, dificultando el camino hacia una verdadera Unión Europea. Cada vez son más quienes perciben Europa como un problema y no como la solución, que es lo que debiera ser. Y gran parte de esta percepción es causa de la falta de talla política de nuestro gobierno, que ni ha sabido defender nuestros intereses en el conjunto de la UE, ni ha dado un solo paso para encauzar Europa hacia una Federación, ni tampoco ha sabido explicar a los españoles la verdad de su política.

No ha sabido explicarla porque, entre otras cosas, su agenda oculta contradecía todas las promesas electorales, poniendo en evidencia la gran mentira en la que basaron una parte importante de su oposición y la campaña electoral que protagonizaron. Incluso la brunete mediática, que siempre les apoyó incondicionalmente, ahora duda abiertamente entre pedir perdón por aupar a la cima del poder a un inepto o continuar dándole crédito y conservar la esperanza que un día depositaron en el PP de Rajoy.

Para colmo, mucha de su acción política ha estado impulsada por clientelismos y una vocación confesional que no responde a los tiempos de la sociedad española. Mientras que la sociedad acepta abiertamente el matrimonio homosexual, el aborto o el laicismo, destacadas figuras del nuevo ejecutivo se empeñan en contradecir la opinión de la mayoría de la sociedad imponiendo sus convicciones religiosas vía decreto ley. La prepotencia y ceguera ultracatólica de algunos miembros del PP les impide comprender que ganar unas elecciones y obtener una mayoría absoluta no es un cheque en blanco, que preferir su opción política a la de otros, y más durante un contexto de crisis como el actual, no significa estar de acuerdo en todo el ideario, siendo necesario un esfuerzo de integración, debate y consenso. Sin embargo, el PP, que no se presenta a la opinión pública como un partido confesional, está utilizando la coyuntura de la crisis para socavar acuerdos sociales importantes, impulsar una legislación inspirada por interpretaciones conservadoras de la religión católica y un desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar.

Por si fuera poco, problemas que sí preocupan a la sociedad, como la creciente islamización de barrios y poblaciones enteras, la creciente inseguridad ciudadana o la falta de alternativas culturales al margen de los mercados, son obviadas por el gobierno y gran parte de sus apoyos mediáticos.

La crisis económica, la primera de las preocupaciones, continua cebándose con los más desfavorecidos, y cada vez alcanza a más gente. Médicos, jueces, bomberos, emprendedores, abogados, trabajadores de todos los oficios, están viendo perder su poder adquisitivo, menguar el valor de su patrimonio, temen cada día más por sus trabajos y les preocupa el futuro de sus hijos, muchos de los cuales ya han tenido que emigrar.

La rabia y la impotencia pugnan con la resignación. La sociedad española se debate entre la insurrección y la aceptación de un destino fatal. Ambos sentimientos son destructivos y perjudiciales para el futuro de España. Y más cuando muchos cuestionan su viabilidad. Urge rectificar la orientación política del gobierno.

Rajoy tiene la obligación de dimitir y convocar elecciones. Lo ha intentado, pero no ha sido capaz de lograr uno solo de sus objetivos. España se siente traicionada, se está aplicando un programa electoral demasiado distinto del que los ciudadanos españoles votaron. Es vital regenerar la vida pública para lograr que los ciudadanos recuperen la confianza en las instituciones y puedan trabajar unidos persiguiendo el mismo fin: salir de la crisis, crear riqueza y bienestar para todos. Pero para lograr la regeneración, que es lo que piden los ciudadanos en las calles, hace falta algo más que leyes y reformas; hace falta un gesto. Los españoles quieren ver que los políticos y los banqueros responden de sus errores, asumen su responsabilidad, reconocen su fracaso y ponen fin al bipartidismo y sus lacras. Mientras no percibamos ese gesto, la gente seguirá manifestándose, las tensiones territoriales y sociales continuaran y será muy difícil recuperar la salud económica.

Tras las manifestaciones que se han vivido en España este fin de semana, Rajoy debe escuchar al pueblo y actuar como un estadista y no como un político preocupado por las próximas elecciones. Es el mejor servicio que podría hacer al país.

Señor Griñán, a los andaluces les importa una mierda el río Loukkos.  

El río Loukkos, por si no lo sabe, se encuentra en Larache, Marruecos, y eso, por si no lo sabe, no es Andalucía, siquiera es España. ¿Puede explicar por qué gasta 650.000 euros del dinero de nuestros impuestos en un estudio sobre los riesgos de  inundación en el tramo final de dicho río? Es usted un imbécil. Usted y todos los que le acompañan en su gobierno, IUCALV incluida. Y quienes le apoyan. Si ellos también son unos imbéciles. Quienes les votan no, a esos los tiene usted engañados.

Mientras se recorta gastos sociales y acude al fondo de liquidez del estado, solicitando mil millones de euros, derrocha nuestros recursos invirtiendo en dinero propio y ajeno donde no se nos ha perdido nada. ¿Qué hay empresarios andaluces allí? Bien, pues que lo paguen ellos, con el paro que hay en Andalucía, no creo que estemos para pagar estudios relacionados con inversiones agrícolas que crearán los trabajos fuera de nuestras fronteras.

La licitación en la que usted se está gastando el dinero no aporta ningún beneficio al conjunto de los andaluces. Ese dinero, un 75% de la UE, lo debería estar empleando en atender a quienes para poder comer están rebuscando en la basura o asaltan supermercados.  Con 650.000 se pueden poner en marcha muchos proyectos cooperativos que creen el tan necesario empleo en Andalucía. Con esa cantidad que usted derrocha en la provincia de Larache, podrían pagarse muchas pensiones y muchos subsidios de desempleo.

Ya sé que no es usted competente en pensiones y subsidios de desempleo, tampoco creo que sea competente en estudios fluviales de países extranjeros y bien que en eso sí que se gasta el dinero. Un dinero que nos suyo, siquiera es de Andalucía, es de todos nosotros, de todos los españoles que pagamos (demasiado) a hacienda. Un dinero que incluso pertenece a los contribuyentes europeos, que nos lo dan para mejorar la situación de la región más pobre del continente y usted lo destina a investigar las inundaciones en Larache. Lo dicho, es usted un imbécil. Los tribunales demostrarán, además, si usted o algunos de sus compañeros de gobierno son, además, otras cosas.

 La dimisión de Aguirre.

Por sorpresa, como suele ocurrir casi todo en España, Aguirre ha dimitido de sus responsabilidades como Presidenta de la Comunidad de Madrid y parlamentaria en la asamblea de esta comunidad. Es una decisión que tiene muchas lecturas, y que rápidamente ha generado docenas de rumores entre los periodistas que siguen la actualidad española.

Por mi parte, soy de quienes creen que Esperanza Aguirre no tiene pelos en la lengua. Nunca se ha caracterizado por la moderación verbal. No creo que sus motivos sean distintos a los que explicó en rueda de prensa: se marcha porque está cansada y quiere pasar más tiempo con su familia. Se trata, por tanto, de una decisión personal, comprensible, y más que respetable. No hay más que decir.

Si aspiró o no a una embajada u otro puesto institucional es cosa del pasado y a nadie le importa. En cualquier caso, la decisión no era suya, por lo que en cualquier caso, los juicios de valor, corresponden hacerlos sobre quienes decidieron o no concederles estas responsabilidades a las que supuestamente aspiró la hasta ayer Presidenta de Madrid. Para que me entienda todo el respetable: no conozco un político que diga no a un dulce como la Embajada en Londres, con lo visten esas cosas. Que Aguirre manifestase su deseo a sus compañeros de partido no es malo; todo lo contrario, demuestra confianza en sí misma y honestidad. Lo malo es andar diciendo que uno no desea tal o cual puesto y hacer todo lo posible por obtenerlo. En cualquier caso, repito, quien debe explicar por qué no Aguirre y sí Trillo, es Rajoy.

 

Un Sí poco condicionado

13/09/2012 1 comentario

El Tribunal Constitucional de Alemania ha resuelto el conflicto planteado por la implicación del estado germano en el Mecanismo Europeo de Estabilidad con un sí condicionado, tal y como todos esperábamos. Si bien, debemos reconocer, la condicionalidad asociada a esta luz verde es mínima, muy lejos de las previsiones pesimistas que se barajaban.

En el pasado, las sentencias del constitucional alemán habían removido los cimientos de la UE, incluso habían forzado la modificación de tratados tan importantes como el Tratado de Lisboa. Esta vez, el constitucionalista germano ha flexibilizado mucho sus posiciones y dejado un margen mayor del acostumbrado a la política.

Los requerimientos del constitucional se resumen en un techo para las aportaciones de Alemania al fondo de estabilidad y la prohibición de tomar prestado del BCE. Es decir, Alemania no podrá aportar más de 190.024 millones de euros al Mecanismo Europeo de Estabilidad, y este no podrá solicitar fondos al BCE, algo que está prohibido por los propios tratados europeos. El alto tribunal alemán recuerda en su sentencia que debe ser el MEDE quien adquiera los bonos de los estados o conceda financiación directa a los mismos, relegando al BCE a intervenir sólo en los mercados secundarios.

Esta sentencia constituye, en última instancia, en una recapitulación de las normas jurídicas europeas que afectan a la estabilidad presupuestaria y monetaria de los estados de la UE, fijando con claridad el punto en el que se encuentra ahora mismo el debate y la necesidad de avanzar hacia el federalismo europeo. Apunta también, y esto es lo más importante para España e Italia en este momento, la forma en la que pueden ser ayudados los países en dificultad, garantizando un instrumento mediante el cual los gobiernos pueden lograr financiarse sin tener que pagar los tipos de interés usureros que impone el mercado. El MEDE se convierte así, tal y como muchos tecnócratas mediterráneos deseaban, en un instrumento complementario al BCE, en parte más determinante en esta época de problemas financieros.

En resumen, una muy buena noticia para Europa que permitirá instrumentalizar soluciones inmediatas a los problemas que nos acucian, pero que debe tener una lectura más abierta y que debe llevarnos, inexorablemente a un proceso de construcción de los Estados Unidos de Europa.

 

Días de cábalas

No hay noticias. Solo conjeturas. Hasta el jueves día 6 de Septiembre, todos andarán haciendo cábalas. Será este el día en el que comiencen a divisarse el camino a recorrer durante los próximos meses. Poco trascenderá de la reunión de Merkel y Rajoy en la Moncloa. Formalmente, será un gesto de la canciller alemana para apoyar al gobierno de su colega ideológico; en la práctica, vendrá con la lista de reformas estructurales y recortes que Alemania exigirá para que España pueda beneficiarUEse de cualquier mecanismo de ayuda. Pero no será aquí, tampoco, donde realmente nos la juguemos.

Será en la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, que se celebrará el mismo día. Esta reunión ordinaria del BCE debe discutir sobre los tipos de interés de la zona euro, pero a nadie se le escapa que el verdadero debate será sobre el papel que el BCE debe interpretar de ahora en adelante para estabilizar los mercados y garantizar que la crisis de deuda no termine por llevarse por delante la moneda única. Todos están a favor de un cambio de actitud. Todos menos Alemania. El jueves, por tanto, no se discutirá sólo sobre las medidas instrumentales del BCE, sino sobre la propia independencia del BCE y el futuro mismo de la UE.

Las duchas frías que Alemania se ha dedicado a recetar a los mercados durante las últimas semanas han vuelto a poner la Prima de Riesgo en una situación más que difícil. Sólo Alemania se niega a que el BCE garantice la financiación de los Estados, actuando como prestamista último. Y la pasividad de Draghi no está ayudando a generar esperanza ni a tranquilizar los mercados. El jueves saldremos de dudas.

 

La verdadera cara de los “libertadores” sirios

Este fin de semana, El País publicaba un artículo más que interesante: <<la Siria rebelde aplica la “sharía”>>, es decir, la ley islámica. Y ponía muchos ejemplos que hacen que la pelusilla de la nuca se erice.

Durante meses, hemos estado escuchando y leyendo artículos en los que se hablaba de los rebeldes sirios como de unos héroes de la libertad y la democracia. Vinculados con los hermanos musulmanes de Egipto, antisemitas y antioccidentes, comienzan a dejar ver su verdadero rostro allí donde llevan más tiempo controlando el territorio.

Es verdad que aún no están aplicando la versión más rígida y estricta de la sahría. Aún no cortan las manos, ni las cabezas, ni permiten o fomentan la lapidación. También es cierto que aún necesitan ganar la batalla mediática y el apoyo de occidente en forma de armas y dinero para continuar su lucha por el dominio total de Siria. Cuando este acabe, y presumiblemente, con su victoria, veremos qué camino siguen, el de la Turquía proeuropea y laica o el del Afganistán de los talibanes y el burka. Como conozco esa zona del planeta, tan bella como salvaje, y sé como las gastan algunas de las facciones que componen las “hordas libertadoras”, me temo que la futura Siria terminará mucho más cerca del fanatismo religioso de lo que nos gustaría a todos.

Al-Assad no es ningún santo. Todo lo contrario. Es un dictador con pocos escrúpulos a la hora de conservar el poder y ningún respeto a los derechos humanos. Pero que él sea malo, no hace buenos a sus enemigos. Nada asegura que la Siria post Al-Assad no sea aún peor que el actual régimen. Más bien, la cosa a punta a lo contrario.

El control de Siria por parte de los grupos más radicales de los hermanos musulmanes, y otras facciones político – religiosas sunís,  significará más dolor para los sirios y mucha más inestabilidad en la zona, con los consiguientes riesgos que eso conlleva para occidente. Por ahora, los juicios contra los militares y funcionarios del régimen de Al-Assad se hacen sin garantías jurídicas de ningún tipo ni abogado que defiendan a los acusados. Es un juicio islámico, con una sola condena: la muerte.

 

Enlace: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/08/18/actualidad/1345307170_848427.html

Sobre los hermanos musulmanes: http://paisdeciegos.com/2012/07/25/quienes-son-los-hermanos-musulmanes/

La prórroga de los 400€

Rajoy anunció con bombo y platillo la prórroga de los 400€. Esta ayuda la reciben los desempleados que han dejado de percibir ninguna otra prestación. Supone, por tanto, el último salvavidas que los libre la indigencia extrema. Si Rajoy y el PP esperan que les dé las gracias, que esperen sentados.

Lo que el cuerpo me pide es acordarme de sus progenitores. No lo haré por aquello de ser bien educado, especialmente cuando escribes para que la gente te lea. Pero ganas no me faltan. Si no fuera porque esa ayuda es el único recurso para cientos de miles de familias, les diría que se la metiesen por el ojete. A ver si hay suerte y les gusta. Por desgracia, la mínima contribución que hace el gobierno a la situación de desamparo en la que viven tantas familias en España, me obliga a morderme la lengua, o su equivalente escrito de atarme los dedos, para no farfullar sobre los irresponsables que nos gobiernan.

Esta es la segunda vez que Rajoy prorroga las ayudas. La primera fue en febrero. Veremos si, en septiembre, cuando se tenga que redactar el decreto, no incluyen letra pequeña y no tengo que tirar del diccionario de insultos para recordarles su bajeza moral. Esta ayuda debería estar ya en nuestro ordenamiento jurídico con carácter permanente y no puramente coyuntural. O dicho de otro modo, los parados que están percibiendo esta ayuda no tienen porque sufrir el sin vivir de si se la quitarán o no dentro de seis meses, cuando toque volver a conceder la “gracia”. En especial si para entonces, como muchos aseguran, estaremos ya intervenidos formalmente y gobernados por los tecnócratas grises de la UE.

Me alegra sinceramente que tantas familias puedan respirar aliviadas los próximos meses. Pero me sigue preocupando la actitud despótica de los gobiernos que – antes que estos el Psoe –, dan a este tipo de ayudas, un auténtico auxilio social, ultima barrera contra la pobreza absoluta, carácter coyuntural. España no necesita gobernantes magnánimos que ofrezcan caridad revisable cada seis meses. Eso, señor Rajoy, se lo puede usted ahorrar. Lo que necesitamos, es de gobiernos capaces, eficientes, que logren enfrentar los retos con solvencia, lideren a la sociedad, nos saquen de esta puñetera crisis de una vez, y contribuyan a crear empleo digno para todos. Mientras, señor Rajoy: gracias por nada.

Cuando el incendio alcanza a los ricos llegan los bomberos

Es una verdadera pena que en Europa, para que se haga algo bien, primero tiene que incendiarse el continente entero. Cuando se desencadenó la crisis de deuda griega, Europa pudo haber dado una solución rápida que evitase, no solo el contagio, sino resolviese el problema de raíz. Sin embargo, se optó por crear unos cortafuegos y apostar retenes de bomberos en los alrededores.

Esta solución es absurda, pues pocas veces el fuego se detiene solo con mangueras y zanjas cuando los vientos lo están avivando en tu dirección. Además, es absolutamente insolidaria, pues significaba dejar a los griegos a su suerte.

Los meses han pasado. No se ha hecho nada.  Y tras Grecia, Irlanda y Portugal, asoman al abismo España e Italia. ¿Alguien creía estar a salvo de la quema? Aquí no se libra ni dios.

Ayer se publicaban los resultados segundo trimestre y ¿sorpresa? Todos en rojo. O casi. Sorprende que países como Finlandia haya visto retroceder su economía un entero. Otros estados, tan amigos ellos de hacerle la rosca a la Merkel y apostar por las <<recetas de estabilidad y control presupuestario>>, como Bélgica, retroceden un 0,6, un par de décimas más que España, que “sólo” se hunde un 0,4%. Francia queda plana y Alemania solo crece un exiguo 0,3%, poco para conservar sus índices de producción industrial. Vamos, que con un retroceso global de un 0,2% en la UE, el abismo se abre a los pies de todos. También de los más ricos.

Y aún pueden llorar con un solo ojo, porque los resultados famélicos de Francia, pero sobre todo de Alemania han sido mejores de lo que se esperaba.

Sé que es triste y antideportivo decirlo, pero estos malos resultados nos favorecen. Está claro que con la razón y los argumentos no se ha logrado nada en esta Europa de tecnócratas, aséptica  e impermeable a cualquier emoción. Pues nada, que sean las cifras y la realidad la que golpe los ánimos de tanto mercachifle y gurú del sistema y les fuercen a tomar las decisiones correctas: más integración política e implicación directa del BCE en la resolución de los problemas de los mercados de deuda soberana. 

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